sábado, 27 de abril de 2013

Capítulo 50: Una noche para nosotros


*Raquel*
Después de la genial idea de los chicos de hacer una apuesta... Estuvimos discutiendo un rato sobre qué se apostaría.
-No digáis burradas que luego no podáis cumplir-dijo Laura.
-Yo estoy de acuerdo con Lau. No vale rajarse, así que pensad en algo que podáis cumplir-dije.
-¿Qué os parece si hacemos dos equipos?-preguntó Álvaro-Es decir, el equipo de los que dicen que será niño y el equipo de los que decimos que será niña. Cuando se sepa el sexo del bebé, quedamos todos y el equipo perdedor deberá hacer algo por el ganador.
-Me parece buena idea-dijo David.
-Sí, a mí también y así nadie saldrá picado-dijo Dani.
-Habla por ti cariño-le dijo Laura dedicándole una mirada.
-Uuuh-saltamos todos riéndonos.
-Voy a ir pensando en algo,  porque como sea niño... Te vas a enterar-le dijo.
-Mi instinto me dice que será niña, así que el que se va a tener que preparar, vas a ser tú-le señaló.
-Como tu instinto sea igual que el sexto sentido ese tuyo de mujer que usaste en Londres... Apañados vamos-dijo.
-Hey-le dijo dándole un pequeño golpe en el brazo.
-¿Qué pasó en Londres?-preguntó Clara.
-¿Y cuándo?-siguió con el interrogatorio mi hermana.
Eso no nos lo había contado, ¿qué pasaría?
-No pasó nada, Dani que se puso celoso de mi inglés-dijo Laura.
-Claro... Me dijo que me fiara de su sexto sentido de mujer para encontrar el camino y fue a preguntarle a una señora-se defendió Dani.
-O sea que os perdisteis-dijo Blas pícaro.
-El último día que pasamos en Londres, no estuviste sola, sino con él-dijo Isa señalándola.
-Sí, pero no fue aposta. Yo estaba tranquila pensando en mis cosas y él se me acopló con una amenaza-respondió Laura.
-¿La amenazaste?-se rió Carlos.
-No-contestó Dani.
-Que va-añadió Laura-.Me dijo que si no aceptaba dejar que él fuera mi guía, se pasaría el día dándome con el dedo en el moflete.
-¡Es verdad!-exclamó Dani y comenzó a darle a Laura en la mejilla.
-¡Estate quieto!-gritó y se apartó todo lo que pudo de su novio.
-Lo siento, pero nunca le reveles tu punto débil a tu enemigo-le dijo Dani guiñándole un ojo.
-Lo siento, pero ese no es mi punto débil-le devolvió el guiño-. ¿Ahora eres mi enemigo? Yo pensaba que eras mi novio, pero si me quieres declarar la guerra, adelante.
Dani se quedó con la boca abierta y nosotros nos quedamos expectantes para ver qué pasaba al final.
-Luego los de las peleas somos nosotros-dijo David.
-Es que siempre sois vosotros-dijo Carlos.
-No hablemos que tú te has picado hoy con Clara-dije.
-Porque se fue sin decir nada-se hizo el ofendido.
-Chicos, creo que nos estamos desviando del tema-dijo Blas.
-Sí, os estáis yendo por las ramas-lo secundó Isa.
-Han empezado ellos-dijo David señalando a Dani y Laura.
-¿Perdón?-preguntó Dani.
-Pues eso-dijo Ainhoa.
-Ha sido Laura la que ha lanzado el hacha de guerra-se defendió.
-Sí, ya...-dijo Laura.
-Ellos son testigos-nos señaló.
-¿Testigos de qué, de que una chica te puede?-preguntó Carlos riendo.
-Porque si es de eso... Sí, todos somos testigos-rió Clara.
-¿Por qué siempre la tomáis conmigo?-preguntó Dani cruzándose de brazos y poniendo un puchero.
-Yo no-dijo Isa.
-Porque eres la enana y comprendes al peque-dijo Álvaro.
-Tú me comprendes-le dijo Dani a Isa.
-Nos estamos desviando otra vez del tema-dijo Ainhoa.
-¿Por qué discutíamos?-preguntó David un poco despistado.
-Pues...-empezó Álvaro.
-No te piques anda, ¿me perdonas?-le susurró Laura a Dani.
Yo, como estaba al lado de ella, los escuché.
-Solo si haces algo por mí-respondió.
-¿Qué quieres que haga por ti?
Ellos estaban tan concentrados el uno en el otro que no se dieron cuenta de que todos estábamos expectantes a lo que decían. 
Dani subió y bajó las cejas de forma pícara varias veces en respuesta a su chica.
-A ver si la que se va a picar ahora voy a ser yo...
-No te piques.
Dani se acercó a ella y la besó suavemente.
-Aaaaw-exclamamos todos a la vez.
Se separaron, Laura rió nerviosa y se sonrojó un poco. Dani sonrió, la abrazó y le dio un beso en la mejilla.
-Sois tan monos-dijo Ainhoa.
-Los demás también son monos-dijo Laura cortada.
-Raquel-me susurró David en el oído.
-Dime-lo miré.
-¿Nos vamos?-preguntó mirándome a los ojos.
-¿A dónde?
-A estar...-parecía tímido-el día nosotros solos.
-Me tienta la idea, pero Ainhoa...
-No os preocupéis por mí-vale, todos nos estaban escuchando-.Además, yo ya he quedado.
-¿Con quién?-pregunté sorprendida-Ya no me cuentas nada.
Le sonó el móvil, lo miró y...
-Me tengo que ir, adiós chicos.
Se despidió de todos y se fue. Todos nos miramos entre nosotros.
-Si quería dejarnos con la intriga... Lo ha hecho-dijo Clara. Todos asentimos. 
Álvaro estaba con él móvil, Blas e Isa hablando entre ellos con sonrisas, Carlos y Clara empezaron una guerra de pequeños piques que perdonaban con besos y Laura y Dani estaban dándose mimos, más monos que eran estas parejitas. El pobre de Álvaro quedaba en medio con Ainhoa, pero como mi amiga se había ido... ¿A dónde habría ido? Me lo tendría que contar sí o sí.
-Entonces...
-Tendremos el día para nosotros-le sonreí.
Me sonrió y me dio un beso corto. Nos levantamos, nos despedimos de los chicos y nos fuimos. Íbamos por la calle uno al lado del otro.
-Tengo que preguntarte una cosa-dijo de pronto.
-Dime-lo miré.
-¿Te importa si mis fans se enteran de que estamos juntos?-preguntó.
-David, eso es decisión tuya-respondí-.Eres tú el que debe decidir si quieres que tus fans sepan o no que somos novios. A mí me da igual, mientras tú y yo lo sepamos, no me importa el resto.
-¿Sabes lo que significa eso para mí?-preguntó con una sonrisa enorme y abrazándome por la cintura.
-¿Qué?-sonreí también y pasé mis brazos por sus hombros.
-Significa mucho y que quieres ir conmigo enserio-me miró tierno, me daban ganas de achucharlo.
-Es que quiero ir contigo enserio, ¿tú no?-pregunté mirándolo a los ojos.
-Claro que sí-me besó.
Nos dimos la mano y llegamos a su piso. No era muy grande, tenía dos habitaciones, el baño, la cocina y un balcón-terraza. Estaba genial para, como mucho, dos personas. 
-¿Te gusta?-me preguntó abrazándome por detrás.
-Sí, está bien para una persona-respondí.
-Sí, una sola persona...-lo miré con la ceja levantada y empezó a reírse, por lo que cambié mi mirada a una interrogativa.
-Me encanta tu cara cuando te pones celosa-siguió riendo-.Y sí, vivo solo.
-No me he puesto celosa-le dije separándome de él.
-Mentira.
-Verdad.
-Demuéstramelo.
-¿Cómo?-pregunté.
-Sorpréndeme-se encogió de hombros.
Lo miré con los ojos entrecerrados, tiré de su camiseta hacia mí haciendo que se acercara a mí y se agachara un poco y lo besé.
-¿Demostrado?
-Sí, estás celosa-rió.
-Idiota.
-Anda no te enfades y ven-me cogió de la cintura.
Me acercó a él todo lo que pudo y me besó. Un beso lento y dulce.
-Em... David-dije entre beso y beso.
-¿Mmm?
-¿No crees que tienes las manos un poco abajo?-pregunté sintiendo su manos en mi trasero.
-¿No puedo tocar?-preguntó separándose un poco de mí para mirarme.
-Creo que no-dije dubitativa.
-¿Por qué? Si eres mi novia, se supone que puedo tocar porque también me pertenece.
-Entonces, esto también me pertenece, ¿no?-pregunté bajando mis manos desde su pecho hasta su trasero.
-Si quieres-se encogió de hombros.
-Tonto-le di un beso corto-.Anda, vamos a preparar la comida que muero de hambre.
-Jo, yo no quiero cocinar-se quejó poniendo un puchero.
-Es tu casa-le señalé.
-Pero no me gusta cocinar-parecía un crío y me hacía gracia.
-Está bien, yo cocino-me di por vencida-.Pero tú me ayudas.
-Vale.
Nos fuimos a la cocina y preparamos la comida entre besos y risas. Cuando terminamos de comer y de recoger todo lo que habíamos ensuciado, nos sentamos en el sofá y nos pusimos a ver un maratón de películas, tanto de amor como de miedo y comedias. 
-¿Pedimos pizza?-preguntó.
-Vale-respondí.
Nos comimos la pizza viendo la última película del maratón. Dejé de mirar la película y lo miré a él, estaba concentrado en la tele y yo no pude reprimir las ganas de abrazarlo, así que lo hice.
-Ei, ¿pasa algo?-preguntó rodeándome con un brazo.
-Que llevaba toda la tarde con ganas de abrazarte-me encogí de hombros y apoyé la cabeza en su pecho.
David rió, me dio un beso en la cabeza y me apretó un poco contra él. Cuando la película acabó, recogimos el salón un poco y yo recogí mis cosas para irme, ya era tarde. Le di un beso y me dirigí hacia la puerta.
-Raquel-me llamó. Me giré y lo miré-. ¿Y si nos dedicamos una noche para nosotros?
Sonreí, me encantaba cuando era lanzado y decía las cosas así pero a la vez se ponía algo tímido. Me acerqué a él, dejé mi bolso en el sillón y lo abracé por el cuello mientras él me abrazaba por la cintura.
-Una noche para nosotros me parece una idea genial-sonreímos y nos besamos.
A cada beso que nos dábamos, dejaban de ser dulces y lentos para ser más apasionados y ansiosos. La temperatura empezó a subir y la ropa a estorbar.
Nos fuimos a su habitación y allí nos entregamos el uno al otro sin pensar en algo más que no fuera nosotros dos. Iba a ser una noche para nosotros y así lo fue.

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