jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 74: Propuestas


*Isa*
Blas me dio la mano y yo se la apreté con fuerza, esto me estaba doliendo de verdad, era angustioso.
-Tranquila- me susurró y me acarició la frente apartándome el flequillo.-Todo va a salir bien, lo juro.
Se me relajaron un poco las contracciones, o eso parecía, ya no me dolía tanto.
Blas me besaba la mano y me decía que me tranquilizase, pero ellos estaban mucho más nerviosos que yo, la verdad es que yo estaba muy nerviosa, pero, ellos lo estaban más aún.
Miré a Lau y Dani, estaban tan monos abrazados.
Oh no...
Me encogí de golpe, el dolor era insoportable, esa contracción era la más grande que me había dado.
-Me duele mucho- dije con un hilo de voz.
Era prácticamente lo único que podía decir en ese momento.
-Tranquila, todo va a salir bien y la ambulancia va a llegar a tiempo- dijo Laura.
-Sí, Laura tiene razón- dijo Blas-.Todo va a salir bien.
-Laura...- dijo Dani tembloroso.
-Oh...- dijo Lau.
-¿Qué pasa?- preguntó Blas.
-Isa... Isa ha...- Dani estaba temblando como un flan, ¿podía ser que acababa de romper aguas y no me había dado cuenta?
-Isa ha roto aguas- dijo Laura llevándose las manos a la cabeza.
¿Como no he podido darme cuenta de que estaba rompiendo aguas? Oh.. Aquí no...
Laura llamó a urgencias del hospital, la ambulancia debería haber llegado hace ya rato...
Al colgar exclamó.
-¡Será zorra!- y se mordió el labio inferior.
Jo, cuando hacía eso estaba nerviosa, y si ella estaba nerviosa, yo estaba nerviosa...
-Laura...- la llamé- ¿Qué pasa?
-Isa, creo que tu pequeña va a nacer aquí-dijo Lau mirándome-.Pero no te alteres ¿sí? Nosotros no vamos a permitir que nada le pase a ella ni a ti ¿de acuerdo? Tienes que ser fuerte.
Blas y Dani la miraban con los ojos abiertos y asustados.
Laura se movió hacia el maletero del coche y Dani la siguió.
-Tengo miedo...- dije.
-Y yo.. Y Lau, y Dani, todos estamos asustados, pero tranquila, no vamos a dejar que le pase nada malo a Sara ni a ti, ¿me oyes?
Asentí con la cabeza.
-Te quiero- me dio un beso en la frente.
-y yo a ti.
Se acercaron a mi con toallas y me quitaron el pantalón y la ropa interior, me colocaron las dos toallas, una por debajo y otra por encima.
-Isa, ¿te acuerdas de las clases de preparación del parto?- me preguntó Lau.
-Sí- respondí.
-Tienes que ayudarnos ¿vale?- me miró y me dio la mano, estaba helada, estaba muy nerviosa... -Por ella y por nosotros ¿si?
Asentí y le apreté la mano a Blas que me miró sorprendido, creo que no se imaginaba la fuerza que podía llegar a tener.
Empecé a hacer fuerza, era un dolor punzante, Dani y Lau se colocaron preparados y Blas no me soltaba la mano.
Creo que no he gritado más en mi vida.
Dejé de hacer fuerza, un llanto de bebé me hizo mirar a Lau y Dani.
Laura sostenía a mi pequeña, empecé a llorar.
-Es muy pequeñita- dijo Dani emocionado.
-Sí- dijo Lau igual que Dani.-Es preciosa Isa.
Miré a Blas que también lloró.
Laura y Dani envolvieron a Sara con otra toalla, yo me moría de ganas por coger a mi peque.
Laura le dio la peque a Blas que sonreía sin parar.
-Es preciosa- dijo mirándola con ternura- toma- me la dio- estarás loca por cogerla- sonrió.
Miré a mi pequeña, era preciosa de verdad, tenerla en mis brazos, sentir su calor, sentir que al fin estaba conmigo, no podía describir lo que sentía por mi hija, era increíble.
Le acaricié la mejilla y volví a llorar un poco.
La bebé abrió los ojos y me miró.
-Tiene tus ojos- le dije a Blas ilusionada.
-Tu deseo se ha cumplido al final- sonrió y se sentó a mi lado.
La ambulancia llegó.
-A buenas horas- dijo Blas entre dientes.
Los enfermeros de la ambulancia bajaron y me subieron en una camilla, Blas vino conmigo.
-Bueno, ¿como ha sido el parto?- me preguntó una enfermera.
-Doloroso- dije- y agotador...
-Es normal, estarás deseando descansar- me dijo.
-Pues sí...- bostecé.
-Puedes descansar cuando lleguemos al hospital mientras le hagamos las pruebas a la niña para verificar que todo está en orden, a usted tardaremos un momento, pero a la niña quizá algo más.
-¿Van a llevársela?- preguntó Blas con mala cara.
-Solo será una hora más o menos, el tiempo suficiente de hacerle pruebas.
-Ah...
Llegamos al hospital y nos llevaron a la parte de maternidad.
Me dieron un pijama de hospital y me hicieron algunas pruebas (después de dejarme tiempo para cambiarme y asearme).
Tras las pruebas me llevaron a una habitación.
Blas no dejaba de dar vueltas en la habitación, estaba muy nervioso.
-Cariño, tranquilo- le dije- ahora la traen.
-Es que no me gusta que se la hayan llevado...- dijo sentándose a mi lado.
-Tu tranquilo, no va a pasar nada, solo le están haciendo pruebas.
-Pero ¿por qué tardan tanto?
-Es normal- dije obvia- es un bebé y tienen que comprobar que todo marcha- sonreí mirándole.
Se volvió a levantar.
-Ya, pero... No me gustan mucho los hospitales y menos que se la lleven tanto rato- dijo suspirando y se sentó a mi lado.
-Blas, se la acaban de llevar, es una recién nacida y deben ver que todo está bien- le cogí de las manos.- No me vayas a decir que la vas a querer más a ella que a mí.
-No, claro que no, os quiero a las dos por igual- me miró.
-Eso lo dices por decir, ahora pasarás más tiempo con Sara que conmigo- dije poniendo un puchero.
-De eso nada, que a ella la quiero por ser nuestra hija y a ti te amo por ser la mujer que más feliz me ha hecho - me acarició la mejilla.
-Tú también me haces muy feliz- le dije sonriéndole.
-Te amo- me besó.
-Y yo a ti- dije al separarnos.
-Voy a extrañar tu tripita- dijo pasándome la mano por la barriga.
-Pues yo no- dije riendo- era demasiado grande... estaba gorda.
-Me da igual, yo te querría aunque fueses una vaca.
-Acabas de reconocer que estaba gorda.
-Todas las chicas están gordas cuando se quedan embarazadas- me dio con el dedo en la nariz- pero luego se vuelven a quedar como estaban.
-¿Y si me quedo más gorda?- puse un puchero.
-Me dará igual- me dio un beso corto.
-¿Y si me vuelvo fea?
-Me dará igual- me dio otro beso.
-¿Y si me vuelvo tonta?
-Me dará igual- me besó otra vez- Pase lo que pase te querré.
-¿Se puede?- preguntó Laura desde la puerta.
-¡Claro!- dijimos Blas y yo a la vez.
Abrió la puerta y ella y Dani entraron juntos. Lau me abrazó y yo la abracé más fuerte.
-Gracias.
-¿Gracias? ¿por qué?- me miró extrañada.
-Por ayudar a que Sara nazca- dijo Blas mientras se levantaba para abrazar a Lau.
-No tenéis que darlas- dijo Dani antes de abrazarme- es nuestra princesa y no podíamos permitir que nada malo le pasara y si quería conocernos ya lo único que podíamos hacer era cumplir su primer deseo. Aunque debo admitir que estaba muy asustado.
-Sí, temblabas como un flan- se burló Blas- pero muchas gracias, en serio.
-Por nada- Lau se volvió a abrazar a Blas.
-¿Se puede?- Raquel y David traían un peluche enorme, wow.
-¡Sí!- exclamé.
Ellos entraron, detrás de ellos Clara y Carlos entraron con muchísimos globos de colores, Ainhoa y Álvaro con un peluche enorme también pero no tan exagerado y Alejandra y Jesús con una cesta llena de colonia y jabones de bebé.
Más monos que eran.
Les di las gracias a todos y me abrazaron.
Por fin trajeron a mi princesita.
Dani no paraba de mirarla, Blas le ofreció cogerla, pero a él le daba miedo cogerla.
Al final la cogió Lau, se fueron pasando a la niña de unos a otros haciéndole carantoñas.
El móvil de Dani sonó. Era la odiosa Diana, Joder, ¿esa mierda de tía no se cansaba de insistir?
Laura y Dani fueron a mi casa a por la ropa del bebé.
-AII, ¡es que es más mona!- gritó Raquel y la niña se le quedó mirando sorprendida.
-¡No me la traumatices!- dije.
-Es que ¡Auwww!- exclamó de nuevo.
-Anda déjala, le hace ilu gritarle a su sobri- dijo Carlos.
-Que le voy a hacer, es mi primera sobri- puso ojitos.
-Ya lo sabemos, pero hija...- suspiró Clara- déjanos algo a los demás.
La bebé comenzó a llorar desconsoladamente.
-Creo que es la hora de la primera toma- dijo Blas quitandole a nuestra hija de las manos a mi hermana.
-¡Ey!- se quejó Raquel.
Blas pasó de sus quejas y me trajo a la pequeña, después se giró a los chicos.
-Intimidad- dijo.
-¿Eso no tendría que decirlo Isa?- preguntó Carlos divertido.
-Pero ella está cansada y ahora mismo ocupada, así que lo digo yo.
-Vale vale... no te enfades... ya nos vamos- dijo David.
-Pero tampoco vamos a ver nada del otro mundo- dijo Álvaro.
Los cuatro me miraron poniendo pucheros y yo reí.
-Blas, no pasa nada- dije mirándole.
-Tampoco vamos a mirar, ¡de verdad!- dijo Jesús.
-Nos quedamos sin mirar- dijo David.
-Y si miran, yo misma me encargo de ellos- dijo Clara poniendo su cara más oscura.
-Eso eso- dijo Carlos- mi Clarita reparte.
-Y a ti el primero- dijo ella, Carlos puso mala cara.
Todos reímos.
Comencé a darle el pecho a la niña  mientras Blas se sentó a nuestro lado y nos miraba envobado.
Los chicos reían por lo bajo por la cara de Blas.
-Chicos no seáis malos- los reñí.
-Jo, es que la cara de Blas es buenísima- se burló Carlos.
-Pues ya veremos como son vuestras caras cuando vosotros seáis padres- dijo Blas ofendido.
-Yo quiero saberlo- dijo David pensativo-Raquel, ¿tenemos un hijo?
-¿Qué?- preguntó mirándolo con los ojos muy abiertos- ¿estás loco? es muy pronto.
-Para nada, mira a Isa y Blas- dijo David.
-Ellos tuvieron un accidente- dijo Raquel.
-Clara...- dijo Carlos con voz melosa.
-Dime.
-Yo también quiero saber como será mi cara- dijo alzando una ceja.
-¿Como?- se quedó muy pálida- Em yo....
-¡Te has quedado to cortada!- rió Carlos
-Malo, lo has hecho a posta, mala persona- lo empujó.
-Lo siento, es que no he podido resistirme, estás tan mona cuando te quedas cortada- Clara se sonrojó.
-Pero mira que eres mona- le dijo Ainhoa.
-¡Callaos ya!- se picó.
-Que es con cariño preciosa- le dijo Carlos abrazándola por la cintura.
-No, ahora me enfado y no respiro- dijo inflando los mofletes.
Carlos le dio con los dedos en las mejillas y se las desinfló, Clara empezó a reír.
-Pava- le dije.
-¡Oye!- se giró hacia mí- No te hago nada porque hoy acabas de tener a tu niña, pero como tú, sigas así, te enteras- me ''amenazó''.
-¡Borde!- le dije.
-¡Enana!- rió.
-Anda, dejadlo.
-Pero si es con cariño- sonrió.
-Sí, ya....- dije mirándola mal.
Sara acabó de comer y se quedó dormida, los chicos se tuvieron que ir y me quedé sola con Blas.
Dani me llamó y me dijo que se tenía que pasar con Lau primero por un sitio y que por eso estaban tardando tanto, ¿qué se traerían entre manos estos dos?
-Blas, he estado pensando- le dije cuando ya estábamos solos.
-¿En qué?- me miró interrogante.
-Me gustaría que Dani y Lau fueran los padrinos de Sara, ¿que te parece?
-Qué es una magnífica idea- me rodeó con sus brazos y me dio un beso en la mejilla.
-He pasado mucho miedo...
-Y yo, cuando te vi así allí, pensé que me iba a dar algo, que se me iba a parar el corazón, nunca he pasado tanto miedo.
-Pero ha valido la pena pasarlo ¿no?- le miré con ojos soñadores.
-Sí- me dio un pequeño beso- no sabía que me iba a echar a llorar- dijo sonriendo- pero cuando os vi a las dos juntas, comprendí que eráis las chicas de mi vida, y que os necesito y os necesitaré siempre.
-¿Como consigues conmoverme siempre?
-De la misma forma que tú consigues volverme loco con solo mirarme.
Reí levemente.
La puerta de la habitación se abrió un poco y oímos voces, las voces de Dani y Lau, estaban riéndose.
Al momento Lau entró seguida por Dani.
-¡Hola!- dijo Dani en voz alta.
-¡Shssss!- exclamamos Blas y yo señalando con la mirada la cunita de hospital en la que estaba Sara dormida.
-Ups... perdón...- dijo Dani.
-No pasa nada- sonreí.
-Ya era hora, tardones- dijo Blas.
-Es que hemos ido a comprar algunas cosas que quizá os hagan falta... y ... aparte de la ropa de Sara, te hemos traído muda limpia y ropa para cuando salgas del hospital- dijo Lau.
-Gracias- sonreí mirándola.
-¿Qué más habéis traído?- preguntó curioso Blas.
-Pues... os hemos traído un chupete, azul- dijo Dani- un lacito para el pelo de Sara- sonrió.
-¿Qué pelo?- reí- Apenas tiene.
-Para cuando tenga jo...- puso un puchero.
-También hemos sacado a pasear a Chiqui y le hemos echado de comer- dijo Lau.
-Gracias- dije abrazando a Dani que estaba a mi lado.
-Rubita ya has dado muchas veces las gracias hoy- me dijo sonriendo.
-Pero ni aunque me pasara toda la vida dándoos las gracias, nunca sería suficiente, habéis hecho algo increíble, y os lo agradeceré.... - miré a Blas- agradeceremos- corregí- toda la vida.
-Con ver que estáis las dos sanas y salvas, ya es suficiente- dijo Laura.
-Tenemos una propuesta para vosotros- dijo Blas.
-¿Os gustaría ser los padrinos de Sara?- pregunté mirándoles.
-¿Lo decís en serio?- preguntó Dani.
-Claro que sí- dijo Blas- ¿Quién mejor que las dos personas que ayudaron a su madre a traerla al mundo?
-No creo que haya nadie que se lo merezca más que vosotros- les dije.
-Pero... yo... Pero... ni siquiera la he tenido en brazos...-dijo Dani cabizbajo.
Sara comenzó a llorar de golpe.
-Pues... ahora tienes la oportunidad- dijo Blas sonriendo.
Dani se acercó un poco nervioso a la cuna y en cuanto Sara le vio dejó de llorar, él extendió sus brazos y la sujetó con delicadeza, la atrajo hacia sí y la miró con ternura.
-Es tan pequeña..- susurró.
Sara le puso la manita en la mejilla a Dani y este sonrió ahora más calmado.
-¿Entonces que dices?- pregunté.
-Estaría loco si no quisiese ser el padrino de esta chiquitita- sonrió y me la dio, pero antes le acarició la mejilla con delicadeza.
-¿y tú Lau?- le preguntó Blas.
-¿Estáis seguros de que yo debería serlo?
Extendí mi mano y se la di.
-Laura, eres mi hermana, eres la persona que a traído me ha ayudado a traer a Sara a este mundo, si no aceptas, te odiaré toda la vida- exageré un poquito, no podría odiarla para siempre, pero por lo demás, era verdad, ella era la que debía serlo, nadie se lo merecía más que ella.
-Pues claro que seré su madrina- sonrió y me abrazó.
-Ups.. creo que Sara está mosqueada porque tiene hambre- dije divertida.
Le di el pecho de nuevo a la peque, Blas volvió a quedarse envobado mirándonos.
-Blas, tienes una hija preciosa y si la miras tanto la vas a desgastar- dijo Dani.
-Tú también la vas a desgastar porque también te embobas mirándola .
Todos nos reímos.
-¿Estás celosa?- le preguntó Dani a Lau, mientras la rodeaba con los brazos.
-No, yo no estoy celosa- dijo ella.
-Claro que sí, admítelo pequeña- sonrió de forma pícara y le robó un beso.
-¡Dani!- se picó.
-Quién se pica ajos come- exclamé y ellos me miraron divertidos.
-No quiero ajos- dijo Dani.
-Y si me vas a besar no comes ajos antes.
Una enfermera entró con mi cena.
Le di la niña a Blas y la enfermera me colocó la comida en la bandeja de la camilla.
-Buen provecho- me dijo.
-Gracias- sonreí.-Blas, si quieres ve a comer algo con Dani y Lau, yo estaré bien- le dije.
-No pienso dejaros solas- dijo sentándose a mi lado.
-Sí quieres puedes ir conmigo a comer algo y mientras tanto Dani se queda con Isa y Sara ¿que te parece?.
Al final, Blas aceptó a regañadientes, como Sara estaba despierta, Dani la cogió en brazos y se sentó en el sillón a mi lado mientras que yo comía.
Empezó a hacerle carantoñas a Sara y esta a mirarla con sus enormes ojos.
La puerta se abrió y una enfermera cuarentona, fornida, con el pelo muy corto, negro y liso, los ojos oscuros y con la piel muy pálida entró.
-¿Has acabado ya de comer querida?- me preguntó.
-Sí- sonreí tímida.
-Bien, pues querida, ahora mando que recojan, ahora, ¿como has pasado el día? ¿te sientes bien?
-Sí, algo cansada.
-Bien... ¿La pequeña ha comido ya?
-Sí, acaba de tomarse la segunda toma- contestó Dani por mí.
-De acuerdo... Pues, los análisis han salido bien todos, si seguís estables, mañana os podéis ir a casa ambas.
Sonreí.
La enfermera se acercó a Dani que sostenía a la niña.
-La niña es preciosa... - dijo la enfermera, después miró a Dani- se parece mucho a sus padres- sonrió- hacéis buena pareja.
Ups... creo que se ha confundido un poquito.
La enfermera se marchó y Dani y yo nos miramos divertidos.
-Hacemos buena pareja- dijo él riendo.
-Es un poco normal que se haya creído que sea hija tuya, Sara es rubia y tiene los ojos claros, y tu y yo somos rubios, y aparte tú tienes los ojos azules.
Empezamos con el cachondeo y estuvimos un rato de risas.
Blas y Lau entraron riendo en la habitación, ¿que había pasado que era tan divertido?
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó Dani.
-En la cafetería nos han confundido con una pareja y nos han dicho que pegamos bien juntitos- dijo Lau.
-Ah... pues una enfermera se ha confundido y ha pensado que Sara era hija mía y de Isa y nos ha dicho que hacíamos buena pareja- dijo medio picado.
Nos acabamos picando todos y cuando ya era tarde una enfermera nos avisó que si se iba a quedar alguien, solo podía ser una persona.
Por lo que Dani y Lau se tuvieron que marchar.
Dormí poco esa noche, la niña nos despertó varias veces porque le tocaba comer y porque lloraba por el pañal.
Por la mañana un médico nos dio el alta y llamamos a Dani y Lau para que nos recogiesen.
Tardaron a penas una hora en llegar a por nosotros.
Nos llevaron a casa.
Nada más entrar, Chiqui nos empezó a saltar encima, Blas lo calmó un poco, le enseñamos a la peque con cuidado, yo la iba bajando mientras el sostenía a Chiqui, había que tener cuidado, era un perro muy grande.
Llevé a Sara a nuestra habitación, por ahora, dormiría en la cuna de nuestra habitación, era demasiado pequeña para que estuviese sola, más adelante la trasladaríamos a su habitación.
Blas aprovechó y se duchó deprisa mientras Sara comía y se dormía.
Cuando él salió, entré yo.
No soportaba el olor a hospital... Para nada me gustaba ni me había gustado nunca.
Me di una buena ducha y salí con ropa cómoda.
Iba andando en dirección a nuestra habitación para darle una ojeada a Sara cuando Blas me abrazó por la cintura y me pegó a él.
-¿Como estás?- me preguntó una vez ya había parado de reír.
-Cansada, pero se me pasará... ¿Y tú?- le miré
-Emocionado, tengo en casa a mis chicas, y parecía complicado cuando te pusiste de parto allí, pero aquí estáis las dos, sanas y salvas- le besé.
-Fue un parto complicado- dije poniendo pucheros.
-Me  alegra ver que la Isa divertida y con sentido del humor sigue aquí- dijo cuando empecé a reír.
-No iba a dejar que se escapase- dije riendo más- igual que al Blas feliz, cariñoso, divertido, del que me enamoré y al que quiero tanto- Me besó.
-Una cosita...- dijo al separarnos- ¿Recuerdas cierta apuesta...?- arqueó una ceja.
-¿Ahora? Estoy bastante cascada ya ¿no crees? dame un respiro.
-No te quejes sin ver lo que es- dijo sonriendo.
Blas me dio la vuelta y me tapó los ojos.
-Camina, yo te guío.
Seguí sus indicaciones y llegamos al patio.
Me destapó los ojos y sin poder evitarlo las lagrimas comenzaron a salir.
Se acercó a mi odio y me apartó el pelo con la mano.
-Isabella Rodríguez Castillo , cásate conmigo- me pasó uno de sus brazos por la cintura y con el otro me mostró un anillo.
Me di la vuelta deprisa y le abracé.
-¡Sí!
Me colocó el anillo.
-Entonces... siempre conmigo?
-Siempre junto a ti- le besé.
En nuestro patio, había colocado unas rosas rojas y blancas alrededor de un cartel que ponía:
''¿Qué te parecería si pasamos el resto de nuestra vida juntos? Siempre contigo, siempre conmigo''

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