jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 75: Vente a vivir conmigo


*Raquel*
Estaba claro que Sara era la pequeña más bonita del mundo y David un pesado de los grandes. No paraba con eso de que quería saber qué se siente ser padre. A ver, no es que yo no quisiera, sino que... No sé, me daba cosa. Un hijo es una responsabilidad muy grande y David y yo no éramos precisamente los más responsables.
Tocaron el timbre y me levanté yo a abrir ya que Alejandra no estaba, se había ido a vivir con Jesús, y Ainhoa estaba en su habitación arreglándose.
-Hola-lo saludé.
-¿Aún no está lista?-me preguntó mientras entraba.
-No-negué-.¿Adónde te la vas a llevar?
-Sorpresa-se encogió de hombros.
Volvieron a tocar el timbre, solo que esta vez era Belén, mi vecina y madre del pequeño David.
-Hola-saludé.
-Hola, ¿puedes quedarte con él hoy?-preguntó mientras entraba con el carrito-Oh, hola.
-Hola-le devolvió el saludo Álvaro-.Hola David.
-Si estás ocupada...
-Tranquila, él es el novio de mi amiga y yo no tengo nada que hacer hoy-la interrumpí.
-Muchísimas gracias-me sonrió-.Llegaré sobre las ocho o nueve.
-No te preocupes, David se queda en buenas manos-reímos.
Mi vecina se fue y Álvaro cogió al pequeño en brazos.
-Hola peque-le sonreí.
Él me sonrió, se puso a jugar con los cordones de la chaqueta de Álvaro y Ainhoa salió.
-Hola David-le dio un beso en la mejilla.
-¿Vamos?-preguntó Álvaro dándome a David.
-Vamos-asintió mi amiga.
-Adiós Raquel-se despidieron los dos.
-Adiós-me senté con el peque en el sofá.
Me puse a jugar con él mientras reía. Un rato después le puse los dibujos animados cuando tocaron la puerta. Me levanté a abrir y vi a David.
-Hola-le sonreí.
-Hola-me abrazó y besó-.Vengo a ver si quieres venirte a dar una vuelta por ahí conmigo.
-Mucho me temo que no vamos a poder-puse una mueca-.Me acaban de dejar al peque para que lo cuide.
-Entonces lo cuidamos entre los dos-dijo dándome otro beso-.Hey David-se sentó con él-.¿Qué ves?
-Dora-señaló la tele dónde estaba Dora la Exploradora.
Pasamos la tarde jugando con el peque. Fui a recoger la cocina que aún seguía patas arriba mientras David grande y David peque jugaban y cuando terminé vi una escena muy tierna. Los dos estaban dormidos, uno al lado del otro. Así me daban gana de tener un hijo para poder ver una escena igual muchas veces. Cogí mi móvil antes de que se despertaran, les hice una foto, dejé el móvil sobre la mesa, cogí a David peque y lo llevé a mi habitación, donde lo eché sobre la cama para que durmiera cómodo. Cerré la puerta y fui hasta el salón y empecé a despertar a mi chico.
-David despierta-lo moví un poco pero nada-.Ei, venga que vas a coger frío ahí tirado.
Entre tanto zarandeo, conseguí que se pusiera boca arriba y cuándo iba a darme por vencida y a sentarme en el sofá, me cogió de la piernas, me tiró e hizo que me sentara a ahorcajadas sobre él.
-Me has asustado, tonto-le di un golpe leve en el pecho.
-Perdón-puso un puchero.
-Estás perdonado-me eché hacia delante y lo besé-.Te quiero.
-Yo también te quiero-me sonrió.
Se quedó un poco pensativo, por lo que decidí preguntarle si le pasaba algo.
-David-lo llamé.
-¿Mmm?-no me miró.
-¿Te pasa algo cariño?-asintió-Dime qué es.
Se levantó quedando sentado con la espalda pegada a la parte baja del sofá y yo aún sentada sobre él.
-He estado pensando y... Sé que estás cuidando a David y que eso te gusta, que aunque somos novios, te gusta ser independiente y eso pero...
Suspiró y dejó de jugar con nuestras manos para mirarme fijamente a los ojos.
-He llegado a la conclusión de que me gustaría pasar más tiempo contigo, despertarme a tu lado todos los días...-lo miré tiernamente, me encantaba cuándo se ponía romántico-Raquel, vente a vivir conmigo.
Una inmensa sonrisa se instaló en mi cara y lo abracé.
-¿Eso es un sí?-preguntó.
-Es un por supuesto que sí-respondí.
Me miró a los ojos sonriente y acercó su cara a la mía.
-Te amo.
Y entonces mi corazón se derritió. Me mordí el labio inferior y clavé mi mirada en la suya.
-Yo también te amo.
Y nos besamos mientras él me abrazaba por la cintura y yo a él por el cuello. Estuvimos casi toda la tarde dándonos mimos hasta que el pequeño se despertó. Lo llevé al salón, le di de merendar y seguimos jugando con él hasta que a las ocho y media llegó Belén.
-Hola.
-¿Cómo se ha portado mi peque?-preguntó mientras lo cogía en brazos.
-Bien-dijo David pequeño.
-Gracias por cuidármelo-dijo mi vecina.
-Por nada-le sonreí-.Pero creo que ya no voy a poder cuidártelo, porque me mudo con mi novio-aproveché que David estaba en el baño.
-¡Qué bien!-se alegró-Bueno, encontraré a alguien que pueda cuidármelo, aunque espero que puedas quedarte alguna vez con él, mi peque te quiere mucho.
-Y yo a él-le acaricié la mejilla al pequeño.
Se despidieron de mí y se fueron.
-Pensé que los primeros en enterarse serían los chicos-dijo David abrazándome por detrás.
-Y yo que sabías que escuchar conversaciones es de mala educación-me giré para mirarlo de frente. 
-¿Ah, sí?-se hizo el sorprendido-No lo sabía, gracias por avisarme.
-¡Qué tonto eres!-reí y él me besó.
-¿Nos vamos a dar una vuelta-preguntó.
-Solo si me invitas a cenar, muero de hambre-respondí divertida.
-Trato hecho-asintió y yo le sonreí.
-Espérame aquí, que me ducho, me cambio y nos vamos-dije separándome de él.
-¿No me puedo duchar contigo?-me miró pillo.
-No-respondí.
-Jo-puso un puchero.
Reí, le di un beso y fui a ducharme. Una hora después, estábamos camino a un bar-restaurante del centro. Nos sentamos y esperamos a que nos atendieran cuando...
-Vaya, ¿estáis celebrando que la poca cosa de tu hermana ya ha tenido a su bebé?
Me giré de mala manera al reconocer esa voz tan desagradable.
-Repite eso de mi hermana si te atreves-la encaré.
-Tu hermana es una poca cosa, no entiendo cómo la eligió a ella-dijo con cara de asco.
-Porque ella es mucho mejor persona que tú-la señalé.
-A mí no me señales-me dijo Silvia.
-Y tú no te metas en mi familia ni con ellos-dije.
-Anda, si ya eres como la chica sin madre-se burló.
-Cállate-le advertí.
-¿O qué? T¿Te vas a poner chulita como Clara?
-No me tientes...-inspiré hondo para no tirarme hacia ella y decirle todo lo que se merecía a la cara.
-¿O te vas a echar a llorar como Ainhoa?-ahí ya sí que no pude más.
-¡No te metas con los míos!-y le di una fuerte bofetada.
Me la devolvió y yo, en vez de quedarme quieta, la cogí por los pelos iniciando así una pelea entre golpes, arañazos y gritos. Dejamos de pelearnos cuando David me cogió por la cintura y me apartó de Silvia a la par que otro chico cogía a esa estúpida.
-Siento decirles que deben dejar el bar si no quieren que llame a la policía-dijo el dueño del bar.
-Lo siento-dijo David-, ahora mismo nos vamos.
Salimos a la calle los cuatro a la vez cuando...
-No puedes ocultar lo zorrita y mosquita muerta que eres-se rió por lo bajo-. De verdad David no sé cómo has podido terminar con alguien como ella.
-¿Estás bien?-preguntó David pasándome las manos por las mejillas y pasando tres pueblos de Silvia. Yo asentí-.Vámonos a casa.
Volví a asentir, David me dio un beso en la frente y nos fuimos de allí dados de las manos y dejando a Silvia con cara de cuerno quemado por no haberle hecho caso. Llegamos al piso de David y yo aún seguía como en shock.
-Vamos a curarte-dijo llevándome de la mano hasta su habitación.
Yo solo asentí y lo seguí. Me dejó sentada en la cama y al rato volvió con el botiquín. No tenía gran cosa que curarme más que el labio que me sangraba un poco.
Cuando terminó de curarme, se me quedó mirando fijamente.
-¿Estás bien?-preguntó preocupado.
Asentí para después negar y comenzar a llorar.
-Ei, amor ¿qué te pasa?-me abrazó.
Yo me encogí de hombros mientras escondía la cara en su cuello.
-Tranquila, ya ha pasado-me susurró pasando las manos por mi espalda.
Un rato después, logré tranquilizarme, así que me separé de él para preguntarle algo.
-David-me miró-.¿Cómo has podido terminar con una bruta conflictiva y loca como yo?
-No sé a qué viene esa pregunta, pero no puedes llamarte bruta y conflictiva por querer defender a quiénes quieres y, créeme, que si hubiese sido un chico, le habría dado yo-me acarició el pelo-.Y loca... Es ese punto de locura que tenemos las personas lo que le da el toque de diversión a la vida. Porque si todos fuéramos por el lado bueno, sería un aburrimiento. Así que... ¿Cómo he podido terminar con alguien cómo tú?-me miró fijamente-Simple y claro: Porque te amo.
-¿Por qué?
-Te podría dar infinitas respuestas, pero te voy a enseñar una-respondió sacando su móvil del bolsillo. Lo desbloqueó y me puso delante su fondo, una foto de nosotros dos-.¿Ves la sonrisa de tonto que tengo?-asentí-Pues solo sale cuando estoy junto a ti. Tú me haces sonreír, reír, que no eche tanto de menos a mi familia, contigo puedo ser yo mismo y por eso te amo.
-Te amo-dejé asomar una pequeña sonrisa.
-¿Qué ha sido eso?-preguntó haciéndose el sorprendido.
-¿El qué?-lo miré extrañada.
-Me ha parecido verte sonreír-dijo mirando mi cara.
-Qué idiota eres-reí levemente.
-¡Pero si tienes dientes!-exclamó mientras yo lo abrazaba.
-Por esto es por lo que yo te amo-le dije acercando mi cara a la suya.
Sonrió y me besó haciendo que olvidáramos lo que había pasado hacía poco más de una hora y demostrándome lo mucho que me amaba.

*Ainhoa*
Álvaro me había mandado un mensaje diciendo que me preparara porque me iba a llevar a un sitio. ¿Adónde? Ni idea, solo sabía que me iba a dejar guiar por él y que me llevara a dónde quisiera.
Escuché el timbre y a Raquel hablar con Álvaro, así que me di prisa en terminar de vestirme y peinarme y salí. Nos despedimos de mi amiga y el pequeño David y salimos a la calle. Fuimos dados de las manos hablando de nuestras cosas hasta que llegamos a un edificio y entramos.
-Álvaro, ¿qué hacemos aquí?-le pregunté extrañada.
-Una sorpresa-se encogió de hombros.
Le dio al ascensor y, en cuanto se abrió, entramos.
-Ven, date la vuelta-dijo y le hice caso un poco extrañada.
Álvaro sacó un pañuelo y comenzó a vendarme los ojos.
-Ei-me quejé.
-Tranquila, es para que no veas antes de tiempo-me dijo.
Suspiré dándome por vencida y, en cuanto terminó de atarme el pañuelo, me abrazó desde atrás y me dio un beso en la mejilla.
-Te quiero-me dijo al oído.
-Yo también te quiero-puse mis brazos sobre los suyos.
Salimos de ascensor y Álvaro abrió una puerta. Entré con él guiándome mientras me abrazaba, me paró, se separó de mí y cerró la puerta.
-¿Preparada?-preguntó estando otra vez detrás de mí.
-No sé-respondí sincera y un poco nerviosa.
Rió, me dio un beso en el hombro y desató el pañuelo dejándome ver el salón de un apartamento con muchas cajas. A la derecha había unas puertas corredizas que dejaban ver una terraza, al frente de la puerta del apartamento había una habitación con otro montón de cajas y a mi izquierda un pasillo con varias puertas y más cajas por el medio.
-¿Qué te parece?-me preguntó sacándome de mis pensamientos-¿Te gusta?
-Sí, está bastante bien-respondí mirándolo-.¿De quién es?
-Por ahora mío-se metió la mano derecha al bolsillo de la chaqueta, la sacó y me enseñó dos llaves iguales-.Pero puede pasar ser nuestro si quieres venirte a vivir conmigo.
Lo miré con los ojos muy abiertos, ¿de verdad me estaba proponiendo que me fuera a vivir con él?
-¿Qué dices, aceptas venirte conmigo y ayudarme a decorar este apartamento para los dos?-me miró.
-Sí-asentí y lo abracé.
Me devolvió el abrazo y me besó.
-Entonces vamos a empezar con la organización y después podemos buscar catálogos de muebles, colores para pintar las habitaciones...
-Hey, tranquilo que aún hay tiempo-reí.
-Pero yo no quiero perder más tiempo, quiero que tengamos el apartamento listo lo antes posible para que nos vengamos a vivir juntos ya-me abrazó-.Te quiero Ainhoa.
-Yo también te quiero, Álvaro-le sonreí y me besó.
-¿Le importará a Raquel si me quedo contigo esta noche a dormir?-preguntó poniendo ojitos y morritos.
-No creo, además, puede que ella se quede con David-respondí.
-Guay, así tenemos el piso para nosotros solos-me miró pícaro.
Reí y nos volvimos a besar. Dimos una vuelta para ver el piso y después nos fuimos al apartamento que compartía con Raquel.
Llegamos y no había nadie, por lo que nos pusimos a ver una película mientras cenábamos y cuando acabamos, nos fuimos a dormir. Por la mañana, nos llegaron WhatsApps de los chicos diciendo que había quedada en casa de Blas e Isa porque tenían que darnos una noticia, así que sobre las cuatro fuimos hacia allí. Tocamos y nos abrió Blas.
-Hola-saludamos y le di dos besos.
-Pasad.
Entramos y en el sofá sentada estaba Isa.
-Hola-le di un beso en la mejilla-.¿Y Sara?
-Durmiendo-respondió.
Volvieron a tocar el timbre y entraron Clara, Carlos, Raquel y David.
-Hola-nos saludamos todos.
-¿Y mi sobri?-preguntó Raquel.
-Durmiendo-respondió Blas.
-Jo, yo quiero verla-puso un puchero.
-Cuando se despierte-le dijo Isa.
-Vale-sonrió contenta.
El timbre volvió a sonar, abrió Blas y entraron Dani y Laura.
-Hola-saludaron alegres.
-Hola tardones-reímos.
-Ei, que hemos estado haciendo cosas importantes-se quejó Lau.
-¿Podemos saber qué cosas?-preguntó Clara curiosa.
-A partir de esta noche mi pequeña vive oficialmente conmigo-dijo Dani mirando a Lau.
Todos sonreímos.
-Pues Raquel también se va a venir a vivir conmigo-dijo David abrazando a mi amiga.
-Y Ainhoa conmigo-dijo Álvaro.
-¿A Alcalá?-preguntó Carlos.
-No, he comprado un piso aquí en el centro para nosotros-respondió mi novio.
-Supongo que ya solo queda nuestra noticia-dijo Blas cogiendo de la mano a Isa.
-¿Qué pasa?-preguntó Lau.
-Pues que...-comenzó Isa y miró a Blas.
-¡Nos vamos a casar!-exclamaron los dos a la vez.
-¿Cómo?-nos sorprendimos-¡Enhorabuena!
-Gracias-nos sonrieron.
Y así pasamos la tarde entre felicitaciones y después con la pequeña Sara que ya comenzaba a ser mimada por todos sus tíos y tías.

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