*Laura*
Fuimos a dar una vuelta por Londres para ver más sitios. Necesitaba
despejarme. Apenas llevaba tres días en Londres y ya tenía ganas de volver a
Málaga, al menos allí nadie me trataba borde como lo había hecho Dani ni me
decía cosas del tipo de las que me decía Álvaro. Llegamos al hotel a la hora de
comer y cuando fuimos al restaurante, ya estaban allí los Auryn. Al parecer ese
día solo grababan por la mañana y tenían la tarde y la noche libres. Nos
sentamos a comer y vi como Isa y Dani jugaban. No dije ni hice nada. Fui a mi
habitación, me puse el biquini y bajé a la piscina. Allí estaban Dani, Álvaro,
David y Carlos. Pasé un poco de ellos y me puse en una tumbona algo apartada,
tampoco quería pasar de pesada estando todo el día con ellos. Dejé las cosas y
me puse a tomar el sol un rato. Parecía que los chicos no se habían dado cuenta
de que yo estaba allí. Mejor, pensé. Después de un rato al sol, decidí bañarme
así que me quité las gafas de sol y me metí en la piscina. Al principio, el
agua estaba un poco fría, pero después me acostumbré. Me puse a bucear y cuando
saqué la cabeza del agua me llevé un buen susto.
-¡Dios!-me quejé.
-Lo siento, no quería asustarte-dijo riéndose.
-Muy gracioso-reí también.
-Verás, quería comentarte algo-me susurró.
-Dime.
-No sé qué tenéis, pero tu amiga y tú tenéis a los Auryn locos-dijo
riendo.
-¿Isa y yo tenemos a los Auryn locos?-no le creí, seguro que estaba de
broma.
-Sí. Mira, Carlos y Blas van a por Isa y...
-Dani y Álvaro por mí ¿no?-le corté. David asintió-Ya claro, tranquilo
que te creo.
-¿Quieres comprobarlo?-me preguntó.
-¿Cómo?-lo miré.
-Solo sígueme el rollo y verás.
Asentí. David se acercó poco a poco a mí, puso sus manos en mi cintura y acercó
su cara a mi oído.
-Disimuladamente mira por encima de mi hombro-me susurró.
Le hice caso y miré por encima de su hombro. Álvaro y Dani nos estaban
mirando algo serios, sorprendidos y a la espera de si algo más iba a pasar. De
pronto, noté un golpe por detrás de la rodilla derecha, las piernas se me
doblaron y David aprovechó para ahogarme.
-¡Eres un...! ¡Ah!-grité cuando volví a la superficie.
-¿Un ah? ¿Eso qué es?-se rió.
-Muy gracioso moreno. Pero te has metido con la chica equivocada-le dije
señalándole con el dedo.
-¿Qué me vas a hacer? ¿Gritarme?-siguió riéndose.
-Tú ríete, que el que ríe último, ríe mejor-le dije seria y me salí del
agua.
Recogí mis cosas y me fui a la habitación. No había ni rastro de Isa, así
que me di una ducha rápida, me cambié y salí a buscarla por el hotel. Llegué a
recepción y en la puerta, en un banco cercano sentado, estaba Blas. Me senté
junto a él.
-Hola, ¿te pasa algo?-pregunté preocupada.
-No, nada-contestó un poco seco, por lo que supuse que estorbaba.
-Mejor te dejo para que estés tranquilo-dije levantándome.
-¿Te importaría venirte a dar una vuelta conmigo?-giró la cara y me miró
a los ojos.
-No, vamos-le sonreí.
Se levantó y fuimos dando un paseo por las calles de Londres, ya casi
empezaba a oscurecer, pero íbamos a nuestro ritmo y en silencio. Era un
silencio incómodo, pero no supe cómo romperlo.
-Parece que Isa también está enamorada-dijo de repente.
-¿Cómo? ¿De quién?-pregunté extrañada, no me había dicho nada.
-De Carlos. Se han besado y delante de mí-se deprimió.
-Ei, no te deprimas. Aunque Isa sea mi amiga no debes deprimirte por
ella-le dije parándome y parándolo a él.
-Cómo se nota que nunca has pasado por algo parecido-dijo mirando hacia
el suelo.
-¿Eso crees? Pues estás equivocado-seguí andando.
Llegamos al puente y nos asomamos al río.
-¿Qué pasó?-preguntó sacándome de mis pensamientos.
-¿Con qué?-me hice la tonta.
-Con el chico que te partió el corazón-respondió.
-Pues...-lo miré, me miraba expectante a una respuesta. Sus ojos
mostraban dolor y preocupación. Suspiré y se lo conté todo-Me enamoré de un
capullo, el capullo que más me ha gustado en mi vida. Me dijo que yo le gustaba
y me pidió que fuera su novia. Isa me advirtió sobre él, pero yo, como la buena
y gran tonta que soy-se rió por el gesto que hice mirando al cielo estirando
las manos hacia arriba-acepté. Duramos tres meses.
-¿Qué pasó para que cortarais?-preguntó, parecía intrigado.
-Pues durante tres meses estuvo conmigo intentando, ya sabes, eso que
todos los tíos quieren porque solo piensan con la cabeza unioja-soltó una
carcajada-.No te rías porque es cierto-pidió perdón-. Pues eso, yo no se lo
daba y medio se conformaba. Hasta que el día que hicimos tres meses, me
obligó-me cambió el semblante, me puse seria y luché conmigo misma con tal de
no llorar.
-¿Consiguió...?
-¡NO!-le corté-No, me puse muy nerviosa y me dijo que mientras más me
opusiera, peor sería para mí, así que me tranquilicé y cuando él pensaba que me
tenía, le solté el mayor rodillazo en pleno aparato que le darán en su asquerosa
vida. Lo aparté de mí y me fui-me encogí de hombros-.El muy infeliz no pudo
hacer nada porque estaba que se revolcaba de dolor en el suelo.
-Me lo imagino, que dolor. Solo de pensarlo...-puso una mueca como si se
imaginara el dolor que pasó aquel idiota.
-Tranquilo, que si te portas bien no te daré-le di una palmada en el
hombro.
-Seguro que nunca se me pasará por la mente llevarte la contraria-me
dijo.
Reí y después él conmigo.
Me asomé al río, llené mis pulmones de aire y grité:
-¡EL AMOR ES UNA PORQUERÍA!-Blas me miró atónito y las personas que
pasaban por allí también, ya que parecería una loca allí en el puente gritando
en español-. ¿Qué? Cosas más raras se han visto-me encogí de hombros.
-Enserio, eres un caso. No pensé que fueras así-estaba sorprendido.
-Vale, al principio la loca solo lo parece Isa, pero ¿qué hago? Soy así y
muy pocos saben esta faceta de mí y lo que te he contado sobre mi ex, eres el
único que lo sabe. Ni siquiera he sido capaz de contárselo a Isa, así que te
agradecería que no se lo contaras.
-Tranquila, yo también sé guardar un secreto. A parte, somos amigos
¿no?-preguntó sonriendo.
-Claro-sonreí-.Por cierto, tienes una sonrisa bonita, no dejes que nadie
haga que desaparezca.
-Si desaparece me encargaré de llamarte para que me la
devuelvas-respondió.
-Tienes mi número, solo me llamas y voy-dije.
-Gracias-me abrazó.
-Por nada-le devolví el abrazo-.Gracias a ti.
-No tienes que darlas-nos separamos.
Me pasó un brazo por encima de los hombros y volvimos al hotel.
-Tengo hambre-dije tocándome la barriga.
-Yo también. Son las diez y media, ¿vamos a comer algo?-preguntó
mirándome.
-¡Sí!-reímos.
Fuimos al restaurante y nos acercamos a la mesa donde estaban sentados
los chicos con Isa. Todos nos miraban extrañados y un poco serios. Blas y yo no
lo entendimos hasta que nos miramos y nos dimos cuenta de que él aún seguía con
su brazo encima de mis hombros.
-Ups-dijo.
-¿Qué pasa? ¿No habéis visto nunca a una pareja?-reí.
-A mí me parece que no-rió Blas también.
Nos separamos y nos sentamos en los sitios que había libre. El mío estaba
entre David y Dani, Blas quedaba justo enfrente de mí y Álvaro quedaba enfrente
de David.
-¿Enserio sois pareja?-nos dijo Carlos para romper el silencio que se
había formado en la mesa con nuestra llegada.
-Por supuesto, ¿verdad Blas?-lo miré y le lancé un beso.
-Pues claro-me lanzó un beso y me guiñó un ojo.
-¿Cómo? ¿De verdad sois pareja, pareja?-preguntó David.
Me giré hacia él dándole la espalda a Dani. Le miré a los ojos y se lo
expliqué.
-A ver David, una pareja es de dos ¿verdad?-pregunté. Él asintió-Pues
Blas y yo somos una pareja de dos... Amigos. ¿Ya lo has entendido?
-Entonces, ¿no sois novios?-preguntó Isa que estaba al otro lado de David
con Carlos.
-Claro que no, Blas es mi mejor amigo oficialmente desde hoy-dije.
-Y Laura es mi mejor amiga oficialmente desde hoy-me imitó.
-Ahora para celebrar... ¿podemos pedir? Me muero de hambre-dije.
-Sí-dijo Blas y llamó al camarero.
Todos pedimos de comer ya que los chicos acababan de sentarse cuando
nosotros llegamos. Blas y yo pasamos la comida entre risas y metiéndonos con
David al que todavía no le había quedado claro si éramos pareja o no. Parecía
tonto, aunque yo creo que se lo hacía, porque cada vez que preguntaba, miraba hacia
Álvaro y Dani que le mandaban miradas asesinas. Yo no les di importancia y
seguí a lo mío pasándomelo en grande con mi nuevo y gran amigo Blas.
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