Llegué a casa, saludé a mi madre, y me subí a mi habitación. Estaba
sorprendida de verme tan pronto, mi padre llegaría por la noche... Me tiré a la
cama y me puse a llorar...
Me quedé dormida, había sido un largo viaje y estaba agotada.
Por la mañana abrí los ojos perezosamente y miré que seguía en la misma
posición en la que me había dormido... Me levanté y deshice la maleta, me metí
en la ducha, me lavé bien el pelo, me salí y me coloqué
mi albornoz rojo, miré entonces mi móvil en busca de algún WhatsApp
de Blas, pero nada. Fui a mi habitación y vi aquel papel en el que había
dibujado él un corazón... Se me saltaron las lágrimas otra vez, me las sequé
con la manga del albornoz, entonces mi madre me llamó.
-Cariño, papá llegó anoche y no te pudo ver, ¿por qué no bajas y le
saludas?
-Ahora voy mamá-dije yo.
Dejé mi móvil cargando en la mesita de noche, me vestí con unos
pantalones vaqueros y una camiseta calentita de mangas largas, me hice una
trenza al lado, que ya me llegaba muy larga, normal, llevaba años sin cortarme
el pelo (solo las puntas para que estuviese sano), me puse unos calcetines
gordos y unos tenis y bajé las escaleras, ya me había secado el pelo.
-Hola Isabela-me dijo mi padre abrazándome.
-Hola papá-le devolví el abrazo.
-Te eché de menos cielo.
-Y yo a ti, como siempre estás de viaje de negocios y yo en Madrid
estudiando-sonreí ligeramente.
-Pero eso cambiará, ¿no? Estas navidades estamos aquí los dos y en
veranos nos veremos también-sonrió.
-Sí...
-Por cierto, toma-me dio una cajita.
-¿Qué es esto?-pregunté sorprendida.
-Es un regalo que te traigo, lo vi en Italia y pensé en
ti-sonrió.
Lo abrí.
-WOW, papá son preciosos-me puse los pendientes al instante.

-Me alegra que te gusten-sonrió.
Comimos juntos y entonces me acordé que aún no había envuelto los regalos
de mis padres y eso que ya los había comprado y lo de los chicos tampoco... Y
el de Blas.
Subí corriendo a mi habitación y envolví los regalos, para no
confundirme, envolví cada regalo con el color favorito de esa persona, menos
los de mis padres, que esos eran de abejitas... (ridículos) el de Dani era
celeste con rayas azules (demasiado maduro para él), el de Lau lo envolví en un
papel celeste y verde que tenía ositos de gominolas (perfecto para ella), el de
Carlos de color amarillo con sombreritos (algo exagerado, pero perfecto), el de
Álvaro era de color verde y tenía puesto ''Smiler'' (a mí también me gusta esa
palabra), el de Clara es amarillo también con flores moradas (divino vaya,
infantil a más no poder), el de David era de color rojo con un montón de
pastelitos (es todo un dulce de regalo para un pastel de dueño) y el de Blas
era blanco con un montón de muñequitos de nieve (nada que ver con él, pero no
tenía ganas de recordarle cada vez que miraba una caja).
Eran las siete de la tarde, ya no tenía nada que hacer... Bajé al salón y
me senté a ver la tele, mi madre y mi padre estaban en la cocina.
Llamaron a la puerta.
-Isa ve tú-me dijo mi madre.
Fui corriendo y abrí. No había nadie, cuando me giré para la puerta para
volver a cerrar lo vi, era un papel, algo arrugado, con un corazón dibujado y
enganchado a la puerta. Lo quité y sonreí, era de Blas. Miré a todos lados
buscándole, pero no le vi. Le di la vuelta al papel y ponía algo...
No me abrías la puerta, por eso decidí irme al castillo del parque, si no
te das prisa me iré.
-Mamá, me voy, volveré luego-sonreí cogí las llaves de casa y sin móvil
salí corriendo para la muralla, allí estaba el parque y el castillo.
Me encontré otra nota pegada a la pared.
Tardabas mucho, me fui a ver el agua caer en la fuente.
Pensé un momento... En el pueblo hay muchas fuentes, pero él se refería a
una de esas tres.
Corrí en dirección a las fuentes y nada. Nadie, fui a la primera.
Mira en la segunda...
Fui a la segunda.
Mira en la tercera ;D
Miré y cogí el papel.
¿Miraste bien en la segunda? XD
Lo mato, yo lo mataba. En cuanto lo encontrara...
Miré en la segunda de nuevo, escondido había otro. Le di la vuelta.
Mira en los jardines que más te gustan ;)
Ya enserio, lo iba a matar. Con el frío que hacía... Llegué y me puse a
buscar, vi la nota en el lugar que más me gustaba, pero esta era solo un papel
con un corazón, no ponía nada...

Alguien me abrazó por la espalda y me dijo al oído:
-Isa, en esta última nota, quería poner que te quiero, que te necesito,
que me haces falta. Siento haberte levantado la voz, no puedo estar sin ti, por
favor perdóname, no quiero verte triste. Yo solo quiero hacerte feliz. Por eso,
hoy, quería decírtelo. Por eso vine aquí, porque quiero que seas feliz, porque
quiero ser feliz también y sin ti yo no lo soy y creo que tú tampoco. Quería
escribirlo, pero no podía...-me di la vuelta, me puse frente a él.
-Te quiero, perdóname tú a mí también. Yo... no debí haber huido de ti
cuando nos pillaban. Te quiero, no puedo esconderlo más.
Se
acercó a mí y me besó. Fue algo increíble, jamás lo había sentido con
nadie. Con él me sentía como nunca, separamos un poco los labios y sonreí. Le pasé las manos por la espalda y le besé de nuevo, Él
me agarró por la cintura.
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