*Laura*
Nos despedimos de los chicos por última vez aquel día, facturamos las
maletas y fuimos a embarcar. Durante el viaje, estuve tratando de animar a Isa
con otras cosas para que no pensara en que iríamos al hospital en cuanto
aterrizáramos. En el fondo yo también estaba asustada, pero no quería hacérselo
notar. En cuanto llegamos al hospital, hablé con la recepcionista de urgencias
y pasamos. Isa le explicó lo que le pasaba.
-Bueno, pues puedes irte a casa y ven otro día para que te hagas las
pruebas correspondientes-dijo tan tranquilo e indiferente el médico.
-¿Perdón?-me sorprendí.
-Pues que ya pueden irse.
-De eso nada, hemos venido porque creo que lo que tiene mi amiga es
grave-dije alterada y pasando de los gestos que me hacía Isa para que me
calmase.
-Señorita, ¿es usted médico?-me preguntó entrelazando sus dedos encima de
la mesa y mirándome con la ceja levantada.
-No y por eso mismo pido que ingresen a mi amiga, se ha desmayado dos
veces y lleva dos días sin comer nada. Si se va a su casa, se vuelve a desmayar
o le pasa algo grave, será por su culpa y lo denunciaré por negligencia
médica-dije levantándome y cogiendo a Isa del brazo para llevármela a otro
hospital.
-Esperen-nos dijo el médico-.Vengan conmigo, arreglaré los papeles y todo
para que ingresen a su amiga.
Me miraba abatido y en mi cara apareció una sonrisa triunfante.
Ingresaron a Isa y yo me quedé con ella hasta que sus padres llegaron, después
me fui a mi casa, saludé a mis padres y mi hermana pequeña, Paula, y me
fui a mi habitación para sacar todo de la maleta.
-¿Por qué has vuelto tan pronto?-preguntó mi hermana entrando en mi
habitación por la cara, sin tocar y tirándose en la cama.
-Porque Isa está mala y la han tenido que ingresar-respondí sin prestarle
apenas atención, a lo mejor así conseguía que se fuera.
-Pues vaya rollo, ¿por qué no te has quedado tú?-preguntó.
-Porque paso de quedarme allí sola y aburrida-contesté.
-Eres una muermo, con razón ningún chico se fija en ti-me dijo mirándome
con asco-.Deberías soltarte más, hermanita.
-Mejor vete, no tengo ganas de escucharte Paula.
-Como quieras, pero deberías escucharme, puede que así algún día un chico
se fije en ti, aunque no creo que eso sea posible-me miró de arriba abajo y se
fue.
¿Entendéis por qué tengo tantos complejos? En mi casa no ayudan
demasiado. Y esa era solo la opinión de mi hermana Paula que tenía quince años.
Saqué el móvil del bolsillo de mi pantalón y lo encendí ya que lo apagué cuando
me subí al avión. En cuanto terminó de encenderse, me llegó un WhatsApp de
número desconocido. Lo miré y era una foto y algo escrito. Era Dani, me había
mandado la foto que nos había sacado con su IPhone el día anterior en el London
Eye.
*Flashback*
Dani me devolvió la cámara, sacó su IPhone, se puso detrás de mí, me
abrazó por la cintura con su mano libre y posamos para la foto, pero justo
antes de darle al botón, giró su cara hacia mí y me dio un beso en la mejilla.
Sonreí tímidamente y me sonrojé.
-¿Por qué has hecho eso?-pregunté.
-Para que cuando saquemos el disco y vayamos de gira por toda España y
muchas chicas me pidan fotos con beso en la mejilla, no te pongas celosa y recuerdes
que tú has sido la primera-me dijo poniéndose frente a mí.
Lo miré a los ojos y me puse nerviosa. Se iba acercando poco a poco a mí,
suerte que ya había acabado el trayecto y nos fuimos.
*Fin del Flashback*
En la nota ponía que la foto era para que me acordara de él cada vez que
abriera WhatsApp. Sonreí y le mandé otro WhatsApp: 'Me acordaré de ti y los
chicos siempre, no me hacen falta fotos ;)'. No contestó por lo que supuse que
estaría grabando con los chicos. Cuando terminé, fui a comer algo y después me
di una ducha relajante, la necesitaba. Terminé y me encerré en mi habitación
con pestillo incluido. Se lo puse hacía varios meses, cuando descubrí que Paula
entraba en mi habitación, me cogía la ropa y cotilleaba todo lo que podía y
más. Cogí mi IPod y me puse a escuchar música. Por la noche, bajé a cenar y
volví a mi habitación. El móvil sonó, era un WhatsApp de Dani:
Dani: Ya, claro... Los chicos...
Lau: Pues sí, me acordaré de todos vosotros
Dani: Pues yo quiero que solo te acuerdes de mí
Lau: ¡Egoísta! >.<
Dani: Me da igual cómo me llames
Lau: Jaja, ¿qué tal el día?
Dani: Bien, grabando pero nos ha faltado algo...
Lau: ¿El qué?
Dani: Llegar al restaurante del hotel y encontrarnos con vosotras
Lau: Ois, ¿nos echáis de menos?
Dani: Un montón, ya han ocupado vuestra habitación
Lau: ¿Dos chicas?
Dani: No, dos viejas prejubiladas
Lau: Jajajaja
Dani: No hace gracia, nos las cruzamos todos los días y nos mandan
miradas raras, yo creo que nos van a echar mal de ojo
Lau: Tú estás tonto xD
Dani: Vale, muchas gracias :'(
Lau: ¿Vas a llorar?
Dani: Nah, aquí David te manda saludos
Lau: Hola guapo ^^
Dani: ¿A él le dices guapo y a mí tonto? ¡Muy bonito!
Lau: Jajaja
Dani: Los demás también te mandan saludos, pero les he dicho que te
hablen ellos mismos xD
Lau: ¡Mala persona!
Dani: Primero tonto y ahora mala persona, no me vuelvas a hablar
Lau: A ver quién aguanta más tiempo
Dani: ¿Me estás retando?
Lau: ¿Lo dudas, rubito?
Dani: Ok, el reto empieza... ¡YA!
Dani se aburría demasiado, seguro que pronto empezaba a hablarme. Me sonó
otra vez el móvil, era un WhatsApp, pero de otra persona.
Álvaro: Hola, ¿qué tal el viaje?
Lau: ¡Feo! :D Pues bien, un poco agotador pero bien
Álvaro: ¿Cómo está Isa?
Lau: Ingresada, mañana iré a verla
Álvaro: Mándale saludos de mi parte
Lau: Vale :)
Estuvimos hasta la una hablando. Me acosté. Por la mañana, me levanté, me
duché, me cambié, desayuné, cogí mi coche y fui hasta el hospital. Mi coche no
era nada lujoso, era un Skoda Rapid de segunda mano en gris plateado. Empecé a
ahorrar con doce años y con ese dinero me compré el coche y me fui a Londres.
Entré a la habitación de Isa y estuve un rato con ella.
A finales de agosto, ella y Clara, una amiga de Isa, me pidieron que las
ayudara con el equipaje y la mudanza en Madrid así que nos pusimos en marcha.
Yo llevé mi coche por si ellas querían quedarse ya allí y yo tenía que volver
sola. Insistieron mucho, pero no di mi brazo a torcer, solo yo sabía por qué
decía que no.
Dani y Álvaro me mandaron un WhatsApp cada uno diciendo que irían a Málaga
y que esperaban vernos. Les contesté que allí estaría. El tiempo se pasó rápido
y, cuando nos dimos cuenta, ya era el día de la firma de Auryn en Málaga. Me
levanté aquel día, un poco nerviosa, era viernes. Desayuné, llamé a las chicas
y quedamos en vernos ya allí.
-¡LAURA!-gritó mi madre desde la cocina mientras yo bajaba para irme ya
al centro comercial.
-Dime-me asomé para ver qué quería.
-¿Vas a salir?-preguntó mirándome de arriba a abajo.
-Sí, he quedado con las chicas en el centro comercial-respondí.
-Perfecto-dijo-.Lleva a tu hermana para que vea a su grupo favorito.
-Vale, pero yo me tengo que ir ya-dije.
-¡PAULA!-gritó desde abajo de las escaleras-. ¡BAJA QUE TU HERMANA TE
LLEVA!
Desde luego mi casa era la casa de los gritos y los locos.
-Ah-la miré esperanzada porque se acordara, eran las cinco de la tarde y
aún nadie se había acordado-.Cuando termine, te la traes para la casa, está
castigada.
-¿Por qué?-pregunté. Nunca habían castigado a mi hermana, todo lo
contrario me regañaban a mí por cada cosa mala que hacía.
-Porque sí-y esas eran las respuestas de mi madre cada vez que le pedía
alguna explicación.
Mi hermana bajó quince minutos después del grito que le dio mi madre. Nos
montamos en mi coche y fuimos hasta el centro comercial. Aparqué fuera y
entramos. Antes de que ella se pusiera en la cola, nos cruzamos con Isa y
Clara.
-Después espérame en la puerta-me dijo y se fue.
-Ya veo que la adorable Paula no ha cambiado nada-dijo Isa mirándola con
cara de asco, nunca se habían llevado muy bien.
-Pues sí, sigue igual que siempre-suspiré.
-Por cierto...-comenzó.
-¡FELICIDADES!-me gritaron Clara y ella.
Todo el centro comercial nos miraba y yo me sonrojé de la vergüenza. Me
abracé y se me saltaron las lágrimas.
-Ei, ¿por qué lloras? ¿Tan malo es cumplir diecinueve años?-dijo Clara
haciéndome reír.
-No, es que sois las primeras y las únicas que os habéis acordado-dije
triste.
-¿Lo dices enserio?-preguntó Isa entre incrédula y sorprendida.
Yo asentí y volvieron a abrazarme. Nos pasamos toda la firma de los
chicos escondidas para escucharlos cantar. Nos habían dicho que, al acabar,
estarían en una especie de sala para descansar un poco ya que esa noche
tendrían que irse a Valencia porque al día siguiente tenían una firma allí. En
cuanto terminaron, les dije a las chicas que llevaba a mi hermana a mi casa y
volvía. Y así fue, dejé a mi hermana en la puerta de mi casa y regresé al
centro comercial. Le mandé un WhatsApp a Isa y me dijo dónde estaban. Toqué la
puerta, se escuchó un "adelante" y entré. En cuanto me vieron
aparecer, todos gritaron.
-¡FELICIDADES!-todos me miraban sonrientes y yo me volví a emocionar.
-Isa, yo te mato-dije mirándola.
-¿Por qué?-preguntó David divertido.
-¿No ha sido ella la que os ha dicho que hoy es mi cumpleaños?-pregunté.
-Sí-contestó Álvaro-.Pero en vez de matarla, mejor danos un abrazo.
Sonreí y le di un abrazo, después me volví y saludé a todos. Estuvimos un
buen rato hablando hasta que me llegó un mensaje de mi hermana al WhatsApp:
Paula: Será mejor que vengas a casa ya, hay problemas
Lau: Vale
Mi cara se cambió por completo, me despedí de los chicos diciendo que
nada malo había pasado y me fui. No quería mentirles y menos a Isa, pero no
quería preocuparlos.
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