*Laura*
La llegada del miércoles fue muy lenta, estaba nerviosa porque Dani la
noche del chantaje de mi adorada hermana menor, me dijo que si quería estar con
él. Iba a responderle otra vez que no, no porque fuera cantante, sino por las
distancias, que nunca hacen nada bueno. Pero me dijo que le contestara el
miércoles después de la quedada con Paula. Llegué a Málaga y llamé a Isa. Fui a
por Paula a mi casa y la llevé al parque donde estaría con los chicos. Cuando
llegamos, todavía no habían llegado, por lo que Paula comenzó a desesperarse.
-Como no vengan tendrás que asumir las consecuencias-me amenazó, yo
asentí.
Miré y vi como un coche llegaba. Aparcó y salieron, de conductor iba
Dani, de copiloto Blas y detrás iban David y Álvaro. Carlos se había quedado
con Isa para poder quitarle la foto a Paula.
-Falta uno, espero que venga-dijo.
-Hola-dijo Dani acercándose a ella y mientras la abrazaba, me miró a mí y
me sonrió.
Yo agaché la mirada sonrojada, saludé a los chicos con la mano y me fui a
esconder para tener vigilada a mi hermana y sus hormonas de adolescente. Desde
mi escondite, vi como Dani tonteaba con Dani y me sentí celosa, muy celosa.
Sabía que eso era lo acordado y que yo no era nada de Dani pero... No podía
evitar sentir eso que me recomía por dentro. Al rato, llegó Isa y me contó lo
que Carlos le había dicho, le dije que dejara decidir a su corazón mientras
miraba algo de cada uno. Carlos le quitó el móvil a Paula y lo trajo hasta
dónde estábamos nosotras escondidas, le borré la foto e Isa se lo bloqueó.
Carlos dejó el móvil al lado de ella en el suelo sin que se dieran cuenta, se
levantaron todos y se fueron dejándola sola, mosqueada y atónita. Nos fuimos a
dar una vuelta por el pueblo y en un momento, me vi entre unos brazos que me
llevaban en volandas hasta una fuente.
-¡NO! ¡SUÉLTAME!-grité.
-¿Qué me das a cambio?-preguntó.
-No sé, lo que me pidas-dije y me soltó.
-¿Lo que te pida?-me miró pícaro.
-Mientras no sea nada descabellado, que ya nos conocemos-le advertí.
-Yo quiero un beso tuyo-dijo como un niño pequeño.
-¿Qué?-lo miré atónita.
Miré a mi alrededor y los chicos e Isa estaban igual que yo.
-Sí, ¿qué tiene de malo un beso en la mejilla de una amiga a un
amigo?-preguntó, suspiré aliviada.
Le di un beso en la mejilla y él se puso a dar saltitos como un crío.
-Una pregunta-miré a los chicos-. ¿Enserio David es el mayor de los
cinco?
-Sí-contestaron.
-Pues no lo parece-me reí.
Estuvimos un rato más dando una vuelta y cuando me di cuenta, me quedé a
solas en el mirador con Dani, ¿dónde se habían metido los chicos? Me empecé a
poner nerviosa.
-Parece que nos han dejado solos-dijo.
-Sí-respondí.
-¿Has pensado en lo que te dije?-preguntó mirándome.
-Sí-dije aún sin mirarle, no me atrevía porque podría quedarme embobada
con sus increíbles ojos azules.
-¿Y qué?-dijo un poco impaciente-¿Me vas a dar una oportunidad o vas a
volver a decirme que las distancias esto, las distancias lo otro?
-Yo...-agaché la mirada, ¿cómo se lo decía?
-Laura, las distancias me importan muy poco, yo solo sé que te quiero-me
dijo desesperado por mi silencio-. ¿Quieres ser mi novia?
Suspiré, saqué valor desde dentro de mí y le di mi respuesta:
-Sí.
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