domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 80: ¿Será una trampa?

*Ainhoa*
Digamos que dormir, dormí poco. Aquel día era en el que iría con Álvaro a conocer a sus padres y estaba que no me sostenía de los nervios.
Estaba muy nerviosa, ¿qué pensarían de mí? ¿Y si no les caía bien? Álvaro decía que les caería genial, pero yo no paraba de darle vueltas.
-¿Estás bien?-me preguntó mirándome.
-Sí-sonreí-.Algo nerviosa.
-Es normal-me abrazó-.Tu tranquila, les vas a encantar, eres fantástica-me besó la frente.
-Eso espero-dije un poco, bastante nerviosa aún.
Me eché hacia atrás en el asiento de copiloto y me puse un rato con el móvil a hablar con las chicas por el WhatsApp, a ver si ellas conseguían tranquilizarme un poco.
Ainhoa: Ei ^^
Clara: Holaa XD
Lau: Holaa :3
Ainhoa: Las hermanas están perdidas ¿no? O_o
Clara: A saber que estarán haciendo ^^ Yo poco me fiaría de ese par de locas...
Isa: EEE!!!!! que estaba acostando a Sara e.e
Clara: ¿A sí? ¿A Sara? ¿O a quién? ¬¬
Isa: Sin comentarios disponibles.... Eres una inmadura.
Clara: ¿Y tú eres más madura que yo?
Isa: Em... deja que lo piense... SÍ
Lau: Dejad de petar esto anda XD
Ainhoa: Estáis las dos locas!! >.<
Raquel: ¿Sabéis que son las 9 de la mañana ? -.-'
Clara: ¿Estabas durmiendo? :O
Raquel: ¡¡Sí!!

Clara: ¿¿Noche ajetreada?? :P
Raquel: O_o
Lau: Clara... ¿¿qué has desayunado tu hoy??
Clara: No estoy muy segura si eran tortitas o pan tostado... Ha cocinado Carlos.
Isa: Tendré que tener unas palabras con él y decirle que no cocine más...
Ainhoa: ¡Angelito! Por una vez que le dará por cocinar.
Raquel: Otra que está que no me veas hoy :O
Ainhoa: ¿Yo? :O
Isa: Sí... ¡TÚ! XD
Ainhoa: Yo estoy normal.
Lau: No XD
Estuvimos un rato más hablando hasta que se tuvieron que ir todas por distintas razones.
Me acomodé en el asiento de nuevo y me dormí.
-Ei, vamos despierta ya hemos llegado-me susurró Álvaro al oído mientras hacía un recorrido de besos de mi oreja a mi cuello y viceversa.
-¿Ya?-abrí los ojos.
-Sí-sonrió-.¿Preparada?-asentí-Vamos-me dio la mano al salir del coche.
Cogimos nuestras maletas y, aún de las manos, fuimos hasta una de las puertas. Entramos y allí había una mujer algo bajita y morena, estaba de espaldas a nosotros.
Álvaro me soltó la mano, dejó la maleta y fue hacia la mujer, la agarró de la cintura y la levantó.
-¡Álvaro!-exclamó la mujer asustada.
Él se echó a reír, la bajó, la abrazó, le dio un beso en la mejilla y un abrazo de oso.
-¡Qué petardo eres!-dijo su madre.
Yo sonreí con ternura, al ver aquella escena me enternecí.
-Mira a quién he traído para que conozcáis-dijo señalándome.
-¿Es Ainhoa?-le preguntó a su hijo en voz baja.
-Pues claro que es Ainhoa-contestó Álvaro.
-Un placer-me dio un abrazo y un beso en la mejilla-.¡Estaba deseando conocerte!
-Y yo a usted.
-Oh, por favor nada de formalismos-sonrió amablemente.
-De acuerdo-sonreí yo.
Álvaro y yo dejamos las maletas en su habitación, era una habitación bastante normalita, pero me encantó.
-¿No es lo que esperabas?-me preguntó.
-No, la verdad, pero me gusta-dije.
-Me alegro que te guste-me abrazó por la cintura y me besó-.Te quiero.
-Y yo a ti-pasé mis manos por su cuello.
Su padre llegó y nos presentamos, sus padres eran bastante agradables, me cayeron muy bien.
Cenamos juntos y me reí bastante, la familia de Álvaro era muy divertida.
Me contaron cosas de cuando Álvaro era pequeño, era bastante cafre.
Cuando acabamos de cenar, Álvaro y yo subimos a su habitación, cogí mi pijama y una muda limpia y me fui a la ducha.
Cuando ya estaba duchada me fui a la habitación de mi novio, quién se había quedado dormido.
Le tapé con una manta y le di un pequeño beso en la mejilla, después me tendí a su lado y me dormí deprisa, los nervios habían desaparecido.

*Álvaro*
Me desperté por la mañana y, al mirar hacia mi izquierda, vi a Ainhoa dormida. Sonreí y me puse de lado admirándola. Junto a ella tenía todo lo que quería y necesitaba. Una chica que me escuchaba, comprendía y amaba.
Mi móvil comenzó a vibrar en la mesita de noche, lo miré y suspiré. Llevaba días llamándome, ¿ahora qué quería? Lo cogí y salí al balcón para no despertar a mi chica.
-¿Sí?
-Buenos días, siento si te despierto o molesto, pero necesitaba hablar contigo-dijo.
-¿Qué pasa?-pregunté echándome sobre la barandilla.
-Álvaro, de verdad que estoy arrepentida y necesito que me perdones-respondió-.Sé que hice mal y quiero enmendar mi error.
-Silvia, es mejor como estamos, tú con tu vida y nosotros con la nuestra...
-Pero no puedo seguir con mi vida si no os pido perdón-insistió-.Te juro que después de disculparme, no volveréis a saber de mí.
Suspiré, ¿qué hacía?
-Voy a pensarlo y te aviso-dije.
-Claro-sonó alegre-, gracias.
-De nada, adiós.
-Adiós-colgué.
Volví a suspirar y entré a la habitación donde Ainhoa seguía durmiendo. Me tumbé a su lado y me quedé mirándola. No quería saber nada de Silvia principalmente porque nos había hecho mucho daño y aparte, lo hablaría con los chicos para que ellos decidieran también qué sería lo mejor. Llevé mi mano derecha hacia la mejilla de mi chica y le aparté el pelo de la cara, después, acerqué mi cara a la suya y le di un beso en la mejilla, después otro en la frente, rocé mi nariz con la suya y le di un pequeño beso en los labios. Al separarme de ella, vi cómo sonrió antes de abrir los ojos.
-Buenos días-me miró fijamente a los ojos-.Me encanta esta manera de despertar.
-Lo tomaré en cuenta para hacerlo más a menudo-sonreí y uní mi frente a la suya-.Buenos días.
Volvió a sonreír y nos besamos. Unos golpes en la puerta hicieron que nos separáramos.
-Adelante-dije levantando la cabeza de la almohada y miré hacia la puerta.
-¡Tito!-gritó corriendo hacia mí.
-Hola, princesa-la cogí y la abracé sentándola encima de mí mientras me incorporaba en la cama-.¿Qué tal?
-Bien, abuela me ha dicho que estabas aquí y quería verte-sonrió inocentemente y yo la abracé.
-Mira ella es mi novia, se llama Ainhoa-la señalé mientras se incorporaba quedando sentada también-.Ella es mi sobrina, Nuria.
-Hola Nuria-le sonrió.
-Hola-la saludó tímida-.Tito, ¿tú no eras mío?-preguntó mirándome con un puchero y yo reí.
-Sigue siendo tuyo-dijo Ainhoa-, ¿pero te importa compartirlo un poquito conmigo?
-No, pero solo un poquito ¿eh?-le señaló y nosotros reímos.

-Sí, solo un poquito.
-Entonces vale-sonrió feliz y se bajó de la cama-.Ven a ver a mi madre.
-Nos cambiamos y salimos-le dije.
Nuria asintió y salió de la habitación.
-Qué guapa es-sonrió mirando la puerta-.¿Qué edad tiene?
-Cinco años-respondí-.Es mi adoración.
-Se te nota-me sonrió.
-¿De verdad no te molesta compartirme con ella?-pregunté pillo.
-No, con ella no me importa-yo reí.
-Ven, vamos a que conozcas a mi hermana y mi cuñado-le di un beso antes de que nos levantáramos.
Nos vestimos y, mientras ella iba al baño, les mandé un WhatsApp a los chicos:
Álvaro: A mi vuelta tenemos que hablar de algo... Importante. No comentéis nada, es mejor que las chicas no lo sepan
Blas: Está bien, pero... ¿Sobre qué es?
Álvaro: Silvia
David: ¿Qué pasa con ella?
Álvaro: Me ha llamado esta mañana diciendo que quiere pedirnos perdón y que está muy arrepentida. No sé por qué pero no la creo y no quiero que se acerque a nosotros, pero... Tampoco soy tan rencoroso como para decirle que no
Carlos: Olvida la llamada y haz como si nada, pasa estos días con tu chica y tu familia y cuando vuelvas, lo hablamos entre los cinco
Dani: Sí, tenemos que quedar porque... Diana también quiere lo mismo
Blas: Vaya, ni que se hubieran puesto de acuerdo ¿no?
Álvaro: Eso parece...
Dani: No quiero ni que se acerque a Laura porque... No sé, no termino de confiar en ella y en Silvia tampoco
Carlos: Yo estoy con Dani, ¿por qué ahora después de tanto tiempo?
David: Debemos hablarlo y meditarlo bien, no vaya a ser una trampa
Álvaro: Estoy contigo y ahora os dejo que Ainhoa acaba de salir del baño. Cuando vuelva hablamos
Blas: Sí, pasáoslo bien
Dejé el móvil, entré al baño y después salimos al salón. Mi hermana y mi cuñado estaban sentados con mi sobrina y mis padres.
-Hola-dije acercándome a ellos para saludarlos-.Ella es Ainhoa, mi novia.
-Encantada, yo soy Sandra-se presentó mi hermana-.Y él es mi marido, Raúl.
-Hola-saludó tímida y les dio dos besos.
Nos sentamos con ellos y estuvimos hablando entre todos. Comimos los siete juntos y por la tarde, llevé a Ainhoa a hacer turismo para que conociera un poco Alcalá. Por la noche, salimos con mis amigos y estuvimos cenando y después nos fuimos a un local a tomar algo. Nos lo pasamos bastante bien. Sobre las tres, llegamos a la casa y entramos a mi habitación. Nos cambiamos y nos fuimos a dormir.
-Ainhoa-la llamé en susurros.
-Dime-me miró.
-Te amo.
-Y yo a ti-me sonrió.
Me terminé de acercar a ella y la besé. Necesité decirle que la amaba, así que se lo dije porque... La amaba y más que a nada. Desde que la conocí mi vida tomó otro sentido y ya no veía un futuro sin ella.
A los dos días volvimos a Madrid y los chicos y yo quedamos en el estudio para tratar el tema "Silvia" y el de "Diana". Ninguno éramos tan rencorosos como para no perdonarlas o más bien dejarlas tiradas, pero... Si hablábamos con ellas y todo resultaba ser una farsa solo para meterse entre nosotros de nuevo, nuestras chicas estarían mal y no queríamos eso. Lo principal para nosotros eran esas cinco chicas de las que estábamos enamorados y no queríamos hacerles ningún mal, así que... ¿qué hacíamos?
-Yo propongo que se lo digamos a las chicas-dijo Blas.
-A Ainhoa sé que no le va a gustar-dije.
-Raquel se va a poner de mala leche y la liará-añadió David.
-Clara se pondrá más o menos igual y dirá que seguro es una trampa...-Carlos parecía pensativo.
-A Laura tampoco le va a sentar bien-dijo Dani-.Pero creo que es mejor que se enteren por nosotros mismos a que lo hagan por terceras personas o que, si es una trampa, Silvia y Diana les vayan con el cuento a su manera y terminemos peor.
-En eso tienes razón-asentí.
-Sí...-lo apoyaron David y Carlos.
-Entonces lo mejor es hablarlo con nuestras chicas y a ver qué dicen ellas también ¿no?-nos miró Blas.
-Sí, pero a ver cómo se lo decimos. Es un tema delicado-dijo David.
-Bastante...
-Lo mejor será que hablemos con ellas cuanto antes y a ver qué pasa y qué dicen-dije.
-Suerte-nos miramos los unos a los otros.
Y, tras preparar algunas cosas con Magí, nos fuimos cada uno a nuestra casa a hablar con las chicas. ¿Qué dirían? Solo esperaba que no lo tomaran muy mal, en especial Ainhoa sabiendo nuestra historia con Silvia...

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