jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 79: Siempre lo serás


*Isa*
Abrí los ojos despacio, la peque había dormido en su cama al final, y no había llorado en toda la noche, o mi sueño había sido muy profundo.
Miré a Blas, seguía dormido apoyado en mi pecho y abrazado a mí, tal y como nos quedamos dormidos.
Sonreí sin poder evitarlo y acaricié el pelo de mi novio, él respiró profundamente y se abrazó con más fuerza a mí.
Escuché los llantos de mi peque, por lo que tuve que moverme intentando no despertar a Blas e ir a ver que le pasaba a la princesa.
Me dirigí a su cuna y la cogí en brazos, después de darle la toma que le correspondía la llevé por la casa y empecé a cantarle una nana, no cantaba ni por asomo como Blas, pero al menos así la princesa se quedaría dormida otra vez, o eso pensaba yo, porque al parecer ella no tenía ganas de dormir.
Me miró sonriendo y riendo divertida.
-Sara, cariño, mejor a dormir, venga que todavía es temprano...- dije poniendo pucheros, a lo que mi hija respondió con carcajadas.
Chiqui nos oyó y vino deprisa a perseguirme, como mi peque no quería dormir y yo ya estaba desvelada, me preparé un cola-cao y me senté con la tablet en una mano, la princesa encima y mi perro al otro lado en el sofá y empecé a cotillear el twitter. Desde que estaba con Blas, me seguía muchas más gente, muchas auryners, y más ahora que había nacido Sara.
Miré un montón de menciones en las que decían que cuando pudiésemos que volviésemos a subir o Blas o yo una foto de la pequeña, y lo más seguro es que fuese pronto, dada la locura de Blas con nuestra princesa.
Sonreí viendo los diferentes tweets y contestándolos.
Chiqui de golpe salió disparado por las escaleras y escuché a mi novio gritar.
-¡Chiqui! ¡Joder!... que susto...
-Los tacos no eh- dije desde el salón.
-Perdona- rió bajando por las escaleras, se acercó a mí y me besó, después le dio un beso en la cabeza a Sara, quién rió más- Me extrañó no encontrarte en la cama tan temprano, y cuando vi que Sara no estaba en la cuna, pues ya supe que estabais aquí.
-Y fue cuando Chiqui te asustó.
-Sí.
Reí y mi hija se unió a la risa de nuevo.
-Oye, tú- le señalé- las auryners mueren por una foto tuya con Sara, ¿por qué no la subes ahora?
-¿Ahora?
Sara comenzó a llorar.
-Vale... Luego- reí.
-¿Como te ha dado por subir una foto a twitter?
-Las auryners son un cielo, me encantan.
-Ah, pues cuando la peque deje de llorar le sacamos una foto contigo y listo.
-No- negué con la cabeza- tiene que ser contigo.
-¿Conmigo?- se hizo el sorprendido.
-Sí- sonreí.
-¿Por qué?
-Porque quiero- me encogí de hombros.
-Ah.
-Anda toma, tú cantas mejor y sabes hacer que deje de llorar- dije dándole a la niña.
Él la cogió en brazos y comenzó a cantar una nana preciosa, era hermoso oírle cantar.
Saqué mi móvil con cuidado y les saqué una foto.
La subí a twitter y puse ''Tan pequeña y ya adora a su padre más que a nada''
Al poco, un montón de chicas lo habían retwitteado y marcado como favorito.
Sara se durmió al poco y Blas la llevó, esta vez a su habitación a que durmiese un poco más.
Bajó de nuevo las escaleras y me besó.
-Buenos días por cierto- me dijo.
-Buenos días- sonreí.
-Qué bien he dormido.
-No me digas- arqueé una ceja de forma pícara, él rió y volvió a besarme.
-Fuera bromas, he dormido muy bien hoy...- se estiró.
-Yo también- dije imitando su gesto
-¿Sabes que te quiero?- me preguntó abrazándome.
-¿Y tu sabes que yo a ti también?- le di un beso.
Chiqui se subió entre los dos en el sofá y empezó a lamernos la cara.
-¡Ai!- me quejé- pensaba que habías madurado...- le dije al perro.
-¿Como va a madurar? Se parece a ti cariño- dijo Blas riendo.
Le miré mal.
-Ahora te vas a enterar- dije amenazante levantándome.
Blas se levantó y salió a correr hacia la cocina.
-No me cogerás- me sacó la lengua.
-Dame un segundo- seguí corriendo tras él y llegamos a una de las habitaciones que sobraban, caímos sobre la cama y comencé a hacerle cosquillas.
-¡Isa por favor!- dijo riendo sin parar- Sara se va a despertar...
-No me importa, hoy a dormido mucho- dije divertida mientras seguía haciéndole cosquillas.
Él hizo fuerza y nos dio la vuelta quedando sobre mí.
Empezó a hacerme cosquillas y yo a reír sin parar.
-Ya veo a quién a salido Sara- dijo divertido.
-Para...- dije entre carcajadas.
-No- siguió haciéndome cosquillas.
Escuchamos la puerta y Blas me besó.
-Por esta te vas a librar.
Se levantó y me ayudó a levantarme.
Blas bajó las escaleras mientras yo iba a por Sara que se estaba riendo en su cunita.
-Ei- dije cogiéndola en brazos, le cambié el pañal y bajé con ella al salón, Carlos  y Clara estaban allí.
-Hola enana- dijo Clara sonriente.
-Ella también te saluda- dije moviendo la mano de mi hija, aunque sabía perfectamente que lo de enana iba por mí.
-No iba por la princesa- dijo sonriendo de lado.
-Eres mala... eso me ha llegado al corazón- puse un puchero.
-¿Como estás rubita?- preguntó Carlos antes de darme los dos besos y darle uno a Sara.
-Bien, ¿como es que estáis aquí tan temprano?- pregunté.
-Bueno, íbamos de camino al parque y pensamos, ¿por qué no ir a visitarles?- dijo Clara.
Carlos no paraba de mirar a Sara.
-Anda toma- dije dándosela con cuidado.
-¿Seguro qué...?
-Lo harás bien, sólo ten cuidado- sonreí y él me correspondió.
La princesa comenzó a reír a más no poder y con ella todos los presentes.
Nos sentamos en el sofá y Carlos comenzó a hacerle carantoñas a Sara y esta a reír.
-Voy a por una coca-cola- dijo Clara levantándose.
-Tu en tu casa ¿eh?- dije divertida.
-Pues claro, eres como mi hermana peque, es lo menos- dijo divertida.
-¿Tú quieres algo Carlos?- pregunté mirándole.
-No- sonrió- Es preciosa- dijo refiriéndose a Sara.
-Es que... sus padres lo valen- dijo Blas divertido.
Sara soltó una carcajada mientras Clara llegaba al salón de nuevo con una coca-cola.
-Yo quiero una foto con mi sobri- dijo Clara- y Carlos también- le dio su móvil a Blas- ¿te importa sacar la foto?
-Para nada- sonrió él.
Se colocaron con Sara y la peque comenzó a reír de nuevo.
-Oh, me encanta la foto- dijo Carlos- Sara eres la peque más fotogénica del mundo, no he visto bebé que salga mejor.
-Es que lo vale- dije.
Estuvimos un rato de risas y charlando hasta que se fueron a dar ese paseo.
-Clara...- la cogí del brazo- ¿se lo has dicho ya?
Negó con la cabeza.
-No se como hacerlo... No  encuentro el momento...
-Hazlo  cuanto antes, será lo mejor.
-lo se... pero no es tan fácil y lo sabes.
-Claro que lo  se... por eso te lo digo... y se, que si hubiese tardado en decirlo puede que Blas se hubiese mosqueado porque pensase que no confiara en él.
-Se lo diré, lo prometo.
-Cuanto antes mejor- dije sonriendo.
-¿Clara vamos?- preguntó Carlos desde el pasillo.
-Sí- contestó ella.
-Ya sabes.
-Sí, y tú, a ver si sales más de casa, tienes cuatro hermanas aquí en madrid, puedes dejarnos a Sara a cualquiera y salir un rato.
-Lo se.
Ya se marcharon y estuve un rato con el whatsApp, estaba pensativa... Clara tenía razón, ellas eran mis hermanas y Blas y yo necesitábamos salir, Sara podía quedarse unas horas con cualquiera de ellas, Ainhoa estaba con Álvaro, no la iba a molestar, Lau, no, ella era su madrina y mi mejor amiga, pero hoy era su día con Dani, Clara era obvio que estaba ocupada con Carlos... Me quedaba mi hermana.
-Blas- le llamé.
-¿Um?- giró la cabeza.
-¿Y si le  dejamos a la princesa a mi hermana y salimos al cine o a comer o ... yo que se?
Pensó un momento.
-¿Se puede quedar con la niña?
Sonreí y rápidamente cogí el teléfono fijo y marqué su número.
-¿Raquel?- dije cuando me descolgaron.
-Hola Isa, ¿qué pasa peque?
-Bueno... David y tu... ¿tenéis planes para hoy?
-Pues ahora mismo no... Mañana sí que íbamos a salir.
-¿Me harías un enorme favor? 
-Claro, ¿cual?
-¿Os podríais quedar con Sara esta tarde?
-Eso ni se pregunta- dijo segura- sabes lo que adoro a mi sobri.
-¡Gracias!- dije alegre- ¿Te la llevo esta tarde?
-Claro, nosotros vamos a estar aquí.
-Muchas gracias de verdad- dije sincera.
¿Como no había pensado antes en dejarle a mi hija a mi hermana?
Miré a Blas que jugaba con Sara, me pareció una escena perfecta, él era perfecto.
Chiqui estaba tendido a su lado haciendo el tonto.
Les saqué una foto con el móvil y me la puse de fondo de pantalla, eran mis chicos y mi princesa.
-Después de comer podemos dejarle a la princesa a David y Raquel, ellos se quedan con ella y nosotros podemos ir a dar una vuelta, podemos ir al cine y a merendar...
Él sonrió y después de comer, preparamos un bolso con todo lo necesario para Sara, pusimos cuatro pañales (nunca se sabe que puede pasar), ropa por si acaso había un accidente, un chupete, leche en polvo, su biberón, una manta y un par de cosas más.
La montamos en el portabebés del coche, la casa de David y Raquel no estaba lejos, pero nosotros iríamos ya directamente al centro comercial.
Subimos al ascensor con la peque en brazos y una pareja se subió con nosotros, nos miraron un buen rato, creo que no se atrevían a decirnos nada.
Nos bajamos y pegamos en la puerta de la casa de Raquel y David.
Ella nos abrió y nos hizo pasar.
Nos sentamos en el sofá y nos bebimos unas coca-colas con ellos mientras reíamos sin parar.
-Bueno, como no nos vallamos ya no vamos a ver la peli- dije.
-¡Es verdad!- exclamó Blas.
Salimos de allí y nos fuimos al centro comercial, donde nos encontramos a Álvaro y Ainhoa en una cafetería, los saludamos y después nos fuimos al cine.
Nos metimos en la película de Hansel y Gretel, y juro que oí y Lau y a Dani... O eso me pareció dos o tres veces.
Cuando acabó la peli, fuimos a merendar y pasamos el resto de la tarde entre risas y piques.
-Te quiero- me dijo y me besó- me has cambiado la vida, me alegro de que estés aquí conmigo, eres y siempre serás el amor de mi vida, por eso te pedí que te casaras conmigo, para poder estar a tu lado para siempre- me volvió a besar dejándome sin palabras, siempre sabía que decir para dejarme así.
-Te amo- le abracé con lágrimas en los ojos.
-Y yo a ti.
Pronto tendríamos la cena con nuestros padres y mi hermana y cuñado, debíamos darle la noticia de que nos casábamos.
Puede que... Nuestra boda no fuese el único acontecimiento increíble... Aún quedaban muchas cosas por pasar y pensaba pasarlas a su lado.
Me acerqué a Blas de nuevo y le besé.
-Siempre te amaré, eres mi mundo, para mí todo tiene sentido desde que estamos juntos.
-Tu también eres mi mundo- me besó- Y siempre lo serás.

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