*Laura*
Estaba en el aeropuerto despidiéndome de mis padres, iba a coger un avión para irme a Londres. Por fin había conseguido que me dejaran irme de vacaciones allí. Solo serían dos semanas, pero serían las dos mejores semanas de mi vida y junto a mi mejor amiga de la infancia: Isa.
Era verano de 2011, y gracias a mis buenas notas en la universidad, había logrado lo que quería desde hace bastante tiempo.
Isa era un poco más bajita que yo, rubia con el pelo ondulado, lo ojos verdes y un una sonrisa siempre en la cara. Era muy alegre, divertida y alocada, pero siempre conseguía sacarme una sonrisa hasta en los peores momentos y se lo agradezco. Era un año más pequeña que yo, pero siempre estábamos juntas.
Yo no era ni alta ni baja, de estatura media aunque tenía complejo por mi altura y decía que soy bajita. Tenía 19 años, el pelo castaño claro, los ojos entre verdes y azules y tímida tímida hasta el punto de sonrojarme si alguien me miraba fijamente durante un rato.
-¡Laura!-me llamaron.
-¡Isa!-se acercó a mí y me abrazó.
-¿Lista?-preguntó.
-Sí-respondí.
Nos terminamos de despedir de nuestros padres y fuimos a facturar las maletas y después a montarnos en el avión. Durante las dos horas y media que duró el viaje, nos las pasamos hablando, durmiendo y hablando. Cuando nos juntábamos, era muy común entre nosotras hablar de todo y de todos.
Llegamos a nuestro destino y cuando estábamos esperando por nuestras maletas, vi a un chico que me miró y me sonrió. Yo en aquel momento me odié, ya que me sonrojé y aquel chico soltó una pequeña risita. Cogió sus maletas y se fue con otros chicos.
Estuve un rato pensando en aquel chico, era rubio, con los ojos claros y una sonrisa que quitaba el aliento hasta que mi querida amiga me sacó de una manera muy dulce...
-¡Laura!-gritó en mi oído, ella era de todo menos dulce.
-¿Qué?-pregunté sobresaltada.
-Llevo un rato diciéndote que nos vayamos y estás pasando de mí-se hizo la ofendida y puso un puchero.
-Perdóname-puse carita de cachorrito abandonado-y vamos a por un taxi para que nos lleve al hotel.
Me hizo caso. Vi al chico de antes subir a una furgoneta con los otros chicos que iban con él, nos subimos al taxi y le di la dirección del hotel. Cuando llegamos, nos quedamos algo pilladas no esperábamos que el hotel fuera así de grande y bonito. Nos acercamos a la recepción y dimos nuestros nombres. Nos dio una habitación para las dos. Subimos acompañadas por un chico que nos llevaba las maletas. Isa se pasó todo el rato que estuvimos en el ascensor coqueteando con él, era muy suelta y, según ella, los chicos guapos le podían. Salimos del ascensor, abrí la puerta y entramos en nuestra habitación. Era bastante grande, con dos camas, un sofá, una tele frente a las camas, dos armarios, uno a cada lado de la cama, un cuarto de baño amplio. Estábamos alucinando, nuestros padres se habían esmerado con el hotel y la habitación. Le dimos algunas monedas de propina al chico y se fue sonriéndole a mi amiga, quién le guiño un ojo y cerró la puerta.
-No tienes remedio-negué con la cabeza divertida.
-¿Por qué lo dices?-preguntó cotilleando la habitación.
-Acabamos de llegar y ya has estado flirteando con el botones-reí.
-Es que ya sabes que los chicos guapos me pueden-se hizo la inocente.
-Eres un caso perdido-volví a reír por la cara que había puesto Isa.
-¡Hay piscina!-gritó de repente mirando por la ventana.
-Ah, ¿y?-dije indiferente.
-Pues que a qué esperamos. Seguro que allí hay chicos guapos y en bañador-dijo con ojos soñadores y una mirada pícara.
-Ah.
-¿Cómo que ah?-se alteró un poco-Ahora mismo te pones el bikini y te bajas conmigo a la piscina a admirar a todos esos monumentos que nos están esperando ahí abajo-dijo señalando la piscina desde la ventana.
Suspiré y le hice caso, era imposible llevarle la contraria a esa chica a menos que quisieras que te matara.
Nos pusimos el bikini y bajamos a la piscina. Yo no tenía intención de bañarme, así que me senté en una tumbona, me eché crema y me puse a tomar el sol mientras mi amiga se bañaba. De pronto, escuché una voz a mi lado.
-Hola-me dijeron en inglés. Miré a mi derecha y me encontré con el chico del aeropuerto.
-Hola-le respondí en el mismo idioma ya que él era inglés.
-Me llamo Dani, ¿y tú?-se presentó.
-Laura-le sonreí.
-¿Eres de aquí?-preguntó.
-No, soy española ¿y tú?
-Vaya, tienes un buen acento. No hubiera pensado que fueras española-me halagó-.Yo soy de España también.
-¿Sí? Yo pensaba que eras de aquí-dije.
-No será por mi acento, no es demasiado bueno-rió.
-No puede ser-dijo Isa acercándose a nosotros.
-¿Qué pasa?-le pregunté.
-¡Estás hablando con Dani Auryn!-alzó la voz y el chico escondió la cara.
Me quedé de piedra, hacía varias semanas que había descubierto a aquel grupo y en el que primero me fijé fue en él. Lo miré bien y caí en que el chico que había a mi lado era él, ¿cómo no me había dado cuenta?
Estaba en el aeropuerto despidiéndome de mis padres, iba a coger un avión para irme a Londres. Por fin había conseguido que me dejaran irme de vacaciones allí. Solo serían dos semanas, pero serían las dos mejores semanas de mi vida y junto a mi mejor amiga de la infancia: Isa.
Era verano de 2011, y gracias a mis buenas notas en la universidad, había logrado lo que quería desde hace bastante tiempo.
Isa era un poco más bajita que yo, rubia con el pelo ondulado, lo ojos verdes y un una sonrisa siempre en la cara. Era muy alegre, divertida y alocada, pero siempre conseguía sacarme una sonrisa hasta en los peores momentos y se lo agradezco. Era un año más pequeña que yo, pero siempre estábamos juntas.
Yo no era ni alta ni baja, de estatura media aunque tenía complejo por mi altura y decía que soy bajita. Tenía 19 años, el pelo castaño claro, los ojos entre verdes y azules y tímida tímida hasta el punto de sonrojarme si alguien me miraba fijamente durante un rato.
-¡Laura!-me llamaron.
-¡Isa!-se acercó a mí y me abrazó.
-¿Lista?-preguntó.
-Sí-respondí.
Nos terminamos de despedir de nuestros padres y fuimos a facturar las maletas y después a montarnos en el avión. Durante las dos horas y media que duró el viaje, nos las pasamos hablando, durmiendo y hablando. Cuando nos juntábamos, era muy común entre nosotras hablar de todo y de todos.
Llegamos a nuestro destino y cuando estábamos esperando por nuestras maletas, vi a un chico que me miró y me sonrió. Yo en aquel momento me odié, ya que me sonrojé y aquel chico soltó una pequeña risita. Cogió sus maletas y se fue con otros chicos.
Estuve un rato pensando en aquel chico, era rubio, con los ojos claros y una sonrisa que quitaba el aliento hasta que mi querida amiga me sacó de una manera muy dulce...
-¡Laura!-gritó en mi oído, ella era de todo menos dulce.
-¿Qué?-pregunté sobresaltada.
-Llevo un rato diciéndote que nos vayamos y estás pasando de mí-se hizo la ofendida y puso un puchero.
-Perdóname-puse carita de cachorrito abandonado-y vamos a por un taxi para que nos lleve al hotel.
Me hizo caso. Vi al chico de antes subir a una furgoneta con los otros chicos que iban con él, nos subimos al taxi y le di la dirección del hotel. Cuando llegamos, nos quedamos algo pilladas no esperábamos que el hotel fuera así de grande y bonito. Nos acercamos a la recepción y dimos nuestros nombres. Nos dio una habitación para las dos. Subimos acompañadas por un chico que nos llevaba las maletas. Isa se pasó todo el rato que estuvimos en el ascensor coqueteando con él, era muy suelta y, según ella, los chicos guapos le podían. Salimos del ascensor, abrí la puerta y entramos en nuestra habitación. Era bastante grande, con dos camas, un sofá, una tele frente a las camas, dos armarios, uno a cada lado de la cama, un cuarto de baño amplio. Estábamos alucinando, nuestros padres se habían esmerado con el hotel y la habitación. Le dimos algunas monedas de propina al chico y se fue sonriéndole a mi amiga, quién le guiño un ojo y cerró la puerta.
-No tienes remedio-negué con la cabeza divertida.
-¿Por qué lo dices?-preguntó cotilleando la habitación.
-Acabamos de llegar y ya has estado flirteando con el botones-reí.
-Es que ya sabes que los chicos guapos me pueden-se hizo la inocente.
-Eres un caso perdido-volví a reír por la cara que había puesto Isa.
-¡Hay piscina!-gritó de repente mirando por la ventana.
-Ah, ¿y?-dije indiferente.
-Pues que a qué esperamos. Seguro que allí hay chicos guapos y en bañador-dijo con ojos soñadores y una mirada pícara.
-Ah.
-¿Cómo que ah?-se alteró un poco-Ahora mismo te pones el bikini y te bajas conmigo a la piscina a admirar a todos esos monumentos que nos están esperando ahí abajo-dijo señalando la piscina desde la ventana.
Suspiré y le hice caso, era imposible llevarle la contraria a esa chica a menos que quisieras que te matara.
Nos pusimos el bikini y bajamos a la piscina. Yo no tenía intención de bañarme, así que me senté en una tumbona, me eché crema y me puse a tomar el sol mientras mi amiga se bañaba. De pronto, escuché una voz a mi lado.
-Hola-me dijeron en inglés. Miré a mi derecha y me encontré con el chico del aeropuerto.
-Hola-le respondí en el mismo idioma ya que él era inglés.
-Me llamo Dani, ¿y tú?-se presentó.
-Laura-le sonreí.
-¿Eres de aquí?-preguntó.
-No, soy española ¿y tú?
-Vaya, tienes un buen acento. No hubiera pensado que fueras española-me halagó-.Yo soy de España también.
-¿Sí? Yo pensaba que eras de aquí-dije.
-No será por mi acento, no es demasiado bueno-rió.
-No puede ser-dijo Isa acercándose a nosotros.
-¿Qué pasa?-le pregunté.
-¡Estás hablando con Dani Auryn!-alzó la voz y el chico escondió la cara.
Me quedé de piedra, hacía varias semanas que había descubierto a aquel grupo y en el que primero me fijé fue en él. Lo miré bien y caí en que el chico que había a mi lado era él, ¿cómo no me había dado cuenta?
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