*Laura*
Ese momento en el que estás con el ánimo por los suelos y piensas "ya no puede sucederme nada peor" y entonces es cuando el destino, la vida o quién sabe qué te pone una última prueba y es ahí cuando todo va a peor aún... Por suerte ese no fue mi caso aquel día 2 de Enero ya que mi abuela tuvo una pequeña mejoría, pequeña pero algo era algo. Ya hablaba hasta por los codos y no hacía más que pedirnos que la lleváramos a casa, que ella estaba bien y no necesitaba pasar más tiempo allí, pero los médicos decían que debía pasar, como mínimo, un par de días más, así que ahí estaba ella, protestando a más no poder.
Los días fueron pasando, ya era 5 de Enero y mi primo empezó a insistir con que fuéramos a Madrid, yo quería quedarme con mi abuela pero la verdad era que tenía ganas de ver a los chicos, las chicas y... A Dani, así que preparé una maleta y el día seis por la mañana partimos hacia Madrid. El viaje fue un poco largo y cansado. Llegamos sobre las dos de la tarde y nos fuimos directamente al piso, comimos y fui a echarme un rato. Mi móvil sonó, era un WhatsApp del grupo que tenía con los chicos.
Jesús: Ya estamos en Madrid
Isa: ¿Cuándo habéis llegado?
Jesús: A las dos, hemos comido y Lau se ha ido a echar un rato
Blas: ¿Qué tal el viaje?
Jesús: Cansado
Raquel: Entonces ¿nos vamos a ver hoy o mejor lo dejamos para mañana?
Álvaro: Mejor mañana ¿no? Así los dejamos descansar
Ainhoa: Sí y así a nosotros nos da tiempo de terminar de preparar los regalos :P
David: ¿No los tenéis preparado? Muy maal... XD ¿Quedamos por la mañana o por la tarde?
Carlos: ¿Por la mañana y así comemos juntos?
Lau: ¿Mañana? Yo pensaba que me habíais echado de menos :(
Isa: ¡Lauuuu! :D
Clara: ¡Por fin!
Dani: ¡Mi pequeña ha vuelto!
Cuando leí lo de Dani, sentí algo dentro, tenía muchísimas ganas de verlo.
Blas: Claro que te echamos de menos, pero ¿no necesitas descansar del viaje?
Lau: Ahora necesito veros, así que más os vale estar para las cuatro y media-cinco en el piso
David: A la orden capitana xD Se te ha echado de menos, rubia ;)
Lau: Oh, y yo a ti pastelito :3
Isa: ¿Y a nosotros no?
Lau: Claro que sí, a todos
Raquel: Eso lo juzgaremos nosotros :P
Lau: Jaja vale
Clara: Entonces en una hora nos vemos
Ainhoa: ¡Sí!
Dejé el móvil, saqué ropa de la maleta y me fui a dar una ducha. En cuanto acabé, fui a mi habitación, ordené un poco y preparé los regalos de los chicos para dárselos más tarde a los chicos.
Los primeros en llegar fueron Clara y Carlos. Mi amiga, en cuanto me vio, me abrazó muy fuerte.
-No sabes todo lo que te he echado de menos-dijo aún abrazándome.
-Y yo a ti-le devolví el abrazo con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Para mí no hay abrazo, rubia?-me dijo Carlos divertido abriendo los brazos.
-Claro que sí, rubio-le sonreí y lo abracé.
Poco después, llegaron Alejandra, quien me saludó con dos besos, Ainhoa, Álvaro, Raquel y David, quienes me abrazaron dejándome casi sin respiración y me regañaron un poco...
-No sabes lo preocupados que nos tenías-dijo Álvaro.
-Nos prometiste que llamarías en cuanto llegáramos y creo que todavía estamos esperando esa llamada-me acusó Ainhoa divertida.
-Lo siento-reí.
-No tiene gracia-me regañó Raquel.
-Jo, de verdad que lo siento-le puse un puchero.
-Lo bueno es que ya está mejor y ahora estás con nosotros-dijo David aligerando un poco toda la tensión que había.
-Sí...-dijo Ainhoa-Oye, mi hermana y tu primo ¿dónde están?
-Supongo que recibiéndose a lo grande-reímos.
Seguimos hablando un poco de todo y, al poco rato, la parejita salió de una de las habitaciones, se sentaron con nosotros y comenzamos a hablar entre todos. Al cabo de un rato más, la puerta se abrió y entró Isa y Blas. Me abrazaron muy fuerte los dos a pesar de que hacía más o menos una semana desde que me habían visto, al igual que Raquel y David, se sentaron con nosotros y más tarde, llegó Dani. Pero no venía solo... Sino con una chica más o menos de su estatura, con el pelo rizado y rubio.
-Hola chicos-sonrió Dani.
-Hola- saludamos todos a unísono.
-Ella es Diana-presentó a la chica-, es una amiga.
-Es un placer-dijo ella.
Dani se sentó a mi lado y me abrazó.
-Hola-me susurró mirándome a los ojos.
-Hola-le dediqué una pequeña sonrisa.
-Te he echado de menos-me acarició la mejilla y me besó.
Saber que, aunque estuviera su amiga, seguía besándome y tratándome como siempre lo había hecho, me tranquilizó un poco. No es que estuviera celosa, vale un poco sí que lo estaba, pero era normal que, desde que Dani había comenzado a volver a hablarme por WhatsApp, siempre terminara dejándome después de poco rato por la misma razón...
*Flashback*
Lau: Dani, te echo mucho de menos...
Dani: Yo también pequeña, pero ya queda menos para reyes y entonces nos vamos a ver.
Lau: Pero ¿y mi abuela?
Dani: Ella ya está mejorando, tú me lo has dicho y lo va a seguir haciendo, no tienes que preocuparte. Además, tu padre y los padres de Jesús estarán con ella. Por unos días que pases con tu novio no pasará nada ¿no crees?
Lau: Tienes razón, además me hace mucha falta estar contigo, a tu lado
Dani: Que te dé abrazos, besos, mimos, caricias... ¿Verdad?
Lau: Cierto :) Odio las distancias ¬¬
Dani: ¿Qué me harías ahora mismo si me tuvieras cerca?
Lau: Darte un gran abrazo y no soltarte por un buen rato
Dani: Y yo no dejaría que me soltaras
Lau: Te quiero mucho, que no se te olvide
Dani: Nunca
Lau: <3
Dani: Pequeña te tengo que dejar, Diana acaba de llegar y necesita que la ayude. Después hablamos, te quiero <3
Lau: Adiós <3
*Fin del Flashback*
Pero esa no fue la única vez, siempre me dejaba un poco "colgada" por ella y aunque no me hubiera hecho nada, y esperaba que no me lo hiciera, siempre estaba de por medio.
Después de un rato de charlas entre todos, en las que Diana no participaba para nada, decidieron contar un poco la historia de Dani y Diana, no supe por qué, pero esa frase, hizo que mi corazón se encogiera.
-Nos conocemos desde pequeños-dijo Dani y su amiga asintió sonriéndole-.Siempre hemos sido como hermanos pero a los quince o dieciséis años sus padres y ella se fueron del pueblo y nos reencontramos en noche vieja porque fue con sus padres a visitar a su familia y de paso a la mía-terminó sonriendo.
Ella no paraba de sonreirle mientras nosotros seguimos contando algunas cosas de cosas que habíamos hecho estas vacaciones.
Después de un rato, Dani y Dianita decidieron irse porque algo le pasaba a ella. Mi chico se despidió de todos, me dio un beso largo y después de un "luego hablamos" se fueron. Más tarde, mi primo también se dispuso a irse.
-Prima, ¿de verdad que no te quieres venir?-preguntó Jesús por cuarta vez.
-Jesús, de verdad, ve con tu chica que se ve que tienes ganas de estar con ella y yo voy a estar bien-respondí.
-¿De verdad? ¿Tú sola?-volvió a insistir.
-Que sí, pesado-reí levemente-.No sería la primera vez que me quedo sola y voy a estar bien.
-Cualquier cosa me llamas, ¿vale?-me advirtió.
-Sí-le sonreí.
Me abrazó y se fue con su chica. Volví al sofá con los chicos.
-¿De verdad que estás bien?-preguntó Blas mirándome.
-Sí-sonreí falsamente-.¿Por qué todos preguntáis lo mismo?
-Porque no somos tontos y nos hemos dado cuenta de que llevas todo el día sin sonreír de verdad, una sonrisa sincera-me acusó Álvaro.
-No puedo hacer otra cosa, no tengo ganas de sonreír y quien quería que no lo notara no se ha dado cuenta, así que me doy por satisfecha-me encogí de hombros.
-Pues no haces bien-dijo David-.Deberías hablar con él.
-¿Para qué? Ahora está ocupado-me encogí de hombros intentando restarle importancia, cosa que me era imposible.
Unos brazos me rodearon y en cuanto me vi atrapada en ese abrazo, no pude controlar más las lágrimas y me eché a llorar.
-Tranquila-me dijo Álvaro que era quién me tenía abrazada.
-Laura-dijo Ainhoa colocándose a mi lado.
-Cari no te pongas mal-me dijo Isa.
-Lo siento-dije tratando de calmarme.
-¿Por qué estás así?-preguntó Clara.
-Yo...
-Es por Dani, ¿verdad?-preguntó Isa y yo asentí.
-¿Qué ha pasado?-preguntó David.
Todos me miraban así que decidí hablar con ellos.
-Después de que encontrara su móvil, hemos estado hablando pero no igual que antes y siempre me cortaba por lo mismo: Laura te dejo que estoy con Diana, Laura perdona pero Diana necesita algo, Laura luego hablamos porque voy a llevar a Diana a algún sitio... Siempre Diana, Diana y Diana. ¡Está hasta en la sopa! Y me estoy cansando-me llevé las manos a la cabeza-.Esto es más fuerte que yo.
-Laura ni se te ocurra-dijo Raquel-.Te conozco bien y más te vale no volver a pensar en eso.
-Estás loca si sigues pensando en eso-me dijo Isa que le había leído el pensamiento a su hermana y, al parecer, a mí.
-Laura no-Clara también me conocía mejor de lo que pensaba.
-¿Qué pasa?-preguntó Carlos mirándolas extrañado.
-Creo que yo también lo he pillado-dijo Blas mirándome fijamente-.¿Por qué vas a abandonar la guerra sin haber comenzado la primera batalla? No conozco a Diana pero sí a Dani y sé que, aunque ahora mismo se esté comportando frío contigo, te quiere más que a nada y que si fuera al revés, él lucharía por ti.
-Pero no tengo fuerzas, estoy muy cansada y agobiada-dije.
-No puedes rendirte antes de comenzar, además esa chica no es una adversaria digna para ti, con una simple mirada tienes a Dani babeando por ti-dijo David, comenzó serio y terminó riendo.
-Exacto, Dani ve a esa chica como nos mira a Isa, Clara, Ainhoa o a mí, a la única que admira con la mirada es a ti-dijo Raquel.
-Exageráis-reí cortada.
-¿Con qué? ¿Con que Dani babea por ti y te mira como si fueras lo más valioso?-preguntó Álvaro, pero no dejó que contestara-No exageramos, tendrías que verlo desde fuera, te reirías un rato-todos rieron.
-Sí, se queda con cara de bobo suspirando por su pequeña-añadió Carlos.
-Sois todos unos pavos-reí.
-Pero nos adoras-dijo Clara.
-Sí-asentí sonriendo.
-¿Ves? Así nos gusta verte, con la sonrisa en la cara-me dijo Blas mientras venía a mi lado para abrazarme-.¿Te acuerdas de la promesa que me hiciste en Londres?-asentí, claro que me acordaba. Le prometí estar siempre a su lado cuando no tuviera una sonrisa y, aunque estaba con Isa, yo a Blas lo quería como a un amigo súper especial, casi como a un hermano mayor-Pues esa promesa también es mía, cuando no tengas una sonrisa, siempre nos tendrás a todos ahí para ti.
Lo abracé muy fuerte, había conseguido emocionarme.
-De verdad que sois los mejores amigos-dije.
-¿Acaso lo dudabas?-preguntó Ainhoa con actitud chulita y reímos.
Después de un rato, decidieron que era hora de irse ya que era un poco tarde.
-¿Por qué no te vienes con nosotros al piso?-me preguntó Isa.
-No, gracias-respondí.
-No te vas a quedar aquí sola-me dijo Ainhoa mirándome.
-No sería la primera vez y no me va a pasar nada, además de que mañana temprano estará aquí Jesús-contesté.
-¿Por qué? ¿Te vuelves a ir?-me preguntó Carlos.
-No, vendrá para estar conmigo-dije.
-Nosotros también vendremos-dijo David.
-No hace falta, descansad y aprovechad vuestros días de descanso-les reñí.
-No vas a cambiar de opinión sobre quedarte sola, ¿verdad?-preguntó Raquel a lo que yo negué con la cabeza.
-Cabezota-me dijo Clara.
Terminaron por levantarse todos, despedirse de mí con abrazos e irse.
En cuanto cerré la puerta, no pude evitar soltar un suspiro y que mis ojos se llenaran de lágrimas. Mi móvil sonó y corrí hacia él, era un WhatsApp.
Dani: Siento haberme ido así, pero Diana se sentía un poco incómoda sin conocer a nadie
Lau: No pasa nada :)
-Qué falsa-me dije a mí misma y reí irónica.
Dani: Sí que pasa porque yo quería pasar más tiempo contigo
Lau: Yo también pero tendremos más días, ¿no?
Dani: Sí, por supuesto. Oye, ¿dónde vas a pasar la noche?
Lau: En el piso, ¿por?
Dani: ¿Sola?
Lau: Sí
Dani: ¿Qué tal si me escapo y voy a estar contigo un rato a solas?
Lau: ¿Enserio?
Dani: Sí, en quince minutos estoy allí
Lau: Te espero
Dani: Vale, te quiero pequeña
Y ahí estaba mi Dani, el Dani que me traía enamorada como a las tontas.
Lau: Y yo a ti
Pasaron quince minutos en los que estuve sentada en el sofá mirando hacia la nada, pero Dani no llegó. Seguramente se habría entretenido, así que fui y me puse mi pijama. Pasó media hora más y me llegó un mensaje.
Dani: Laura no voy a poder ir, Diana no se siente bien
¿Iba enserio? Estaba comenzando a cansarme de esa Diana.
Lau: Vale, que se mejore
Dejé el móvil tirado y me fui a mi habitación. Allí en la cama vi el peluche que me había regalado por mi cumpleaños el año anterior y también el corazón de peluche con nuestra primera foto. Me tiré en la cama y me abracé a los peluches miré mi anillo y recordé la noche de nuestro aniversario...
¿Un para siempre? Puede parecer demasiado tiempo pero para mí no ya que una vida sin él de poco me importaba. Miré mi muñeca derecha y vi la pulsera azul de hilo que me regaló en Londres el día que nos perdimos y que era igual a la suya que también se compró el mismo día. Las lágrimas comenzaron a inundar mi cara... Miré mi cómoda y, en un impulso, me levanté y fui hacia ella y saqué el álbum que me regaló.
En un acto de masoquismo, me lo llevé a la cama y seguí llorando mientras veía las fotos. ¿Por qué me sentía así? Porque Dani me había dejado porque Diana se sentía mal, pero un día podría dejarme por haber dejado de quererme y haber comenzado a sentir cosas por Diana.
No sé en qué momento pasó, pero terminé por quedarme dormida hecha un ovillo y abrazada a los peluches, hacía un rato que había dejado de llorar.
La puerta del piso me despertó, miré el reloj y vi que eran las tres de la mañana ¿quién tocaba a esa hora? No lo sabía, pero tampoco iba a descubrirlo. Me levanté medio adormilada, guardé el álbum, arreglé la cama y me volví a meter buscando el calor de las mantas para volver a dormirme, pero me fue imposible, no dejaban de tocar la puerta.
Con un suspiro de resignación me levanté, miré por el agujero de la puerta, no me fiaba de abrirla así porque sí, y le vi. Abrí la puerta, me apoyé en ella y lo miré.
-Hola-susurró con una pequeña sonrisa.
-Hola-le devolví el gesto-.¿Qué haces aquí?
-No podía dormir sabiendo que estamos en la misma ciudad y no te tenía a mi lado-respondió.
Le sonreí sincera.
-¿Puedo quedarme a dormir contigo?-puso carita de niño bueno.
Le tendí mi mano, él la cogió y entró con una sonrisa. Cerró la puerta con su mano libre y después me abrazó.
-Te he echado de menos-susurró con su cara cerca de la mía.
-Y yo a ti-pasé una de mis manos por su nuca, lo atraje hacia mí y lo besé.
Siempre que nos besábamos eran besos dulces y tiernos, pero esa vez pasé de lo tierno y me tiré a la piscina tomando yo el control mostrándole que le había echado de menos y que lo quería.
-Vaya-dijo sorprendido mientras intentábamos recuperar el aire-, eso ha sido... Wow-reí sonrojada.-¿Qué tengo que hacer para que se repita?
Me encogí de hombros y volví a besarlo. Me dio un escalofrío y comencé a temblar haciendo que nos separáramos un poco.
-¿Tienes frío?-me sonrió uniendo su frente con la mía.
-Un poco-lo abracé por la cintura y escondí mi cara en su cuello.
-Entonces vamos a dormir-me apretó contra él.
Nos separamos y nos fuimos a mi habitación dados de la mano. Una vez allí, Dani se cambió mientras yo me metía en la cama. Se tumbó a mi lado, me abrazó por detrás y me dio un beso en el hombro.
-Buenas noches, pequeña-me susurró.
-Buenas noches, pequeño-me giré hacia él y lo vi sonriéndome.
-¿Pequeño?-su sonrisa se hizo un poco más grande y yo asentí.
-Yo soy tu pequeña y tú eres mi pequeño-lo abracé y apoyé mi cabeza en su hombro.
-Me gusta-sonrió.
Me dio un beso en la cabeza y empezó a acariciarme lentamente el brazo izquierdo mientras tarareaba la melodía de una canción que yo desconocía.
Por la mañana me desperté y no vi a nadie a mi lado, todo había sido un sueño.
-Veo que ya te has despertado-me giré hacia la puerta y lo vi.
Sentí un gran alivio y él entró con una bandeja con nuestro desayuno. Se sentó a mi lado y me acarició la mejilla con su mano izquierda.
-¿Qué te pasa, pequeña?-preguntó mirándome a los ojos.
-Yo...-lo miré y decidí ser sincera-Cuando me he despertado y no te he visto, pensaba que había soñado que venías y estabas conmigo.
-Eso es porque me has echado mucho de menos, como yo a ti-me puso la otra mano también en la mejilla y se acomodó para estar frente a mí-.Te quiero mucho.
-Yo también te quiero muchísimo.
Terminó de acercar su cara a la mía y me besó.
Nos pusimos a desayunar, cogí una tostada y le di un mordisco.
-¿Me das?-preguntó Dani con carita de niño bueno.
Asentí y le di de mis tostada. Se manchó un poco, así que con mi mano le limpié, él sonrió y me dio un pico. Terminamos de desayunar entre besos, sonrisas y miradas. Por toda la mañana me olvidé de Diana y de todo lo que nos rodeaba, solo éramos él y yo. Al medio día, nos pusimos a preparar de comer y después nos fuimos a mi habitación a ver una película en el portátil tumbados en la cama. Cuando acabó la película ya estaba todo oscuro, eran las ocho de la tarde y Dani no parecía con ganas de irse ni yo con ganas de dejarlo irse. Me giré y lo miré.
-¿Qué pasa?-preguntó mirándome.
-Este día me parece irreal-respondí.
-¿Irreal?-preguntó curioso.
-Sí, como si no estuviera pasando de verdad, como una película, un cuento... Como en un sueño-le aparté un poco el pelo de la frente.
-¿Sabes? A veces también pienso que haberte conocido, que me aceptaras y que todo lo que hemos vivido, lo que estamos viviendo y lo que nos queda por vivir, es un sueño, pero ¿sabes otra cosa-pasó su mano por mi mejilla y yo lo miré más fijamente a los ojos-Es nuestro sueño.
-Entonces no quiero despertar nunca y así poder quedarme a tu lado para siempre-lo miré de frente acomodándome de lado.
-Tú y yo para siempre.
-Siempre-le sonreí-.Te amo.
-Yo también te amo.
Terminó con la poca distancia que separaba nuestros labios y me besó dulce y lentamente. Definitivamente si aquel día fue un sueño o no, no me quedó muy claro, solo sabía que no quería despertar nunca, pero después de la noche llega un nuevo día y yo al despertarme, lo vi a él a mi lado mirándome cómo solo él sabe, diciéndome con la mirada mucho más de lo que mil palabras podrían decir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario