*Laura*
Me quedé muda sin saber qué decir.
-¿No contestas?-me preguntó.
-Yo... No sé qué decir-dije mirando hacia el suelo.
-Pues no digas nada, solo deja que tu corazón hable-dijo acercándose a
mí.
-No puedo pensar con claridad, estoy echa un lío, casi no te conozco y
estaremos distanciados-dije.
-Lo sé, pero puedo venir a visitarte o ir tú y vernos cuando vayas a ver
a las chicas.
Lo miré sin saber qué decir. Estaba echa un lío.
-¿No piensas responder?-preguntó impaciente.
-No sé qué responder-dije y me sonó el móvil.
Era un WhatsApp de número desconocido.
X: Hola, me han dicho que estás en el pueblo, ¿es verdad?
Lau: ¿Quién eres?
X: Tu novio.
Me quedé helada, ¿mi novio? Dani miró el móvil, se levantó y salió de la
casa de madera. Fui tras él, me miró serio.
-¿Cuándo pensabas decirme que tenías novio?-preguntó molesto.
-No tengo novio-respondí.
-¿No? ¿Entonces qué es el chico del WhatsApp?
-No sé, ni siquiera sé quién es-dije.
-Pues parece que él sí sabe quién eres. No sé por qué he perdido el
tiempo-dijo.
A mí se me vino el mundo encima. Le di un empujón y eché a correr hasta
encerrarme en mi habitación de un portazo. Ni siquiera me fijé en si estaba Isa
allí, solo me eché sobre la cama y empecé a llorar.
Al día siguiente, me desperté e Isa entró a la habitación, no le dije
nada. Al final decidí decirle la verdad y el por qué no me iba con ella a
Madrid. Al poco rato, entró Blas y me preguntaron qué había pasado la noche
anterior porque Dani se había ido del pueblo, suspiré y se lo conté. Sobre las
once, me llegó otro WhatsApp de mi supuesto novio diciendo que quería verme en
la plaza. Avisé a mi abuela y nos fuimos los tres hasta la plaza. Cuando
llegué, escuché un grito:
-¡Novia!-me giré y lo vi.
No me podía creer quién era. Isa y Blas me miraban esperando alguna reacción
por mi parte ya que ellos no conocían a ese chico. Me acerqué hasta él y mis
amigos me siguieron.
-¡Tú eres tonto!-le di un golpe en el brazo.
-Veo que sigues teniendo la misma costumbre-rió dándose en el brazo en el
que le había pegado-.Y que das fuerte.
-No me hace gracia eres un... ¡Ah!-di un zapatazo en el suelo del coraje.
-No te enfades y dame un abrazo y un beso anda-dijo abriendo los brazos.
Puse los ojos en blanco y le di un abrazo. Lo había echado de menos,
hacía mucho tiempo que no lo veía.
Blas carraspeó a mis espaldas.
-Jesús, ellos son Blas e Isa, mis mejores amigos-los señalé-.Chicos, él
es Jesús, mi primo.
-¿Tu primo?-preguntó Isa.
-Sí, desde peques tiene la mala costumbre de ir diciéndole a todo el
mundo que somos novios-contesté.
-Entonces Dani...-dijo Blas.
-Se ha ido muerto de celos-terminó Isa.
-Ups, ¿ya tenías otro novio?-preguntó mi primo ligeramente arrepentido.
-Dani no es mi novio y si se ha ido celoso es porque le ha dado la
gana-dije malhumorada.
-Lau...-dijo mi amiga.
-Nada-la corté.
-Chicas, tengo que irme a Valencia. La firma no se puede atrasar más-nos
dijo Blas con el móvil entre las manos.
-Yo te llevaría, pero no tengo coche-dije.
-Yo sí y no tengo nada que hacer hoy, así que si queréis os llevo-dijo
Jesús.
Blas aceptó, fuimos a casa de mi abuela, le dije que volvía por la noche
o al día siguiente por la mañana y nos montamos en el coche de mi primo. Él
conducía, yo iba de copiloto y Blas e Isa iban detrás.
Después de un par de horas en el coche, paramos en un bar a comer algo ya
que era la hora de la comida y nuestros estómagos se empezaron a quejar. Cuando
terminamos de comer, pagamos y seguimos con el trayecto. Llegamos y paramos en
un centro comercial, Blas dijo que lo esperaban en una pequeña sala y así fue.
Entramos los cuatro y los Auryn se quedaron mirándonos.
-Hola-dijo Álvaro algo pillado al ver a Jesús.
-¿Quién es él?-preguntó David.
-Mi novio-respondí y miré hacia Dani quien seguía serio y con cara de
pocos amigos.
-Guión primo-dijo Isa riéndose y la miré mal.
-¿Cómo?-David, Carlos, Dani y Álvaro estaban pillados.
-Soy su primo, pero siempre digo que soy su novio para ahuyentar a los
chicos que se acercan a mi adorada primita-explicó Jesús pasándome un brazo por
los hombros.
Carlos comenzó a reír y David miró a Dani, le dio un codazo y también se
echó a reír. Pasamos la tarde con ellos y, cuando quise que nos fuéramos, los
chicos dijeron que nos quedáramos en el hotel y ya nos volviéramos por la
mañana. Miré mal a mi primo en cuanto aceptó, pero no me quedó más remedio, así
que acepté también.
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