jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 62: Especial


*David*
Me desperté aquella mañana por un sonido raro, abrí los ojos y me di cuenta de que era mi móvil lo que había sonado, era un WhatsApp de Álvaro en el grupo que teníamos con los chicos que decía:
Álvaro: Buenos días, os recuerdo que esta tarde tenemos firma. No lleguéis tarde, tenemos que estar a las tres en el estudio
David: ¿Buenos días? ¿estás de buen humor o me lo parece a mí?
Álvaro: Estoy de buen humor
Blas: ¿Y eso? ¿Has decidido quitarte las dichosas canciones raritas que te pones como alarma?
Álvaro: Hoy mi despertador ha sido el mejor del mundo

Carlos: ¿Hay algo que no nos has contado y debamos saber?
Álvaro: ¿Por qué Dani no habla?
Blas: No nos cambies de tema ¬¬

David: Eso, algo te traes entre manos y será mejor que nos lo cuentes
Álvaro: Esta noche o mañana mejor :P
Carlos: ¿Y tenemos que pasarnos el día entero con la duda? Muy bonito
Blas: Estoy intrigado, pero Álvaro tiene razón. ¿Por qué Dani no comenta?
David: No es difícil de adivinar, anoche se quedó con su Lau
Carlos: Anoche todos nos quedamos con nuestras chicas y estamos comentando
Álvaro: Mientras no se olvide de la firma no importa que no comente
David: Tú lo dices porque te interesa que no comente para que no te intente sacar nada ¿eh?
Blas: Eres un listo xD
Álvaro: Bueno chicos, os dejo. Después nos vemos
Blas: ¿A qué hora te vas a venir? Es por si comes con nosotros
Álvaro: No te preocupes, ya tengo dónde comer. Nos vemos a las tres en el estudio
David: Vale, adiós
Carlos: Hasta luego
Blas: Adiós
Dejé el móvil miré hacia el otro lado de la cama, Raquel seguía durmiendo tranquilamente. Miré el reloj, las diez y media. Yo ya no tenía más sueño. Me puse a pensar en qué hacer mientras la miraba cuando se me ocurrió una idea. Me moví bruscamente y me tiré sobre ella.
-¡Me cago en...!-se quejó despertándose y abriendo los ojos-¡David!
-Buenos días-sonreí alegremente mirándola.
-¿Buenos?-me miró incrédula-¿Piensas que esta es una buena manera de despertar a alguien, bruto?
-¿Te vas a enfadar?-pregunté poniendo carita de perrito abandonado.
-Me lo tengo que pensar-resopló.
-Eso es que no-dije contento acomodándome encima de ella pero sin dejar todo mi peso.
-¿Cómo estás tan seguro?-empezó a acariciarme el pelo con la mano derecha.
-Porque si fueras a enfadarte, no tendrías que pensártelo, no me dejarías haberme puesto así encima de ti, no me estarías acariciando el pelo y no me mirarías con amor-le señalé.
-¿Ahora eres lector de ojos aparte de cantante?-preguntó y yo asentí-.¿Y qué te están diciendo mis ojos ahora?
-No sé, pero yo quiero besarte-dije mirándola fijamente a los ojos y los labios.
-¿Y por qué no lo haces?-preguntó.
-Porque estoy esperando a que me lo pidas-me encogí de hombros.
Levantó un poco su cabeza y me susurró en los labios:
-Bésame.
Sonreí y la besé. Que me gustaba despertarme de esa manera junto a ella.
Después de un buen rato de mimos, risas y cosquillas, decidimos levantarnos e ir a desayunar.
Durante el desayuno me aburría, así que decidí gastarle una broma a mi novia.
-Raquel-la llamé.
-Dime-me miró.
-¿Quieres?-pregunté enseñándole mi tostada.
-Sí.
Se la acerqué y le embadurné toda la cara con la mermelada.
-¡David!-gritó y yo estallé en carcajadas.
Cogió una tostada con nocilla y me pasó por la cara.
-La has liado-dije mirándola.
Me levanté y eché a correr tras ella. Raquel entró en la habitación y se puso al otro lado. Me quedé mirándola sonriendo pícaro.
-Esta cama me trae grandes recuerdos-dije.
-Hablas como si hiciera mucho tiempo-me dijo.
-Hace mucho tiempo-afirmé.
-Desde anoche-arqueó una ceja y yo reí.
-Eso es mucho tiempo-me subí en la cama y comencé a cruzarla para ir a por ella.
Pero Raquel fue más rápida y salió de la habitación corriendo. Fui tras ella y llegamos al salón, nos pusimos a darle vueltas a la mesa yo intentando cogerla y ella huyendo de mí.
-Me estoy mareando-dije después de un rato.
-Yo no, qué poco aguantas-rió-.Los años te pesan ¿eh?
-¿Me estás llamando viejo?-arqueé una ceja y me hice el ofendido.
-No, solo... Persona mayor con tendencia a la vez-volvió a reír.
-¿Tan mayor te parezco?-puse ojitos.
-No cariño, era broma-se acercó a mí y me dio un pequeño beso en los labios.
La agarré por la cintura y la pegué a mí.
-Te tengo-sonreí pillo.
-Me tienes-me sonrió.
Volví a besarla.
-Anda vamos a lavarnos la cara, que la mermelada y el chocolate no saben muy bien juntos-puso una mueca un poco rara y reí levemente.
-No, yo no quiero soltarte-dijo como un niño pequeño.
-Pues tendrás que hacerlo, dentro de dos horas y media tienes que estar con los chicos-me dijo.
-Jo-puse un puchero-.¿Qué harás mientras no estoy?
-He quedado con las chicas-respondió.
-¿Hoy no tienes que cuidar del hijo de tu vecina?
-No, hoy la madre descansa.
Fuimos al baño, nos lavamos la cara y pasamos lo que quedaba hasta que me tuve que ir gastándonos bromas y haciendo el tonto, me encantaba ella por esa razón, en un momento podría soltarte una burrada y en el mismo minuto una pastelada de las gordas y todo sin que le importara el resto de la gente.
A las tres llegué al estudio y ya estaban allí Blas y Álvaro.
-Hola chicos-los saludé chocándoles las manos.
-¿Qué tal?-preguntaron.
-Bien ¿y vosotros?
-Bien-respondieron los dos.
-Álvaro, ¿nos contarás lo que estuviste haciendo anoche?-pregunté mirándolo con los ojos entrecerrados.
-Esta noche-respondió.
-¿Por qué hasta esta noche?-preguntó Blas curioso.Álvaro se encogió de hombros.
Poco después llegó Carlos y, tras él, Dani. Nos preparamos y nos fuimos hasta el centro comercial, ya había bastante gente y eso me emocionaba, ver a tantas chicas esperando por nosotros. Nuestras Auryners eran las mejores.
Nos pusimos en la mesa por este orden: Carlos, yo, Álvaro, Dani y Blas.
Después de un rato firmando, llegó una chica que le dio un paquete un poco grande a Carlos, lo abrió y era un corazón de peluche grande y amarillo.
-Ala, muchas gracias-sonrió y la abrazó.
Cogí el peluche y vi que ponía: 'Eres todo corazón'.
-Que chulo, ¿me lo puedo quedar?-reí mirando a la chica.
-No, es mío-dijo Carlos y me lo quitó y reímos. 
Nos dio un CD y varias fotos para que le firmáramos, después de haberle firmado, le di dos besos.
-Sois geniales, os quiero mucho-nos dijo.
-Muchas gracias a ti-miré el CD-, Carmen-le sonreí.
Siguió adelante con los demás chicos y siguieron pasando chicas y chicos.
Llegó otra chica que me dio un paquete de regalo, lo abrí rápido y vi un gorro, una bufanda y unos guantes a juego en rojo.
-Me encanta, ahora seguro que no pasaré frío-reí-.Gracias.
-De nada, eres el mejor-me dijo y la abracé.
-Muchas gracias por venir Estefanía-le sonreí.
Me devolvió la sonrisa y siguió adelante después de haberle firmado lo que me dio y de hacernos una foto.
Otra chica se nos acercó y le dio un retrato a Carlos de una foto de él hecha a lápiz, estaba genial y muy bien hecho.
-Que chulo-dije mirándolo.
-Gracias-nos dijo la chica-.Llevaba mucho tiempo esperando para poder conocerte en persona-le dijo a Carlos-.Y gracias a ti y a todos porque me hacéis volver a sonreír cada día.
Nos levantamos los cinco y le dimos un abrazo.
-Gracias a ti, Cristina-le dijo Álvaro.
Le dimos dos besos y después de firmarle, se fue.
Ya estábamos acabando y, según Magí, nos quedaba el último grupo de cinco chicas. Llegó una y se puso delante de mí.
-Hola, me llamo Raquel y soy pastelita-dijo.
Levanté la vista y la vi.
-¿Raquel?-intenté no reír-.Encantado.
-Igualmente-me sonrió.
Me dio un abrazo y su DVD para que se lo firmara, así que eso era lo que se traían entre manos, habían visto el DVD sin decirnos nada.
Se lo firmé poniéndole una dedicatoria como a todas nuestras fans. Nos hicimos una foto y siguió adelante con los demás chicos. Las chicas también pasaron y nos hicieron firmarles los DVDs y hacernos fotos con ellas, eran un caso pero nos encantaban.
Cuando acabamos, nos fuimos al piso de Lau y Clara y allí les pedimos explicaciones a las chicas sobre su idea de ir a vernos y Álvaro decidió contarnos qué pasaba.

*Carlos*
Me desperté por la mañana junto a mi Clara. Me estaba mirando, se rió.
-Buenos días morena-le dije en un tono dulce y vi en su mirada que se derritió.
-Buenos días rubio-me dijo de la misma forma.
-¿Cómo has dormido?
-De maravilla, ¿y tú?
-Mejor que en años-me estiré.
-Me alegro mucho-me sonrió.
-Yo también-me acerqué a sus labios y la besé.
-¿No estamos tú y yo muy kukis últimamente?-me preguntó.
-Sí y esto ya empieza a ser preocupante, como sigamos así le quitaremos el puesto a Isa y Blas o a Dani y Lau.
-Sí y yo no quiero ir por ahí siendo ellos-reímos.
La  abracé.
-Pero me gusta escucharte decir te quiero-le dije sincero.
-Te quiero-me dijo.
-Y yo a ti.
La empecé a besar dulcemente, ella es mi morena y la quiero mucho.
Mis tripas nos interrumpieron.
-Creo que a tus tripas no les caigo muy bien-dijo riendo.
-Claro que le caes bien, lo que pasa es que ahora tengo hambre y saben que si tengo que elegir entre la comida o tú, me decantaré por ti-sonreí.
-¿Y si es chocolate?-alzó las cejas.
-Seguirías siendo tú, morena-la volví a besar.
Mis tripas nos volvieron a interrumpir y, esta vez, se le sumaron las de ella.
-Al final nuestras tripas se llevarán bien y todo-dijo Clara y yo me reí.
-Sí, se han puesto de acuerdo para interrumpirnos...-dije poniendo una mueca.
-Vamos anda-dijo levantándose.
Nos levantamos de la cama y nos dirigimos a la cocina, mi móvil empezó a recibir WhatsApp's de los chicos... que pesaditos... ¿qué se le estaba pasando a Álvaro por la cabeza?
-Carlos-me llamó.
-¿Mm?-la miré.
-Yo quiero... un... ya sabes-escupí todo el café.
-¿Qué?-me quedé  sorprendido.
-No, eso no, tonto-se rió-.Menuda cara se te ha quedado-suspiré... ¿de alivio? 
-¿Entonces?
-Que quiero un beso-dijo tímida... ¿Por qué se ponía tímida?
-Te lo doy si me lo pides bien-dije para picarla un poco.
-¿A qué te refieres con que si te lo pido bien?-preguntó extrañada.
-A que me lo pidas sin tartamudear, tal y como tú eres, directa y lanzada-sonreí.
-Muy listo, pues entonces me quedo sin beso-dijo cruzándose de brazos.
-Pero si no es tan difícil y además somos novios, no debería darte corte pedirme un beso, dármelo, o que yo te lo de delante de los demás-dije.
-Pero, es que no sé, siempre me pasa con este tipo de cosas...-dijo cortada, me coloqué a su lado-.Soy así, y ya después de diecinueve años no puedo cambiar...
-Y no quiero que cambies, me gustas tal y como eres-le sonreí tiernamente-.Pero ahora estamos solos y me lo puedes pedir bien.
-Está bien-suspiró-.Carlos ¿me podrías dar un beso?
-Encantado-sonreí y la besé-¿Ves cómo no era tan difícil?
-Tonto-dijo medio picada.
-Anda no te enfades-la volví a besar.
-Me gusta tu manera de pedir perdón.
-Y a mi me gusta que te guste-la volví a besar, otra vez.
Después de desayunar, me lavé los dientes, me duché y me vestí. 
Llegué al estudio, donde ya estaban todos menos Dani. Hay cosas que nunca cambiarían, como que Dani sería el tardón de por vida.
Llegamos al centro comercial, donde ya había mucha gente, wow era increíble, ver a  tanta gente ahí, esperando solo por nosotros, era una sensación que me encantaba.
Después de un rato repartiendo firmas, abrazos y posando para fotos, una chica me dio un regalo que me encantó.
-Ala, muchas gracias-sonreí y la abracé, era un corazón de peluche amarillo, ponía: ''eres todo un corazón''.
-Qué chulo, ¿me lo puedo quedar?-dijo David mirando a la chica.
-No, es mío-dije quitándoselo de las manos, todos rieron.
Después otra chica que le dio a David toda una colección de cosas calentitas rojas (bufanda, gorro...).
Una chica, me dio un retrato mío, lo había echo ella, wow, estaba genial. 
Nos emocionamos con lo que dijo y la abrazamos, era un cielo de chica.
Escuché la voz de Raquel al lado  de David y reí por lo bajo.
-Hola, me llamo Clara, soy sombrerita y yo quiero algo más  aparte de la firma-levanté la mirada y la vi, las demás también estaban aquí, habían tenido la maravillosa idea de venir
-Claro preciosa, ¿sabías que eres mi  auryner favorita?-me sonrió
-¿En serio? No lo sabía-rió.
-¿Qué otra cosa quería mi sombrerita?
-Que me des un beso-me sorprendí, ¿en serio? ¿Delante de todos? No me lo pensé dos veces y la besé.
-OHHH-saltaron todos, Clara se sonrojó.
Acabamos la firma y nos fuimos al piso de las chicas, queríamos saber por qué habían comprado los DVD.
-Clara-le susurré al oído.
-Dime-me contestó.
-Quiero una cosita.
-¿Qué cosita?
-¿Quieres ...-respiré hondo y me armé de valor-quieres vivir conmigo?
-Yo...-se quedó en silencio, estaba reflexionando algo-Sí-dijo sonriendo mucho, yo la abracé con fuerza contra mí-.Pero, tienes que hacer una cosa.
-¿Qué cosa?-la miré atento.
-La apuesta-sonrió.
-¿Qué me vas a pedir?
-¿Estás dispuesto?
-Sí, vamos dímelo-dije impaciente.
-De acuerdo, luego no digas que no te avisé-me miró pilla-.Debes...

*Álvaro*
Después de que aceptara ser mi novia, Ainhoa y yo nos sentamos en el sofá a hablar, teníamos un montón de cosas en común, me comprendía y me quería, ¿qué más podía desear? Yo al menos no quería nada más que no fuera que ella se quedara a mi lado. 
-Álvaro, ¿qué habrías hecho si no hubiese querido hablar contigo o si te hubiera cerrado la puerta?-preguntó mirándome.
-Acampar en la puerta-respondí y reí-.Me he traído una mochila con ropa para mañana y si no me hubieras dejado entrar, habría ido al piso de Blas a ducharme y prepararme para la firma.
-¿Habrías sido capaz de quedarte toda la noche en la puerta si no te hubiera dejado entrar?-preguntó sorprendida.
-Por ti, sí-la miré fijamente a los ojos y ella esbozó una pequeña sonrisa.
Nos besamos y su móvil comenzó a sonar.
-Es Raquel que dice que me  verá mañana en el piso de Laura y Clara porque se queda con David-me dijo mirando el móvil-.Y mi hermana tampoco viene, parece ser que esta noche me quedo sola-dijo poniendo una mueca.
-Bueno, no tendrías por qué quedarte sola-dije mirando hacia otro lado haciéndome el distraído.
-¿Quieres quedarte?-me miró.
-Sí, gracias-la miré y ella estaba algo pillada.
-¿Gracias?-preguntó extrañada.
-Por dejar que me quede, eres muy gentil-le sonreí.
-Yo no...
-¿No quieres que me quede?-la miré sorprendido.
-No, o sea sí, pero...
-Estoy bromeando-reí y le di un pequeño beso.
-Malo-puso un puchero.
Reí y la volví a besar.
-Ahora queda la cuestión más importante, peligrosa y difícil-dije y ella me miró.
-¿Y eso es?-preguntó curiosa.
-Decírselo a los chicos-respondí, Ainhoa rió levemente.
-Sí, va a ser complicado-dijo.
-Es que yo siempre tengo razón-dije orgulloso.
-Sí, sobre todo razón-ironizó y rió.
-Oye-me quejé y le di un beso, me encantaba besarla.
-Vale, una cosita-se removió en el sofá y me miró de frente-.Ese beso era mío y tú y yo sabemos que las cosas no se quitan sin permiso.
-¿Te lo devuelvo?-le pregunté.
-Por favor-respondió.
-Cógelo tú misma-sonreí pícaro mirándola.
Se me acercó y me besó, se separó un poco de mí y me volvió a besar.
-Volviendo al tema "decírselo a los chicos"-cambió de tema.
-Pues supongo que podemos optar por hacerlo como lo hicieron Dani y Laura o Isa y Blas-dije.
-¿Cómo?-preguntó curiosa.
-Pues... Dani y Laura fue directamente delante de nosotros, es que Dani no se está callado nunca y aparte, nosotros nos lo olíamos-respondí.
-Ah, eso ya no podemos-dijo-.Son tan monos-sonrió.
-¿Por qué todos decís lo mismo?-le pregunté.
-Porque es verdad-rió.
-¿Y yo no soy mono?-puse carita de perrito abandonado.
-Claro que sí, eres lo más mono del mundo y te quiero mucho-me besó.
-Yo también te quiero-le sonreí.
-¿Cómo lo hicieron Isa y Blas?-preguntó.
-Se besaron delante nuestra y ya nos dimos cuenta de que algo había entre ellos-respondí.
-¿Así fue?-preguntó curiosa.
-Sí, pero ya suponíamos que pasaría tarde o temprano-contesté.
-Otros que son más monos que nada-dijo.
-Tú si que eres mona-la abracé y le di un beso en la mejilla.
-¿Y al estilo David y Raquel?-me preguntó.
-Beso-reí.
-Es estilo es claro y preciso-dijo riendo ella también.
-¿Ese entonces?-la miré.
-No sé...
-¿Qué tal si lo hacemos a nuestro propio estilo?-pregunté.
-¿Cómo?-preguntó mirándome.
-Pues como nos salga en el momento, espontáneo-respondí encogiéndome de hombros.
-Ese método me gusta más-sonrió y me acarició la mejilla.
Acerqué mi cara a la suya y la besé. Así nos pasamos la noche hasta que decidimos irnos a dormir un poco tarde ya que habíamos estado viendo una película. Nos fuimos a su habitación, yo me duché y mientras ella lo hacía, me puse a sacar la ropa de la mochila para que no se arrugara mucho para el día siguiente. Volvió a los quince minutos y nos acostamos, la abracé por detrás y le di un beso en la mejilla, así nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, me desperté y la vi a mi lado, aún dormía. Una sonrisa se instaló en mi cara, ¿acaso no era el mejor despertar? Para mí, sí. No quise despertarla, así que cogí el móvil, quité la alarma antes de que sonara y me puse a hablar con los chicos para recordarles que esa tarde teníamos firma y la hora a la que teníamos que estar en el estudio. Cuando terminé, dejé el móvil y esperé a que Ainhoa se despertara, cuando lo hizo, desayunamos, nos vestimos y salimos por ahí para estar juntos. A las tres menos cuarto, llegué al estudio, al poco rato llegó Blas, David y más tarde los rubios. Tras la firma, donde nos lo pasamos genial cantando y firmándole a nuestras fans, nos fuimos al piso de Laura y Clara. Tocamos y nos abrió Isa. Entramos y nos sentamos en los sofás, cada quién saludó a su chica y yo miré hacia Ainhoa sonriente. 
-¿Qué?-me preguntó.
-Nada-volví a sonreír.
-Bueno Álvaro, ¿nos puedes decir qué es eso que no sabemos?-preguntó Blas.
-Sí-me encogí de hombros.
Todos me miraron, pero yo no decía nada.
-¿Qué pasa?-preguntó Dani.
-Si hubieras estado atento al móvil hoy, lo sabrías-le echó en cara David.
-Perdona, pero estaba ocupado con algo más importante-dijo y por la cara que puso, me olí que algo no andaba del todo bien.
-Y... ¿piensas decírnoslo hoy?-preguntó Carlos mirándome.
-El Auryn solitario ya no está solo-sonreí mirando a Ainhoa.
-¿Qué?-preguntaron extrañados.
-¡Serás asquerosa!-exclamó Raquel-¿Y te llamas amiga? Se supone que las amigas se cuentan las cosas-miró mal a Ainhoa.
-¿Lo siento?-rió.
-Un momento-dijo Clara.
-¿Estáis juntos?-preguntó David y Ainhoa y yo asentimos.
-¡FELICIDADES!-gritaron.
-¡Ya era hora!-exclamó Isa.
Todos reímos, me acerqué a Ainhoa y le di un beso. 

*Blas*
Por fin, ya era hora de que Álvaro y Ainhoa estuviesen juntos, miré a Isa, estaba tan guapa como siempre, se reía por las bromas de todos, pronto nacería nuestra peque, me asustaba un poco la idea, pero no por el hecho de ser padre, por eso estaba encantado, era por el parto, y sé que a ella también.
-MM, ahora me apetecería un helado de chocolate con fresas..- dijo Isa de golpe.
-Eso es un antojo- dijo Raquel riendo.
-No, en serio, quiero helado de chocolate y fresas- dijo otra vez.
-¿De donde quieres que saquemos eso en pleno invierno?- preguntó David.
-Jo, yo quiero helado de chocolate y fresas- puso una mueca.
-Venga, que ahora vamos a buscarte helado de chocolate- dije.
-Y fresas- añadió ella.
-Al final la niña sale resfriada y todo- dijo Clara.
-Gafe- dijo David.
-Anda , vamos- le di la mano a Isa y me la llevé a por el helado de chocolate y fresas.
Bajamos por el ascensor, y salimos a la calle.
-¿Donde vas a comprarme el helado de chocolate?- preguntó Isa mirándome con sus ojos miel bien abiertos.
-En la cafetería de la esquina venden helados- sonreí.
-¿Y las fresas?- alzó una ceja.
-Se piden con el helado- la acerqué a mí.
Llegamos a la cafetería y nos sentamos, una camarera  joven se acercó a la mesa a tomarnos el pedido.
-Hola- sonrió tímida- ¿que desean tomar?
-Un helado de chocolate con fresas si es posible, por favor- dije educado.
-De acuerdo, ¿cuantas bolas le pongo al helado?- miré a Isa.
-Tres- dijo ella.
-¿Algo más?- preguntó la camarera.
-Una coca cola, por  favor, ¿y tu quieres algo a parte del helado?- le dije a Isa.
-Agua- dijo ella sonriendo.
La camarera se alejó de la mesa y alguien me tapó los ojos, escuché la risa de Isa y mucho movimiento a mi alrededor, como de sillas moviéndose y de mesas.
-¡eh!- dije.-David, suéltame.
-¿Como sabías que era yo?- preguntó abriendo mucho los ojos después de quitar las manos de los míos.
-Ya es mucho tiempo- dije encogiéndome de hombros.
-Además de que siempre  haces lo mismo- dijo Dani.
-Ya te conocemos- dijo Carlos.
La camarera al verlos llegar se acercó de nuevo a ver si ellos querían algo más.
Ellos pidieron unas cuantas cosas, estábamos sentados Isa entre Carlos y yo, al lado de Carlos Clara, al lado de Clara, David, a su lado Raquel, junto a ella, Álvaro, a su lado Ainhoa, Dani a su lado y Laura a mi otro lado.
-Somo muchos ya eh- dijo Clara.
-Y más que seremos  en unos meses- dijo David.
-Pero eso es bueno- dijo Álvaro.
-Mientras más mejor- añadió Isa.
La camarera trajo las bebidas y el helado de Isa, wow, era enorme.
-Gracias- dijo Isa sonriendo mucho- mm que pinta.
-Pues sí, pero te vas a resfriar- dije yo.
-No seas gafe- me dijo ella poniendo una mueca de disgusto.
-No soy gafe, solo me preocupo por ti y por nuestra peque- dije abrazándola.
-Uishh, mi cuñado, que mono- dijo Raquel, yo me sonrojé- como la niña salga como tú me la como- reímos.
-Oye, que yo soy más mono- dijo David.
-Eso se puede discutir- dijo Isa.
-¿Quién es más mono que yo?- preguntó David.
-YO- dijimos los demás chicos a la vez, ellas empezaron a reír.
-No tenéis ego ni nada vosotros- dijo Laura.
-¿No los conoces ya?- dijo Ainhoa.
-Desde... Londres- se quedó pensativa, al igual que Isa.
-WoW, hace ya un montón..- dijo Isa- como pasa el tiempo.
-Y no cambiaría nada- dijo Dani- fue increíble.
-Todo lo que nos pasó desde Londres, ha sido lo mejor que nos ha podido pasar- dije sincero, me acerqué al oído de Isa y le dije en un susurro- tu eres lo más importante de mi vida.
-Sí, ha sido un gran año- dijo David- si no hubiésemos conocido a estas dos locas, no habríamos conocido a las demás, y ahora no estaríamos aquí.
-Aunque algunos hayamos tardado más que otros en conseguir darnos cuenta de lo que queríamos, al final lo conseguimos- dijo  Álvaro mirando a Ainhoa.
-¿y qué hay mejor que esto?- dijo Carlos- yo creo que nada.
-Tenemos los mejores chicos del mundo- dijo Laura.
-Nuestra mejor decisión fue la de ir a Londres, porque allí conseguimos conoceros- dijo Isa.
-Y gracias a que os persiguieron, les conocimos- dijo Raquel.
-Vale, ya nos estamos poniendo demasiado ñoños, que esto de las hormonas debería ser solo de Isa...- dijo Clara.
-Muy bien Clara, te acabas de cargar un momento precioso- dijo Dani.
-Ella es así, no va a cambiar, lo kuki la repele, pero la quiero tal y como es, para mí es perfecta- dijo Carlos.
Isa ya había empezado a atacar su helado, se había comido casi todas las fresas, y a mi me apetecía una, se me había antojado, y a Laura, por lo que veía, también, sin embargo a Carlos se le había antojado el chocolate y estaba intentando mojar el dedo en el helado.
-¡AA!- dijo cuando Isa le mordió, todos empezamos a reír- Mi dedo... ¿por qué?
-Porque es MI helado- dijo Isa.
-Solo mojé un poco el dedo, ¿que más te daba?
-Es que es mío- dijo ella.
-Jo...- puso un puchero.
-Anda... no te pongas así, ven- le dio una cucharada.
-Gracias- dijo sonriendo.
-Pero solo porque sé que adoras el chocolate- dijo ella.
-Jis asias- dijo con la boca llena de helado.
-¿Qué?- pregunté.
-Carlos, di ''Pamplona''- dijo Dani, eso era muy muy difícil decirlo con la boca llena.
-Paaamplooona- dijo alargando mucho las vocales, todos reímos.
-¿Me das una fresa?- preguntó Lau.
-Bueno- dijo ella dándole una.
-Gracias- sonrió mucho y se la comió- umm que rica.
-Mala..- dijo Dani poniendo un puchero.
-¿Tu también querías?- preguntó Lau poniendo una voz de falsa inocencia.
-NO- dijo irónico.
-Ups, no me di cuenta...
Isa soltó una carcajada a la que todos nos unimos, Dani y Lau siempre estaban haciendo de las suyas.
-¿por qué me miras así?- me preguntó Isa.
-Emm, ¿como te miro?
-Con hambre- dijo David y todos se echaron a reír de nuevo.
-Que mi hermana no se come eh- dijo Raquel.
-Yo no, pero las fresas sí- dijo Isa, cogió una fresa con la mano, (estaban todas llenas de chocolate del helado) y me la acercó- ¿la quieres?- asentí- abre la boca- sonrió.
Me comí la fresa.
-Raquel- dijo David con la voz melosa.
-Dime- dijo ella.
-Yo también quiero una- puso un puchero.
-Que pavo te pones cuando quieres- rió, Isa le acercó una fresa y cuando le iba a dar la fresa le restregó el chocolate por la cara.
-Oye- se quejó.
-Ups, creo que he apuntado mal- todos volvimos a reír.
-Pues ahora verás- cogió una fresa y le restregó el chocolate.
-¡David!- le gritó.
-Te la debía- le sacó la lengua.
-Estáis todos locos- rió Ainhoa.
-Si, nosotros somos los más serios y civilizados- dijo Álvaro pasándole un brazo por encima del hombro.
-¡Ja!- exclamé.
-Yo soy muy seria, ¡verdad Raquel?- dijo Ainhoa preguntándole a Raquel.
-A mí no me hables que aún sigo enfadada contigo- la miró mal.
-¡No!- exclamó Isa y todos la miramos.
-¿Qué pasa amor?- le pregunté.
-Ya no hay helado..- puso un puchero.
-¡Pero que golosos sois!- le dije a los chicos.
-Culpa de Carlos- dijo David.
-Eso de echarle las culpas a Carlos es cosa de Dani ¿no?
-Es que está ocupado- dijo Clara haciendo una discreta seña.
Dani y Lau se estaban besando, alguien les tiró una servilleta hecha una bola.
-¡hey!- dijeron.
-Cortaos un poco- rió Raquel.
-Aguafiestas- dijo Dani entrecerrando los ojos.
-Isa quiere helado y habéis acabado con él- dije yo.
-Pues comparad más- dijo Lau.
-Con una condición- dije y mirándoles a todos- que dejéis que Isa se lo coma.
Después de que al fin Isa se comiese el helado, nos marchamos ya cada uno a nuestras casas, Chiqui, como siempre, nos recibió dando saltos y pequeños aullidos.
-Vale ya Chiqui, ¿tu sabes que tenemos vecinos?- dijo Isa riendo, el perro se calló de golpe y se sentó, parecía entender todo lo que ella le decía.
-Es increíble, ¿como consigues que te entienda?
-Lo tengo controlado- dijo ella sonriendo.
-Pues ya nos tienes a los dos controlados- rió.
-Voy a la ducha- dijo ella, después me dio un beso en los labios y se metió en el baño.
Me metí en la cocina a preparar la cena, ella me tapó los ojos.
-Hola, ¿sabes quien soy?- me dio un beso en el cuello.
-¿Una chica que quiero mucho y que vive conmigo?-  dije.
-Bingo, pero también soy una famosa ladrona de besos, y te voy a robar unos cuantos- dijo y antes de darme cuenta ya me estaba besando.
-Te quiero- le dije en los labios.
-Yo también te quiero- me dijo.
Llamaron a la puerta, que oportunos... Fui a abrir, era el vecino de enfrente, ¿Erik?
-Hola, disculpa que te moleste a estas horas- dijo él.
-No importa- dije sonriendo.
-Bueno, es que verás, esta noche hay una cena en el ático del edificio para todos los vecinos y, me mandan a mí a avisar- Isa y apareció a mi lado y me abrazó por la espalada- Avisaros- corrigió.
-Gracias Erik- dijo Isa- eres muy amable.
-No hay de qué, es a las 9, hasta luego- se marchó y cerré la puerta.
Me giré hacia Isa.
-¿iremos?- pregunté.
-Claro, si tienes ganas.
-Yo sí, lo decía por ti, como estás embarazada, quizá no te apetecía ir.
-Contigo iría al fin del mundo- me besó.
La cena que estaba preparando, la guardamos en la nevera para mañana, no se iba a estropear por una noche ¿no?, nos arreglamos un poco, a Isa no se le notaba la barriga de embarazada, estaba preciosa, eso de que las mujeres cuando se quedan embarazadas se ponen más guapas es verdad.
Cerramos la puerta de casa y fuimos al ático  de nuestro edificio.
Era enorme y estaba muy bien decorado, me encantó.
-Hola, Blas, Isa, es un placer teneros aquí esta noche- dijo Matías, uno de los vecinos.
-Gracias por invitarnos- dijo Isa.
-Estáis magníficos- dijo Luisa, otra de las vecinas, la esposa de Matías.
-Gracias- dije yo.
-Es genial tener en la puerta de enfrente a Blas Auryn- dijo Alba, la novia de Erik.
-En realidad, esta noche solo soy Blas Cantó, el vecino de enfrente, y novio de Isabella- dije agarrando a mi novia de la cintura.
Nos alejamos un poco de ellos para coger bebidas.
-Anda, si recuerdas como es todo mi nombre- dijo riendo.
-¿Como iba a olvidar el nombre de mi novia?- dije sonriendo.
-Era broma- dijo ella.
-Lo se- dije.- ¿que quiere de beber señorita Rodríguez?- dije cogiendo un par de copas- ya sabe que con el embarazo no puedo servirle nada alcohólico.
-Lo sé señor Cantó, por eso le pediré un zumo  de naranja, si es tan amable de servirme uno, por favor.
-Desde luego, señorita.
Serví dos zumos de naranja.
-Por nuestra vida- dije alzando mi copa un poco.
-Por nuestra vida- dijo ella y chocó su copa con la mía- juntos.
-Juntos- añadí y dimos un sorbo a nuestras copas.

*Dani* 
Laura se había venido a dormir conmigo, pero la noté rara, algo le pasaba. 
-Lau-la llamé cuando ya estábamos acostados-.¿Estás dormida? 
-¿Qué pasa?-se giró y me miró. 
-Nada, es que te noto un poco rara-respondí mirándola. 
-¿Cómo rara?-preguntó extrañada. 
-Distante-le dije-.No sé has estado un poco seca conmigo hoy. 
-¿Seca?-frunció el ceño-.Dani somos novios y te quiero pero no podemos pasarnos el día uno encima del otro, necesitamos un poco de espacio de vez en cuando. 
-¿Espacio?-pregunté sorprendido-¿Te estás cansando de mí? 
-¡No!-exclamó-Es solo que... Los demás pueden sentirse incómodos si estamos todo el día pegados delante de ellos. 
-¿Los demás?-la miré dolido, sentí que lo que pasaba era que se estaba cansando de mí-Mejor dejemos el tema, buenas noches. 
Me giré. La escuché suspirar y moverse en la cama. 
Por la mañana, me desperté a eso de las once, me giré y vi que Laura no estaba. Me levanté y fui a la cocina, pero no estaba. Entré al baño y tampoco. Fui a por el móvil para llamarla cuando vi una nota en la mesa debajo del móvil: 
"Dani estoy en el piso, después nos vemos. Siento lo de anoche... Yo... No se qué me pasó, pero no tengo nada que pensar sobre nosotros, eres lo mejor que me ha pasado y acuérdate de cuando hace tres meses acordamos un para siempre, yo lo dije enserio. 
Laura. 
P.D: Te Amo." 
Y yo también lo dije enserio, ella era lo que más quería en el mundo y por una tontería mía no iba a perderla. Desbloqueé el móvil y vi los WhatsApps de los chicos, casi se me olvidaba la firma. Mierda, tendría que dejara conversación con Laura para la noche. 
Sobre las tres fui al estudio y después nos fuimos al centro comercial. La firma fue genial, adorábamos a nuestras fans, eran las mejores y siempre conseguían alegrarnos con todo lo que nos decían. Blas me pasó un CD para que lo firmara y vi que el nombre de la chica era Laura, rápidamente me acordé de mi pequeña. Levanté la cabeza para saludar a la chica y me encontré con unos ojos entre verdes y azules que me tenían enamorado desde el primer día que los vi. La saludé y le puse una dedicatoria especial solo para ella: 
"Con mucho cariño para Laura, una chica que me ha robado el corazón. Recuerdo aquel día porque fue de los más especiales y créeme  yo también lo dije muy enserio. 
P.D: Yo también te amo, pero el doble." 
Firmé y le devolví el CD junto con un guiño. Me sonrió y se fue con el resto de las chicas. Cuando recogimos todo, nos fuimos y llegamos al piso de las chicas, allí estuvimos un rato hasta que a Clara se le ocurrió que fuéramos detrás de Isa y Blas que se habían ido a cumplir el antojo de la mami. Por el camino fuimos Laura hablando con Álvaro y Ainhoa sobre cómo él se le había declarado a ella, Carlos, Clara y David hablando sobre cómo decidieron ellas comprar nuestro DVD e ir a la firma y yo me quedé un poco atrás, Raquel iba conmigo un poco distraída. 
-¿Qué te pasa?-me preguntó. 
-Lau y yo tuvimos una conversación anoche y estamos un poco distanciados hoy-respondí. 
-¿Puedo saber sobre qué hablasteis-volvió a preguntar. 
Asentí y se lo conté, a lo mejor ella podía ayudar. 
-Ya veo-dijo cuando acabé-.Laura es una chica bastante insegura y se viene abajo por cualquier cosa, es verdad que Clara y yo nos hemos pasado bromeando con ella sobre que puede estar embarazada solo porque se pone sentimental estando en sus días y puede que haya influido eso en vuestra conversación. Pero algo tiene muy claro y es que te quiere más que a nada, habla con ella y verás como lo solucionáis, pero no creo que haya mucho que solucionar, no aguantáis el uno sin el otro mucho tiempo-rió-.Y desde que está contigo parece que necesita menos tiempo para estar sola y pensar como hacía antes.
-¿Os molesta que nos pasemos el día pegados?-pregunté. 
-Para nada, sois muy monos así y nos gusta veros y meternos con vosotros-volvió a reír. 
-Gracias-le sonreí. 
Me devolvió la sonrisa y entramos a la cafetería. 
Me senté entre Laura y Ainhoa. Estuvimos el resto de la tarde allí, poniéndonos sentimentales y después gastándonos bromas, eramos una gran familia y la verdad era que no me arrepentía de haber entrado al grupo ni de haber conocido a las chicas. Me giré para mirar a Laura, estaba mirando hacia los chicos mientras ellos hablaban sobre algo de lo no llegué a enterarme bien, me acerqué a ella y le susurré. 
-Lo siento-se giró y me miró-.Siento lo de anoche, yo... 
-Yo también lo siento, no debí haberte dicho eso-bajó la mirada. 
-No, yo debo comprender que no soy el centro del mundo y que de vez en cuando puedas necesitar tu propio espacio-dije pasando un brazo por el respaldo de su silla y con mi mano libre cogí una de las suyas. 
-Eres el centro de mi mundo, Dani-me miró y le sonreí. 
-Anoche la cagué, debí haberte abrazado en vez de darte la espalda-dije arrepentido. 
-Aún estás a tiempo-me dijo. 
Me acerqué a ella y la abracé. 
-Mejor tarde que nunca, ¿no?-le susurré. 
-Nunca es tarde para el amor-me dijo en el mismo tono. 
Me separé un poco de ella, le sonreí y la besé. Nos separamos porque alguien nos tiró una bola de servilletas y después de casi una hora más, nos fuimos a nuestras casa y, por supuesto, Laura venía conmigo. 
En cuanto entramos y cerré la puerta, la abracé por detrás y le di un beso en el hombro. 
-Te quiero-giró un poco la cabeza y me dio un beso en la mejilla mientras ponía sus brazos encima de los míos. 
-Yo también te quiero mi pequeña-apreté el abrazo-.De verdad siento lo de anoche, no debí... 
Se giró y me calló con un beso. 
-Ya lo hemos hablado, fue una tontería habernos puesto así. Yo te quiero, tú me quieres y eso es lo que importa-me dijo mirándome fijamente a los ojos. 
-Te amo más que a nada en este mundo-pegué mi frente a la suya. 
-Yo también te amo-me sonrió. 
Volvimos a besarnos y, en un momento, nos vimos en mi habitación deshaciéndonos de la ropa para volver a entregarnos en uno al otro como tantas veces. Esa noche me dispuse a hacerla sentir especial, ya que eso era lo que ella conseguía cada vez que estaba conmigo, que me sintiera especial. La amaba más que a nada y dejarla era lo último que pasaba por mi mente.

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