jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 70: Madurando, o al menos intentándolo


*Isa*
Empezamos a hablar con Ángel, un chico bastante mono que Lau había conocido en el hospital, su hermano estaba ingresado.
El móvil de David sonó.
-Hola, Dani- dijo David.
Miré a Lau, oh oh...
-¿No le funcionaba el móvil?- me preguntó con un tono un tanto borde.
-Quizá no llame desde su móvil- dije.
Laura me miró otra vez,  se levantó y se fue por el pasillo.
-¿A donde va?- preguntó Raquel.
-No se... Voy a por ella- dije levantándome deprisa.
Caminé tras ella, llamándola unas cuantas veces, no quería gritar porque estábamos en un hospital.
Mi amiga salió a la terraza del hospital y se paró a tomar el aire.
Me puse a su lado.
-Laura, no te pongas así- dije mirándola.
-¿Y como me pongo?- dijo nerviosa.
-No se...- contesté en voz baja, no sabía que contestar.
-Dani debe de haberse olvidado ya de mí...- dijo Laura.
-No digas tonterías, él no puede olvidarse de ti- dije mirándola.
-Me lo ha demostrado.
-No te ha demostrado nada, lo único que ha pasado es que ha llamado a David- me puse seria.
-Desde su móvil y a mi no me ha respondido a ningún mensaje.
-No sabemos si es su móvil o no, además, quizá le pase algo y por eso no te ha llamado.
-No se, pero...- se vino abajo.
-Odio cuando haces eso- dije.
-¿El qué?- me miró.
-Que te vengas abajo en todo lo referente a Dani- dije clara- Lau, tu me enseñaste que por un chico no se ha de sufrir- cuando éramos más pequeñas me enamoré y cuando él pasó de mí, Lau me apoyó- Se que Dani es especial para ti, pero venirse abajo es demasiado, no ha hecho nada.
-Pero un día viene aquí, pasa todo el día conmigo, me dice que me quiere y me dice que me llamaría todos los días para saber de mí, y, en vez de eso, decide pasar de mí, no llamarme ni cogerme el teléfono- se alteró- ¿qué esperas que piense?.
-Pues que no ha podido llamarte por alguna razón. Laura, sabes perfectamente que Dani te quiere, si tuvo que irse es porque su familia también quiere estar con él, igual que tú.
-No le echo en cara eso, solo que no se haya interesado ni un poco en mí.
-Se ha interesado, vino desde alcázar hasta aquí parar verte.
-Solo pido un mensaje que me diga que está vivo, solo eso.
-¿Y si no puede mandarte ese mensaje?- la miré.
-Entonces es que está demasiado ocupado como para acordarse de mí y no le culpo, sé que cualquier cosa es más importante o interesante que yo- dijo cabizbaja.
-Laura Ruíz, ¿Tu eres tonta?- hice una pausa- ¿A qué viene eso de que todo es más importante que tú?- me alteré- ¿Crees que si toda es más importante que tú, yo o cualquiera de los que estamos aquí, habríamos venido?- me miró- Dani también vino a verte, y si es el mismo Daniel que conozco, sé que no va a dejar de  quererte, que si no te ha llamado es porque no puede, ¿no te has dado cuenta de que te quiere más que a nadie? Por favor se le nota en cada movimiento que hace...- suspiré alterada- Así que no hagas más el tonto, no sufras por algo que no lo merece, ¿me oyes?
-Gracias- me abrazó- Pero no puedo evitarlo, me siento impotente por estar aquí viendo como mi abuela no mejora y con Dani a kilómetros de mí.
-No tienes que agradecer nada- la abracé más fuerte- además, es normal estar así, los quieres mucho.
-Demasiado- suspiró- ¿sabes? Mi padre dice que no debería quererlo tanto, que un día podría dejarme y yo lo pasaría mal.
-Sí, lo que quieres demasiado, pero... hay algo que tu padre quizá no sepa- me miró- Y es que no hay persona en la tierra que te quiera más que Dani, y que él jamás te va a dejar.
-¿Tu crees?- preguntó insegura.
-No, no lo creo- me miró otra vez un tanto confusa- Lo sé, estoy más que segura.
-Gracias por animarme- me sonrió y me volvió a abrazar.
-No tienes que darlas, estaré siempre a tu lado, igual que tú a mi lado.
Volvimos con los demás, después de un rato, mi hermana, David, Jesús y Lau, empezaron a regañarme...
-Isa, deberías irte con Blas, ¿no crees?- me dijo David.
-Este no es lugar para una embarazada- añadió Jesús.
-Pero Lau es mi amiga, quiero estar con ella- la miré.
-Y aprecio esto, pero tienen razón Isa, esto no es bueno ni para el bebé, ni para ti- me dijo mirándome.
-Pero yo quiero quedarme- insistí.
-No seas testaruda, debes irte- me dijo mi hermana seria.
-No- me crucé de brazos.
-Isa, no me torees- dijo Raquel.
-Y no lo hago- le contesté- solo digo que ya soy mayorcita y que quiero quedarme con mi amiga.
-Si fueses madura te irías, este no es lugar para ti, te recuerdo que tienes un bebé ahí dentro que necesita que su madre cuide de ambas-  dijo Jesús.
-¿Desde cuando eres tan maduro?- pregunté arqueando una ceja.
-Desde que decidí madurar, quizá deberías hacer lo mismo, empezando por irte con  Blas- me miró serio.
-No tiene gracia.. todos contra mí...- dije haciéndome la indignada.
-Yo no cuñadita- me dijo David sonriendo.
-Ni yo- dijo Lau- pero tienen razón.
Me regañaron un rato más y después se tuvieron que ir.
Me llevé a rastras a Lau a un hotel.
Ella me siguió convenciendo de que me volviese a casa de mi suegra con Blas, que era lo mejor.
Llamé a Blas por teléfono, al día siguiente me recogió.
Pasaron los días, Blas y yo decidimos volver antes a Madrid.
-¡Au!- exclamó Blas al caer al suelo por culpa de Chiqui.
Yo comencé a reír sin parar, esto me superaba.
-¿Estás bien cariño?- me acerqué a él.
-Sí- le extendí la mano para ayudarle a levantarse y me la dio- por cierto, esta tarde tenemos que ir a comprar los regalos para los chicos.
-Lo sé.
-Ya se que lo sabes... hasta que los dos lo olvidamos.
-Cosa que pasa siempre- dije riendo.
-Tenemos que echar más cabeza ¿eh?
-Pues sí... ¡Chiqui!- exclamé cuando casi me derriba.
-Está muy nervioso últimamente.
-Sabe que alguien viene de camino.
-Espero que se le pasen los nervios pronto... o esto será insoportable... entre el perro y los llantos del bebé, porque acéptalo, no vamos a dormir- me miró divertido.
-Yo ya lo he aceptado, lo que no sé es por qué te lo tomas a risa- dije fingiendo seriedad.
-Y lo que yo no se es como puedes estar aguantando las ganas de reír- me abrazó.
-No se, quizá he madurado- arqueé una ceja.
-Ya- me dio un corto beso- ¿sabes que te quiero mucho aunque ahora hayas ''madurado''?
-Señor Cantó, ¿te estás metiendo conmigo?.
-¿Yo?- se hizo el sorprendido-.Eso  nunca.
-Ah, creía...
-¿Qué creías?
Me miró interrogante.
Chiqui se subió al sofá  y cayó al suelo.
Yo empecé a reír.
-Pobrecito...- dije.
-Pero tú te ríes.
-Es que... es divertido...- dije entrecortadamente.
-Ya veo como maduras tú- rió.
Le di un pequeño golpe en el brazo.
-Verás cariño, es que madurar es algo que estoy intentando- dije poniéndome seria, él rió, por lo que recibió otro golpe en el brazo.
Después de comer nos fuimos de tiendas a comprar.
-Vale... ¿Qué le podemos regalar a David?- me miró interrogante.
-Pues, ni idea- reí- Podemos regalarle... ¿un libro.
-¿Qué libro?.
-Oye... se supone que tú le conoces mejor que yo...- me hice la indignada.
-ya, pero te dejo la elección a ti para ayudarte a conocerle- me sacó  la lengua.
-Eso no vale- le miré mal.
-Claro que sí- me agarró por la cintura.
-No, no vale- entrecerré los ojos y él rió.
-Me encanta cuando te pones así.
-¿Así como?
-Como una niña, como mi niña- me besó.
-Siempre seré así- le pasé las manos por el cuello y le di otro beso- Porque te quiero.
-Y yo a ti.
-Vale, que nos desviamos- dije dándome cuenta de lo inminente.
-Pues sí, es que se nos va la hoya- rió.
-Bien... a ver... ¿que libro le compramos a David?- me quedé mirando la estantería de la tienda.
-Pues, el libro mejor lo dejamos para Carlos, es más friqui que David.
-Bien, pues eso.
El resto de los días pasaron lentos y algo normales, hasta que llegó el día del reencuentro, iba a ser en el piso, ya qué se iba a quedar vacío.
-¿Estás lista ya?- me preguntó Blas desde el salón.
-Un minutito más...- dije mientras me acababa de poner el rimel.
-Isa, al final llegamos tarde, y eso que somos los que hemos llegado primero a Madrid.
-Lo se, lo se, perdona.
Salí del baño deprisa con cara de disculpa, agarré algunos regalos.
-Lo siento.
-No entiendo por qué te maquillas, ya eres lo bastante guapa sin maquillar- me abrazó.
-Claro, para ti que me ves con buenos ojos- dije divertida.
-Para mí y para todo el que te vea, eres preciosa- me besó.
Salimos del piso con las bolsas en las manos llenas de regalos para los chicos y con Chiqui adelantándonos y cruzándose.
Llegamos al piso y entramos con la llave que aún tenía, ya qué era ''la llave de emergencias'' 
Estaban casi todos, bueno, aún faltaba Dani, pero Lau si que estaba, había venido con Jesús, quién estaba con Alejandra.
-Ya era hora...- dijo David- Que vivís aquí al lado...
-Haber... listillo que tu no tienes a Chiqui- dije.
-Pero tengo a Raquel- dijo David.
-¡Hey!- exclamó su novia dándole un golpe en el brazo- ¿Qué has querido decir con eso?
-Pues que eres una chica y una tardona- dijo David.
-¿Perdona?- dijo abriendo mucho los ojos- te recuerdo que hoy he sido yo quién he tenido que esperarte a ti.
-Y yo- añadió  Ainhoa riendo.
-Y yo- dijo Álvaro.
-Gracias amigo- dijo David mirando mal a su amigo.
-De nada, para eso estamos- dijo poniéndole la mano en el hombro a David.
Todos reímos por la cara de David.
-Cuñado, que todos te conocemos ya- le di una palmada en la espalda.
-Demasiado...- suspiró, después pasó su mirada por todas partes y después miró las bolsas que traíamos Blas y yo- ¿Qué lleváis ahí?
-Algunas cosillas- dije como si no fuese nada.
-¿Cosillas?- alzó una ceja- malagueña, eso me suena a regalo- dijo riendo.
-Quizá porque lo sean- reí- Granaino.
-Yo quiero el mío ya- dijo Carlos.
-Y yo- dijo Clara.
-Si se los das a ellos yo también quiero- dijo David poniendo un puchero.
-Y yo- dijo Jesús.
-Haya paz- dijo Blas.
-Parecéis niños pequeños eh- reí de nuevo.
-Mira quien fue a hablar- dijo Clara mirándome mal- la enana.
-¡Oye!- exclamé.
-Eso, oye, que así solo la puedo llamar yo- dijo Blas.
-¡Eh!- le di un pequeño golpe en el brazo.
-Tranquila rubia- me dijo Álvaro- mira que eres agresiva.
-¿Tu también?- le miré con los ojos muy abiertos.
-Si supieras lo bien que se queda uno metiéndose contigo- dijo David.
Le miré mal.
-Ya lo decía yo, ¿por qué creéis que me meto tanto con ella?- dijo Clara.
-Pobrecita mi Bella- dijo Carlos riendo ante mis muecas.
-Tu eres el único al que quiero... los demás os odio...- les saqué la lengua.
-Yo no he dicho nada- dijo Lau.
-A ti también te quiero Lau, ya lo sabes- le mandé un beso con la mano.
-Convenida....- dijo ella.
-Yo tampoco te he dicho nada...- dijo Ainhoa poniendo ojitos- eres mala rubia...
-Perdón...- dije divertida- se me va... 
-No, ¿en serio?- dijo David haciéndose el sorprendido.
-Mal cuñado- le pegué en la pierna.
-Au...- se quejó- eso se llama agresión...
-Querrás decir agresión a un menor ¿no?- dijo Carlos divertido.
-¿Como que a un menor?
-Tu mentalidad es la de un niño pequeño- se puso formal.
-¿Y la tuya no?
-He madurado.
-¿Cuando?
-Cuando Isa maduró- me miró.
-¿Y eso cuando ha pasado?- me miró divertido- es imposible que Isa madure.
-¡Oye!- me crucé de brazos.
La puerta se abrió interrumpiendo nuestra conversación, un rubio entró, a Lau le cambió la cara al verle.
Estaba feliz, pero de golpe... volvió a cambiarle la cara, detrás de Dani venía una chica guapísima, una chica de pelo largo, rubio y rizado, con los ojos marrones, de la misma estatura de Dani.
-Hola chicos- sonrió Dani.
-Hola- saludamos todos a unisono.
-Ella es Diana- presentó a la chica- es una amiga.
-Es un placer- dijo la chica.
Dani se acercó a Laura y le dio un beso y un abrazo, pero algo no parecía lo mismo...
Diana no le quitaba la vista de encima a Dani en ningún momento, lo que me molestaba hasta mí que no era la novia de Dani, ¿a qué venía comérselo con la mirada cuando estaba su propia novia delante?
-¿Estás bien?- me preguntó Blas.
-¿Yo?- le miré- Claro que sí, ¿por qué?
-Te noto... rara.
-Tranquilo, estoy bien- me eché sobre él.
Me pasó las manos por la cintura y me dio un beso en la mejilla.
-¿Seguro que estás bien?
-Luego te cuento- le susurré.
-Vale.

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