jueves, 2 de mayo de 2013
Capítulo 73: ¿Qué hacemos?
*Laura*
Después de aquel día que pasamos los dos solos y olvidando el mundo y las personas que vivían en él, tocó volver a la realidad y así lo hicimos y, aunque era una realidad en la que éramos novios, no me estaba gustando nada. No supe qué pasaba, pero una vez Dani salió del piso rumbo a su casa, ya nada volvió a ser lo mismo, nada. Volvimos a estar distantes aún viviendo en la misma ciudad y a un par de calles de distancia, yo todo el día en el piso con alguna de las chicas, mi primo o sola estudiando y él con ratos libres entre las reuniones en el estudio y las grabaciones y la preparación del nuevo CD. Una vez más, como cuando estaba en Granada, supe sobre él por lo que me contaban las chicas y por lo que ponía en twitter. Una mañana, estaba metida en twitter cuando vi un tweet suyo: 'Llevamos una mañana a tope de trabajo, ya tengo ganas de que salga el nuevo CD. Gracias por todo, os quiero'.
Suspiré y vi alguna de las menciones que le hacían sus fans, siempre con ellos apoyándolos.
No sabía si se daría por aludido, si lo leería o qué pasaría, pero decidí poner un tweet: 'Te echo de menos, ¿cuándo volveremos a estar juntos?'
Pero nada pasó. Mi móvil sonó, me estaban llamando. Lo miré rápidamente y vi que era mi padre.
-Hola-respondí.
-Hola hija, ¿qué tal?-preguntó.
-Bien y ¿vosotros?
-Bien, te tengo una buena noticia-dijo alegre.
-Dime-dije intrigada.
-A tu abuela le dan el alta pasado mañana-respondió.
-Eso es genial-sonreí alegre, por fin después de un mes y medio casi le darían el alta.
-¿Vendrás o estás ocupada?-el ocupada sonó un poco raro y supe que se refería a Dani.
-Claro que iré-me apresuré a decir.
-¿Y tus estudios y tu novio?-preguntó.
-Dani está trabajando y pasado mañana es viernes, por lo que puedo pasar el fin de semana con vosotros y venirme el domingo o el lunes-respondí.
-Me parece bien-estuvo de acuerdo.
-¿Le dan el alta por la mañana o por la tarde?-pregunté.
-Por la tarde, por la mañana la verá el médico para darle las indicaciones de todo lo que tiene que hacer y eso-contestó.
-Entonces iré hacia allá por la mañana-dije.
-Vale, ¿quieres que te la pase?-preguntó.
-Sí-dije contenta.
-Hola mi niña-dijo.
-¡Abu! ¿Cómo estás?-pregunté.
Estuvimos una media hora hablando y después tuvimos que colgar.
Decidí mandarle un WhatsApp a Jesús para avisarle, quedamos en ir los dos juntos en mi coche.
Dejé el móvil y me puse a repasar para un examen que tendría a la semana siguiente.
Cuando más concentrada estaba, me llegó un WhatsApp...
Dani: Te quiero
Inmediatamente una sonrisa se instaló en mi cara, estaba distante y casi no me hablaba pero de vez en cuando dejaba caer mensajes de ese tipo que me hacían sonreír como la tonta enamorada que era y que mi corazón saltase de alegría.
Rápidamente le contesté.
Lau: Yo también te quiero
Dani: Quiero verte
Lau: Estoy en el piso, si no estás ocupado puedes venir
Dani: Más quisiera, pero no puedo. He quedado en ir con Diana
Lau: Está bien, no hace falta que me des explicaciones
Dani: ¿Te pasa algo?
Lau: ¿Tú qué crees?
Dani: No lo sé... ¿Estás celosa de Diana?
Lau: ¿Debo estarlo?
Dani: ¡Claro que no! ¿Por qué estás celosa?
Lau: No es que esté celosa, sino molesta
Dani: ¿Por qué?
Lau: Creo que es algo que no deberíamos hablar por aquí
Dani: Está bien,en cuanto pueda me paso por el piso y hablamos
Lau: Vale.
Dani: Tengo que dejarte, adiós
Lau: Adiós
Dani: Laura
Lau: ¿Qué?
Dani: Te quiero, nunca lo dudes, pequeña
Lau: Yo también te quiero
Y ahí dejamos la conversación... Los días pasaron y el viernes, Jesús y yo, nos fuimos en mi coche hasta Granada. Íbamos en silencio con la radio puesta hasta que...
-'Y ahora os dejamos con Don't Give Up My Game de Auryn, el grupo revelación que está triunfando en España-dijo el locutor, Tony Aguilar.
-Mira, tu novio sale en la radio-se burló Jesús.
-Sí-dije indiferente pendiente a la carretera.
-Lau, ¿te pasa algo?-preguntó mirándome preocupado.
-No, nada-suspiré.
-Nada no, algo te tiene que pasar, estás rara, no hablas y no me contestas como lo sueles hacer cada vez que te gasto una broma.
-Es que dicen que si no te hago caso, dejarás de molestarme cuando quieras-le dije intentando que no indagara en el tema.
-Sé lo que estás tratando de hacer y no lo vas a conseguir, tenemos casi siete horas antes de llegar a Granada y puedo llegar a ser muy pesado, así que ya puedes estar soltándolo todo-me advirtió.
-Bastante pesado-cogí aire y lo solté lentamente-.Está bien, te lo voy a contar pero me tienes que prometer que vas a ser neutro-lo miré un momento lanzándole una mirada de advertencia.
-De eso puedes olvidarte. Eres mi prima y a quién voy a apoyar, lo neutro me lo paso por el...
-No hace falta que me digas por dónde, me lo puedo imaginar-lo corté a tiempo.
-Pues eso, ¿a qué esperas?-me apresuró.
-Voy, voy-inspiré profundamente-.Sigo rayada por Dani.
Solamente dije eso y esperaba que le fuera suficiente, pero conocía bastante bien al chico que viajaba a mi lado y sabía que eso no le era para nada suficiente y que indagaría hasta que le dijera todo lo que él quería saber.
-Sigue porque eso no es todo-me dijo.
-Antes de ayer hablé con él después de hablar contigo, me dijo que me quiere y que quería verme-dije-, le contesté que si podía que fuera al piso que yo estaba sola, pero me contó que tenía planes con Diana así que no vino.
-Es un imbécil y ella una lagarta-soltó.
-¡Jesús!-exclamé.
-Sé que es tu novio pero hay que ser muy imbécil para no darse cuenta de la clase de lagarta y bicho malo que tiene metida en su casa-me dijo-.Ah y no me retracto de llamarla lagarta, porque eso es lo que es.
-No la conoces-le dije.
-Y no me hace falta, no soy el único que lo dice. Todos nos hemos dado cuenta de cómo mira y se comporta con Dani y, no sé si te lo habrán dicho, pero fue ella quién le escondió el móvil para que no hablara contigo cuando estábamos en Granada con abuela.
-¿Qué?-pregunté abriendo mucho los ojos.
-Así como te lo digo, me lo contó Álvaro-respondió-.Es una víbora de lo peor y si te duermes y Dani no abre los ojos mucho me temo prima que te va a quitar a Dani.
-Pero... ¿Cómo sabe Álvaro que ella le escondió el móvil?-pregunté.
-Porque el móvil apareció en el cuarto que ocupa Diana en la casa de Dani aparte de que vio como se lo quitó, estaban los cinco con ella cuando le pidió a Dani su móvil para "llamar"-hizo las comillas con los dedos-a su madre y después se guardó el móvil en su bolso. Estaban ensayando por lo que Dani no se dio cuenta, pero cuando empezó a volverse loco porque su móvil no aparecía, Álvaro se lo dijo y ella se excusó diciendo que cómo su móvil es igual pues se había confundido-me contó.
-Menuda...
-Sí, lagarta, víbora, bicho malo... El adjetivo que quieras ponerle, pero prima hazme caso y estate muy atenta, esa va a aprovechar el tiempo que le quede en Madrid para separarte de Dani.
-Ya lo está haciendo-dije-.Él siempre la tiene a ella antes que a mí.
-Pues evita eso, en cuanto volvamos, hazte notar, marca tu territorio, que esa se dé cuenta de que Dani es tuyo y que por mucho que ella haga o quiera, no va a conseguir separaros-me dijo.
-¿Cómo lo hago?-le pedí ayuda.
-Si él no puede ir a verte, ve tú a verle-me dijo.
-No sé, tampoco quiero hacer de pesada y que se harte de mí-dije.
-Entonces si no vas a verlo todos los días, mándale mensajes al WhatsApp y más si sabes que está con ella. He visto la cara que se le queda por un simple mensaje tuyo, se olvida de lo que está haciendo o diciendo y eso hará que Diana vea que no tiene oportunidades con él.
Lo miré y suspiré, pensé que podría tener razón, aunque la mayoría de las veces que le mandaba mensajes, no me contestaba, pero al menos puede que los leyera y así se acordara de mí... Jesús me cogió el móvil y empezó a trastearlo, ¿cómo sabía él mi contraseña?
-Ei, ¿cómo lo has desbloqueado?-le pregunté.
-No es muy difícil saber cuál es la contraseña-respondió.
-¿Y qué vas a hacer con él?-pregunté curiosa.
-Mandarle un mensaje a tu novio cómo si fueras tú-contestó-.Listo.
-¿Qué le has puesto?-volví a preguntar curiosa.
-Dani, ya estoy llegando a Granada con el pesado de mi primo que no se calla ni debajo del agua, ojalá fueras tú y estuviéramos repitiendo la escapada del verano pasado. Te quiero-leyó-y le he puesto un corazón-puso una voz rara de tontito.
Reí y mi móvil sonó.
-Uii, tu novio ha contestado-canturreó y mi estómago se removió por los nervios.
-¿Qué ha puesto?
-Que ya le gustaría cambiarme el puesto y que en cuanto pueda haréis otra escapada-respondió.
Sonreí como las tontas enamoradas y mi primo me echó una foto.
-¿Qué haces?-pregunté.
-Mostrándole a tu novio la cara de tonta que se te ha quedado-rió-.Me ha dicho que estás muy guapa y que deje de molestarte-puso un puchero.
-Pues hazle caso-exclamé riendo.
-Ahora dice que se va porque tiene que comprarle un regalo a Diana porque mañana es su cumpleaños-terminó leyendo bajito arrepentido de haberlo hecho.
-¿Qué te he dicho?-lo miré con el ánimo por lo bajo.
-Es un imbécil-repitió.
Suspiré y seguimos con el viaje.
Llegamos y, después de pasar todo el fin de semana con mi abuela, mi padre y los padres de Jesús, decidimos irnos el domingo por la tarde. Llegamos por la noche y mi primo decidió quedarse conmigo. Porque no tenía ganas de ir a su casa y quedarse solo.
El tiempo empezó a pasar y en abril, decidí ir otro fin de semana a Granada para estar con mi abuela que ya había mejorado notablemente, estaba genial pero no la dejaban hacer muchos esfuerzos por si las moscas.
-Mi niña-me llamó mientras la ayudaba a preparar la comida.
-Dime abu-la miré.
-¿Qué pasa con Dani? Ya no me hablas de él-dijo.
-Estamos un poco distanciados-respondí.
-¿Y eso? ¿Os habéis peleado?-volvió a preguntar.
-No, él... tiene poco tiempo para estar conmigo y el poco tiempo que tiene lo pasa con una amiga con la que se reencontró estas navidades y se hospeda en su casa-le conté.
-Mal hecho-dijo y la miré extrañada-.Amor, las relaciones son solo de dos y si alguien más entra nada bueno pasa, en la mayoría de los casos.
-No sé qué pensar-confesé-.Jesús me dijo que le mandara mensajes, que me hiciera notar, pero parece que nada de eso surte efecto. Casi no me responde, nos vemos muy poco y a solas menos y... Creo que ya ni me quiere.
-Si él no te lo ha dicho es por algo-me abrazó en cuanto vio que las lágrimas empezaron a inundar mis mejillas-.No llores.
-Soy una llorona-me disculpé-.Es que se me está haciendo cuesta arriba, no puedo más.
-No te des por vencida, no mientras tu corazón siga sintiendo que le quieres y veas que él también lo siente-me dijo-.Hazme caso.
-Creo que a quién debería hacer caso es a mí-dijo mi padre entrando-.Debería hablar con él pero para terminar la relación.
-¿Por qué dices eso, papá?-lo miré.
-Porque solo te hace sufrir y no quiero verte así, no me gusta-respondió.
-Pero...
-Eso solo lo decidirá tu hija-dijo mi abuela cortándome y, callando a mi padre con un gesto, siguió-: Laura, habla con él, como cuando te pusiste celosa, ve, habladlo y, entre los dos, resolved qué hacer. Eso es solo cosa vuestra y sois vosotros quiénes tenéis que ver si está bien lo que estáis haciendo o no.
Aunque me lo dijo a mí, creo que también iba por mi padre.
Dos días después, volví a Madrid. Iba pensando en mis cosas y en cómo hablar con Dani, abrí la puerta y Chiqui se echó encima de mí.
-¿Qué...?-me quedé mirando al salón donde se encontraban todos, incluida Diana y exceptuando a Jesús y Alejandra.
-¡Lau!-exclamó Isa abrazándome.
-Hola peque-le devolví el abrazo sonriente.
Después vinieron todos y me abrazaron, excepto Diana y Dani, este último me besó. Pude ver, mientras Dani me abrazaba antes de besarme, que Diana nos miraba, ¿qué le pasaba? Dani era mi chico.
-Te he extrañado un mundo-me dijo después de besarme, le sonreí y volví a besarlo.
Nos sentamos juntos en el sofá.
-Bueno Lau, te hemos preparado la cena-dijo David.
-Una cena espectacular-rió Blas.
-A ver cómo sabe... Yo no me fiaría-dijo Carlos y se llevó un golpe de Isa-¡Au!
-Eso por no fiarte-lo miró entrecerrando los ojos.
Todos reímos y después de un rato hablando, nos pusimos a cenar los once. La estábamos pasando genial, pero Dani estaba un poco cortado y no me hacía gran caso ¿qué le pasaba si me había recibido bastante bien? Recordé lo que había hablado con mi abuela, en cuanto tuviera la oportunidad, hablaría con él.
Diana se tuvo que ir antes que lo demás por no sé qué cosa, no dio muchas explicaciones, solamente a Dani, cómo no, así que los diez lo terminamos pasando bien.
Se fueron yendo todos y al final solo se quedó Dani.
-¿Te quieres quedar?-le pregunté mirándolo a los ojos.
-No puedo, Diana no se ha llevado las llaves-respondió mirándome apenado.
-Ah...-miré hacia otro lado.
-¿Te molesta que no me pueda quedar?-preguntó buscando mi mirada.
-Un poco, llevamos sin estar juntos desde enero, cuando decidiste escaparte de tu casa y pasaste un día entero conmigo-respondí.
-Es porque no tengo casi nada de tiempo-me dijo.
-Casi nada de tiempo para mí, porque para ella sí-le dije.
-Laura, ¿estás celosa?-me miró sorprendido.
-¿Tengo motivos?-lo miré obvia.
-No, no los tienes-me dijo molesto.
-Entonces no me los des-me molesté también.
Su móvil sonó y lo cogió.
-Dime-respondió sin quitarme la mirada de encima-.Sí Diana, ya voy-bufé poniendo los ojos en blanco.
Colgó y se levantó.
-Me voy, pero mañana hablaremos-me dijo como advirtiéndome.
-¿Por qué no mejor dices cuando te desocupes con Diana?-me levanté también.
-¿Qué?
-Eso Dani, siempre dices, sí mañana nos vemos pero ese mañana llega cuando Diana no tiene planes contigo, que siempre los pone al último momento, tú aceptas y la que se queda plantada y tirada soy yo-respondí.
-Laura...
-Laura nada-le corté-.Anda, vete que tu amiga te está esperando. Cuando tengas tiempo, me avisas y hablamos.
Iba a decir algo, pero suspiró, negó con la cabeza y se fue. Me dejé caer en el sofá...
-Soy idiota-suspiré y decidí ir a darme una ducha.
Esa noche la pasé pésimo y no dormí nada.
Al día siguiente, me levanté bastante aburrida, no tenía nada que hacer y por lo que sabía, los chicos estarían ocupados así que llamé a las chicas para ir a comprar, Raquel no podía porque estaba cuidando al peque David, Ainhoa estaba trabajando y Clara estaba estudiando, así que solo podíamos ir Isa y yo.
Me vestí y preparé y cuando me llegó el WhatsApp de Isa, bajé a la calle. Lo que no esperaba era que, en el coche que me esperaba, estuvieran Blas y Dani. En la parte de atrás iban Blas e Isa, así que me tocó ponerme en el asiento de copiloto junto a Dani. Saludé con un hola y una sonrisa un poco forzada. Estuvimos todo el trayecto con el ánimo un poco muy bajo, solo hablaban de vez en cuando Isa y Blas y nosotros contestábamos.
Tuvimos que parar un momento en un supermercado y como en el parking de fuera había mucha gente, Dani entró en el subterráneo para que no los reconocieran y porque había menos gente allí abajo.
Hicimos piedra, papel o tijeras para ver a quién le tocaba bajarse y salió Blas, así que él fue a comprar mientras nosotros esperábamos en el coche, momento que aprovechó Dani y me habló.
-Laura-me llamó.
-¿Qué?-dije sin mirarlo.
-Podrías subir los ánimos ¿no?-me dijo con un tono que no me gustó demasiado.
-Es que no te entiendo-le dije con el mismo tono.
-¿Pero qué es lo que no entiendes?-preguntó mirándome.
-Que pases así de golpe de mí por Diana...-no te vengas abajo ahora, me dije a mí misma.
-No paso de ti por la cara-me dijo.
-¡No! Vaya...-ironicé.
-Pues no, simplemente paso tiempo con una amiga a la que llevo tiempo sin ver y cada vez que puedo, también paso tiempo contigo-subió un poco el tono.
-No hace falta que grites, no estoy sorda y te escucho perfectamente-dije mirando hacia otro lado.
-¿Podrías decirme algo o al menos mirarme?-dijo después de un rato sin que yo le dijera nada.
-No es el mejor lugar-no lo miré.
-De verdad, ¿por qué te pones así? ¡No lo entiendo!
-No hace falta que subas la voz-lo miré.
-Pues hazme caso-me clavó su mirada dolida.
-¡Au!-exclamó Isa desde atrás.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Dani volviéndose hacia ella.
-Yo... ¡Au!
-Isa, no hagas el tonto para que dejemos de discutir-dije, seguramente se pondría de acuerdo con Dani pero esa vez no iba a ceder, quería ponerle las cartas sobre la mesa a él pero cuando estuviésemos solos para que se defendiera solito.
-No estoy haciendo el ton... ¡AH!-exclamó de nuevo-¡Au!
-Lau...-Dani me miró serio y alterado-Creo que son contracciones.
Abrí los ojos como platos, no podía ser ¡mierda! Blas no estaba y yo no sabía qué hacer si se ponía de parto en ese momento.
Nos salimos del coche los dos a la vez y nos montamos atrás con ella.
-Dani llama a una ambulancia-le dije alterada.
-¡Ya voy!-contestó nervioso.
Marcó el número y avisó de la situación y de dónde estábamos.
-Isa respira hondo. Vamos, como yo-me puse a hacer ejercicios de respiración.
-Lo haces mal-me dijo Dani.
-Hazlo tú si eres tan listo-me volví enfadada hacia él.
-¡No creo que sea el momento de que os pongáis a discutir!-gritó Isa.
La miramos arrepentidos, tenía razón, no era un buen momento para discutir de nuevo.
-Vamos, mejor tiéndete-le dijo Dani.
-¿Qué?-se sobresaltó.
-No hay nadie en este parking, no te van a ver-le dijo.
-No es porque me vean, es porque... ¡Ah!-se llevó las manos a la barriga de nuevo.
-Hazle caso, Isa...-le dije.
Se tumbó y yo le cogí la mano para darle apoyo. Después de un rato, Blas apareció, nos miró bastante sorprendido, dejó caer las bolsas y lo dejé ponerse al lado de Isa dándole la mano.
Yo me puse junto a Dani en la parte donde Isa tenía las piernas.
-¿Qué hacemos?-me preguntó angustiado.
-¿Cuánto te han dicho que iban a tardar?-traté de sonar tranquila y creo que lo conseguí.
-Media hora, pero van por los cuarenta minutos-dijo alterado-.¿Cómo es que estás tan tranquila? Es tu amiga-me reprochó.
-Lo sé y estoy tanto o más nerviosa que tú, lo que pasa es que con alterarnos no vamos a conseguir nada, así que respira hondo que todo va a salir bien-lo miré a los ojos dándole algo de seguridad.
Asintió mirándome, se relajó un poco y me cogió las manos.
-Estás helada-me dijo.
-Es por los nervios-respondí, cada vez que me ponía nerviosa, mis manos se enfriaban.
-Lo sé-me dedicó una pequeña sonrisa-, ven.
Tiró de mis manos hasta su cuerpo y me abrazó. Todo dentro de mí se removió, así era como yo quería estar con él, así para siempre. Permanecimos un rato así mientras Isa parecía más tranquila y con menos dolores, pero nos separamos rápidamente cuando le dio una punzada fortísima y se encogió.
-Me duele mucho-dijo con un hilo de voz.
-Tranquila, todo va a salir bien y la ambulancia va a llegar a tiempo-dije para convencernos a todos.
-Sí, Laura tiene razón-dijo Blas-.Todo va a salir bien.
-Laura...-me llamó Dani.
-Oh...-dije.
-¿Qué pasa?-preguntó Blas.
-Isa... Isa ha...-Dani no podía hablar.
-Isa ha roto aguas-dije llevándome las manos a la cabeza, la niña venía en camino, la ambulancia no llegaba y nosotros no sabíamos qué hacer.
Mierda, mierda, ¡MIERDA! Miré a Dani y él me miraba preguntándome con los ojos ¿qué hacemos? Ni yo lo sabía. De pronto se me ocurrió algo. Cogí el móvil y llamé a emergencias.
-Lau ¿qué haces?-me preguntó Dani.
-Llamar a emergencias-respondí.
-Pero si ya he llamado para que venga la ambulancia-dijo.
-Lo sé, pero no es para eso.
La voz de la chica de emergencias me hizo volver a lo que teníamos delante: A una de mis hermanas a punto de dar a luz.
-Buenos días, servio de emergencias, ¿en qué podemos ayudarle?-preguntó educada.
-Hola, verá hace casi una hora llamamos a una ambulancia que no llega y mi amiga acaba de romper aguas-dije tratando de no sonar alterada para que me entendiera.
-¿Dónde se encuentran?-preguntó.
-En el parking subterráneo de un supermercado-respondí.
-¿Por qué no la han llevado a un hospital-sonó como reprochándome.
-Porque ella es madre primeriza, estábamos de compras esperando al padre de la bebé que viene en camino y porque ninguno de los que estamos con ella somos padre ni sabemos mucho a cerca de un parto-dije.
-La ambulancia acaba de salir hacia allá, ¿qué síntomas tiene la embarazada?
¿Esa tía era tonta o qué?
-Ha roto la fuente y tiene muchos dolores-respondí-.¿Tardará mucho la ambulancia?
-Un rato más-respondió-.Mucho me temo que tendrán que ayudar a su amiga a tener a su bebé.
-¿Cómo? Pero no tenemos ni idea y... ¡La ambulancia debería estar ya aquí, no acabando de salir!-me alteré.
-Lo siento, pero no podemos hacer nada-dijo-.Suerte con el parto.
-Pero...
Me colgó.
-¡Será zorra!-exclamé.
Los tres me miraron y yo me mordí el labio inferior muy nerviosa ¿qué hacía, qué hacíamos?
-Laura...-me llamó Isa-.¿Qué pasa?
-Isa, creo que tu pequeña va a nacer aquí-dije-.Pero no te alteres ¿sí? Nosotros no vamos a permitir que nada le pase a ella ni a ti ¿de acuerdo? Tienes que ser fuerte.
Blas me miraba con los ojos abiertos y Dani asustado.
Recordé que Dani siempre llevaba en el coche una mochila con un par de toallas y ropa por si tenía tiempo pasarse por el gimnasio, así que sin el permiso de nadie y mientras me miraban, fui hasta el maletero y abrí la mochila.
-Dani-lo llamé y se puso a mi lado y le tendí la toalla.
-Estás loca-me dijo.
-Tú si que estás loco si piensas que voy a dejar a mi hermana así-lo miré fijamente y vi miedo en sus ojos-.No va a pasar nada, Sara va a nacer bien e Isa estará genial.
-Pero nosotros no somos médicos y no sabemos nada sobre partos-me dijo.
-Lo sé, pero soy mujer y tengo una idea de cómo es esto, solo necesito que me ayudes-pedí-.¿Lo harás?
Me miró durante un rato a los ojos y terminó asintiendo. Le di la mano y nos acercamos a Isa, le quité el pantalón y la ropa interior y pusimos una toalla debajo de ella y otra por encima de las piernas.
-Isa, ¿te acuerdas de las clases de preparación del parto?-le pregunté.
-Sí-contestó con la respiración entrecortada.
-Tienes que ayudarnos ¿vale?-la miré y le di la mano-Por ella y por nosotros ¿sí?
Asintió y le apretó la mano a Blas.
Empezó a respirar hondo y a empujar mientras Dani y yo nos poníamos en posición, temblábamos como un flan, pero teníamos que hacerlo.
Después de unos quince minutos, la pequeña Sara nació.
-Es muy pequeñita-me dijo Dani emocionado.
-Sí-dije igual de emocionada-.Es preciosa, Isa.
Los papis sonrieron mientras lloraban de emoción al escuchar a su pequeña.
La bebé lloraba y nosotros la envolvimos en otra toalla que había en la mochila. La ambulancia llegó, aparcaron de cualquier manera y un par de paramédicos se bajó rápidamente, le cortaron el cordón umbilical a la pequeña y la llevaron a la ambulancia, después pusieron a Isa en una camilla y la montaron, Blas fue con ellas llorando y muy nervioso.
-¿Alguno de vosotros es médico?-nos preguntó uno de los paramédicos.
-No-me miró mal-.Perdón, pero no iba a dejar a mi amiga así y la chica de emergencias me dijo que tardaríais en llegar-dije.
-Está bien, habéis hecho un buen trabajo, ahora las llevaremos al hospital para revisarlas-nos informó.
Nosotros asentimos, nos montamos en el coche y nos pusimos rumbo al hospital detrás de la ambulancia. Yo no podía hablar, iba dándole vueltas a lo que había pasado, habíamos ayudado a nacer a Sara, rápidamente cogí el móvil y hablé por el grupo de WhatsApp...
Lau: ¡Enhorabuena, ya sois tíos! Sara es muy pequeñita y preciosa, ahora mismo vamos camino del hospital
Raquel: ¿Qué? ¿Cómo ha sido? ¿Y cómo es que vais ahora al hospital, no habéis estado con Isa?
Lau: Sara ha nacido en el parking de un supermercado, Dani y yo hemos ayudado a que naciera porque la ambulancia no llegaba
Clara: ¿Qué? Ya vamos para el hospital
Laura: Vale, nos vemos allí
Ainhoa: Sí, nosotros también vamos
Dejé el móvil, llegamos al hospital, aparcamos y salimos. Íbamos a paso rápido. Nos acercamos a recepción y preguntamos por ella. Fuimos hasta maternidad y buscamos la habitación hasta que la encontramos. La puerta estaba entrecerrada, me asomé un poco y vi a Isa y Blas dándose mimos. Sonreí y toqué la puerta.
-¿Se puede?-pregunté divertida.
-¡Claro!-exclamaron.
Abrí la puerta y entramos, enseguida me abracé a Isa.
-Gracias-me dijo mientras me abrazaba fuerte.
-¿Gracias? ¿Por qué?-la miré extrañada.
-Por ayudar a que Sara nazca-respondió Blas mientras se me acercaba para abrazarme.
-No tenéis que darlas-dijo Dani abrazando a Isa-.Es nuestra princesita y no podíamos permitir que nada malo le pasara y si quería conocernos ya, lo único que podíamos hacer era cumplir su primer deseo. Aunque debo de admitir que estaba muy asustado.
-Sí, temblabas como un flan-se burló Blas-.Pero muchas gracias, enserio.
-Por nada-me abracé a Blas.
-¿Se puede?-un peluche enorme se asomó por la puerta.
-¡Sí!-exclamó Isa.
Entraron David y Raquel con el peluche enorme, Clara y Carlos con muchos globos de distintos colores, Ainhoa y Álvaro con un peluche algo más normalito y Jesús y Alejandra con una cesta con champú y colonia de bebé.
-Muchas gracias-dijo Isa.
-¿Qué tal estás, hermanita?-preguntó Raquel abrazando a Isa.
-Bien y feliz porque mi princesa ya ha nacido-dijo sonriente.
-Nuestra princesa-corrigió Blas-.Es la niña más preciosa del mundo.
-¿Yo no soy preciosa?-le preguntó Isa con un puchero.
-Uii-reímos todos-.¡Que se pone celosilla!
-Claro que sí. Sara es la niña más preciosa y tú la mujer más preciosa del mundo-se sentó junto a ella y la besó-.Gracias por hacerme el hombre más feliz del planeta, te amo.
Todos los miramos enternecidos, eran tan monos y se querían tanto... Se volvieron a besar y unos golpes en la puerta nos hizo mirar hacia allí.
-Buenas, ¿se puede?-preguntó la enfermera que traía una bebé en brazos-La pequeña quiere ver a sus papis.
Entró, le dejó la bebé a Isa y se fue.
-¿No es bonita mi sobri?-preguntó Raquel con ojos soñadores.
-Nuestra sobri-la corrigió Clara un pelín celosa.
Todos reímos y miré a Dani que estaba embobado con la pequeña.
-Dani-lo llamó Blas y él lo miró-.¿Quieres cogerla?
-¿Qué? ¿Yo? ¿Por qué?-se puso nervioso-No, mejor que no.
-¿Por qué?-preguntó Isa.
-Me da cosita, es muy pequeña-respondió.
-¿Dani estás asustado?-se burló David-Menudo cagueta estás hecho.
-No te burles-Raquel le dio un golpe.
-Raquel te tenemos dicho que no le des en la cabeza porque se nos termina de quedar tonto-rió Carlos.
-Muy simpático amigo, muchísimas gracias-ironizó y reímos.
-Lau, ¿tú quieres cogerla?-me preguntó Isa y yo asentí.
Me acerqué a ella y la cogí despacio y con cuidado.
-Es preciosa-dijo Ainhoa.
-Normal, tiene a unos tíos guapísimos-dijo Clara-.Va a ser la niña más bonita del mundo y va a estar muy consentida.
-De eso que no quepa duda-dijo Álvaro-.Nos va a traer locos.
-Dani, puedes acercarte a ver a Sara-le dijo Jesús-, mi prima no muerde aunque... Puede ser que a ti sí.
Todos rieron por lo bajo mientras yo mataba a Jesús con la mirada y Dani se ponía a mi lado sonriendo tímidamente. Se pegó a mí y le acarició la mejilla a la bebé.
-Es muy pequeñita-dijo mirándola embobado.
-Es normal, es una recién nacida-le dije.
-Pero eso no tiene nada que ver, porque Isa y tú sois bajitas y ya tenéis vuestros años-se burló y lo miré mal.
-No te burles de nuestra estatura-se quejó Isa.
Dani rió, me abrazó por detrás y comenzó ha hacerle carantoñas a la bebé que comenzaba a abrir los ojos un poco.
-Oye, yo quiero cogerla también-dijo Clara haciendo un puchero.
Le di a la bebé, pero para mi sorpresa, Dani no dejó de abrazarme. Su móvil sonó, lo sacó y lo puso delante de mí. En cuanto vi su fondo me sorprendí de nuevo, era la foto que me había sacado Jesús mientras íbamos a Granada y se la mandó a Dani por WhatsApp.
Le dio a las notificaciones y abrió el WhatsApp de Diana, quien le pedía que fuera con ella al aeropuerto, bueno, más bien se lo exigía, pero Dani le pidió que fuera ella la que viniera al hospital. Después de un rato, el móvil de Dani volvió a sonar, lo miró y salió, Diana estaba en el hospital.
-Ei, ella no es nada para él-me dijo Álvaro.
Medio sonreí y seguí con los chicos.
-Mierda-soltó Isa de repente cuando volvió a tener a su hija en brazos-.Nos ha faltado las cosas de la bebé.
-Es verdad-dijo Blas-.Están en casa.
-Si queréis puedo ir-dije segura. Necesitaba salir y tomar el aire un rato.
-Porfis-dijo Isa poniendo cara de perrito mojado.
-Si me dais las llaves voy ahora y vuelvo un un rato.
-Vale-dijo Blas sacándose las llaves-, las cosas están en la habitación de Sara.
Asentí y cogí las llaves.
-Avisa a Dani por si puede llevarte con el coche, tardarás menos-dijo Isa.
-Vale...
Salí de la habitación y en la sala de espera vi a Dani y Diana hablando.
-Te voy a echar de menos, bonito-le dijo ella-.¿Y tú a mí?
-Claro, has pasado mucho tiempo en mi casa-rió él.
-Ais tonto-le dio un golpe leve en el brazo-.Lo digo enserio, te voy a echar mucho de menos. Te quiero.
Lo abrazó y hasta ahí pude ver. Estaba tonteando con él y Dani ni se inmutaba. Pasé por donde estaban ellos, ella me miró con una sonrisa de triunfo en la cara.
-Laura, ¿a dónde vas?-me preguntó Dani.
-A casa de Isa y Blas a por las cosas de Sara-respondí volviéndome para mirarlo.
-Espérame un momento que voy contigo-dijo.
Asentí y Dani fue a la habitación de Isa a avisar a los chicos. Diana y yo nos quedamos solas y mientras ella me miraba yo miraba hacia otro lado.
-¿Por qué sigues intentándolo?-preguntó de pronto sin dejar de mirarme con los brazos cruzados.
-¿El qué?-la miré.
-Sabes a qué me refiero-sonrió de lado-.Sabes perfectamente que Dani ya no siente nada por ti.
-Más quisieras-resoplé ¿qué quería con todo esto?
-Vamos, dime una cosa que le puedas dar tú a Dani-hizo una pausa-.Nada-separó las sílabas y me lanzó una mirada de superioridad-.Admítelo, desde que estoy aquí él no te ha hecho ni el menor caso y es porque cuando estoy cerca solo piensa en mí.
-Pero Dani es solo tu amigo-le eché en cara.
-De momento-dijo.
-¿De qué vas?-le pregunté.
-¿De qué vas tú?-me señaló con chulería.
Esta se iba a enterar, de algo me había servido ser tanto tiempo amiga de Raquel e Isa y pasar tanto tiempo con Clara, se iba a enterar la chula esa de quién era yo.
-No, de qué mierda vas tú-exploté-.Llegas aquí y por la cara intentas quitarme a Dani de un día para el otro, Dani es mi novio.
-Solo es tu novio porque no me tiene a mí-dijo.
-Pues mala suerte, haber estado-le volví a echar en cara.
-¿Te has despedido de Dani ya?-esta chica tenía un problema con los cambios de actitud-Porque no lo tendrás más contigo.
-¿Estás loca?-exclamé abriendo mucho los ojos.
-Solo lo justo y, escucha, los días que pasamos juntos pude comprobar que el me quiere a mí, ni si quiera se acordó de ti-me dijo.
-Porque TÚ-la señalé-le escondiste el móvil.
-Solo le hice un favor librándole de ti y de tus cursis mensajes.
-Pues no me hagas hablar de los tuyos...
-¡¿Perdona?!-me miró con la boca abierta.
-Sí, he visto algunos de tus mensajes porque Dani hablaba contigo delante de mí-le sonreí falsamente-.Y no sé que te has creído exigiéndole.
-Serás...-la corté antes de que dijera algo de lo que pudiera arrepentirse.
-No me insultes, que tú te has pasado bastante tiempo viendo mis mensajes a escondidas, yo al menos no he tenido que pedirle el móvil para mirarlos-le volví a echar en cara.
Sabía que no debía hacer eso, no debía rebajarme a ella, pero mi paciencia tenía un límite y esa chica lo rebalsaba.
-Esto es diferente, tú eres una novia pesada a la que Dani tiene solo de momento, ¿o acaso creías que estarías para siempre con él?-me miró-Espabila, la vida no es un sueño.
-No, precisamente estar hablando contigo no es un sueño, sino una pesadilla-le dije calmada, si me quería ver alterada no iba a conseguirlo.
-¡Bonito!-exclamó mirando un punto detrás de mí-.Ya casi me voy ¿me acompañas?
¿No podía ser más... ¡lagarta!?
Miré a Dani quien nos miraba serio, bueno más bien miraba a Diana, otra vez como si yo no existiera o eso me parecía.
-Laura, toma-me dio las llaves de su coche-.Espérame fuera que ahora voy ¿sí?
Cogí las llaves y me fui. ¿Qué estaba pasando?
Abrí el coche y me monté en el asiento de copiloto a esperar a Dani. Al cabo de un rato apareció, se sentó y arrancó el coche en silencio. No quise decir nada, ya estaba bastante cansada de que me tratara de aquella manera, estaba dispuesta a dejarle todo claro aunque me tocara perder. Lo tenía claro, si pensaba seguir así con todo el dolor de mi corazón lo iba a dejar. Estaba cansada de luchar solo para que cuando pareciera que tenía otra batalla ganada, todo se fuera por el retrete.
Llegamos al piso de Isa y Blas, nos bajamos y yo fui delante de él, no hablamos, abrí la puerta y entré dejando las llaves sobre la mesa del salón. Entré en la habitación de la pequeña y cogí el bolso y algunas cosas más. También cogí, por si las moscas, una muda y ropa limpia para Isa, para cuando le dieran el alta que sería en uno o dos días, ya tuviera ropa y no tuvieran que dar otro viaje.
Iba a salir de la habitación cuando vi a Dani parado en el umbral de la puerta.
-¿Podemos hablar?-preguntó mirando hacia otro lado.
Puse los ojos en blanco, quería hablar pero ni siquiera me miraba a la cara. Asentí suspirando.
-Diana ya se ha ido-dijo.
-Lo sé-fui cortante.
-¿Puedo saber qué te pasa?-preguntó mirándome al fin.
-A mí nada-respondí haciéndome la indiferente.
-Nada no, algo te pasa-se acercó a mí, me quitó los bolsos y los dejó sobre la cama-.¿Por qué no me lo dices?
-¿De verdad hace falta?-lo miré fijamente-Estoy un poco cansada de esto, ¿sabes? Cansada de tener que ser yo quién esté pendiente de que lo nuestro no termine de enfriarse.
-¿Qué estás queriendo decir? ¿Qué no hago nada por nuestra relación?-exclamó entre sorprendido y dolido.
-Es lo que parece-le respondí dolida y bajando la mirada.
-No entiendo en qué te basas para decir eso-se molestó.
-En tu actitud desde estas navidades, si quieres pruebas, mirando nuestras conversaciones por WhatsApp verás en que me baso o, mejor dicho, en quién me baso-remarqué el quién.
-¿Te estás refiriendo a Diana?
-Yo no he nombrado a nadie-me hice la desentendida.
-¿Puedes hablarme claro?-parecía mosqueado.
-Está bien, hablemos claro-volví a mirarlo de frente.
-Estoy cansada de que pases de mí, de ser tu plato de segunda mesa, de que solo tengas tiempo para mí cuando tu adorada amiga no tenga planes contigo o no te llame o mande mensajes diciéndote que te espera. Estoy cansada de que te comportes tan indiferente conmigo-dije todo seguido.
-No sé qué tiene que ver Diana en todo esto, no está delante para que hables de ella y encima te pones celosa cuando nunca te he dado motivos-dijo molesto.
-¿Ah no?-lo miré incrédula-Entonces... ¿quién era esa persona con la que yo hablaba por WhatsApp y siempre se despedía de mí diciéndome, lo siento Laura, pero Diana necesita que la ayude, perdón, pero te tengo que dejar porque voy con Diana a no sé dónde-lo miré fijamente-.Dime, ¿quién era?-apartó la mirada de mí.
-No... Pero es mi amiga, estaba en mi casa y no podía dejarla tirada-respondió aún sin mirarme.
-Pero sí podías dejarme a mí tirada cuando más te necesitaba ¿verdad?-dije en tono normal y dolida-Es más fácil dejar a Laura porque es la que no vale la pena.
Luché internamente con tal de no llorar, pero no iba a aguantar mucho más.
-¿Puedes dejar de meter a Diana en todo esto?-exclamó.
-Lo haré cuando dejes de defenderla-le grité también.
-No me grites-gritó.
-No me grites tú tampoco-le señalé.
-Dejaré de hacerlo cuando pares con esta estupidez-me dijo muy mosqueado.
-¿Estupidez?-me sorprendí.
-Sí, estupidez porque ya sé de lo que es capaz Diana, os escuché hablando en el hospital-respondió.
-Pero aún así la defiendes-dije dolida.
-Es que... No sé que hacer, no me presiones-se llevó las manos a la cara.
-No te presiono-bajé el tono de voz-.Quizás lo que pasa es que... Que ya no me quieres tanto como antes, que, como ella dice, te estás olvidando de mí.
-¿Qué?-me miró con los ojos muy abiertos-¿De dónde te sacas eso?
-Es lo que me estás demostrando, Dani.
-¡Me exasperas!-exclamó y se dio media vuelta para salir de la habitación.
Luché internamente con tal de no llorar, no debía llorar.
Dani volvió a entrar a paso rápido, se acercó a mí, puso amabas manos en mis mejillas y me besó. Era un beso un poco brusco y posesivo, reclamando algo. Le devolví el beso como pude, tratando de averiguar por qué estaba haciendo lo que hacía. La falta de aire se hizo notoria, así que nos separamos y pegó su frente a la mía. Abrí los ojos y lo miré, él seguía con los ojos cerrados y expresión seria.
-¿No me has dicho que te exaspero?-le pregunté casi sin aliento por el beso, necesitaba saber qué le pasaba y en qué estaba pensando.
Dani respiró hondo antes de hablar.
-Me exaspera que te hayas puesto celosa de Diana que no es más que una simple amiga de la infancia con la que me he reencontrado después de mucho tiempo, me exaspera que no te des cuenta de que si no hablo de Diana no es porque no me haya dado cuenta de lo que ha estado intentando hacer, sino porque no quiero que la nombremos, porque se ha ido y ya no va a volver a meterse entre nosotros, me exaspera que me hayas gritado, me exaspera no poder enfadarme contigo porque el amor que te tengo es mucho más fuerte que cualquier cosa-apretó sus ojos aún cerrados-y me exaspera que estés dejando de quererme.
-A mí también me exasperas, ¿sabes?-abrió los ojos y me miró directamente a los míos-.Odio que me grites, es algo que no puedo soportar, me exaspera que en vez de decirme lo de Diana, esquivaras el tema, no soy adivina y por más que me gustaría saber qué te pasa en cada momento para poder estar junto a ti, me es imposible saberlo, me exaspera que después de pasar un día completo para nosotros en el que me demostraste que si me quieres tanto como yo a ti, te desaparezcas y no vuelvas a darme señales de vida y me exaspera que no sepas ya que mi corazón solo late por ti, idiota-le pegué un puñetazo leve en el pecho y dejé que las lágrimas inundaran mis mejillas.
Dani me abrazó fuerte contra él y yo escondí la cara contra su pecho.
-¿Qué hacemos?-me susurró en el oído. Levanté un poco la cabeza y lo miré a los ojos-.Laura, yo no quiero dejarte ni que me dejes, te amo demasiado.
-Yo también te amo-dije sin dejar de mirarlo-y quiero que el Dani de antes de las navidades vuelva, ese Dani que me llama pequeña, el que con una sonrisa me enamora y por el que estoy dispuesta a darlo todo.
-Ese Dani ha vuelto para quedarse solo porque tú estás a mi lado, sin ti no soy nadie-me abrazó fuerte-.Por favor, no me dejes.
-Dani...
-Laura, eres mi vida, mi sueño y no quiero que esto se acabe nunca-me miró y tenía los ojos cristalizados.
-No, Dani-puse mis manos en sus mejillas e hice que me mirara a los ojos-.¿Sabes una cosa? Dicen que los sueños no son eternos pero desde que te conocí vivo en un sueño llamado vida junto al chico al que más amo en el mundo, junto al amor de mi vida y ¿sabes otra cosa?-él negó con la cabeza-Mientras tú me quieras, voy a permanecer a tu lado demostrándote lo mucho que te quiero.
-Entonces ¿ya no quieres dejarme?-preguntó y en sus ojos vi miedo.
-Nunca he querido dejarte, antes lo he dicho porque me dolía pensar que pudieras dejar de quererme e irte con...
-No la nombres-me cortó-.No quiero que la volvamos a nombrar, vamos a olvidarla.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Tomarlo como una prueba que nos ha puesto el destino y la cual hemos pasado, porque estamos juntos y lo estaremos siempre-respondió.
-Te amo, Dani.
-Te amo, pequeña-me sonrió, me acercó a él y me besó.
Y después de un largo y precioso beso, cogimos las mochilas y, dados de las manos, nos fuimos al hospital entre sonrisas, risas y conversaciones de cosas sin sentido. Volvíamos a ser nosotros y el sol salió para mí, por fin volvía mi Dani y no pensaba dejarlo nunca.
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