jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 68: Cambiando puntos de vista


*Clara*
No podía creerme lo despistado que era mi Carlitos a veces.

Llegaba a ser incluso molesto, ¿Como no se daba cuenta que Javier era homosexual?
-Cariño, por favor, céntrate- dije ya entre divertida y cansada.
-¿Pero en qué quieres que me centre?
-A ver... ¿Le has visto?
-Pero... Clarita... Claro que le he visto, he visto como te tocaba el culo, he visto como tonteabais...
-Carlos Pérez, Javi es homosexual- dije obvia.
-¿Qué?- se quedó mirándome algo pillado.
-Lo que has oído.
-¿Como que homosexual?
-Pues eso, homosexual, que le va su mismo sexo.
-Entonces....
-Sí, el que le gusta eres tú- reí- no yo- dije divertida- es más, le gustáis los cinco.
Se quedó blanco, aun más blanco que de costumbre, la cogí de la mano muerta de la risa.
-Tranquilo, no muerde... aunque igual a ti sí- me miró mal y me reí más aun.
-Eres mala...
-Así  soy yo- me encogí de hombros.
-Y me gustas- me besó- tú, no él, ni nadie más, te quiero.
-Y yo a ti-  dije intentando contener la risa.
Nos dimos la mano y fuimos caminando hasta un parque que siempre me había encantado de mi pueblo.
Allí estaba Javier también con otro chico muy mono, alto, rubio, con los ojos verdes, y el pelo muy rubio, corto y liso, era extranjero.
-Hola- sonrió Javier mirándonos, a unos más que otros.
-Ho-Hola- se cortó Carlos.
-Él es Mario, mi chico- dijo presentando al rubio, que se levantó y nos dio dos besos.
-Hola, soy Clara, y él Carlos, mi novio- se dieron dos besos.
-¿Eres el de Auryn?- preguntó Mario.
-Sí...- respondió Carlos cortado.
-Sois geniales, y me considero Auryner- dijo sonriendo.
-Gracias- se cortó un poco más.
-Qué tímido es tu chico- me susurró riendo Javier.
-Un poco- reí.
Carlos estaba así de cortado simplemente porque antes se había puesto celoso si motivo.
-Mario, ¿a qué te dedicas?- le pregunté.
-Soy periodista- sonrió.
-Esta muy bien- le correspondí la sonrisa.
-Javier...- dijo Carlos un poco cortado.
-Dime- sonrió.
-Lo siento....
-¿Por qué?
-por como me he comportado contigo... Me puse muy celoso de ti sin motivo, pensé que entre tú y Clara había algo más...- dijo mi novio sonrojado.
-No pasa nada- dijo Javi comprensivo- Pero la próxima vez pon un poco más el ojo lindo, que sé que a mí se me nota mucho la plumilla- reí.
-Y tanto amigo- dije dándole una palmada en la espalda.
-Por cierto... el otro día me encontré a Raquel y a Isa, hacía mucho que no las veía... - dijo pensativo- Estáis las tres divinas, ¿como está Laurita?
-Pues está preciosa, pero hace unos días que no tengo noticias de ella... estoy preocupada... Y de los demás tampoco tengo noticias...
-De Isa y Rak se algo...- dijo Javi.
-¿El qué?- pregunté cotilla.
-Pues, la otra noche, hubo revuelta en su casa, lo comentan todas las vecinas, no se si será por el embarazo de Isa o por los novios de las dos, ya sabes como son los padres de estas... pero salieron unos detrás de otros a toda pastilla.
-¿En serio?- preguntó Carlos con los ojos muy abiertos.
-Pues sí, y era ya bien entrada la noche, como las una y media de la mañana o así.
-Valla, ni David ni Blas me han comentado nada.... y mi Bella tampoco...- dijo en voz baja Carlos- y Raquel ya ni te digo...
-A mi  tampoco.... me estoy preocupando, esta noche les envío un whatsApp a cada uno, incluida Lau.
-Sí, será lo mejor.
Estuvimos un rato más de charla, nos lo pasamos genial, Mario era muy simpático, a él no se le notaba la plumilla, como decía Javi, eran polos opuestos. 
La gente nos miraba raro, los que no eran del pueblo, porque los que eran de aquí, desde siempre se sabía de que lado de la calle era Javier.
Me llamaron por teléfono, era Isa.
-¿Diga?- dije al descolgar.
-Hola Clarita.
-Enana, ya me parecía raro no tener noticias tuyas, ¿como estás? ¿como fue la cena?
-Pues yo estoy ahora genial, la cena, fue un desastre, ya sabes como son mis padres... la liaron, como no,...Bueno ya te contaré. ¿Y a vosotros? ¿como os va?
-Pues genial, los padres de Carlos son geniales, y mis padres, bueno, ellos ya le habían aceptado, ya hablaremos.
-Y ahora la noticia por la que te llamaba principalmente... Ya se de Laura.
-Dime.
-La abuela de Lau está en el hospital con problemas de anginas, pero como sufrió del corazón la tienen en observación, Lau no contesta porque la compañía la tiene sin internet.
-Ah... - dije pensativa.
-Bueno, te tengo que dejar, adiós loquis un besazo.
-Adiós peque- colgamos.
Carlos me miró interrogante, le expliqué lo que sucedía.
-¿Nos vamos ya para tu casa?- me preguntó Carlos.
-Vale- sonreí.
Estaba un poco cansada de estar allí, y en la calle ya empezaba a refrescar.
Nos despedimos de Javier y de Mario y nos fuimos para mi casa.
Pillamos a mis padres a punto de marcharse.
-Ui, nos pilláis en la puerta- dijo mi madre.
-Sí, ya veo- dije divertida- ¿a donde vais?
-Pues... os habíamos dejado una nota en la encimera, pero bueno- dijo mi madre.
-Vais a tener la casa para vosotros solos hasta mañana por la tarde, tenemos que irnos- dijo mi padre- ya os contaremos mejor cuando volvamos.
-Vale- asentí contenta- ¿y mi hermano?
-Él llega igual que nosotros- dijo mi madre.
-Vale, hasta mañana- dije.
-Cuidadito- dijo mi padre y después me dio un beso en la frente.
Después mi madre y se marcharon.
-WoW, la casa para nosotros solitos- dijo Carlos mirándome pícaro, me agarró de la cintura- ¿Tienes idea de todo lo que podemos hacer?
-No se que se te estará pasando por esa cabecita loca tuya Carlos, pero olvídalo- dije riendo.
-¿De verdad no lo sabes?- se acercó a mis labios- ¿o quieres hacerte de rogar?
-Ni una ni otra, sé que es, pero ahora mismo estoy más atenta a oír que mis padres no sigan detrás de esa puerta y no te hayan escuchado- dije medio riendo.
-No te preocupes, tus padres confían en mí, yo soy muy bueno.
-Eso es porque no te conocen, yo si soy buena.
-Oye, que la que me ató a la cama eres tú- dijo acercándome más a él.
-¿Por qué lo hice?- dije obvia.
-Porque querías fastidiar- dijo riendo.
-Malo...- dije haciéndome la ofendida.
-¿Con que malo eh?- dijo divertido- ahora verás lo que es ser malo...
Me cogió en brazos, empecé a reír y a quejarme, me subió por las escaleras y me tiró a la cama.
Empezó a hacerme cosquillas.
-¡No! ¡Carlitos!- dije entre risas.
No podía parar de reír, las cosquillas podían conmigo.
-¿Ahora qué eh?- dijo él.
Me acerqué a sus labios y le besé, paró al momento.
-Tu punto débil- susurré al separarnos.
-Mi punto débil es perderte- me dijo en los labios.
-Por eso eres tan celosillo ¿no?- dije divertida.
-Pues sí, y me pondré celoso siempre que te ve con otro- me besó de nuevo.
Los besos se fueron volviendo más apasionados  y volvimos a ser uno como otras veces.

*Isa*
Mi madre estaba a punto de decir la mayor barbaridad de todas, ¿en serio quería que yo abortase?
Mi novio se levantó de golpe, muy serio.
-Ya basta, esto es lo peor que se podía esperar- dijo serio- Jamás pensé que pudiesen ser así, nosotros solo queríamos una aceptación por su parte, ¿no se dan cuenta de que esto es lo que le hace feliz a su hija? Yo la amo, y la haré todo lo feliz que esté en mi mano, todo lo que pueda y más, tanto como ella me hace a mí- me miró, le sonreí, era algo precioso, nadie había hecho eso por mí antes- Isa, ¿tu estás bien aquí?- negué con la cabeza- pues entonces coge tus cosas, que nos vamos ya- me sonrió.
Mi madre nos miró indignada. Pero yo pasé de ella, me levanté junto a Blas, le di la mano.
Subimos a mi habitación ante la atenta y desesperada mirada de mis padres y recogimos pocas cosas que tenía allí, después bajamos.
-Chiqui- le llamé, él obedeció y vino con nosotros, los padres de Blas también se iban.
-Hija, ¿a donde vas?- dijo mi madre.
-Con alguien que me trata mejor que tú- le dije- y que respeta lo que quiero.
-Yo te respeto- dijo mi madre.
-Ya se ve- ironicé.
-No le hables así a tu madre- me regañó mi padre.
-Le hablaré bien cuando os entre en la cabeza aceptar mi vida y mis decisiones- contesté.
-No quiero volver a discutir- dijo mi madre- pero entiéndenos a nosotros, solo queremos tu bien y lo que es mejor para ti.
-Lo que es mejor para mí es tener a mi hija y estar con Blas- le cogí la mano- comprendedme, soy feliz con él, nada ni nadie me va hacer cambiar de opinión, nunca.
Salimos de la casa de mis padres.
-Gracias- le dije a Blas.
-¿Gracias? ¿Por qué?
-Por sacarme de allí- le abracé- te amo.
-No tienes nada que agradecer, yo también te amo.
Los padres de Blas, se nos acercaron.
-Siento mucho todo lo que ha pasado..- dije avergonzada.
-No tienes por qué, no es culpa tuya- dijo la madre de él.
-Pero me siento culpable por lo que ha sucedido- dije.
-No debes, tú no eres ellos, no puedes compararte con ninguno- dijo el padre de Blas.
-Les agradezco que piensen así- sonreí agradecida.
-Ni que darlas tienes- me dijo su madre.
-Bueno, ahora, vamos a mi coche- dijo Blas agarrándome de la mano.
Nos montamos en su coche, él iba conduciendo, su padre de copiloto y su madre y yo atrás.
-¿Donde os quedaréis el resto de vacaciones?- preguntó el padre de Blas.
-Pues, supongo que volveremos a Madrid- dijo Blas.
-Podéis quedaros en mi casa- dijo la madre de mi novio- a mi no me molestáis, es más , me encanta teneros conmigo.
-Y cuando os canséis de estar con ella, podéis venir conmigo- dijo el padre de Blas.
-Muchas gracias, pero no quiero molestar- dije.
-Tu no molestas- dijo la madre de mi novio.
-Eres parte de la familia Isa, eres mi novia, y pronto tendrás a nuestra hija- dijo Blas.
Me convencieron de quedarme en casa  de la madre de Blas con él unos días y después en casa del padre de Blas. 
Me quedé dormida en el coche, no podía más, estaba reventada.
Noté como unos brazos me rodeaban y me elevaban sacándome del coche, abrí un poco los ojos.
-¿Ya hemos llegado?- pregunté.
El que me estaba llevando en brazos era Blas.
-Sí, hemos llegado a casa de mi madre, voy a llevarte a la cama- me dijo en voz baja.
-No hace falta, puedo caminar yo sola...- dije abriendo los ojos del todo.
-Insisto- dijo sonriendo, a saber que cara tendía.
Me agarré a su cuello y pegué mi cabeza a su hombro, estaba realmente cansada y dolida por como se habían comportado mis padres.
Me tendió en su cama y se tumbó a mi lado.
-De verdad que lo siento, ojalá nada de esto hubiese pasado...- dije.
-Isa, no me hagas repetirlo más veces- se giró hacia mí- no es culpa tuya.
-En parte  sí, yo se como son mis padres, y esto se podría haber evitado...
-¿Como? ¿abortando?- me miró con los ojos muy abiertos.
-¡No! ¡Ni loca!- exclamé- simplemente diciéndole que no a lo de la cena...
-Lo hecho hecho está, y no hay nada que podamos hacer para cambiarlo, además, tú no eres ellos- me acarició la mejilla.
-Siempre pensé que mis padres me querían un poquito más, que respetarían mi vida... Pero me equivoqué.
-No te culpes por algo que no lo merece.
Mi móvil sonó.
Era Raquel, por lo que me dí prisa en contestar.
Me contó lo que le pasaba a Lau y lo que había pasado cuando Blas me sacó de casa.
Pobre David, mis padres son... sin palabras...
Colgué después de una larga charla con mi hermana.
-Era Raquel ¿no?
-Sí- asentí pensativa- me ha contado lo que les ha hecho mis padres y lo que le pasa a Lau... Su abuela está en el hospital...
-¿Como que en el hospital?
-Sí, se puso mala y... bueno... allí sigue... Pero creo que Dani iba a ir a verla... David le ha mandado un whatsApp o le ha llamado, no estoy muy enterada...
-Espero que se recupere- me abrazó.
-Y yo... ella quiere mucho a su abuela...- dije.
Estuvimos hablando un poco más hasta que el sueño se apoderó de nosotros y nos dormimos.
Pasaron los días.
Recibí noticias de Lau, como que se había cambiado de móvil... Mi hermana también me llamó varias veces, Clara y Carlos llamaron alguna que otra vez, igual que Álvaro y Ainhoa.
Un lunes por la mañana la madre de Blas (Mari) fue al mercado a comprar para el almuerzo y Blas descubrió el robo de una de las toallas por parte de Chiqui.
Se agachó a recogerla, y quise alertarle antes de que fuese demasiado tarde.
-Blas, yo que tú no haría eso... - dije refiriéndome a una toalla que había en el suelo.
-¿Por qué?- preguntó.
-Porque esa toalla es la que se le calló el otro día a tu madre cuando sacó la ropa de la lavadora... y Chiqui... le ha cogido cariño...
-¿Como que cariño?
-Que tu madre y yo hemos intentado quitársela... pero no hay manera... y si no quieres ser aplastado por un perro de 50 o 60 kilos, mejor deja esa toalla quieta...- dije divertida.
Pero mi novio no me hizo mucho caso.
Y Chiqui apareció corriendo como si tuviese poderes psíquicos y se tiró sobre Blas y la toalla.
-Te lo dije- dije riendo.
-Pero esta toalla era mía primero- dijo Blas quejándose.
Estallé a carcajadas y Blas se levantó dejando ganar al perro que podía más que él.
-No me hace gracia- dijo entrecerrando los ojos.
-A mi... sí- dije con la respiración entrecortada.
-Pues entonces espero que no te importe que te ponga un castigo por reírte de mí- sonrió.
-¿Un castigo?- alcé las cejas- ¿Qué serás capaz de hacerme Blas cantó?
-Muchas cosas Isabella Rodríguez- me miró pícaramente.
Entré corriendo como podía en la habitación, Blas detrás de mí haciéndome cosquillas.
Caímos en la cama, él sobre mí sin parar de hacerme cosquillas y yo de removerme y de gritarle que pararse.
-Blas, me lo voy a hacer encima como no pares- exclamé.
Él soltó una carcajada y paró, pero se quedó tumbado a mi lado mirándome a los ojos.
-¿Qué pasa?- pregunté mirándole.
-Nada, solo quería recordarte algo- me dijo.
-¿El qué?- pregunté curiosa.
-Te quiero- respondió.
-Yo también te quiero- dije y nos besamos.
Escuchamos la puerta de la calle y la voz de Mari.
-¿Hola? ¿Chicos? ¿Hay alguien?- dijo desde la entrada.
-Sí mamá aquí- dijo Blas.
-¿Me podéis echar una mano por favor?- dijo.
Fuimos deprisa y la ayudamos a meter las cosas en la cocina.
-Gracias- nos sonrió- ¿Por qué no vais a dar una vuelta mientras que preparo la comida?
-¿No quieres que te ayudemos?- preguntó Blas.
-Lleváis ayudándome todos los días desde que estáis aquí, creo  que por un día no me va a pasar nada, además, Isa aún no conoce mucho esto, deberías enseñárselo y presentarle a tus amigos y eso.
-Sí, tienes razón, si te apetece- dijo mi novio.
-A mi me parece una idea estupenda, siempre que usted no necesite nada.
-Ya he dicho que no, y no me llames de usted, no soy tan mayor.
Salimos de casa de mi novio con Chiqui.
Lo llevábamos de la correa, no nos fiábamos de como se comportaría... estaba demasiado alocado como para dejarlo suelto, podría derribar a alguien.
-¿Blas?- le llamaron desde atrás.
Nos giramos.
-¡Jorge!- dijo alegre al girarse y ver al chico castaño de ojos marrones que se acercaba.
-¿Como estás tío?- dijo abrazándole.
-Muy bien, ¿y tú?
-Perfecto.
-Mira, esta es mi novia Isa- me pasó la mano por la cintura.
-Es un placer- dije.
-Lo mismo digo- dijo mientras se inclinaba un poco para darme los dos besos- Parece que en la capital te va mejor que bien condenado- le dijo alzando la ceja de forma pícara.
-Pues sí, me va mejor que bien- dijo mirándome.
-Sí quieres puedes pasarte por el bar de mis padres, allí es a donde iba, mi novia trabaja conmigo allí, podemos recogerla e ir a tomar algo, ¿qué decís?
-Por mi bien- sonreí cuando los dos se me quedaron mirando.
-Pues vamos entonces.
-¿Y esté quien es?- dijo agachándose a la altura de Chiqui.
-Este es Chiqui- dije.
-Anda Blasito, no sabía que tenías uno de estos- acarició al perro.
-Bueno, es más de ella.
-Me lo regalaste tú- le dije.
Llegamos a un bar.
Allí me presentaron a Cárol, la novia de Jorge.
Una morena alta, de ojos oscuros y voz muy grave.
Nos tomamos un café en su bar y después la madre de mi novio nos llamó para que volviésemos a casa a comer.
Justo por la tarde, Blas llamó a Dani al ver un tweet.
-¿Dani?... Hola, ¿como estás?.... ¿donde andas perdio?...- soltó una pequeña carcajada y después de un rato charlando con él colgó.
Me miró preocupado.
-Lau está sola, bueno, con su familia y Jesús, pero Dani no está con ella.
-¿A no?... Que raro... ¿Que es más importante para él que su pequeña?- pregunté para mí.
-Estará despistado con todo esto de las fiestas y su familia, no te preocupes.
-No... Pero yo voy a granada..
-¿Qué?- me miró atónito- ¿Como que te vas a Granada?
-Pues eso, me voy con Lau, ella es una hermana para mí, si la situación fuese alreves ella ya estaría a mi lado, así que no voy a tardar más... Mañana por la mañana voy con ella.
-Isa, no hagas locuras.
-Tu mismo lo dijiste, estoy loca- sonreí.
-Vale... Ve, pero te llevo yo, ¿vale?- me abrazó.
-Vale- sonreí- además así puedes estar más con tus padres y con tu familia.
-Ya hemos hablado de ese tema, tu eres mi familia.
-Lo se, lo se, pero ya sabes a lo que me refiero, es de las primeras veces que estoy con ellos, y no se sienten muy cómodos, a mi también me da corte a veces.
-Te entiendo...
Estuvimos haciendo las maletas un rato, y después informamos a la madre de Blas.
Que intentó convencerme de que me quedase.
Por la noche me abracé a Blas.
-Chiqui se va a tener que quedar contigo- le dije en voz baja.
-Sí, no creo que pinte nada en un hospital.
-Pues no...
-No tardes en volver, ¿quieres?, sabes que no soporto estar lejos de ti.
-Ni yo de ti, pero quiero estar con Laura, es su abuela la que está ingresada... y además, la echo de menos...
-Te amo- me miró a los ojos.
-Y yo a ti- le besé.
Nos quedamos dormidos abrazados.
Al día siguiente, nos levantamos temprano y nos subimos al coche.
Al cabo de unas horas llegamos a Granada.
Llamé a Jesús, quería darle una ''sorpresa'' a Lau. Yo no era su rubio, pero si su amiga.
Bajamos del coche y nos encaminamos por los pasillos del hospital hasta que la vimos sentada.
-Hola Lau- la abracé.
-¡Isa!- me correspondió.
-Hola mejor amiga.
-Hola- le abrazó- ¿qué estáis haciendo aquí?
-Blas ha venido a traerme, me quedo contigo unos días.
-¿Tu estás loca?- me dijo abriendo mucho los ojos.
-Eres mi amiga, y no quiero dejarte sola.
-Lau, ven- la llamó Blas.
Le dijo algo y ella asintió.
Después empezamos a hablar los cuatro, hasta que Blas se tuvo que ir.
-Adiós cari- dije- llámame cuando llegues.
-Sí, te lo prometo- me besó- y no olvides que debes comer y dormir, no eres solo una- miró mi barriga- debes cuidarte- me dio un beso.
-Conduce con cuidado- le abracé.
-Te quiero.
-Y yo a ti.

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