*Raquel*
Al final mis padres no se tomaron tan mal la noticia de que iban a ser
abuelos. Y no sé por qué deberían tomárselo a mal, un bebé es una alegría,
aunque mi hermana aún es joven. Pero es su decisión y si ella y Blas quieren
¿por qué debemos oponernos? Al décimo día de mi estadía en Málaga, me llegó un
WhatsApp. Lo leí, en el parque no había nadie más que un par de ancianos y
niños jugando y me aburría bastante.
David: ¿Qué pasaría si me presentara en Málaga?
Raquel: ¿Para qué vendrías a Málaga?
David: Digamos que algo tengo allí y...
Raquel: ¿Qué tienes aquí?
David: Algo muy especial que no tengo con nadie.
Raquel: ¿Y eso es...?
David: A ti.
Me quedé un poco pillada, no me esperaba que me dijera eso. ¿Desde cuándo
David era tan romántico?
David: Sabes que te quiero y sé que tú también sientes lo mismo por mí
Raquel: ¿Por qué dices saber eso?
David: Porque cada vez que me miras, en tus ojos aparece un brillo que
conozco, porque en mí también se refleja cuando estoy contigo, porque te pones
nerviosa cuando me acerco a ti, porque solo cuando estamos juntos sonríes sin
parar...
Raquel: ¿Cómo sabes que sonrío sin parar cuándo estás conmigo si cuando
no lo estás, no me ves?
David: Oh, vamos. Te estoy diciendo lo que siento y... ¡Te quiero!
¿No puedes aceptarlo?
Raquel: Sí lo acepto, solo que no sabes lo que siento y haces como si lo
supieras todo sobre mí.
David: Es que no soy tonto, sé que sientes lo mismo que yo, pero te
niegas a aceptarlo y no sé por qué.
Raquel: Porque eres David Auryn, por eso me cuesta tanto aceptar todo lo
que estoy sintiendo. Por eso y porque... Nunca lo había sentido así por nadie
David: ¿No puedes olvidarte del Auryn? ¿Hacer como Isa y Laura con Blas y
Dani? Si te cuesta aceptarlo, no lo pienses. Deja de darle vueltas y haz lo que
tu corazón te diga
Raquel: Está bien, solo... Déjame pensarlo, ¿sí?
David: Claro :)
Me quedé mirando la conversación, ¿y si le hacía caso? ¿Y si me dejaba
llevar y lo aceptaba? A Laura y a mi hermana no les iba nada mal y en dos meses
harían un año con sus chicos... Me mordí el labio inferior y suspiré, ¿qué
haría?
David: Bueno, volvamos a la pregunta inicial...
Raquel: ¿Cuál?
-¿Qué pasaría si me presentara en Málaga?
Di un bote, me giré y...
-¿Qué haces aquí?-pregunté sorprendida.
-Te echaba de menos-se encogió de hombros.
-Pero aún no se han acabado las vacaciones y deberías aprovecharlas para
estar con tu familia, a mí me tienes muy vista y en tan solo dos días
volveremos a Madrid, nos veremos bastante y...
Me besó, supongo que para que me callara. Sentir lo que ese beso me hizo
sentir, me hizo despejar todas las dudas. Nos separamos.
-¿Y ese beso?-pregunté un poco sorprendida mirándolo. Había sido un beso
profundo y cargado de sentimientos que eran mutuos.
-Quería dártelo-se encogió de hombros.
-Ah-dije-.Bueno, como iba diciendo... En tan solo dos días volveremos a
Madrid, nos veremos muchísimos, nos miraremos, nos diremos cosas,
terminaré picada contigo, saldré corriendo porque no querré verte...
Me volvió a besar de la misma forma. Sonreí durante el beso, me estaba
dando una gran idea.
-¿Y este beso?-pregunté sonriéndole.
-Estabas hablando demasiado-respondió sonriendo también.
-Entonces...
Comencé a hablar súper rápido y cosas sin sentido. Él se comenzó a reír,
se acercó a mí y pasando una mano por mi mejilla, me volvió a besar. Ya me
había pillado.
-Si quieres que te bese, solo tienes que decirlo o robármelo-vale, era
oficial que me había pillado.
-¿Enserio?-pregunté enarcando una ceja.
-Sí-asintió.
Me mordí el labio inferior y lo besé. Fue un beso más largo. Yo pasé mis
manos por su cuello y él las suyas por mi cintura. Sabía que había gente
mirándonos, pero me dio exactamente igual, en ese momento éramos él y yo.
-Estamos dando el espectáculo-le susurré cuando nos separamos apenas unos
milímetros para respirar.
-¿Y te importa mucho?-preguntó.
-Para nada-le sonreí y le di un beso más pequeño.
Nos levantamos y estuvimos dando un paseo los dos dados de la mano.
-Raquel-me llamó.
-Dime-lo miré sonriendo.
-Sobre lo que hemos hablado por WhatsApp...
-Sí-le corté.
-Pues, lo de que te quiero y que sé que tú también me quieres...
-Sí-volví a decir.
-O sea que, quiero decir que si te lo has pensado ya-me miró ¿suplicante?
Reí levemente-¿De qué te ríes?
-De ti.
-¿Por qué?-me miró sorprendido.
-David, te lo he dicho dos veces.
-¿El qué?-ahora estaba extrañado.
-Que sí-le miré a los ojos haciendo gestos raros.
-Ah, entonces no era porque no entendías a qué me refería, sino a que...
-A que sí lo he pensado y sí me voy a olvidar de la parte de Auryn de tu
nombre siempre y cuando tú no la olvides-le corté.
-Nunca, amo a mis fans-me dijo.
-Lo sé-le sonreí.
-Y a ti también-le dediqué una mirada tierna mientras él ponía sus manos
por mi cintura y yo las mías en sus hombros-.A ellas las amo por estar siempre
ahí y apoyarnos incondicionalmente y a ti... Porque me haces sentir especial.
-Yo también te quiero David.
Fuimos acercándonos poco a poco hasta que nos volvimos a besar. Besaba
tan bien que pienso que nunca llegaré a cansarme de sus besos.
Nos separamos con sonrisas en la cara.
-Esto quiere decir que si te pido algo, lo más seguro es que digas que sí
¿no?
-Depende de lo que sea-le dije.
-¿Quieres ser mi novia?
-Claro que sí-le sonreí y volvimos a besarnos, pero mi móvil interrumpió
nuestro primer beso como novios.
Miré la pantalla y me quedé extrañada, ¿Ainhoa?
-¿Sí?-pregunté.
-Raquel, soy Ainhoa.
-¡Sí! Dime cari-David me miró un poco extrañado y yo le acaricié la
mejilla-.¿Ha pasado algo?
-Pues que... ¡Vuelvo a Madrid!
-¡No! ¿Enserio?-me alegré y sorprendí al mismo tiempo-¡Eso es genial!
¿Cuándo te vienes?
-Mañana llego, pero tengo un problemilla y es que no sé dónde quedarme-se
le notaba preocupada.
-No te preocupes, puedes quedarte en mi casa-le ofrecí encantada.
-¿De verdad? ¿No te importa?
-Si me importara no te lo habría dicho idiota-reí.
-Pasaré por alto ese insulto tan cariñoso tuyo-dijo y reímos-.Mañana
cuando esté llegando te llamo. Besos y muchísimas gracias amore mío.
-De nada cari, mañana nos vemos. Un beso-colgué.
Miré a David que me miraba directamente.
-A partir de mañana, va a ver alguien más en el grupo. ¿Os
importará?-pregunté mirándolo a los ojos, esos ojos marrones que tanto me
gustaban.
-Depende de quién sea-dijo volviendo a poner sus manos sobre mi cintura.
-Mi mejor amiga-dije.
-Entonces será bienvenida-afirmó.
Después de un rato, fui a mi casa, le conté a mi hermana lo ocurrido con
David y le pedí que no se lo contara a nadie, prefería que lo contáramos
nosotros. Recogí mis cosas y David y yo nos fuimos a Madrid. A la mañana
siguiente, me la pasé con David, nos estuvimos conociendo más y haciendo cosas
que suelen hacer las parejas, pero nada fuera de lo normal y no penséis mal
porque de los besos no pasamos. Por la tarde, sobre las seis, me llamó Ainhoa
así que fui hasta la estación del AVE y la recogí. Nos fuimos a mi casa. Al día
siguiente, estuvimos haciendo turismo y le presenté a David, me daba cosa
dejarlo solo. Encima que me había acompañado hasta Madrid. Al otro día, recibí
un WhatsApp de Laura.
Lau: Tuuuuuuuuuuu<3
Raquel: Yooooooooooooo<3
Lau: Jajaja, ¿no teníamos que hablar? Me quedé esperando tu llamada :(
Raquel: Ups, lo siento cielo. Pero tranquila, que un día de estos
hablaremos porque te tengo que contar algo... :$
Lau: :O ¿Qué?
Raquel: Ya te contaré...
Lau: Ok... Por cierto, ¿te vienes para el piso? Hemos quedado todos para
una especie de "reencuentro" xD
Raquel: Jajaja, vale y os presento a alguien
Lau: ¿A quién?
Raquel: Mi mejor amiga llegó hace dos días desde Barcelona.
Lau: ¡Guay! Más gente al grupo xD
Raquel: Sí, jajaja
Lau: Bueno, entonces ahora nos vemos, ¿no?
Raquel: Sip, hasta ahora amore ;) <3
Lau: Bye amor <3
Avisé a Ainhoa y nos pusimos rumbo al piso. Ella conocía a los Auryn y se
consideraba fan, pero no Auryner. Toqué en la puerta y me abrió Blas.
-Hola cuñadito-le dije alegre dándole un abrazo.
-Hola-sonrió.
Entramos y los saludé a todos con un beso en la mejilla, incluido David.
-Chicos, ella es Ainhoa. Mi mejor amiga.
-Hola-dijo ella.
-Hola-la saludaron todos.
-Bueno y ahora la otra noticia-dijo David levantándose y todos le
prestaron atención.
Se sentó a mi lado y todos pusieron cara de consecuencia. No pude evitar
reír y, en cuanto terminó de sentarse, le di un beso en los labios.
-¿Eso quiere decir que dejaréis las peleas?-preguntó Carlos.
-Sí-dijimos los dos a la vez.
-Yo no me lo creo-dijo Álvaro riendo
-Y yo no quiero que las dejen-todos miramos a Dani-.¿Qué? Así le dan
vidilla al grupo.
Todos miramos a Dani, algunos más serios que otros y, yo, a la espera de
qué iba a decir.
-Es decir que... ¿Somos imprescindibles?-preguntó David.
-Mmm... Así, así-dijo Dani haciendo un gesto con la mano.
-Pero una peleílla de vez en cuando no hace mal ¿eh?-dijo Carlos.
-Las peleas son muestras de que hay sinceridad-dijo Isa medio riendo.
-Pero nos llamamos cosas de las que nos arrepentimos-dije.
-Al menos sois sinceros-dijo Laura encogiéndose de hombros.
-No, no nos vamos a pelear más-dije mirando a David.
-Perdona, ¿cuándo hemos decidido eso?-preguntó mi chico poniendo cara de
chulo.
-Tú sabrás-le miré de la misma forma.
-¿Pero tú qué te has creído?-me dijo David.
-Raquel Rodríguez-le respondí indiferente.
-Vale, tranquilos-intervino Álvaro medio riéndose.
-No os peleéis-dijo Blas de la misma forma.
David y yo nos miramos y comenzamos a reír. Lo habíamos hecho aposta para
ver qué decían al presenciar otra pelea entre nosotros.
-¿De qué os reís?-preguntó Clara.
-Creo que han montado la escenita aposta-dijo Carlos.
-¿No queríais una pelea?-preguntó David pasándome un brazo por la cintura
y besándome en la mejilla. Pasamos la tarde todos juntos e intentamos meter en
las conversaciones a Ainhoa para que no se quedara al margen.
*Laura*
Cuando terminaron las vacaciones, me despedí de mi padre y mi abuela y me
cogí el AVE para llegar a Madrid. Dani me dijo que me estaría esperando en la
estación y así fue. Después de un abrazo y un corto beso en los labios, nos
pusimos rumbo en su coche hacia su casa. Llegamos, entramos, me pilló
desprevenida y me dio un beso bastante profundo, nos habíamos echado de menos y
se notaba. Nos separamos un poco, pero aún seguíamos abrazados.
-Te he echado de menos-me dijo.
-Yo también-sonreí.
Sonó su móvil.
-Voy a darme una ducha.
Asintió sonriéndome y cogió el móvil. Me duché y me puse el pijama ya que
eran las nueve de la noche. Cuando salí, Dani vino a mi encuentro.
-Acabo de pedir pizza-me dijo dándome un pico-.Voy a ducharme ¿vale?
-Vale-susurré y me besó.
Fue hasta su habitación y después entró al baño. Yo me senté en el sofá y
miré la tele que estaba puesta. Estaban dando A Tres Metros Sobre el Cielo.
Empecé a verla y a los cinco minutos, llegó Dani.
-¿Enserio hay que verla?-preguntó.
-Como quieras-me encogí de hombros-Yo ya la he visto un par de veces.
-Y seguro que te has hinchado de llorar porque los protas lo dejan-se
burló.
-Pues no listo, me he hinchado de llorar porque se muere Pollo-puse un
puchero.
-Ya, claro.
-Si no me quieres creer allá tú-le dije chula.
Iba a hacerme algo, pero fui salvada por el timbre. Dani fue y era la
pizza.
Nos la comimos mientras veíamos la película. Dani no la quitó. Estábamos
en el sofá, ya estaba incómoda y Dani estaba medio dormido, o eso parecía. Me
apoyé en él y lo abracé por la cintura. Él pasó una mano por mi espalda y con
la otra me acariciaba el brazo. Al final lloré, por la muerte de Pollo. No pude
evitarlo, ¿por qué tiene que morir? La película terminó, pero nosotros
seguíamos allí en el sofá, Dani medio echado y yo encima de él, abrazada a su
cintura mientras él tenía su mano izquierda en mi espalda y la derecha en mi
brazo izquierdo.
-Dani-lo llamé.
-¿Qué pasa?-me miró.
-A mí no me importaría que fueses así-dije refiriéndome a Mario Casas.
-¿En qué sentido?-preguntó.
-A su forma de ser en la peli, celoso-me reí.
-¿De verdad?
-Enserio-afirmé-si me quieres como él a Babi, yo te querría igual. Me
daría igual todo lo demás.
-Pues yo te quiero así y más, no lo dudes.
-No lo hago-nos miramos a los ojos. Los míos estaban cristalizados.
-¿Otra vez llorando?-me dijo secando las lágrimas que se habían escapado.
-Sí, ¿pasa algo?
-Sí, que no me gusta que la chica a la que más quiero llore-me dijo
tiernamente-.No quiero que llores nunca por nada, solo que seas feliz
siempre-me abrazó.
-Te quiero mucho-le dije escondiendo la cara en su pecho.
-Eh, pequeña mírame-me dijo.
Le hice caso y lo miré a los ojos.
-Yo te quiero muchísimo también, no lo olvides-me acarició la mejilla.
-Nunca.
Nos fuimos acercando poco a poco hasta que nos besamos. No sabía que me
había pasado, supongo que había sido la película, pero me había puesto
sentimental. Solo de pensar que Dani podría dejarme... Se me venía el mundo
encima.
Mientras seguíamos besándonos, me puse mejor sobre él y profundizamos el
beso. Dani pasó sus manos por mi espalda y me pegaba más a él mientras yo tenía
las manos en su pecho. Su corazón estaba desbocado, al igual que el mío.
Parecían que estaban sincronizados para que latieran igual. Seguíamos
besándonos como si no hubiera mañana, él tenía ganas de mí y yo... Yo tenía
ganas de él, ¿para qué negarlo? Era mi chico, ¿no? Nos incorporamos poco a poco
hasta estar sentados y nos separamos para respirar. Dani se levantó del sofá
sin decir nada y me tendió una mano sin decir nada, solo me miraba fijamente.
Me mordí el labio inferior, le agarré de la mano y me levanté. Me pasó una mano
por la cintura, la otra por la mejilla y volvió a besarme. Empecé a andar de
espaldas y Dani me guiaba. Pero choqué con el otro sofá y caímos.
-Parece que tu sentido de la orientación no es muy bueno-reí mientras nos
levantábamos.
-Tú me nublas todos mis sentidos.
Sonreí y lo besé. Llegamos a su habitación sin ningún percance más y
empezó a quitarme el pijama. Mientras yo lo desnudaba a él. Nos tumbamos en la
cama despacio quedando él sobre mí y entre besos y caricias, nos fundimos en
uno.
A la mañana siguiente, me desperté y cuando lo miré una gran sonrisa me
cruzó toda la cara. Yo estaba apoyada en su pecho y él me tenía abrazada contra
él. Me moví un poco para poder levantarme sin despertarlo.
-Ni se te ocurra-gruñó.
-¿El qué?-pregunté mirándolo.
-Moverte, estás obligada a quedarte aquí conmigo-me apretó contra él aún
sin abrir los ojos.
-Eso no es ninguna obligación, sino un placer-le di un beso en la mejilla
mientras ponía mi cabeza en su pecho de nuevo.
Se removió y quedó él encima de mí. Me apartó el pelo de la cara y nos miramos
a los ojos.
-No te haces una idea de lo muchísimo que te quiero-me dijo mientras me
acariciaba la cara con un dedo.
-Creo que sí, pero si te digo que no me lo vas a demostrar, entonces diré
que no, no lo sé.
Dani rió y me besó. Menuda manera de despertar y dar los buenos días con
besos. Si siempre iban a ser así, creo que ya sé cómo quiero despertar todos
los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario