sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 22: Problema tras problema



*Laura*
No pude parar de reírme al ver la escena que tenían montada mi primo y mi mejor amiga, me habían alegrado el día por completo sin siquiera proponérselo ni hacerlo aposta. Traté de no pensar mucho en qué querría hablar Álvaro conmigo y me dediqué a burlarme de Isa y Jesús. Fuimos al hotel y nos tuvimos que repartir en dos habitaciones. Isa y yo habíamos ido a comprar algo de ropa y un pijama. Los chicos lo echaron a suertes y al final quedaron en una habitación Isa, Blas, Carlos y Jesús y, en la otra, Álvaro, Dani, David y yo. Mientras Dani se duchaba, David fue a hablar por teléfono así que nos quedamos Álvaro y yo solos en la habitación. Me hizo una seña con la cabeza, me levanté y le seguí hasta la pequeña terraza del hotel. Nos sentamos en las sillas de plástico.
-Dani nos dijo que tenías novio, pero al final ha resultado ser tu primo ¿no?-dijo después de unos minutos en un silencio incómodo.
-Sí, es un pesado y desde pequeños siempre le ha dado por decir que es mi novio para espantar a todos los chicos que se me acercan-respondí.
-Entonces es un poco posesivo y celoso-rió.
-Sí, aunque la que siempre le gustó fue Isa-dije-. ¿De qué querías hablar?-pregunté.
-Isa nos contó que no te llevas muy bien con tus padres...
-No quiero hablar de eso-lo corté.
-Tranquila, solo quiero que sepas que aquí tienes un amigo por si necesitas hablar, llorar, gritar o salir corriendo.
-Muchas gracias, eres un buen amigo y una gran persona-le sonreí y lo abracé.
-No tienes que darlas-me devolvió el abrazo.
Estuvimos un rato más hablando y después entramos a la habitación, Dani ya había salido de la ducha y estaba solo con los calzoncillos puestos, David salió del baño con una toalla puesta y Álvaro entró a ducharse. Yo salí de nuevo a la terraza.
-¿Qué te pasa, por qué te sales?-preguntó David.
-Me voy a quedar ahí dentro mirando como os cambiáis ¿no?-dije sin mirar hacia dentro.
Ellos se rieron y salieron, solo llevaban un pantalón corto.
-No me hace gracia, soy una señorita y deberíais tener consideración por mí-dije sonrojada mirando hacia el paisaje.
-Muchas de las chicas de España pagarían por vernos sin camiseta, tú nos tienes aquí y en vez de alegrarte la vista, miras hacia otro lado-dijo Dani.
-Ya, pero es que yo no soy como esas chicas y ya os vi bastante en Londres-dije pero después me arrepentí.
-O sea, que nos echaste el ojo y bien echado en Londres ¿eh?-dijo David con una sonrisa y una ceja levantada.
-¡NO!-grité-Yo...
-Te hemos calado-se rió Dani pasándome un brazo por los hombros.
-Laura, ¿te vas a duchar?-preguntó Álvaro desde dentro de la habitación.
¡Gracias Dios! Dije para mí misma, me separé de Dani y entré. Álvaro también llevaba solo un pantalón y su perfecto torso al descubierto.
-¿Vais a haceros unas fotos para vender vuestros cuerpos o lo hacéis por gusto?-pregunté al aire entrando al baño y dejando a Álvaro mirándome extrañado.
Me di una ducha, me relajé un poco y me puse el pijama. Salí fuera y me fijé en que David estaba tumbado en una cama con el móvil, Dani sentado en la otra cama con el móvil también y Álvaro en la terraza. Sin dirigirle la palabra a ninguno, me senté en el sofá, cogí mi móvil y le mandé un WhatsApp a mi primo:
Lau: ¡Esta me la pagas!
No contestó por lo que supuse que ya estaría dormido. Eran las doce de la noche y yo estaba bastante cansada. Álvaro entró.
-¿Cómo vamos a dormir?-preguntó mirándome.
-Pues como lo hacemos siempre, tumbándonos en la cama, cerrando los ojos y listo-dijo David.
-Me refiero a cómo vamos a organizarnos-le dijo.
-Yo duermo en el sofá-dije.
-¿Por qué?-preguntó Dani.
-Pues porque solo hay tres camas y somos cuatro personas-dije como si fuera lo más obvio del mundo, y lo era.
-Duerme conmigo, no sería la primera vez-dijo David con una sonrisa pícara.
-En tus sueños guapito, prefiero el sofá-le dije con una sonrisa falsa.
-Duerme en mi cama y yo en el sofá-dijo Álvaro.
-No, gracias. Yo duermo en el sofá y ya-dije y me tumbé-.Buenas noches y no tardéis mucho en apagar la luz.
Les di la espalda y cerré los ojos. Escuché un poco de movimiento, a los chicos susurrar algo parecido a "es una cabezona" y la luz apagarse. Me desperté, eran las tres de la madrugada y no podía dormir. Vale, el sofá era incomodísimo, pero no era por eso. Había algo que no me dejaba dormir tranquila. Me salí a la terraza, apoyé los brazos en la barandilla y me puse a mirar hacia el frente.
-¿No puedes dormir?-me sobresalté y me giré para mirarlo
-No, ¿tú tampoco?-pregunté volviendo a mirar hacia el paisaje.
-No. Eres una cabezona, podrías estar durmiendo ahora mismo cómoda en una de las camas-dijo poniéndose a mi lado e imitando mi postura.
-No es que el sofá sea incómodo, es que hay algo que no me deja dormir, como un mal presentimiento-dije.
-¿Sobre qué?-preguntó.
-No sé, solo sé que es algo malo-suspiré.
-No pienses en eso, puede que solo sea tu imaginación y luego no pase nada-dijo-.O que has presentido que teníamos que hablar.
-Creía que estaba todo hablado, como te fuiste anoche sin decir nada y bastante enfadado-le eché en cara.
-No era enfadado, sino celoso y bastante dolido-lo miré-.Me fastidió que me dijeras que no podías ser mi novia porque era cantante y estaríamos distanciados y que después te llegara aquel mensaje de tu supuesto novio.
-Dani, si tuviera novio lo habría dicho cuando estuvimos en Londres y no habría dejado que me besaras-dije mirando hacia otro lado.
-Lo sé, tú no eres como las demás-me cogió por la barbilla para que lo mirara.
-¿Cómo las demás?
-Sí, yo sé que no estarías conmigo por quién soy, sino por como soy-respondió-.Y eso es lo que más me gusta de ti.
-Dani yo...
-Sh-me cortó-.Déjame terminar, por favor-me miró a los ojos. Yo solo asentí-.Me fijé en ti cuando me miraste en el aeropuerto cuando llegamos a Londres, después, cuando te vi en la piscina quise acercarme a ti para conocerte y el recuerdo que siempre va conmigo desde que te fuiste de Londres, es la foto que nos sacamos en el London Eye.
-Yo...
No me dio tiempo a responder porque mi móvil sonó, debía ser Isa o Jesús que se aburría. Aunque me acordé de mi abuela y fui corriendo a cogerlo. Era un WhatsApp de Paula.
-¿Algo malo?-preguntó cuando salí a la terraza con el móvil en la mano.
-Muy malo-respondí poniéndome a su lado.
-¿Qué pasa?-preguntó preocupado.
Leí el WhatsApp en alto:
Paula: ¿No eras la santita de la familia? Pues tengo algo que prueba que no. Míralo y si no haces lo que te voy a pedir, España entera se va a enterar.
Y debajo mandó la foto de Dani y mía, ¿cómo la tenía?
Lau: ¿Cómo tienes tú esa foto?
Paula: Vaya, hasta que te dignas a contestar. Pues eso se lo debo a tu gran amiga Isa, ella te la mandó como regalo para tu cumple y yo la cogí mientras tú estabas en el centro comercial con ella y tu otra nueva amiga. Ya sabes, ahora tienes que hacer lo que yo te pida a cambio de que no la publique en internet. Nos vemos. Besitos.
Me llevé las manos a la cabeza, eso no me podía estar pasando.
-Solo me faltaba esto, yo la mato-dije alterada.
-Tranquila, no creo que haga nada malo en tu contra, es tu hermana-dijo Dani intentando tranquilizarme.
-Porque es mi hermana, la conozco y sé cómo es-dije-. ¿Sabes cuál es la habitación de Blas y Carlos?
-Sí, la de aquí al lado. ¿Por?
Salí de la habitación y toqué en la de los chicos como si no hubiera mañana y casi al punto de tirar la puerta abajo.
-Lau...
Abrió la puerta un hombre bastante fornido, grandote y con una cara de mala leche... Impresionante.
-Em... Yo... L-lo siento-dije.
-Discúlpela, es que su novio la engaña con otro y le han dicho mal la habitación-dijo Dani, yo lo miré.
-La próxima vez entérate mejor de la habitación antes de tocar guapita-dijo el hombre y volvió a entrar en la habitación cerrándola de un portazo.
Yo me quedé asustada, miré a Dani y él se reía. Pasé por su lado, le di un buen puñetazo en el brazo y fui a la habitación del otro lado. Toqué la puerta también a lo bestia y me abrió Blas con cara de sueño. Lo empujé y vi a todos con caras de sueño mirándome extrañados.
-¡ISABELA RODRÍGUEZ!-grité, ella se despertó de golpe y me miró como con miedo, yo nunca la había llamado por su nombre y apellido.
-¿Q-qué pasa?
-Mira-le enseñé el móvil.
Ella abrió la boca y solo pudo soltar un insulto para mi adorada hermanita menor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario