viernes, 17 de mayo de 2013

Capítulo 81: El tesoro de mi vida


*Raquel*
Abrí un poco los ojos, vi a David, estaba acabando de aparcar el coche, volví a cerrar los ojos.

Noté como se acercaba a mí.
-Raquel-susurró mi nombre, en sus labios sonaba precioso-.Cariño hemos llegado.
Me hice la dormida un poco más.
David acercó sus labios a los míos y me besó delicadamente, abrí un los ojos y le miré sonriente.
-Hemos llegado-repitió en un susurro sobre mis labios.
-Se me ha hecho corto el viaje esta vez- dije estirándome un poco y poniendo mis manos en su cuello.
-Porque has estado dormida-sonrió.
Volvió a besarme lentamente.
Nos bajamos del coche y miré a mi alrededor, ahí estaba otra vez, en Málaga, en una cena con mi chico, mis padres, mi hermana, mi cuñado y los suegros de mi hermana.
Cuando Isa me dijo que iba a hacer una comida con ellos para decirles que se casaban... Me sorprendí un poco, y la verdad es que ambas estábamos un poco asustadas por si se formaba la de la última cena que hicimos todos juntos.
David notó mi angustia, me agarró de la mano y me miró a los ojos.
-Tranquila, todo va a ir bien.
-Eso espero-le dediqué una sonrisa.
Ambos entramos en la casa de mis padres, la puerta estaba abierta.
Mi madre estaba como loca en la cocina preparándolo todo y mi padre poniendo la mesa y arreglando el salón.
-Hola-saludé.
-¡Raquel!-me abrazó mi padre-Y David-sonrió y le abrazó también.
Mi madre salió de la cocina y nos abrazó a ambos también.
-¿Cómo estáis?-preguntó mi madre-¿Todo bien por Madrid?
-Sí-contestó mi novio-, está todo genial.
-¿Y vosotros, cómo vais?
-Bastante bien, os echamos de menos, y nos morimos de ganas de ver a nuestra nieta-dijo mi padre.
Me contuve las ganas de soltar una bordería del tipo, ''si llega a ser por ti, tu nieta no estaría aquí'', pero ya había pasado ese momento.
-Está preciosa-dije.
-Se parece un montón a sus padres-dijo David-.Es clavada a su madre, pero los ojos son los de su padre.
-Lo recuerdo-dijo mi madre con cara de nostalgia- ojalá no hubiese discutido así con ninguno de vosotros... Después no sabéis lo que nos arrepentimos...
-Mamá-la abracé-.Ya no pasa nada.
En ese momento un torbellino blanco y peludo atravesó la puerta tirando de Blas.
-Buenas tardes-saludó mi padre, la correa se le escapó de entre los dedos a Blas y Chiqui empezó a dar vueltas por el salón.
-¡Chiqui!-lo llamó Blas, pero el perro no parecía querer obedecer.
Isa entró con Sara en brazos, la pequeña vio al perro y comenzó a reír.
Mi madre corrió a abrazarlas y la pequeña se sobresaltó.
-Es la abuela Sara-le dijo Isa.
-¿Alela?-repitió la pequeña y yo me derretí con su vocecita.
-Sí, y él abuelo-dijo Blas señalando a mi padre.
-Alelo-extendió los brazos y mi padre la cogió en brazos.
Empezó a reír de nuevo.
-¡Ami!-llamó a mi hermana pidiendo brazos, esta la cogió en brazos.
-¡Chiqui! ¡Ven aquí!-dijo Blas entrecerrando los ojos.
-Déjalo cariño, este siempre va a ser incontrolable-dijo Isa.
-Ariño-repitió la peque.
-Oh-exclamé-qué mona-me acerqué corriendo a mi sobrina y a mi hermana y miré a Sara que reía-.¿Ya está hablando?
-Solo alguna que otra palabra suelta, pero no consigue decirla del todo bien-dijo Isa.
-Alabra-repitió la peque.
-Ahora tenéis un lorito-dijo David.
Sara comenzó a reír más y extendió los brazos en dirección a su padre, este la cogió y la peque no tardó en rodear el cuello de Blas con los brazos y apoyar su cara en el cuello de este.
-Ya está cansada, lleva todo el camino riendo y hablando-dijo mi hermana.
Los padres de Blas llegaron.
-¿No tienes el carrito para echarla?-preguntó la madre.
-Sí, está en el coche-respondió Isa.
-Voy a por él-dijo Blas dándole Sara a Isa.
Mientras Blas iba a por el carrito, nos dirigimos al comedor y nos encontramos a Chiqui dándole vueltas a la mesa con la cara levantada y oliendo.
-¡Chiqui!-exclamamos todos y reímos
Sara se despertó.
-¡Iqui!-exclamó y rió también.
El perro nos miró y siguió olisqueando.
-Anda Chiqui, ven-dijo mi madre y se llevó al perro a la cocina.
-¡Que cambio!-le susurré a mi hermana- está más sociable hasta con el perro.
-Sí...-dijo mi hermana.
Blas entró con el carrito y dejamos a la niña allí mientras nos sentábamos en la mesa a comenzar a comer.
-Ami... ¡Ami!-Sara comenzó a llamar a Isa sin parar y a poner pucheros, cuando vio que esta no le hacía caso, giró la cabeza hacía Blas-Api... ¡Apiiiii!-puso un montón de pucheritos y Blas no pudo resistirse y la cogió en brazos.
-La estás malcriando-le dijo Isa.
-Oh, por una vez no va a pasar nada, ¿a que no?-le dijo a la peque dándole un beso en la mejilla.
-No, una vez no pasa nada... Pero es que lo haces siempre... En cuanto que te pone ojitos ya estás a su lado.
-Ezo-señaló lo que estaba comiendo Blas.
-No puede ser princesa, aún eres muy peque.
-Joooo-puso más pucheritos.
-Bueno-Isa le quitó a la niña y la puso en el carrito-, come y después juegas con la princesa.
-¡Apii!-empezó a llamarle otra vez-¡Ita aquel!-me llamó.
-Yo lo siento mucho Isa... Pero no soy su madre ni su padre, así que puedo malcriarla-Me levanté y cogí a mi sobri en brazos.
Me senté con ella y empecé a juguetear.
-Bueno... Creo que ya va siendo hora de decirlo-dijo Blas mirándonos a todos-, algunos ya sabéis por qué Isa y yo queríamos hacer esta cena, pero para los que no... Decirlo ya oficialmente.
Mis padres se tensaron un poco y los de Blas también.
-Isa y yo vamos a casarnos.
Hubo un gran momento de silencio en el que mis padres y los de Blas se miraron unos a otros.
-Ami, api-dijo Sara rompiendo el silencio.
-¿No sois un poco jóvenes?-dijo mi madre.
-Lo sabemos-dijo Isa-.Pero hemos pensado que ya que tenemos una relación estable, una casa, una hija y que nos queremos... Pues que no estaría mal.
-Estoy totalmente enamorado de su hija, la quiero más que a nadie, sin incluir a Sara, entre ellas hay un pequeño empate-Sara empezó a reír cuando su padre le guiñó un ojo-, ambos queremos dar este paso, somos personas adultas, lo hemos hablado y estamos seguros, nos encantaría que nos dieseis vuestro visto bueno, pero aunque no sea así, nos casaremos porque nos queremos-dijo Blas.
-Me parece muy bien-dijo mi padre y todos nos quedamos sorprendidos-.Te llevas a uno de mis dos tesoros, los dos logros más importantes de mi vida, te llevas a mi peque, cuídala bien y sé, que tú-miró a mi novio-, te vas a llevar a Raquel algún día, ya es tuya, sé que no podría separaros a ninguno de los cuatro... Por favor, cuidad de mis tesoros, son lo más valioso que tengo.
Por un momento mi padre me pareció vulnerable.
Isa le abrazó y le dio un beso en la mejilla, yo hice lo mismo.
David me dio la mano debajo de la mesa cuando volví a sentarme.
-El tesoro de mi vida-me dijo sonriendo-.Mi mayor tesoro.

*David*
El tesoro de mi vida, definitivamente eso era Raquel. Lo más valioso para mí y pensaba cuidarla hasta el último de mis días.
Al principio, a mi suegro pareció no caerle muy bien la noticia de la boda, pero recapacitó y les dio su aprobación. Lo mismo pasó con los padres de Blas, al principio parecieron no verlo muy claro, pero terminaron sonriendo y abrazando y felicitando a su hijo y su nuera. La que parecía no ver las cosas muy claras era mi suegra. Definitivamente esa mujer tenía que llevar la contraria para todo. Esperaba que, para el día que decidiera hacer planes de boda con Raquel, lo tuviera un poco más claro.
-Mamá, ¿podemos hablar un momento?-preguntó Isa.
Asintió, se levantaron y fueron a la cocina.
-Vamos al salón para estar más cómodos-dijo mi suegro.
Todos nos levantamos y nos fuimos al salón.
-Amor, ¿te pasa algo?-me preguntó Raquel preocupada.
-No, nada-le sonreí y le di un pequeño beso-.Te quiero.
-Y yo a ti-me devolvió la sonrisa.
Nos sentamos juntos en unos de los sofás y miré a Sara que estaba en brazos de su abuela paterna.
-Ito avi-me llamó extendiendo sus brazos hacia mí.
Me levanté, la cogí en brazos y volví a sentarme.
-Tú deberías estar durmiendo ya, ¿no señorita?-dije haciéndole cosquillas.
-Así seguro que no se duerme-rió Blas-.Sara, ¿cómo es papá?
-Apo-sonrió.
-¿Y tito David?-volvió a preguntarle.
-Eo-rió.
-¿Eo?-pregunté extrañado.
-Feo-respondió mi amigo.
-Qué gracioso-ironicé.
-Ei, que eso se lo ha enseñado su padrino-se hizo el desentendido.
-Sara, padrino es tonto-le dije-.¿Cómo es padrino?
-¡Onto!-exclamó.
-Oye tú, a ver qué le enseñas a mi hija-dijo Isa llegando y cogiendo a la pequeña.
-Solo me vengo de su padrino-alcé las manos.
-Ya...-me miró alzando una ceja-.Venga Sara que vamos a dormir.
-No-negó seria.
-¿Cómo que no?-la miró abriendo los ojos-A dormir.
-No-puso un puchero-.¡Apii!
-Venga Sara, a dormir-le dijo él y la pequeña empezó a llorar.
Isa estuvo un rato meciéndola hasta que se quedó dormida.
Nosotros estuvimos un rato más hasta que decidimos irnos. Ninguno nos quedaríamos allí, sino en un hotel. Llegamos, pedimos una habitación y subimos hasta ella.
Cuando entramos, Raquel fue a cambiarse y yo me tumbé en la cama pensativo. Aun no le había dicho nada a mi chica sobre lo que hablé con los chicos y tenía que decírselo, pero no sabía cómo...
-Amor-se tumbó a mi lado y me abrazó-, ¿te pasa algo? Te noto pensativo.
-Es que tengo que contarte algo pero no sé cómo decírtelo-respondí sincero mirándola y pasándole un brazo por la cintura.
-¿Es algo malo?-preguntó preocupada.
-Creo que sí, al menos para nosotros-contesté.
-Dime qué es-me miró fijamente.
-Raquel...-suspiré-El otro día a Álvaro lo llamó Silvia-Raquel se tensó ante ese nombre-, quiere hablar con nosotros porque se supone que está arrepentida por todo lo que nos ha hecho.
-¿Se supone?-me miró extrañada.
-Siéndote sincero... No me fío un pelo de ese arrepentimiento suyo-respondí-.¿Por qué justamente ahora? No sé, puede que me equivoque, y ojalá lo haga, pero no me cierra que esté arrepentida. No lo sé, pero algo me dice que es una trampa y más al saber que Diana también ha llamado a Dani por lo mismo.
-Vaya, ni que se hubieran puesto de acuerdo, ¿no?-preguntó extrañada.
-Eso mismo dijimos nosotros-le dije-.No sé, pero hay algo que no me convence... Llámame desconfiado, pero prefiero no escuchar su arrepentimiento verdadero a escucharla, que se acerque a nosotros y termine siendo todo un plan para hacernos más daño.
-Desconfiado no, yo te llamaría precavido-la miré sorprendido por la calma con la que habló-.No es que me agrade, tú mejor que nadie sabes que prefiero tenerla lo más lejos posible, pero si decidís hablar con ella, te voy a apoyar. Confío en ti y sé que, si es una trampa, les saldrá el tiro por la culata porque sabréis defenderos de ellas y defendernos a nosotras.
-Eso sí que no, a vosotras ni el mal aire porque se entera de quién soy yo-me alteré un poco.
-Tranquilo, que la alterada debería ser yo-rió.
-Eso es verdad-la miré curioso-.¿Cómo es que estás tan tranquila?
-Porque confío en ti y sé que no volverá a pasar lo mismo con esa arpía-me sonrió.
-Me tranquiliza y me gusta que confíes en mí-le sonreí.
-Nunca me has dado motivos para desconfiar ni estar celosa-respondió.
-Te amo-me puse de lado y me acerqué a ella.
-Yo también te amo-me sonrió.
Terminé con la distancia y la besé. Aunque no pude parar de darle vueltas en toda la noche. Porque... ¿Sería una trampa o no?
A la mañana siguiente, recogimos nuestras cosas, pasamos por casa de mis suegros, nos despedimos de ellos y volvimos a Madrid. Volví a quedar con los chicos en el estudio para preparar algunas cosas.
-¿Habéis hablado con las chicas?-pregunté en uno de los descansos que hicimos.
-Sí-dijo Carlos-y... Clara no quiere cuentas con Silvia y la verdad es que yo tampoco, pero realmente no sé qué hacer. ¿Y vosotros?
-Raquel me dijo que hiciéramos lo que viéramos que es mejor, que confía en nosotros, que sabremos defenderlas si llega a ser una trampa-respondí.
-Laura preferiría no tener trato con ninguna de las dos, está asustada por lo que pueda pasar-dijo Dani cabizbajo-.Tampoco sé qué hacer, aunque si hablar con ellas significa que Lau esté mal, prefiero no saber nada de ellas.
-Isa está igual y ahora que tenemos a Sara, más aún-dijo Blas-.Tenemos que proteger a nuestra hija.
-Yo estoy por decirle que se guarde su arrepentimiento, cuando se lo dije a Ainhoa... Terminamos discutiendo y no me gusta pelearme con ella-a Álvaro se le veía realmente mal-.¿Qué podemos hacer, chicos?
-No sé-suspiró Carlos.
-Yo sí sé qué podemos hacerse me había ocurrido una idea.
-¿Qué?-preguntaron todos mirándome.
Les conté mi idea y cómo podíamos llevarla a cabo.
El sábado, me desperté temprano, preparé algunas cosas y fui a despertar a Raquel que seguía profundamente dormida.
-Amor...-la llamé acariciándole la mejilla-Raquel...-volví a llamarla, pero no despertaba-Nena, despierta, cariño.
-Un rato más-dijo acurrucándose abrazada a mí.
-Bueno, pero solo quince minutos que hemos quedado con los chicos-dije tratando de levantarme.
-Pero no te muevas, lo que quiero es estar contigo-me abrazó más fuerte y yo reí.
-Qué tontita te has levantado hoy-me acomodé para verla de frente.
-Te amo-me miró a los ojos.
-Yo también-le sonreí-, te amo más que a nada.
Me devolvió la sonrisa y la besé. Después nos levantamos, desayunamos, nos duchamos y, tras vestirnos y coger lo que había preparado, nos fuimos.
Al llegar, estaba Blas terminando de aparcar y Ainhoa y Álvaro sacando cosas del maletero.
-Buenos días-saludamos.
-Hola-nos devolvieron el saludo.
De pronto, escuchamos un grito y una carcajada. Nos miramos y corrimos hasta donde se había oído el grito y las risas. Al llegar, pudimos ver a Carlos correr por todo el jardín delante de Laura.
-¿Qué ha pasado?-le preguntamos a Dani y Clara que miraban la escena divertidos.
-Carlos le ha dado un susto a Lau y ahora le tocará pagar las consecuencias-nos explicó Clara.
-¿Qué le ha hecho?-preguntó Isa.
-Le ha puesto una araña de plástico en el hombro-nos enseño el juguete.
-Puaj, si parece de verdad-dijo Raquel con cara de asco-, pobre Lau.
-Pobre Carlos, hoy hará todo el deporte que no ha hecho en toda su vida-rió Álvaro.
-Ei, no os metáis con él-dijo Clara con un puchero.
Se escuchó caer algo a la piscina, miramos y había sido Carlos.
-La próxima vez te lo piensas antes de acercarme uno de esos bichos asquerosos-le gritó y se acercó a nosotros-.Hola chicos.
-Hola-la saludamos a coro.
-Creo que todos nos lo pensaremos dos veces antes de gastarle una broma a Laura ¿verdad?-todos asintieron a lo que dije.
-Mientras la broma no incluya bichos o cosas asquerosas, no me importa-dijo ella.
-Laura-la llamó Carlos que se había salido de la piscina-, ¿me das un abrazo de reconciliación?
-Cuando estés seco-se escondió tras Dani.
-¿Alguien me da un abrazo?-preguntó haciendo pucheros.
-¿Por qué no empezamos a preparar las cosas?-preguntó Blas y todos pasamos de Carlos.
-Gracias ¿eh?-se hizo el indignado.
-Todos te queremos, pero mejor seco-dijo Isa y reímos.
Sobre las cuatro y media, ya habíamos comido, recogido todo e Isa había dejado a Sara durmiendo en una de las habitaciones y estaba sentada junto a Blas. Dani y Laura estaban tumbados buscándoles forma a las pocas nubes que había en el cielo, Carlos y Clara estaban hablando... Parecía que de algo serio pero, si les prestabas atención, te dabas cuenta que era de cosas sin sentido, Álvaro y Ainhoa estaban en su propio mundo jugando a quién aguantaba más sin reír o sonreír mirándose fijamente a los ojos y Raquel estaba sentada entre mis piernas apoyada en mi pecho.
La verdad es que ver esa escena, me llenó de felicidad. Mis hermanos y yo, en una tarde de últimos de junio, sentados en el jardín de una casa que teníamos para los cinco, junto a nuestras chicas y más felices de lo que habríamos imaginado ser. Una idea me cruzó la mente, le quité la sandalia a Raquel y, bajo la atenta mirada de mi chica y de Isa y Blas que nos habían mirado cuando Raquel comenzó a quejarse, le tiré el zapato a Dani que estaba frente a nosotros.
-¡David!-se quejó mirándome.
-¿Cómo has sabido que era yo?-me hice el sorprendido.
-Porque Raquel es la única a la que le falta un zapato-respondió mirándome mal.
-Anda, ¿por qué no vas a por eso?-le hice una seña.
-Voy-asintió y se levantó.
-Laura-la llamé y ella me miró mientras se sentaba-, ¿qué le das a Dani?-ella me miró extrañada-Es que últimamente está más listo.
-No te metas con él-me devolvió el zapato, pero no me dio.
-Torpe-se burló Raquel.
-Tonta-le sacó la lengua.
Dani volvió con su guitarra y se sentó junto a su chica.
-¿Nos vais a cantar?-preguntó Isa extrañada señalando a Dani.
-Sí-respondió Blas abrazándola.
-¿Cuál?-preguntó Ainhoa curiosa.
-A ver si sabéis cuál es-le dijo Álvaro dándole un beso en la mejilla.
Dani comenzó a tocar y a cantar bajo la mirada atenta de todos.
-Hoy escribo solo para ti,
Tú que siempre estás ahí
Y sé que seguirás por mí.
-Y si tengo ganas de llorar,
Tú me abrazas y se va,
Y se va...-seguí yo mirando a Raquel fijamente, a lo que ella me sonrió.
-Juntos seguiremos el compás-cantamos todos.
Juntos es más fácil caminar.
Que la vida es más
Si la quieres compartir-siguió Carlos.
Y no pararemos de soñar,
Pero soñaremos a la par-volvimos a cantar todos mirándonos y mirando a nuestras chicas.
-Porque nada es más sencillo que sentir
Que siempre estás ahí-Carlos y Clara se miraron fijamente mientras él le cantaba.
-La Aventura acaba de empezar
Y lo que tenga que llegar,
Más nos unirá-cantó Álvaro abrazando a Ainhoa.
-Y no sé qué pasará.
Yo me lanzo sin dudar
Si vamos todos-siguió Blas mientras Isa lo miraba embelesada.
-Juntos seguiremos el compás.
Juntos es más fácil caminar.
Que la vida es más
Si la quieres compartir.
Y no pararemos de soñar,
Pero soñaremos a la par.
Porque nada es más sencillo que sentir
Que siempre estás ahí.
Le di un beso en la mejilla a Raquel y ella se apoyó más contra mi pecho.
-Juntos seguiremos el compás.
Juntos es más fácil caminar.
Que la vida es más
Si la quieres compartir.
Y no pararemos de soñar,
Pero soñaremos a la par.
Porque nada es más sencillo que sentir
Que siempre estás ahí.
(http://www.youtube.com/watch?v=lPX9TgWlk-s)
Terminamos y ellas comenzaron a aplaudir y vitorear como las locas, a lo que nosotros reímos.
-Chicas-las llamó Raquel y las cuatro la miraron-, ¿ya?
-¡Ya!-exclamó Ainhoa y se levantaron.
-¿Qué vais a hacer?-preguntó Dani por todos.
-Devolveros un poco de todo lo que nos habéis dado-respondió Laura.
Isa se fue hacia Carlos, Laura hacia Blas, Raquel hacia Álvaro, Ainhoa hacia Dani y Clara hacia mí.
-Hola-dijo alegre sentándose a mi lado.
-Hola-reí.
-Quiero darte las gracias-me dijo.
-¿Por qué?-pregunté extrañado.
-Por todo lo que hacéis día a día por nosotras, nos apoyáis siempre y en todo-respondió.
-Por eso no tenéis que darnos las gracias, lo hacemos porque sois nuestras chicas y tenemos que apoyaros y protegeros-le sonreí y nos abrazamos.
Volvieron a levantarse y rotaron, ahora se vino conmigo Isa.
-¡Cuñado!-exclamó abrazándome.
-¡Cuñada!-reí-Estáis más locas de lo que creía.
-¿Por qué? ¿Por querer agradeceros por todo el tiempo que lleváis aguantándonos?-preguntó, pero no dejó que le respondiera-Es lo mínimo que podemos hacer.
-Ya hacéis mucho estando a nuestro lado-respondí.
Sonrió y me abrazó. Volvieron a levantarse y se sentó a mi lado Laura.
-Hola-me sonrió.
-¿Qué hay, rubia?-la despeiné.
-Gracias por todo, tonto-me abrazó.
-De nada, tonta-le devolví el abrazo.
Se levantó y se me acercó Ainhoa.
-Hola-dijo alegre.
-Hola-dije igual.
-Gracias por hacer feliz a Raquel.
-Es la chica a la que amo y la que me hace feliz, no puedo evitarlo-reímos.
-Y gracias por acogerme-me sonrió.
-¿Cómo no acogerte si eres quien le abrió los ojos y hace feliz al smiler?-hice un gesto exagerado y ella rió-Las gracias debemos dártelas nosotros a ti, le haces feliz y se le nota.
Nos abrazamos y vino conmigo Raquel.
-Hola-le sonreí-.¿A mí qué me vas a decir?
-Podría decirte muchas cosas, pero con dos palabras me sobra el resto-respondió.
-¿Y cuáles son esas dos palabras?-pregunté acercando mi cara a la suya.
-Te amo.
-Yo también te amo-le sonreí y me besó.
¿Más feliz? Con Raquel y los chicos a mi lado, me sobraba mundo.

2 comentarios:

  1. Ohhh!! Que mona Sara que ya empieza a decir sus primeras palabras. Yo estoy impaciente porque quiero que Clara le diga a Carlos que va a ser papa. Será un momentazo. Chicas, que sepais que me encanta la historia. Un besazo para las dos. :)

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    1. Muchísimas gracias, nos alegras un montón con tus comentarios. Intentaremos tener el siguiente lo antes que podamos. Un besazo y muchas gracias :) (KKK)

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