jueves, 2 de mayo de 2013
Capítulo 64: Planes navideños
*Isa*
Abrí un poco los ojos, miré a mi lado, ahí estaba, como cada mañana, él, ¿siempre estaría ahí? Espero que sí, después de lo vivido no soportaría alejarme de él.
-Isa... ¿estás despierta?- me preguntó con los ojos cerrados aún.
-No, soy sonámbula- rió.
Me agarró la mano y con la otra me acarició la barriga.
-Me hace gracia la Isa sonámbula- me dio un beso en la mejilla.
-A mí me hace gracia el Blas recién levantado- dije abriendo un poco los ojos.
-¿Sí? ¿y eso por qué?- preguntó extrañado y mirándome.
-Porque no pareces tú con el pelo para abajo, todo despeinado y con los ojos medio cerrados.
-¡Oye!- se quejó- pensé que me querías- puso un puchero.
-Y te quiero.
-¿Despeinado, recién levantado y feo?- preguntó.
-Despeinado, recién levantado, feo, arreglado, en chándal, bromista, atento, romántico,... te quiero de todas las formas, además, tú no eres feo- le di un beso.
-Yo también te quiero de todas las formas- le sonrió.
-Auch- me quejé y miré a mi barriga- Creo que Sara va a ser una futbolista - Sara era como habíamos pensado llamarla.
Blas rió y puso la mano sobre mi barriga, el bebé dejó de dar patadas.
-Siempre que pones la mano, deja de dar patadas- dije.
-Eso es porque le gusta que su papi le dé atención y se pone celisilla cuando no le hago mucho caso y estoy más contigo- dijo sonriendo.
-¿Dejarás de hacerme caso cuando ella nazca?- puse pucheros y una voz de niña pequeña.
-Claro que no, aunque tendrás que compartirme un poquito más- rió levemente y me dio un beso en la barriga.
Le abracé y nos quedamos un momento abrazados hasta que la puerta se abrió y Chiqui entró y saltó a la cama.
-¡Chiqui!- exclamé.
-Creo que él también se pone celosillo porque no le hacemos caso- rió
-Sí, pero no es plan que nos aplaste- dije intentando librarme de las babas caninas.
Blas rió levemente y después me ayudó a quitarme a Chiqui de encima.
-Está muy nervioso últimamente- dije mirando a Chiqui que estaba dando vueltas de un lado al otro por la habitación.
-Sí, creo que sabe que pronto seremos uno más- dijo Blas sonriéndome.
-Espero que se le pasen los nervios.
-Yo creo que sí, que en cuanto que Sara nazca se calmará un poco.
-¿Tu vas a ser bueno con Sarita?- dije agarrando la cara de Chiqui entre mis manos.
Él me lamió.
-Bien, ... yo intentando no ser babeada y va él y me babea...- dije irónica mientras Blas reía sin parar.
-La culpa es tuya loca- dijo él mientras me sujetaba por la cintura.
-¿Mía? ¿ahora soy yo la que va babeando gente por ahí?- dije haciéndome la ofendida- Mira que puedo ser así eh- dije amenazante.
-Lo dudo, pero no me refería a eso picona- me dio un beso en la mejilla.
Mi móvil sonó, ¿podía ser más oportuno?
-¿Diga?- contesté.
-¿Isabella? Hola cariño, soy mamá- ¿mi madre? ¿por qué me llamaba tan temprano?
-Hola mamá, ¿que pasa? ¿por qué me llamas tan temprano?
-Pues, bueno, ¿está Blas ahí contigo?- preguntó ella.
-Sí, claro- miré a mi novio que estaba abrazándome atento a la conversación.
-¿Puedes poner esa cosa del móvil para que hablemos los tres?
-¿Te refieres al altavoz?- me reí por lo bajo.
-Sí, creo que se llama así....- mi madre era un poco torpe respecto a la tecnología.
Puse el altavoz.
-Mi madre quiere hablar con los dos- le susurré a Blas.
-Vale- me respondió en el mismo tono- espero que no me regañe por tenerte aquí aislada del mundo a todas horas- me reí.
-Ya mamá- dije cuando paré de reír.
-Vale, hola Blas cariño.
-Hola señora Castillo- dijo Blas educado como siempre, (mi segundo apellido es Castillo)
-Tesoro, creo que ya puedes llamarme por mi nombre de pila- rió mi madre.
-De acuerdo, Julia- sonrió mirándome.
-Eso está mejor- hizo una pausa.
-Mamá, ¿que querías?- siempre se iba por las ramas.
-Ui, es verdad, perdonad, me enrollo como las persianas- rió de nuevo- a ver, quería saber, si no era mucha molestia que estas navidades tuviésemos una cena familiar, a Rafa -(mi padre)- y a mí, nos encantaría conocerles- volvió a hacer una pausa mi madre- al igual que a los de David, ya sois parte de la familia... claro, siempre que accedas...
-Claro, yo no veo inconveniente- dijo mi novio sonriendo en todo momento- y creo que mis padres tampoco lo verán, ellos también quieren conocerles.
-¡Eso es genial!- exclamó mi madre.
-Ahora veo de donde viene tu locura- me susurró Blas, volví a reír.
-Bien, pues ahora tendremos que poner una fecha, y ya hablarlo mejor... ¡ui que ilusión!
Después de un rato hablando, al fin colgó.
-Wow, mi madre se va por las ramas...- dije mirando mi móvil- algún día quemará mi móvil de tanto hablar...
-No exageres, es muy simpática.
-Si, si simpática es, cuando quiere, pero no veas como habla...
Mi chico rió.
-Habla por los codos... - reí yo también, me contagió la risa.
-Será mejor que nos vallamos levantando, hemos quedado en la casa de las afueras, y como lleguemos tarde nos pueden matar- dijo poniendo cara de tragedia.
-Ni que fueran ogros- reí.
-No, pero no quiero que los nuevos tardones seamos nosotros- me besó.
Me agarró de las manos y nos levantamos.
-Vamos anda, no te hagas de rogar- me dijo cuando me volví a tender en la cama.
-Es que no quiero, aquí se está muy bien, y más si tú- le agarré de la mano y tiré de él hacia mí- estás conmigo- arqueé una ceja de forma pícara.
-Lo se, yo también me quedaría- me dijo agachándose hasta ponerse frente a mí- pero nos hemos comprometido a ir.
-Las promesas están para romperlas- dije alzando la ceja de nuevo.
-¿Qué te pasa hoy?- me preguntó riendo, señalé mi barriga.
-Las hormonas- dije encogiéndome de hombros- anda, vamos a quedarnos aquí un rato más- tiré de él hacia mí de forma que quedó recostado sobre mí.
-Las hormonas son muy fuertes eh- rió- pero tenemos que ir.
-Jo- dije poniendo voz de niña.
-No te pongas así- dijo él.
-Es que... jo- puse un puchero.
-Venga, si vamos, te preparo la comida que más te guste.
-Tu eres lo que más me gusta- dije sonriendo.
-Pero a mi no me puedes comer- rió de nuevo.
-Eso se puede discutir- le di un beso en los labios y al separarnos le mordí suavemente el labio inferior.
Fuimos interrumpidos una vez más por un móvil, esta vez fue el suyo.
-Hoy más de un móvil acaba estampado en la pared- dije picada por la interrupción.
-No te pongas así vamos, que no es para tanto- rió mientras alargaba la mano hacia la mesita de noche y cogía su móvil que seguía sonando.
-¿Sí?.... hola David, Sí, también nos ha llamado esta mañana, espera, ¿está Raquel contigo?- hizo una pausa-¿ponemos los altavoces y hablamos los cuatro? Venga vamos...- Puso el altavoz.
-Hola Isa- dijo David.
-Hola David- dije aun algo picada por lo oportuno que era.
-¿Pasa algo hermanita?- preguntó Raquel.
-No, para nada- dije.
-¿Seguro?- preguntó ella.
-Chicos, ¿hablamos de lo de la cena o no?- pregunté cambiando totalmente de tema, no tenía ganas de hablar con mi cuñado y mi hermana sobre mis hormonas y que habían interrumpido un momento.
-Claro, pues, ¿A que hora os ha llamado a vosotros?- preguntó David.
-Hace un ratito- dijo Blas- ¿Y a vosotros?
-Hace a penas unos minutos... Mis padres seguro que dicen que sí- dijo David- pero a mi me dará un corte... Sobre todo como se pongan a contar las hazañas de cuando era pequeño.
-Yo tengo que hablar primero con uno y después con el otro, como cuando llevé a Isa a conocerles, ya sabéis, por eso de que están divorciados- dijo mi novio.
-Nuestros padres seguro que quieren hacer la cena en casa, son muy suyos para eso... pero por lo demás no os preocupéis, no bombardearán a preguntas a nadie- dije.
-En un principio- añadió Raquel.
-¿Hablamos de esto luego? en la casa de las afueras?- pregunté.
-¿Y eso? ¿interrumpíamos algo?- preguntó David,
-No, pero tenemos que cambiarnos y eso para ir a la casa de las afueras ¿no? ¿o vamos en pijama?- dije.
-Vale, mejor os dejamos- dijo David.
Y después colgó.
Blas y yo nos miramos.
-Vale, ya paro- dije resentida.
-Es una lástima que tengamos que ir hoy...- dijo él.
-¿Qué te decía yo?- dije riendo.
Nos levantamos y me dirigí a la ducha.
-Si quieres voy contigo- me dijo mientras me perseguía.
-Como quieras- me encogí de hombros- pero no te garantizo que salgas de una pieza- dije mirándole pícara.
-Tus hormonas están muy pero que muy alteradas hoy- me dijo mirándome de la misma forma que yo a él.
-Claro, ¿no las conoces ya?- dije.
-A ellas muy poquito, pero las estoy conociendo bastante últimamente- me sonrió.
Después de la ducha, desayunamos, cogimos el coche y fuimos para la casa de las afueras, donde ya estaban casi todos, menos Lau y Dani, nunca cambiarían.
-Raquel, a ver cuando nos presentas a David 2- dije riendo.
-Pues un día de estos- dijo ella riendo también- es mucho más bueno que el David mayor- dijo ella.
-¡Oye!- le dio un empujoncito.
-David, acéptalo, eres infantil- le dijo Carlos.
-Y tú feo- le dijo Dani.
-Ya, es que me parezco a ti, ¿sabes?- le respondió.
-aquí hay más de un espejo- dijo Ainhoa de golpe.
-¿Por qué dices eso?- preguntó Laura.
-¿Yo? ¿que he dicho?- se hizo la tonta.
-Mala amiga- dijo Raquel.
Pasamos un rato más riendo hasta que los chicos se pusieron a cocinar y nosotras a bromear sobre el tema.
-¿Sabíais que podíamos ser envenenadas?- dijo Raquel susurrando.
-No creo que sea para tanto- dijo Ainhoa.
-Carlos no sabe cocinar- confesó Clara.
-Blas se sabe defender y cocina bastante bien- dije yo.
-Dani también cocina bien- dijo Lau.
-Pero David es un negado, ya son dos contra dos- dijo Raquel-y de Álvaro no se si fiarme...
-Gracias por la confianza- dijo él llegando.
-Qué estaréis confabulando ya contra nosotros- dijo Blas llegando también con el resto de los chicos.
Seguimos hablando sobre confabulaciones y nos preguntaron que nos parecieron los vídeos del DVD.
Dimos nuestra opinión, quedamos como celosas, WOW, si que éramos celosas.
Entonces empezaron a cantar el villancico, era precioso, ''I met an Angel'' y sus voces tan perfectas.
-Vale, tenemos que hablar cuñados y hermanas de una cosilla- dijo Raquel.
-Ah, es verdad- dije recordándolo.
-¿Qué pasa? y ¿por qué no estamos enterados?- preguntó Clara tan cotilla como siempre.
-Pues estas navidades, tenemos súper cena familiar, con padres de ellos y nuestros- dijo Raquel.
-Y si no os habéis enterado es porque nuestra madre ha llamado esta mañana- dije yo.
-Ah.... convincente- dijo Clara.
-Antes de que se me olvide, ¿qué estabais haciendo cuando os llamamos?- preguntó David.
-Nada- contestamos Blas y yo a la vez.
-¿Nada? - dijo Carlos- sospechoso.
-Aquí algo huele mal...- dijo Dani.
-Pues serás tú- dijo Carlos metiéndose con él.
-¡Oye! Que mi Dani huele muy bien- dijo Laura y yo me reí.
-Ahora yo también me he quedado con la intriga, ¿que estabais haciendo?- preguntó Alvaro.
-Nada, ya lo hemos dicho- dije.
-Sí, ya... eso se dice cuando se hace algo inconfesable- dijo Lau.
-En eso tienes experiencia ¿eh?- dije, y ella se puso roja.
-Bueno, hablemos de la cena familiar por whatsApp, luego creo un grupo con nosotros cuatro y hablamos- dijo Raquel.
-Vale- dijimos Blas, David y yo a la vez.
-¿Y los demás tendremos alguna cenita estas navidades?- dijo Ainhoa- me refiero entre todos.
-Pues claro, ¿no?- dijo Blas.
-Yo ya contaba con ella- dijo Dani.
-A la vuelta de casa, podemos quedar en reyes- dijo Alvaro.
-Como el año pasado- dijo Carlos.
-Sí, esa idea me gustó y me gusta- dijo Clara.
-Seguro que si lo digo yo ya no le gusta- dijo Dani.
-Pues claro- dijo Clara maléficamente.
-Vale, pues, a la vuelta, tendremos los reyes- dije sonriendo.
-A ver que regalos me traéis ehh- dijo Dani.
-Con lo feo que eres solo carbón- dijo Carlos y todos reímos.
-Pues con lo tonto que eres a ti ni eso- le contestó él.
-Vale chicos, dejadlo ya anda- reí.
Seguimos haciendo el tonto un rato hasta que decidimos vernos un maratón de películas.
Sí, somos muy inteligentes, nos pusimos a verlas a las 10 y acabamos a las 5 de la mañana, todos estábamos dormidos en los sofá, o más bien algunos, porque otros no dormimos.
Los quiero mucho, estas navidades van a ser especiales, diferentes, todo ha cambiado tanto en a penas un año, y pensar que yo era Auryner y pensaba que jamás iba a conocer a uno de ellos, y ahora no solo les conozco como famosos, sino que he llegado a conocer cada parte de ellos, su parte divertida, su parte picona, tardona, sensible, borde incluso a veces, y muchas cosas más, pero lo mejor de todo es que ellos han sido capaces de conocernos a nosotras, darnos su confianza y enamorarse, gracias a ello, ahora puedo estar aquí, con el amor de mi vida, y con mi familia, y no solo me refiero a mi hermana, también incluyo a Lau, Clara, Ainhoa y, naturalmente, a ellos.
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