sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 16: Nadie me quiere


*Laura*
Esperé a Isa bajo mi ventana pensando en todo lo que acababa de pasar. ¿Por qué nuca me lo habían contado? Incluso Paula lo sabía, ¿por qué yo no? Isa llegó y en cuanto la vi me subí en su coche.
-Vamos-dijo y yo asentí.
Me llevó a un parque que había con un lago, ese lugar siempre me relajaba y podía ser yo misma ya que casi nadie pasaba por allí. Nos sentamos en el césped cerca de la orilla del lago. Suspiré y la miré, ella solo estaba en silencio esperando a que yo me sintiera preparada para hablar.
-¿Quieres saber que ha pasado?- le pregunté.
-Solo si tú te sientes como para contarlo-asentí.
-Verás...
*Flashback*
Llegué a casa preocupada por el WhatsApp que me había mandado mi hermana, aunque no supe bien por qué, a ella le encantaba agrandar las pequeñas cosas. Entré en el salón y estaban mis padres, bueno, mi padre y mi madrastra, y mis hermanas. Algo grave tenía que ser para que mi querida y adorada hermana mayor estuviera allí. Mi hermana mayor era alta, esbelta con un buen cuerpo, curvas... Todo eso que les gusta a los chicos en una chica, tenía treinta y cuatro años y la apodaban la doggy y no precisamente por su nombre, ya que se llamaba Claudia. Ese mote se lo pusieron los chicos ya que era algo fresca y se había tirado a la mitad de Málaga y parte de los turistas que iban. Vivía con su novio Adrián y estaban planeando casarse. 
-Por fin llegas, llevamos un buen rato esperando-dijo mi madrastra.
-Perdón, en cuanto Paula me ha mandado el mensaje he venido lo más rápido que he podido-dije sentándome en el sillón libre sola.
Miré a todos y descubrí que yo no encajaba allí dentro, todos tenían cosas en común menos yo, o sea, era el bicho raro de la familia y se encargaban de recordármelo todos los días.
-Bueno, pues ya que estamos todos puedo dar la buena noticia-dijo Claudia con una gran sonrisa.
-Tú dirás-dijo mi padre.
-Pues... ¡Me vuelvo a vivir aquí!-parecía muy ilusionada y a mí se me vino el mundo encima. Con ella allí, se acabó mi poca tranquilidad y mis ganas de seguir adelante.
-¿Pero no estabas preparando tu boda con Adrián?-preguntó mi padre.
-Sí, pero hemos roto-dijo muy tranquila encogiéndose de hombros y no me extrañó, cambiaba más de novio que de bragas.
-¿No dices nada?-me preguntó mi hermana mayor mirándome.
-¿Qué puedo decir si no tengo ni voz ni voto en esta casa?-contesté.
-Es verdad, no sé ni para qué te pregunto-rió.
Sentí una punzada en el corazón, respiré hondo y evité llorar, no era el momento ni el lugar. No pensaba darles una razón más para que siguieran riéndose de mí.
-Y ahora la mala noticia-suspiró mi madrastra.
-¿Qué ha pasado?-pregunté preocupada.
-No creo que te importe mucho, te la pasas en la calle con tus amigas-dijo mirándome con asco.
-Veréis chicas, he... Perdido el trabajo-dijo mi padre cabizbajo.
-¿Cómo?-preguntó Claudia con los ojos bien abiertos y no era por preocupación precisamente-.No me pienso poner a trabajar.
¡Bingo! Cien puntos para la adivina de Laura por favor. Era la chica más falsa que había tenido delante y eso que era mi hermana.
Me levanté y me puse de cuclillas al lado de mi padre, él lo que necesitaba era apoyo, no regaños ni malas caras. 
-¿Por qué ha sido?-pregunté en un susurro apoyando mi mano en su rodilla.
-Recorte de personal-suspiró, me miró con ternura y sonrió levemente acariciándome la mejilla.
-Como si te importara mucho-dijo Paula.
-Es mi padre, claro que me importa-le salté, esa niñata acababa con mi paciencia.
-Pues a buenas horas te acuerdas de tu padre-dijo mi madrastra.
-¿Cómo? Yo a mi padre siempre lo tengo presente.
-Ya, claro-dijo Claudia-.Papá, te lo dije cuando nació. Ella solo es un estorbo.
-¿Soy un estorbo porque estuviste sola durante quince años?-pregunté sorprendida.
-NO, ERES UN ESTORBO PORQUE POR TU CULPA MURIÓ MAMÁ-me gritó.
-¿C-cómo?-me quedé de piedra y mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas. Eso no podía ser verdad.
-Anda José, cuéntaselo a tu hija. Creo que ya es hora de que lo sepa-lo incitó mi madrastra.
-Sí, así puede que se le bajen los humos-dijo Paula.
Eso no podía estar pasando, todos lo sabían menos yo. Miré a mi padre esperando a que decidiera empezar a hablar.
-Verás querida Laurita-empezó Claudia.
-¡Cállate!-ordenó mi padre mirándola serio.
Claudia se calló resoplando y poniendo los ojos en blanco. 
-Se lo voy a contar, pero a solas-dijo mirando a mi madrastra y mis hermanas.
El trío de brujas se levantó de mala gana y se fueron a la cocina.
-Vamos a tu cuarto mejor-me susurró, yo asentí y fuimos hasta mi cuarto.
Una vez dentro, cerró la puerta y se sentó junto a mí en la cama cogiéndome de las manos.
-Cuando tu madre se enteró de que estaba embarazada de ti, le diagnosticaron una enfermedad mortal-empezó-.Dijeron que sería mejor que abortara si no quería perjudicar su salud aunque con un tratamiento podría recuperarse. Ella no quería abortar, así que siguió adelante con el embarazo y comenzó el tratamiento. Le iba bien, pero cuando estaba de ocho meses, el tratamiento dejó de hacer efecto, pero ella siguió adelante con su embarazo. Eras su pequeña y te quería aún sin haberte visto-me dijo acariciándome la mejilla con una sonrisa que mezclaba tristeza y ternura-.Cuando se puso de parto dijeron que eras tú o ella. No se lo pensó y decidió darte la vida a ti antes que poder seguir ella adelante. Antes de soltar su último suspiro, te tuvo en brazos, te dio un beso y dijo 'Te quiero mi pequeña Laura'. Esas fueron sus primeras y últimas palabras hacia ti. A mí me pidió que te cuidara siempre y que no permitiera que nadie te hiciera daño pero, como ves, soy un completo calzonazos y no he podido evitar todo lo que te están haciendo tus hermanas y Elisa. Lo siento mi niña, sé que no estoy haciendo el papel que debería como padre y me odio por eso.
-No digas eso papá. Te quiero mucho y te agradezco todo lo que has hecho por mí durante todos estos años. Eres el mejor padre-le sequé las lágrimas y lo abracé con fuerza.
-Te quiero mi pequeña-continuamos llorando por un rato y después se fue. 
Me quedé echada sobre mi cama llorando, ¿por qué nunca me habían dicho nada?
-Ya sabes la verdad ¿no?-dijo Claudia entrando en mi habitación sin siquiera tocar.
-Sí...
-Entonces ya sabes la razón por la que te odio. No debiste haber nacido, ¡TE ODIO!-me gritó.
Yo lloré más aún. Cuando salió de mi habitación, entró Paula que se rió un rato de mí y después se fue también. Le mandé un mensaje a Isa, la necesitaba.
*Fin del Flashback*
Isa me miraba atónita y yo había empezado a llorar otra vez abrazándome las rodillas. Mi amiga me abrazó.
-Tranquila, esa te tiene envidia porque tu madre dio su vida por ti-me dijo aun abrazándome.
-Sí, ella me quería y se fue. Ya no me queda nadie que me quiera-dije llorando más aún si cabía-.Nadie me quiere.
-No digas eso, yo si te quiero y los chicos también-dijo mientras yo me secaba las lágrimas-.Cuando saliste de la sala, ellos se quedaron preocupados por ti.
-Sí, pero son famosos, en cualquier momento se olvidarán de que yo existo-dije.
-Verás como no-dijo-.Y ahora, ¿qué vas a hacer?
-No sé, pero no quiero volver a mi casa, allí todos me odian-dije.
-Pues vente con Clara y conmigo a Madrid-dijo esperanzada.
-¿Con qué dinero? Ni siquiera tengo una beca para la universidad y no quiero ser una carga.
-No eres una carga, eres mi mejor amiga y, ahora, la amiga de Clara también-me regañó-.Además, si te vienes le daremos una sorpresa triple a los chicos.
-No es buena idea-dije.
Nos quedamos en silencio durante un rato mirando como los patos nadaban por el lago. Después me llevó a mi casa. Nada más llegar, me encerré en mi habitación y me puse a recoger mis cosas, necesitaba huir de allí, irme lejos pero no sabía dónde. Cogí uno de los álbumes de fotos que había lo miré y vi una foto con mi abuela materna. Claro, ella en el entierro de mi abuelo de hacía un par de años me dijo que cuando me hartara del trío de brujas me fuera con ella sin dudarlo. Y eso fue lo que hice. Recogí mis cosas. Miré el móvil, lo cogí y le mandé un WhatsApp a Isa:
Lau: Isa, ya lo he decidido y me voy al pueblo de mi abuela, allí estaré con ella. Un beso, espero que tu ida a Madrid vaya bien y también la sorpresa a los chicos. Probablemente en el pueblo no coja mucho el móvil, pero no te olvidaré. Te quiero mucho y gracias por todo (LL)
Apagué el móvil, metí las cosas en el coche y me fui a dormir, por la mañana temprano, me puse rumbo al pueblo allí mi abuela me recibió con los brazos abiertos. Encontré a alguien que sí me quería de verdad y no como en aquella casa.

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