jueves, 2 de mayo de 2013
Capítulo 66: Cuestión de Padres...
*Isa*
Era 25 de diciembre, hoy vendían a cenar a casa las familias de Blas y de David, estaba muy nerviosa, al igual que mi hermana y mi madre, el único que parecía estar más relajado era mi padre, que llevaba todo el día muy tranquilito.
-Raquel, Isabella- y dale con Isabella, ¿no podían llamarme simplemente Isa como todos?.
-¿Sí papá?- dijo Raquel.
-Ayudadme con el árbol...
-Mira que eres cabezón eh... toda una semana para montarlo y esperas al día en el que vienen las familias de nuestros novios para ponerte a decorar la casa...- dije.
-EY, que sabes que soy un hombre ocupado... y vosotras tampoco habéis dado un palo al agua...
-¿Un hombre ocupado dices?- dijo Raquel riendo- eso será cuando trabajas, pero que yo sepa, llevas desde el 20 de diciembre de vacaciones, estarás hasta después de reyes... y según mamá te has tirado desde que te dieron las vacas tirado en el sofá o en la cama.
-Julia... me has traicionado...- empecé a reír.
-¿Yo?- dijo mi madre mientras se daba vueltas de la cocina a la despensa con comida y demás.
-Sí tú, ¿por qué les dices nada? ahora no me dejarán en paz...- dijo mi padre poniendo pucheritos.
-te aguantas, eso te pasa por no trabajar más- dijo mi madre antes de meterse en la cocina.
Mi padre se quedó mirando mi barriga... me sentía incómoda cuando él o mi madre lo hacían... se que la idea de que tuviese un bebé tan joven no les hacía gracia, pero lo hecho hecho está... Por eso, los días que llevo en málaga, me estoy poniendo sudaderas y ropa ancha, para que mi barriga no se note demasiado.
-Blas y tu ¿habéis pensado un nombre ya?- me preguntó.
-Sí- dije- Sara.
-Es bonito- sonrió un momento y después se dio la vuelta hacia el árbol- bueno, vamos a seguir con la decoración ¿no?
-Eso del árbol te lo dejamos todo a ti papi- dijo Raquel- ¿eh Isa?
-Em, sí, claro- reí.
-Sois malas- nos puso mala cara- yo que quería decorar el árbol con mis pequeñas, como en los viejos tiempos...
-Oh, papá, no hace tanto de eso, a penas unos años- dije yo.
-Además, pronto tendrás una nieta que seguro que adorará decorar árboles de navidad- dijo Raquel, ¿Por qué le metía más leña al asunto?
-Seguramente, pero como sea como su madre... Las bolitas acabarán más perdidas que en el árbol.
-¡EH!- me quejé- ahora me enfado y ya no os ayudo....- dije y me senté en el sofá con mi móvil.
Mi hermana y mi padre se pusieron a decirme cosas y a decorar el árbol.
¿Como estaría Lau? Me tenía muy preocupada, demasiado... estaba por dejar todo esto, coger el coche y presentarme en granada.
Le mandé otro whatsApp, al igual que hacía 5 minutos, llevaba desde que se fue mandándole mensajes normales, whatsApp's y llamándola.. pero nada, no daba señales. Y Jesús... tampoco...
Isa: Lau, por favor contesta!! que ha pasado?? por que te fuiste asi??? plis llamame estoy muy preocupada (KK)
Miré a mi hermana y a mi padre otra vez, estaban poniendo las bolas de color rojo y plata.
-Bonita combinación- dije sonriendo.
-Nos está quedando guay ¿eh?- dijo mi hermana.
Mi móvil pitó whatsApp ¿Lau?... No, era Blas, me alegré mucho de recibir noticias de mi novio, aunque de mi mejor amiga, me habría encantado.
Blas: Holaaa que tal estais por ahi??
Isa: Estresados todos XD mi madre lleva metida en la cocina desde uff, mi padre y mi hermana con los adornos y yo tirada en el sofa :P
Blas: Ai que ver... es que no puede ser ehh ^^
Isa: Y tu?? como vas??
Blas: Pues, ahora mismo estoy en casa de mi padre esperando a mi madre, que esta preparando la ultima maleta, en cuanto me llame, nos ponemos en marcha, la recogemos y vamos para tu casa XD
Isa: Espero que mis padres se comporten,...
Blas: Y yo espero que los mios tambien XD
Isa: Los tuyos seguro, son geniales, pero no veas como estan los mios con el temita del embarazo... -.-'
Blas: y eso?? que te han dicho?? :O
Isa: Pues, por ahora... se quedan mirando mi barriga un buen ratazo y sueltan cosas to raras como 'yo no habria ido tana deprisa' 'No podia esperar, no, para que...' y asi llevan desde que llegamos Raquel y yo :(
Blas: No te preocupes, seguro que conmigo, David y nuestros padres delante no dicen nada :) Y no sufras, eso lo dicen ahora, pero te quieren, en cuanto que nazca Sara seguro que la adoran y se arrepienten de como te lo estan haciendo pasar
Isa: Eso espero :) eres el mejor ^^
Blas: Lo dudabas :O
Isa: creido XD
Blas: Mira la que habla XDD
Isa: Pero yo te quiero como eres :P
Blas: Y yo a tii, te echo de menos enana <3
Isa: Y yo a ti <3 ... que es eso de enana?? XD
Blas: No se XD A que te echo mucho en falta y a que eres mi enana :P
Isa: tonto :P
-¡Isa! ¡deja el móvil y ayúdanos!- me dijo mi hermana.
Isa: Te tengo que dejar, mi hermana quiere que la ayude con el arbol, hasta luego <33
Blas: Hasta luegoo <333
Me acerqué a mi hermana y a mi padre, que esta vez estaban ya con el belén, uf... esto sería genial, siempre queríamos montarlo cada uno a nuestra manera y acababa entero mezclado...
-A ver, esto por aquí- dijo Raquel muy puesta.
-No, esto allí- dijo mi padre.
-No, esto no va bien allí tampoco- dije.
-Pero a mí me gusta más allí y así queda mejor- replicó Raquel.
-Pero es que siempre ha estado aquí, ¿por qué tenemos que cambiarlo ahora?- preguntó mi padre.
-Porque a mí me gusta más ahí- dijo Raquel firme.
-Pues yo quiero que valla aquí- dije mientras cogía una figurita (la de José) y la colocaba donde me gustaba.
-No, aquí mejor- dijo mi padre.
-Papá, será mejor que no- dijo Raquel.
-¿Qué no qué?- preguntó mi padre algo extrañado.
-Pues que eso es un antojo de embarazada y no querrás que la niña salga con cara de San José- dijo mi hermana con el cachondeito de siempre.
-Anda, eso son tonterías- dijo mi padre.
-Papi...- dije poniendo pucheros- yo quiero ponerlo ahí.
-¿te vas a resistir a las caritas de pena de tu hija?- dijo Raquel riéndose.
-Esta bien, ponla donde tú quieras- se dio por vencido.
-Gracias- dije sonriendo feliz.
Terminamos de montar el belén con muchas discusiones en las que ganaba yo con mis caritas, pucheros y escusas de antojos.
Nos sentamos en el sofá y oímos un sonido como de... una pelota rodando.
-¿Qué es eso?- preguntó mi padre.
-No sé, pero Chiqui es imposible, está muy tranquilito hoy- dije.
-¿Estás segura hermanita?- preguntó Raquel divertida.
Nos asomamos por detrás del sofá y pillamos a Chiqui empujando una bola del árbol con el hocico y muy despacio, como para no ser pillado.
-Mira que listo es el perro- dijo mi padre-¡Chiqui!
El perro nos miró, parecía que ponía caria de niño bueno, con la lengua fuera y moviendo la cola.
-Anda, trae eso- dijo mi padre levantándose.
Cuando se acercó a Chiqui le dio con el hocico a la bola y Raquel y mi padre salieron detrás del perro y de la bola mientras yo reía sin parar en el sofá.
De pronto, Chiqui apareció delante del árbol y con un cabezazo se llevó la mitad de los adornos por delante, después le dirigió una mirada a papá como si le estuviese diciendo que eso era por haberle quitado la bola con la que estaba jugando.
Raquel y papá tuvieron que volver a montar el árbol mientras Chiqui fue a por su pelota y se tumbó en mis pies.
-La pelotita la podrías haber traído antes, guapo- le dijo mi padre al perro.
El perro le volvió la cara como pasando de él y mi hermana y yo comenzamos a reír de nuevo.
-Bueno, voy a arreglarme arriba, hasta luego.
Subió las escaleras y mi madre nos puso a mi hermana y a mi a poner la mesa.
Después de reírnos un rato, o más bien de reírme de ella, fuimos a la tienda a comprar flores y vino blanco para la comida.
-¿Raquel, Isabella?- nos paró una mujer mayor.
-Hola- sonreí cortés, menos mal que opté por ponerme el chaquetón, no me apetecía mucho que hablaran de mí las vecinas.
-Cuanto tiempo, ¿sois las hijas de Julia y Rafa?
-Sí- dijo Raquel- Usted es Susana ¿no? La madre de Javier- sonrió mi hermana.
Ah, ya recordaba a aquella señora.
-Sí, da gusto ver que aún os acordáis de mí y de mi hijo, estáis preciosas.
-Muchas gracias- dije.
-Javi está ahí pagando, ahora le digo que se acerque a saludaros.
-De acuerdo- dijo mi hermana.
Javier se acercó a nosotras, había cambiado mucho, ahora estaba más alto, más moreno y mucho más encantador.
-¡Rak! ¡Isa!- así era como él llamaba a mi hermana, Rak.
-¡Javi!- reímos.
-¡Pero que guapa que estáis!- abrazó a mi hermana y después a mí me levantó en el aire.
-Cuidado- exclamé.
-¿Por qué? ¿que llevas ahí?- me soltó y miró mi barriga.
-Umm, ¿una niña?- dije sonriendo y desabrochándome un poco el chaquetón.
-¿Estás embarazada?- abrió mucho los ojos.
-Sí- dije- mi novio y yo fuimos un poco deprisa, como dice mi madre.
-Espero que todo valla bien, y por cierto, wow con los novios que os habéis echado, madre mía, son súper guapos- dijo poniendo ojitos.
-Vale, Javi, no babees- me reí.
Javier era muy divertido.
Volvimos a casa.
Después de un rato, nos vestimos para la ocasión.
David, su hermana y sus padres llegaron los primeros y después mi novio y sus padres.
Subí un momento a mi habitación a por el móvil para ver si tenía noticias de Laura... Nada...
Alguien me abrazó por detrás.
-Te he echado de menos- me besó el cuello.
-Yo también a ti- me volví hacia él y le besé- te quiero.
-Y yo a ti.
-Y se de alguien que también te ha echado mucho de menos- dije mirando hacia mi barriga.
-¿Sara?
-Sí- reí.
-Es que, me ha cogido cariño muy deprisa- me pasó la mano por la barriga.
Chiqui nos empujó un poco y babeó la mano de Blas, yo reí.
-Él también te ha echado de menos.
-Ya veo- se agachó a su altura- ¿tu me has echado de menos?- le lamió toda la cara.
-Eso te pasa por no tener cuidado... ¿no sabes como es Chiqui ya?- dije entre carcajadas- anda ven- le llevé al baño para que se limpiase la cara y las manos.
Me agarró por la cintura y me besó.
-¡Chicos!- nos llamó mi madre desde el piso de abajo- ¡A cenar!
-¡Sí!- dije.
Bajamos las escaleras y nos sentamos a cenar.
-Raquel, David, ¿ya vivís juntos?- preguntó mi madre.
-Em, mamá,... están en proceso, ¿verdad?- dije mirando a mi hermana y a su novio, sabía de sobra que cuando mi madre se ponía así, la conversación acababa mal más de una vez...
-Bueno, pero con las giras y actuaciones de los chicos, de todos modos están distanciados, así que no pasa nada- dijo la madre de David.
-Bueno, eso de que no pase nada...- dijo mi padre... genial, ya se unía- que los chicos ya no son críos y esto no es un juego...
-Nadie ha dicho que sea un juego, pero Blas e Isa viven juntos y ellos sabrán por experiencia que en temporadas de giras, están igual de separados que cuando no vivían juntos- dijo la madre de mi novio, la miré y le sonreí, me correspondió.
Raquel se levantó un momento con el móvil y fue a la cocina, esto no tardó en liarse...
Nos quedamos un momento todos en silencio, que no duró demasiado...
-Están distanciados, pero aún así, si son pareja, lo suyo es que vivan juntos- dijo mi madre...
-Con todo el respeto, creo que es cosa nuestra y que somos nosotros los que estamos preparados para vivir juntos o no- dijo David, así se habla.
-David, sabes que nos encantas, igual que Blas, pero nosotros somos así- dijo mi madre cabezota como siempre, apreté los puños... ¿por qué?- Y si no te gusta no haberte enamorado de mi hija.
-Vuelvo a decir con todo el respeto que me he enamorado de su hija y la que me importa es ella y su opinión- dijo mi cuñado tratando de no alterarse.
Mi madre abrió la boca para decir algo, pero la corté, ya no aguantaba más.
-Y mamá , no nos metas a Raquel o a mí en eso que dices de ''somos así'' porque así solo eres tú quieres, que papá te hace caso, pues bien por él si así es feliz, pero déjanos a los demás ser felices de una vez- dije mientras Raquel llegaba de la cocina.
-Isabella no le faltes el respeto a tu madre- me dijo mi padre.
-No le está faltando el respeto- dijo Raquel- No entiendo a qué viene esta discusión, ni como ha empezado, sólo sé que estamos aquí reunidos para que conozcáis y aceptéis a nuestras relaciones, no para que nos digáis que deberíamos haber hecho o qué deberíamos hacer.
-Es más, aquí la única que está faltando al respeto es ella- dije mirando a mi madre- ui, perdón, y él- miré a mi padre.
Volvimos a quedarnos en silencio.
-Me equivoqué, no te pareces en nada a tu madre- me susurró Blas.
-Todos cometemos errores- sonreí.
-Y para colmo el embarazo- dijo mi madre tocando otro tema que atacar- ¿tanto costaba esperar?
-En eso te doy la razón- dijo la madre de Blas- Sois demasiado jóvenes para tener un hijo, no niego que me haga ilusión un nieto, pero, ¿tan pronto?
-Fue un descuido- dijo Blas colorado- pero será el descuido más querido del mundo.
-Los descuidos se pagan y lo pagaréis perdiendo vuestra libertad- dijo mi padre
-¿Así nos veis a Raquel y a mí? ¿Como las culpables de que no tengáis libertad?- pregunté.
-No, porque nosotros ya estábamos casados y éramos mayores que vosotros- dijo mi madre.
-Pues, yo creo que sí, puede que sean jóvenes, pero, un hijo no es malo- dijo el padre de David.
-Nadie está diciendo que sea malo, pero...- dijo la madre de mi novio.
-Mamá, tú me tuviste más o menos con mi edad- le echó en cara Blas, y es que su madre ahora tenía 40 años.
-Normal que le haya salido el hijo así- susurró mi padre.
-¿Como te atreves?- salté enfadada.
-Nosotros mejor nos vamos- dijo el padre de David- Después hablamos hijo.
Se marcharon.
-¿Perdón?- dijo el padre de Blas, que había estado callado y parecía un hombre bastante serio- ¿así como?
-Pues así- repitió mi padre- ¿como puede pensar que ser padre es bueno a los veinte?
-¿Hubierais preferido que abortara?- pregunto serio.
Miré seria a mis padres que parecían pensativos, Oh... ¿iban a decir de verdad que habrían preferido que mi niña muriese?
-Pues....- dijo mi madre, todos abrimos mucho la boca.
Blas se levantó de golpe...
*Clara*
-¡Clara!- me llamó mi rubio.
-¿Sí?- dije abriendo los ojos.
-Ya hemos llegado a mi casa- dijo sonriendo.
-Ah, vale...- dije nerviosa mientras me removía en el asiento de copiloto.
-Todo saldrá bien, ya verás- me cogió de la mano.
-Ya lo sé, pero ya sabes como soy- dije.
-Lo se, pero no te preocupes- me beso levemente.
Bajamos del coche y fuimos a casa de su madre.
Hace unos días habíamos estado en casa de su padre.
Entramos dentro y su madre me abrazó.
-Hola Clara- me sonrió.
-Hola señora..- me cortó.
-Oh, llámame simplemente Sandra- sonrió.
-Claro, Sandra.
Pasamos dentro y Carlos me enseñó su casa, primero el salón, la cocina, el baño, las habitaciones y por último su habitación.
-Bonita habitación- dije sonriendo y mirándolo todo.
-¿Te estás burlando de mi habitación?- dijo mirándome serio.
-No, que va. ironicé.
-Eres mala- rió.
Bajamos las escaleras para comer.
Mientras comíamos, sin querer, Carlos me tiró el tomate por encima.
-¡Ah!- me quejé.
-Perdona- dijo él riendo.
-No te rías...- dije.
-Clara, mejor ve deprisa al baño para quitarte la mancha- me dijo Sandra.
-Sí, mejor- dije.
Fui corriendo hacia el baño y me quité la mancha como pude.
Salí del baño y sin querer oí como mi suegra y Carlos hablaban...
-Carlos, ¿estás seguro?- dijo mi suegra.
-¿Seguro de qué?- dijo él.
-De Clara.
-¿De si la quiero?- preguntó, y yo escuché atenta- Más que de nada.
-Eso se nota hijo- dijo sonriendo y se puso seria- me refiero a si estás seguro de que ella te quiere.
-Muy seguro, mamá, sabes lo inseguro que llego a ser con las chicas y que no doy el paso si no estoy completamente convencido de que la chica sienta lo mismo por mí y que me quiero por cómo soy y no por quién soy.
-Sí, pero, tu lo has dicho hijo... No puedes fiarte de cualquiera...
-Pero de ella sí, llevamos casi un año juntos y estoy completamente seguro de que Clara no me quiere por ser Carlos Auryn, sino por ser Carlos Pérez Marco- respondió seguro.
-De acuerdo hijo, tú confías en ella, eso me vale para fiarme yo también- dijo mi suegra.
Entré en el salón.
-¿Has conseguido quitarte la mancha?- me preguntó Sandra.
-Sí, por suerte sí- dije sonriendo.
-Pero ahora tienes la camiseta mojada- dijo Carlos riendo.
-Lo se... no te rías más mala persona- le miré mal.
Fuimos a su habitación donde estaban las cosas y me extendió una camiseta mía.
-No, esta no pega- dije negando con la cabeza.
-¿Por qué?
-Porque, llevo pantalones de cuadros, y esa camiseta es de rayas...- le miré obvia.
-Ah... ¿y?
-Tonto- reí.
-¡Oye!- me agarró por la cintura- ¿qué haré contigo?- me dijo.
-No se, pero a mí se me ocurre algo...- dije.
-¿Sí? ¿El qué?- preguntó pícaro.
-Creo que tienes todas las posibilidades de no ser lo que estás pensando- dije riendo.
-¿Segura?- apretó un poco el abrazo.
-Completamente- asentí.
-¿Y que es lo que se te ocurre morena?- susurró en mis labios.
-Dejarte tirado con tus trucos de seducción- reí.
-¡HEY!-- se quejó.
-Lo siento cariño, pero ya te tengo muy calado-dije pasando mis manos por los hombros.
-Para no estar pensando lo mismo que yo, no te veo muy dispuesta a soltarte de mí- dijo pícaro.
-No quiero separarme de ti.
Él sonrió y la besó como tanto le gustaba a ella.
-Carlos- se separó un poco de él.
-¿Mmm?- preguntó mientras seguía besándome.
-Tu madre nos espera fuera- dije.
-Por esa te vas a librar- me miró con los ojos entrecerrados.
-Anda, no te enfades, que llevo razón, como siempre- me hice la chulita.
-No sé si sabrás, que en cuanto acaben las vacaciones y volvamos a Madrid, te vas a venir a vivir conmigo, y que estaremos solos- dijo pillo.
-Deberías saber que tengo mis métodos, ¿o no te acuerdas cuando te até a la cama?
-Cierto, tendré que tener cuidado contigo- me miró y me dio un beso.
Decidimos salir, después de cambiarme de camiseta, por si a la madre de Carlos le daba por entrar a la habitación.
Pasaron los días, tocaba ir a málaga, con mis padres, Carlos vendría.
Estábamos en el coche, yo conducía.
Carlos estaba dormido.
Llegamos a Málaga a las pocas horas.
Mi madre nos recibió con los brazos abiertos, al igual que mi hermano y mi padre.
La novia de mi hermano venía de camino.
Después de un rato fuimos a dar una vuelta, cuando...
-¡CLARA!- ¿era él? No podía ser... Javier... cuantos años.
Me giré.
-¡JAVI!- le abracé.
-¿Como estás preciosa?- me dio un beso en la mejilla.
-Perfectamente, ¿y tu? estás genial- miré a Carlos, le miraba mal- ven Carlos- le llamé, ¿qué le pasaba?
-Ui, es guapísimo, me encontré a Raquel y a Isa el otro día, os ha ido genial, menudos bombonazos...
-Anda anda- dije riendo- Carlos, te presento a Javier, Javi, él es mi novio Carlos.
-Sí, SU NOVIO- dijo serio, ¿estaba celoso?.
-Un placer- dijo Javi.
-Igualmente-dijo Carlos mirándolo raro.
-Chica, en serio, ¿os habéis ido a Madrid o al paraíso?- dijo Javi.
-Un poco de las dos- dijo mirando a mi novio, que no le quitaba el ojo de encima a Javier, no me lo podía creer, estaba celoso.
-Clara, ya nos tenemos que ir- dijo Carlos.
-Claro, adiós Javi- abracé a mi amigo.
-Adiós guapísima- me dijo y me dio un apretón en el culo.
-¡Oye!- me separé de él riendo.
-Perdona las malas costumbres nunca se olvidan- rió él.
-Que idiota eres- volví a reír mientras Carlos se ponía un poco rojo por los celos.
-Adiós cariño- me dio un beso en la mejilla, después se despidió de Carlos y se fue.
-¿Estás bien?-le pregunté una vez que nos quedamos solos.
-Sí, ¿no lo ves?- dijo enfadado.
-Sí, se te nota que estás estupendamente- ironicé.-¿Que te pasa?
-¿Qué son esas confianzas con ese chico? Creo que soy tu novio no un monigote- reclamó.
-No me lo creo, estás celoso- reí- celoso de Javier.
-No le veo la gracia.
-Es que deberías ser más observador, cariño- reí y me acerqué a él.
-No sé a qué te refieres- me miró con el ceño fruncido.
-Este es Carlos- dije- Ui, es guapísimo- dije imitando la voz de Javi.
Carlos me miró más extrañado aún, pero yo seguí con mi imitación.
-Os ha ido genial... ¡Menudos bombonazos!- volví a imitar la voz de mi amigo, pero exagerando.
-¿Qué estás queriendo decir?- preguntó él un poco aturdido.
-Carlos, es muy simple- le miré obvia, pero él seguía sin entender nada- Luego dices que el tonto es Dani... Los celos te pueden...
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