jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 58: ¿Una proposición?


*Ainhoa*
Cuando Laura dijo que Silvia se había tenido que ir, me entraron ganas de bailar, saltar y reír, pero al ver la cara de Álvaro... Todo cambió. Mi bien humor se fue por un tubo. Ese chico me importaba tanto que tan solo le diera un poco mal el aire ya me molestaba. La tarde pasó bastante bien para como pensé que podría ir. Los chicos cantaron una de las canciones con las que habían actuado en Destino Eurovisión y me emocioné, era preciosa y escucharla por sus voces, en directo y a capella... Imponía. Cuando terminaron de cantar, Dani, que tenía abrazada a Laura desde atrás, la apretó, le dio un beso y comenzaron con sus mimos, juro que adoraba esa pareja. Blas le dio un beso a Isa y ella lo abrazó y empezó a darle besos por toda la cara. Me encantaban la pareja que hacían y se notaba a kilómetros que se querían y tenían pruebas de ello, en menos de ocho meses, tendrían a un pequeño bebé que solo conseguiría unirlos más. Carlos le dio un beso a Clara en la mejilla y ella se sonrojó, era increíble con lo lanzada que era para algunas cosas, lo roja que se ponía si Carlos le daba muestra de amor delante de más gente, pero aún así se veían súper monos y por último, Raquel y David. Él estaba entre las piernas de ella, tenían las manos entrelazadas, él tenía la cara girada hacia atrás y se estaban besando. Quién les iba a decir a este par cuando se conocieron que iban a estar así, seguro que habrían mandando a tomar viento fresco al que se hubiera atrevido, si quiera, a mencionarlo. Pero hacían una pareja muy bonita y me encantaba cómo se llevaban.
La noche llegó y también la hora de ir preparándose para ir a dormir. No tenía ni idea de dónde dormiría. Raquel me llamó.
-Chicos, seré sincera con vosotros, os merecéis que sea sincera con vosotros...-dijo seria.
-Nos estás asustando, ¿qué pasa?-preguntó Jesús.
-Solo quedan dos habitaciones: La de Álvaro, que es la grande y compartible, y...-comenzó David pero dejó la frase a la mitad.
-La pequeña que no se puede compartir-dijo Carlos entrando a la conversación.
-Es decir, uno de vosotros tendrá que dormir solo-dijo Raquel.
-Y los otros no tan solos-dijo David con una mirada pícara.
Yo lo tenía claro, yo usaría la habitación pequeña.
-Vale, me ofrezco a dormir solo-dijo Jesús.
-¿Qué?-pregunté mirándolo sorprendida.
-¿Estás seguro?-preguntó Álvaro de la misma forma.
-Sí, es tu habitación-señaló a Álvaro-.No creo que vayas a dejarla porque el acoplado soy yo y me niego a dormir con otro tío, lo siento. Te toca dormir con Ainhoa que es una gran compañía.
-Creo que aquí sobro-dijo Carlos y se fue.
-Nosotros también-dijo Raquel, cogió a David de la mano y se fueron.
Jesús se dio la vuelta y entró a la habitación pequeña dejándonos a Álvaro y a mí en el pasillo solos. Yo seguía un poco pillada y sin saber qué hacer, ¿enserio tenía que dormir con Álvaro o solo era una treta entre Raquel y David? No podía ser una broma porque Álvaro habría dicho algo, ¿no?
-¿Vamos?-me preguntó sacándome de mis pensamientos.
-Sí-dije no muy segura.
Entramos en la habitación y me quedé mirándola, no era una pedazo de habitación, pero era grande, con una cama de matrimonio pegada a la pared de la derecha, una mesita de noche, un armario en la pared izquierda de la habitación, un escritorio a los pies de la cama y justo frente a la puerta una ventana que daba al jardín. Entré delante de Álvaro con timidez, era verdad que en ese mes que hacía desde que nos conocíamos, nos habíamos hecho bastante amigos y que me contaba sus cosas, pero de hablar a dormir juntos... Había bastante camino. Dejé mi mochila sobre los pies de la cama y él se puso a mi lado.
-¿Te molesta dormir conmigo?-preguntó.
-No, ¿por qué lo preguntas?
-Porque pareces incómoda-respondió.
-Es que no sé, me da vergüenza dormir contigo-dije sin mirarlo.
-Pero somos amigos, no pasa nada-dijo para intentar tranquilizarme.
Si supieras que para mí no solo eres un amigo, pensé mirándolo. Le sonreí, saqué mi pijama y una muda limpia.
-Voy a darme una ducha.
-Vale-dijo.
Fui hasta el baño que acababa de ser desocupado por David. Me duché, me lavé los dientes y fui hasta la habitación. Álvaro fue a la ducha y yo me senté en la cama, ¿qué hacía? Cogí mi móvil y estuve tonteando en twitter un rato. Poco después, llegó Álvaro.
-¿Prefieres dormir contra la pared?-me preguntó guardando sus cosas.
-Me da igual-respondí dejando mi móvil.
-A mí también-dijo-.Pero mejor que duermas tú contra la pared, me muevo mucho y no quiero que te caigas de la cama por mi culpa.
-Vale-dije.
Aunque dudaba que siquiera nos rozáramos ya que la cama era grande. Deshicimos la cama, me senté y me eché hacia atrás hasta estar pegada a la pared. Álvaro también se metió y cada uno nos pusimos con nuestros móviles. Él parecía que estaba hablando con alguien, yo seguí mirando un rato más el twitter y cuando me cansé, lo dejé. 
-¿Puedes ponerme el móvil en la mesita?-le pedí.
-Claro-me dijo.
Me tumbé y miré hacia el techo, todo era muy incómodo. Cerré los ojos y traté de dormir. Escuché como Álvaro dejó su móvil, apagó la luz y se movió para tumbarse.
-Ainhoa-susurró-.¿Estás dormida?
-No-respondí-.¿Qué pasa?
-Silvia no me contesta, ¿piensas que le ha podido pasar algo?-preguntó.
-Seguro que ya está durmiendo y ha puesto el móvil en silencio. Mañana te contestará-dije.
-A veces pienso que en realidad no siente nada por mí y que yo tengo la culpa-dijo.
Me giré sobre mí misma para quedar de lado.
-No digas eso ni en broma-le advertí seria.
-¿Por qué si es la verdad?-se puso de lado y quedamos frente a frente.
-No es la verdad-dije seria mirándolo a los ojos.
La luz estaba apagada, pero por la ventana entraba claridad de las luces de fuera y podía verle un poco la cara, y vi tristeza en sus ojos.
-¿No?-preguntó mirándome a los ojos-Yo pienso que sí.
-Álvaro eres un chico genial como amigo y como persona, como novio seguro que eres muchísimo mejor-dije-.Si ella no te quiere no es por ti, sino por ella.
-¿Cómo sabes eso?-preguntó.
Me quedé en blanco, no podía decirle nada porque... No podía decírselo.
-Era una hipótesis, no la conozco y tampoco sé qué siente-respondí.
-¿Pero tú piensas que me quiere?-preguntó.
-No lo sé, eso solo puede decírtelo ella-respondí.
-¿Pero qué piensas?-volvió a preguntar.
-Que no deberías darle tantas vueltas-fui directa-.Álvaro, no te arrastres, el amor es algo que o llega sin avisar, un día se presenta y listo, ya está o tarda en llegar. Tú dices que quieres a Silvia, pero ¿de verdad la quieres o solo te gusta? Eso debes pensarlo si no quieres hacerle daño a nadie más.
-¿A quién podría hacerle daño?-a mí, pensé-.A nadie.
-¿Cómo que a nadie?-me indigné-Puede que no lo veas, pero tienes a cuatro chicos que son tus mejores amigos, o como soléis decir, como tus hermanos. A dos chicas que conociste hace algo más de un año, a Raquel y a mí que soy tu mejor amiga. Todos nos preocupamos por ti y nos dolería verte mal-dije.
-Yo...
-Álvaro, ¿de verdad estás enamorado de Silvia? Es decir, ¿la quieres?
-No estoy seguro, a ver... No sé, me gusta y siento algo hacia ella pero...
-¿No es amor?
-No estoy seguro-respondió-.En Londres también pensé estar enamorado de Laura, pero al final no era amor, sí, la quise pero ese "amor" se ha convertido en una bonita amistad y ahora la quiero pero como a mi mejor amiga que es.
-Con Laura pudiste liarte porque os besasteis, pero ¿con Silvia?
-Cada vez que me acerco a ella, se aleja-dijo cabizbajo.
-No te deprimas, piensa que puede que ella te quiera como a un amigo y que la chica que te va a hacer feliz va a llegar, tarde o temprano, pero llegará-lo animé-.Solo tienes que tener un poco de paciencia y esperarla.
-Eres una gran amiga-sonrió-.Muchas gracias Ainhoa.
-De nada, para eso están los mejores amigos-le dediqué una pequeña sonrisa.
Se acercó a mí y me abrazó. Cerré los ojos deseando que ese contacto jamás se rompiera. Lo quería y no podía negarlo más y tampoco pensaba hacerlo. Si esa loca arpía se decidía a hacerle daño, que se preparara.
Al día siguiente, nos fuimos de la casa y después, por la tarde, quedamos todos en ir a ayudar a Blas e Isa a terminar de decorar su casa. La verdad no entendía como en tan poco tiempo me habían cogido tanta confianza y la verdad se lo agradecía, eran geniales y los quería a todos. 
A Silvia, Jesús, Álvaro, Raquel, David y a mí nos tocó el salón y la verdad era que Silvia más que ayudar, estorbaba. Por fin terminamos e Isa comenzó con el plan que había trazado con Blas para desenmascarar a Silvia de una vez por todas. Me gustaba la idea de que por fin esa arpía saliera a la luz y Álvaro se diera cuenta de quién era, pero... No quería verlo sufrir, así que en todo momento estuve a su lado. 
Después de un rato discutiendo, riéndose de Laura por no tener madre, menuda... tipeja, y de que los chicos defendieran a sus chicas, Álvaro salió corriendo. Estaba mal, bastante mal. No me lo pensé y salí tras él. Estaba en el rellano del portal sentado en la escalera con las manos en la cara. Me acerqué a él.
-Álvaro...
-¿Tú lo sabías?-preguntó con voz rota, estaba llorando y a mí se me partió el corazón.
-Yo...
-Respóndeme, ¿tú sabías que Silvia es así?-preguntó clavando sus ojos llenos de lágrimas en los míos.
-Nunca se ha mostrado así conmigo, pero las chicas, sobre todo Isa, me contaron lo que les ha hecho.
-¿Lo que les ha hecho?-preguntó.
-Se ha estado metiendo entre Blas e Isa y le ha estado mandando WhatsApps a Dani, Carlos y David, pero los chicos no le hacían mucho caso. Blas... Él se enteró anoche de todo lo que le ha hecho a Isa. 
-¿Por qué no me lo dijiste anoche cuando estuvimos hablando?
-¿Me habrías creído?
-Sí-respondió mirando hacia otro lado.
-No-me miró-.La respuesta a mi pregunta es no.
-¿Cómo estás tan segura?-preguntó.
-En poco tiempo he llegado a conocerte lo suficiente como para saber cómo eres. No sé qué puedas sentir hacia ella pero sé que si anoche te hubiera dicho esto, no me habrías creído. Ni a mí ni a las chicas o los chicos-respondí-.Necesitabas verlo por ti mismo por eso Isa y Blas planearon todo esto, para que ella se quitara la máscara y tú abrieras los ojos.
-Soy un imbécil, yo creía que sí sentía algo por mí y mientras yo me arrastraba por ella, estaba detrás de mis amigos. No lo puedo creer.
-Álvaro, si quieres llorar hazlo, pero déjame estar a tu lado.
Me miró fijamente a los ojos, yo llevé mis manos a su cara y le limpié las mejillas. Él apartó un momento su mirada de la mía, me volvió a mirar, acercó su cara a la mía y me besó. Era un beso seco, lleno de dolor y muy superficial. Me quedé extrañada por la rudeza con la que me besaba. Lo separé de mí poniendo mis manos en su pecho y él miró otra vez tras de mí. Me giré y vi a Silvia mirándonos con cara de asco, negó con la cabeza y salió del edificio. Negué con la cabeza dolida, lo había hecho para darle celos a ella. Me levanté sin decir nada y sin esperar a que él dijera algo.
-Ainhoa espera-dijo pero no le hice caso, me cogió por el brazo-.Yo...
-¿Tú qué?-pregunté con los nervios a flor de piel-¿Me vas a afirmar o a negar que lo has hecho para darle celos?
Bajó la cabeza, lo tomé como una respuesta positiva.
-Yo...-esquivó mi mirada, pero después me miró-Por favor no llores.
-¿Que no llore?-pregunté apartándome de él cuando quiso poner sus  manos sobre mis mejillas-¿Sabes la gran diferencia entre nosotros?-lo miré y no esperé a que me respondiera-Que yo sí tengo mis sentimientos muy claros.
-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó.
-Que tú no estás seguro de si sientes algo por ella o no, que no sabes si estás enamorado o solo es una simple atracción y yo te puedo decir claramente que estoy enamorada de ti desde que fui con Raquel a los pocos días de llegar aquí al piso de Laura y Clara y nos presentaron. Desde que tuviste la confianza de contarme tus cosas, tus problemas y tus pequeñas tonterías, desde que te ofreciste aquel día que nos presentaron a llevarme a dar una vuelta y después a llevarme al piso de Raquel para que no estuviera sola y no me sintiera como una sujeta-velas con las parejitas. Porque si me hicieran jurarlo, lo juraría con el corazón en la mano y eso es algo que tú no puedes hacer-paré un segundo para coger aire y tranquilizarme un poco-. Lo siento Álvaro, pero necesitaba sacarlo de dentro de mí. Llevaba mucho tiempo guardándomelo, viendo como sufrías por esa chica que ni siquiera se preocupa por cómo te has levantado, por si tienes un día bueno o uno malo o por si de verdad tienes ganas de aguantar sus tonterías. Y con lo que acabas de hacer... Creo que no voy a poder seguir siendo tu amiga, lo siento.
-¿Adónde vas?
-A cualquier sitio, ya me da igual-respondí dándome la vuelta.
Y así salí del edificio sin siquiera mirar hacia atrás y sin pensar en nada más que en el dolor que tenía en el pecho y que no me dejaba respirar. Seguí andando por un rato y llegué al único sitio dónde podría desahogarme, donde pasé casi un mes sin saber de las chicas ni de los chicos.

*Laura*
Vale, no podía negarlo, lo que me había dicho Silvia sobre mi madre me había dolido, pero también era verdad lo que yo le había dicho. Tenía una familia que, aunque no fuera de sangre, eran lo mejor que tenía.
Pasaron los días, me levanté gracias a mi móvil. Miré y me estaban llamando, era Dani ¿a las siete de la mañana un sábado? Debía haberse vuelto loco.
-¿Sí?-contesté con voz de dormida.
-Sé que te hacía ilusión  ponerme la nota de aviso para que no se me olvidara, pero ¿tenía que ser a las siete de la mañana? Es sábado-dijo y yo sonreí.
-Ups-reí-.Ya no me acordaba que te había puesto la nota.
-O sea que te habías olvidado de qué día es-dijo sorprendido.
-Claro que no, si llevo dándote la tabarra todos estos días-me defendí.
-Bueno, vamos a dejar tus ganas de que madrugue y mi pique a un lado-dijo-.Felicidades pequeña.
-Felicidades cielo-volví a sonreír como las tontas.
-¿Sabes de lo que tengo ganas ahora?-preguntó.
-No, ¿de qué?-pregunté curiosa.
-De tenerte a mi lado, no entiendo por qué no te quedaste anoche conmigo-respondió.
-Pues porque tuviste firma y porque fui con Raquel al concierto de Pablo Alborán-dije.
-Es verdad-dijo pensativo-.Bueno, te dejo para que duermas un rato más. Nos vemos luego, ¿vale?
-Vale-contesté-.Te quiero.
-Yo más-dijo.
-De eso nada-le dije.
-¿Segura?-preguntó.
-Sí-respondí firme.
-Eso podemos discutirlo-dijo.
-¿Ahora y por teléfono?-pregunté.
-No, más tarde y cara a cara-respondió-.Pero no te esfuerces mucho porque voy a ganar.
-Sigue soñando rubito que soñar es gratis-le dije.
-¿Ah, sí? ¿Por qué no me lo has dicho antes? Así habría soñado contigo todos los días de mi vida-dijo.
-Porque quería que reservaras esos sueños para cuando yo también pudiera disfrutarlos a tu lado-respondí.
-Vaya, ¿ahora qué se supone que debo decirte?-parecía asombrado.
-Con un te quiero me basta-contesté.
-¿Un te quiero? No, yo prefiero decirte otra cosa-dijo.
-¿El qué?-pregunté curiosa.
-Te amo, pequeña.
Sonreí y me sonrojé, menos mal que no estaba él delante.
-Yo también te amo rubito-le dije.
-Te dejo un rato, ¿vale? Después nos vemos.
-Vale, adiós.
-Adiós-colgamos.
¿Pretendía que durmiera después de lo que me había dicho? Pues no pude durante un rato, pero después el cansancio me pudo y me quedé dormida. No sé cuanto tiempo pasó, pero noté algo que iba desde mi cara, bajaba por mi cuello, pasaba por mi hombro y bajaba por mi brazo. Empezaba a notar cosquillas, así que poco a poco abrí los ojos encontrándome con la mirada a la que más amaba en el mundo. Inconscientemente una sonrisa se instaló en mis labios y se reflejó en los suyos.
-Creo que aún sigo dormida-dije sin quitar la sonrisa.
-Yo puedo hacer que te despiertes-sonrió pícaro y se acercó un poco más a mí.
-¿Sí? ¿Cómo?
Terminó de acercarse a mí y me besó lenta y dulcemente. Después se separó de mí y comenzó a hacerme cosquillas.
-¡No! ¡Ah! ¡Dani para!-dije entre risas y pataleos-Por favor.
Él reía sin parar de hacerme cosquillas, sabía que las odiaba. Después de un rato, decidió parar, me miró a los ojos y volvió a acercar su cara a la mía.
-Feliz aniversario, pequeña-pegó su frente a la mía.
-Feliz aniversario, tontito-sonreí y le di un pequeño beso.
Dani sonrió y me devolvió el beso pero haciéndolo un poco más largo y dulce.
-Te amo-me dijo separándose un poco de mí.
-Yo también te amo-le sonreí.
Su móvil sonó.
-Me tengo que ir, pero después vengo a por ti, ¿vale?
-Espera, me visto y te acompaño-le dije levantándome.
-Vale-dijo.
Cogí algo de ropa y me vestí mientras él salía fuera. Cuando terminé de vestirme, fui al baño, me lavé la cara, me peiné y salí al salón donde estaban mi primo, Dani, Carlos y Clara.
-Buenos días-dije alegre.
-Hola-dijeron todos.
-Felicidades Laura-dijo Carlos-.Un año, puaf, ¿cómo has podido aguantar tanto tiempo al lado del feo este?
-Ei, no te metas con mi niño-puse un puchero y abracé a Dani.
-Es broma-rió por mi acto infantil-.Enhorabuena chicos.
-Gracias-dijimos a la vez.
-Ai mi Lauris, que se me hace adulta, ya con veinte años, ahora hace un año con su novio, está empezando a volar con sus propias alas-dijo Clara haciendo como si se limpiara una lágrima imaginaria.
-Em, gracias-dije mirándola raro.
-Oye, encima que te digo que te quiero-dijo haciéndose la ofendida.
-Para eso existen dos palabras: Te quiero. No hace falta que digas todo eso tan raro-reí y la abracé-.Muchas gracias, Claris.
Ella rió y me devolvió el abrazo.
-Felicidades prima-me dijo Jesús con una sonrisa.
-Gracias primo-le abracé.
-Bueno, nosotros nos vamos que sino se enfadan-dijo Dani-.Luego nos vemos.
Se acercó a mí y me abrazó.
-Vale-le dije pasando mis manos por su cuello-.Te quiero.
-Yo más-me besó. 
Carlos besó a Clara, se despidieron y se fueron. Al mediodía, Jesús salió y las chicas nos reunimos en el piso para comer juntas ya que los chicos tenían reunión hasta la tarde. 
-Raquel-la llamé mientras terminábamos de recoger la cocina-.¿Sabes algo de Ainhoa?
-No, desde el día después de tu cumpleaños, no sé nada de ella. No me contesta los WhatsApps y cada vez que la llamo me sale que tiene el móvil apagado o fuera de cobertura-respondió.
-¿Qué habrá pasado?-preguntó Isa.
-Quién sabe-dijo Clara-.¿Creéis que ha podido ser algo relacionado con Álvaro?
-David me ha dicho que últimamente está serio, pero que cada vez que le preguntan, no dice nada.
-¿Y si es por lo de Silvia?-pregunté-Ella puede haberles dicho algo ¿no creéis?
-Ainhoa pasa de ella, yo creo que es algo entre Álvaro y Ainhoa y solo ellos dos saben qué ha pasado.
-¿No sabes dónde puede estar?-preguntó Clara.
-Se me ha ocurrido que puede estar con su hermano, pero... No tengo su número ni sé dónde vive.
-Eso es un problema-dijo Isa.
-Sí, pero solo nos queda esperar a que decida aparecer o cogernos el móvil-dijo Raquel.
-Sí-coincidimos.
La tarde se pasó bien, dejamos un poco el tema de Ainhoa y nos pusimos a hablar sobre nuestras cosas y las chicas me preguntaron que qué haría esa noche. Eran unas cotillas, era mi aniversario y pensaba celebrarlo como lo suelen celebrar las parejas, a menos que Dani tuviera planeado otra cosa. A eso de las ocho, los chicos aparecieron, menos Álvaro, en el piso. Me vestí mejor, no me arreglé mucho a petición de Dani, y nosotros dos nos fuimos dejando al resto allí hablando de nuestra amiga desaparecida.
Dimos una vuelta por la ciudad dados de la mano y sobre las nueve, llegamos a un edificio.
-¿Qué hacemos aquí?-pregunté mirándolo.
-Es mi prototipo ideal de un lugar perfecto para un día especial como hoy-respondió.
Le sonreí y entramos. Entramos al ascensor y le dio al último piso. Me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Salimos del ascensor, Dani se sacó una llave del bolsillo, la puso en la cerradura y abrió, pero antes de empujar la puerta para ver qué había dentro...
-Feliz aniversario-y empujó la puerta.
Estábamos en uno de los áticos de aquel edificio, Dani lo había alquilado. En el comedor, había una mesa ya puesta con velas encendida. Lo miré y no pude evitar abrazarlo, aquello era precioso.
-Ven, ¿tienes hambre?-preguntó llevándome hacia la mesa.
-Un poco-respondí dejándome llevar.
Nos sentamos y nos pusimos a cenar, todo estaba bastante bueno y bien elaborado, quise preguntarle si lo había hecho él solo o había recibido ayuda, pero no quise romper la magia del momento. En cuanto terminamos, entramos a la habitación principal y allí, sobre la cama, había un paquete envuelto.
-Corre, ve a abrir tu regalo-me dijo.
Le sonreí y fui a abrirlo. Era un álbum de foto con todas nuestras fotos, la primera me hizo sonreír, era la que nos hicimos en Londres el día que nos perdimos. No olvidaré aquel día nunca, fue especial y junto a él, que era lo mejor. Había frases debajo de todas las fotos y todas me hicieron sonreír, reír y emocionarme, pero en la última página en la que había foto había un texto. Miré hacia Dani, pero él miró hacia otro lado tímido, algo me decía que se había sonrojado y no quería que lo viera. Leí lo que puso:
Mi pequeña, feliz primer aniversario. Este es el primero de muchos más que vamos a cumplir, porque cuando el 8/9/11 decidiste dejarme ser parte de tu vida, me prometí no dejarte nunca porque te quiero demasiado como para dejarte ir. Porque este es el principio de una historia sin fin. Te amo Laura.
Dejé el álbum a un lado, me fui hacia él y lo abracé todo lo fuerte que pude.
-Te amo Dani-lo miré a los ojos.
-Yo también te amo pequeña-me acarició la mejilla quitando las lágrimas que habían comenzado a salir y me besó como tanto me gustaba, haciéndome sentir todo lo que sentía y dónde yo le respondía.
-Falta otro regalo-me susurró.
-¿Más?-me sorprendí-.Yo solo tengo uno y aún no te lo he dado.
-Después me lo das-dijo.
Sacó del bolsillo del pantalón un anillo, más parecido a una alianza pero en plata, y me lo puso. Lo besé y después lo llevé a la cama para que se sentara. Cogí el álbum, lo puse al lado de mi bolso y saqué de este una cajita. Fui hasta Dani y me arrodillé frente a él, mi chico me miró curioso y yo cogí aire buscando fuerzas para decirle lo que tenía planeado sin morirme de la vergüenza.
-Dani, feliz primer aniversario-le sonreí y él me devolvió la sonrisa con una mirada tierna-.Esto es un anillo igual al que tú me has comprado, lo confieso le pedí ayuda a Raquel para que me ayudara a escogerlo y...
-Yo le pedí ayuda a David así que esos dos se compincharon-rió.
-Es lo más probable-reí también-.Pero yo con este anillo te quiero hacer una proposición-dije.
-¿Una proposición?-me miró extrañado.
-Sí-afirmé-.Dani, ¿aceptas estar conmigo por mucho, mucho más tiempo?-le puse el anillo.
-¿Qué te parece para siempre?-me levantó y me sentó en su regazo a ahorcajadas.
-Un para siempre me parece más que perfecto-puse mis manos en sus mejillas y lo besé.
Dani comenzó a echarse hacia atrás mientras seguíamos besándonos y... Ya os podéis imaginar lo que pasó ¿no?
Nos amábamos y ¿qué mejor forma de demostrarlo que prometiéndonos estar juntos por siempre?

No hay comentarios:

Publicar un comentario