jueves, 2 de mayo de 2013
Capítulo 72: En un supermercado
*Isa*
Pasó un tiempo, estabamos a 16 de abril, hoy llegaba Laura de Ganada, por fin, la echaba tanto de menos.
La Diana esa, se había estado metiendo en nuestro grupo de forma que todos nos dimos cuenta que solo le interesaba Dani, solo tenía los ojos puestos en Dani... Como la odio, por su culpa mi Lau estaba distante con Dani...
Ainhoa y Álvaro ya estaban más que formalizados, estaban súper felices, eran una pareja monísima.
Clara y Carlos, eran nuestros picones chulitos, porque se pasaban el día picándose entre ellos y diciéndose chulerías pero al final siempre tenían una reconciliación de lo más kuki.
Raquel y David eran la parejita pastelita/piques se pasaban el día diciéndose lo mucho que se querían y al mismo tiempo se picaban, eran tan monos, ahora mini David estaba mucho en casa de mi hermana.
Esta tarde estaba en la cocina preparando una tarta, quería recibir a Lau por todo lo alto, bueno, todo lo alto que podía ofrecerle una tarta de chocolate.
Un punzante dolor me hizo sentarme con el bote de nata aún en la mano.
-AA- me quejé en voz alta.
-¿Isa?- preguntó Blas alterado desde el salón- ¿Estás bien?- empecé a oír pasos ligeros que se acercaban cada vez más.
El punzante dolor desapareció.
-Isa- se puso a mi lado preocupado, una sonrisa apareció en mi cara y él suspiró de alivio- Podrías avisar de que estabas de broma.
-No estaba de broma... me dolía de verdad.
-¿Pero no era una contracción?- Me miró arqueando una ceja.
-No se que es una contracción... nunca he estado embarazada.
-Pero los médicos han debido decírtelo- dijo él.
-No se...- dije pensativa.
-Deberías estar más atenta- rió dándome con el dedo índice en la nariz.
-¡Ei!- me quejé- ¿sabes una cosa?- una idea perversa cruzó mi mente.
-¿Qué cosa?- me miró atentamente.
-Tus auryners dicen que estás muy bueno, pero yo creo que estarías más bueno con... ¡Nata!- le eché nata por la cara.
-¡Oye!- se quejó riendo.
-Y ahora a comprobar si estás bueno- dije y seguidamente le besé.
Nos separamos un poco, nos miramos a los ojos y nos sonreímos.
-¿Qué? ¿estoy bueno con nata?- preguntó divertido.
-Estás bueno siempre- le agarré por las mejillas y volví a besarle.
Llamaron la puerta interrumpiendo el precioso momento.
-Que oportunos- reímos y Blas fue a abrir.
En un momento teníamos a la cocina a David, Raquel y mini David (el niño pequeño que Raquel cuidaba)
Chiqui venía tras Blas, había estado dormido toda la tarde, estaba ''madurando'' a su manera.
-Hola gordi- me dijo Raquel antes de darme un beso en la frente.
-Hola- sonreí- hola David- le dije al peque, que me sonrió.
-Pensaba que me lo decías a mí...- dijo haciéndose el indignado mi cuñado.
-A ti ya te tengo muy visto- le dije y volví a mirar al peque.
-¿Por qué está tan borde?
-Porque nos has interrumpido- dijo Blas riendo.
-Ah... comprendo...- dijo David- ¿Y Raquel qué?
-A Raquel la perdono que es mi hermana- le saqué la lengua.
Pasamos un buen rato hablando y riendo hasta que tuvimos que ir al piso porque Lau iba a llegar en una hora o así y íbamos a preparar la cena y eso.
Chiqui empezó a hacer el loco en el piso, dando botes de un lado al otro sin dejar de ladrar y corretear, seguramente buscando a Lau.
-Chiqui, anda ven aquí- le llamé.
El perro se acercó agachando la cola.
-Pórtate bien ¿vale?- le miré fijamente.
-Aujjj- se quejó y se tumbó en el suelo.
-Ahí eh- le dijo Blas.
Los cinco (contando a mini David) nos dirigimos a la cocina a preparar la cena.
A mini David, a Raquel y a mi nos mandaron a poner la mesa, que ellos decían que querían cocinar.
Mini David decía algunas palabras ya, muy pocas, pero mi nombre al menos lo decía.
-Isa- me llamó y sonrió.
-¿Qué pasa peque?- pregunté acercándome.
-Coge yo- me extendió sus pequeños bracitos.
-Ohh, que tierno que eres- dije.
-Isa... no debes coger peso- me riñó Raquel.
-Si lo hago sentada no pasa nada- me encogí de hombros.
-Sí que pasa- me volvió a reñir.
Pasé de ella, me senté en una de las sillas y cogí a mini David.
-Más mono que eres.
-Asias- se sonrojó.
-¿Tu sabías que yo voy a tener un bebé?
-¿A sí?- me miró con los ojos muy abiertos.
-Sí, una niña- sonreí.
-¿Como llama?- me reí levemente.
-Se va a llamar Sara.
-Gusta- me miró tierno.
-Más mono que eres.
Llamaron a la puerta, seguramente eran Clara, Carlos, Álvaro, Ainhoa, Dani y .... Diana...
Porque dudo que Lau pegase en su propia casa.
Raquel fue a abrir y pronto un par de torbellinos rubios y otro par moreno apareció en el salón.
Diana venía más atrás, mucho mucho más atrás... por mi que ni hubiese venido y Ainhoa venia con los torbellinos, pero ella no era tan loca.
-¡Bella!- me dijo Carlos- ¿Qué haces con peso?
-No pesa apenas- me encogí de hombros.
-Pero pesa...- dijo Clara.
-No- me defendí.
-¿Qué es lo que pesa y a la vez no?- preguntó Blas saliendo de la cocina.
-mini David- dije.
-Claro que pesa- dijo David grande.
-Ya lo puedes estar soltando- me dijo Blas antes de cogerlo él.
-Jo... yo quería acostumbrarme a llevar un bebé en brazos- dije poniendo pucheros.
-Pues espera un poco, porque ya no te debe quedar demasiado- dijo Álvaro.
-No, la verdad no...- dije seria.
-No te preocupes, ya verás como todo saldrá bien y tendrás a tu pequeña en brazos antes de lo que piensas- dijo Ainhoa.
-Lo se- dije suspirando- pero aún así estoy nerviosa, ojalá ya hubiese nacido.
-Todas las mamás lo quieren rubita- me dijo Dani sonriendo.
Escuchamos unas llaves abriendo la puerta... Lau ya estaba aquí.
Cuando entró Chiqui le saltó encima y ella se sobresaltó.
-¿Qué?....
-¡Lau!- la abracé.
-Hola peque- me correspondió.
Todos la abrazamos con fuerza. Menos Diana.
-Bueno Lau, te hemos preparado la cena- dijo David.
-Una cena espectacular- rió Blas.
-A ver como sabe.., yo no me fiaría- dijo Carlos y yo le pegué- ¡AU!
-Eso por no fiarte- le miré entrecerrando los ojos.
Se nos pasó la cena genial, lo pasamos en grande, Diana se marchó antes de tiempo, no se el por qué, pero me alegré y bastante.
Por la noche noche ya Blas y yo volvimos a casa con Chiqui.
-Bueno... es obvio que Diana sobra- dije.
-Que mala eres, pero sí, sobra.
-¿Yo soy mala?- puse un puchero.
-sí, y loca, y preciosa, y lista, y divertida, e infantil, eres la mejor- me abrazó.
-Tu sí que eres el mejor- le besé- te quiero mucho.
-Y yo a ti.
Me desperté antes que Blas esa mañana, abrí los ojos despacio y lo miré todo.
Blas dormía a mi lado y me abrazaba, Chiqui estaba en el suelo dormido también y todo estaba oscuro a causa de las persianas, aunque creo que ya era bastante tarde.
Me giré como pude para estar cara a cara con Blas.
Es tan perfecto, nunca podré descubrir que vio y que sigue viendo en mí.
Abrió uno de sus preciosos ojos y después el otro.
-¿Cuanto llevas despierta?- me preguntó en voz baja.
-A penas un minuto- le susurré- pero ha valido la pena.
-¿Por qué?
-Por verte dormir, se te ve perfecto- Como siempre- por verte un minuto ha valido la pena despertarme antes.
-Te has despertado poetisa hoy eh-sonrió- me encanta cuando sonríes.
-Mi sonrisa es horrible- me tapé la boca.
-¿Estás loca?- abrió los ojos de golpe- tu sonrisa es perfecta, es la sonrisa que más me gusta del mundo- me dio un pequeño beso.
Chiqui saltó sobre Blas en la cama y yo empecé a reír.
Tras aquello nos fuimos a desayunar, nos cambiamos de ropa y decidimos darnos un respiro hoy, íbamos a ir al cine y después a casa.
En el cine echaban bastantes películas buenas, me moría por ver una de terror, pero no debía con el bebé aún dentro de mí, por eso deseaba que naciese ya (otra de las miles razones) aparte, claro está, que estaba deseando ver como sería su cara, poder tenerla en mis brazos, poder sentir su calor...
Al final entramos a ver una de aventuras que estaba bastante bien.
Nos tocó al lado de unos adolescentes que tenían ganas de juerga y empezaron a tirar palomitas, pero me harte y les tiré de las mías, ellos se lo tomaron mejor que bien y me tiraron más, Blas se unió a la batalla YO V.S ADOLESCENTES y acabamos llenándolo todo de palomitas.
Las luces se encendieron y una de esas adolescentes pavas venía a cantarnos las cuarenta cuando vio a Blas y se quedó en plan ¡AAAA! (valla, que gritó como una loca)
Al final Blas se tuvo que sacar fotos con todos ellos y firmar en las fundas de los móviles.
Nos volvimos a casa muertos de la risa por lo sucedido.
Al día siguiente Lau me llamó para ir con ella de comprar y yo le dije que sí, que Blas y yo iríamos, sin contar que él había quedado con Dani... uf.
Acabamos los cuatro metidos en el coche de Dani con la moral más baja que en un cementerio.
Tuvimos que parar a comprar un momento en un supermercado.
A piedra, papel o tijeras, le tocó a Blas ir a por las cosas, me dio un beso y salió del coche (que estaba aparcado en el desierto parking subterráneo de aquel supermercado) y mientras tanto... Dani y Lau se pusieron a discutir en los asientos de delante.
-Es que no te entiendo- dijo Lau.
-¿Pero qué es lo que no entiendes?
-Que pases así de golpe de mí por Diana...
-No paso de ti por la cara.
-¡No! Valla...
Llevaban un rato discutiendo y yo mirándoles.
Sentí una fuerte punzada... Oh oh...
-¡AU!
-¿Qué ha pasado?- me preguntó Dani volviéndose desde el asiento del conductor.
-Yo... ¡Au!...- eran contracciones.
-Isa... no hagas el tonto para que dejemos de discutir- dijo Lau.
-No estoy haciendo el ton... ¡AH!- me llevé las manos a la barriga- ¡Au!
-Lau...- la miró serio y alterado- creo que son contracciones.
Salieron corriendo del coche y entraron en la parte de atrás conmigo.
¿Por qué no volvía ya Blas?
-Dani llama a una ambulancia- dijo Lau alterada.
-¡Ya voy!- dijo este nervioso.
-AH- me volví a quejar.
Dani marcó el número y avisó.
-Isa respira hondo... vamos como yo- Lau se puso a hacer respiraciones.
-Lo haces mal- le dijo Dani.
-Hazlo tú si eres tan listo.
-¡No creo que sea el momento de que os pongáis a discutir!- les grité.
Los dos se volvieron hacia mí y me miraron arrepentidos, era obvio que no era el mejor momento para que ellos se dijesen nada.
-Vamos... mejor tiéndete...- me dijo Dani.
-¿Qué?- me sobresalté.
-No hay nadie en este parking, no te van a ver- me dijo él.
-No es porque me vean es porque... ¡Ah!
-Hazle caso Isa...- me dijo Lau.
Al cabo de un rato, llegó Blas, que se quedó muy sorprendido, es más, se le cayeron las bolsas de la compra nada más vernos así.
Se colocó a mi lado y me dio la mano....
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