sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 25: Esperando un buen momento para decir te quiero

*Isa*
Ya me había decidido, solo estaba esperando el mejor momento para decírselo. Decirle que le quería, que quería estar con el pasase lo que pasase, quería tenerlo delante y poder decírselo... Pero se habían ido... Suerte que ya era septiembre y que, Clara y yo, nos íbamos a nuestra casa de Madrid, les veríamos más a menudo... Pero... Lau no... ¿Por qué será tan cabezota? Hasta su abuela se lo ha dicho... Hoy, Clara y yo íbamos a su pueblo a pasar la noche, porque mañana ella nos acompañaría a Madrid y se quedaría a dormir para darles la ''sorpresa'' a los chicos, si es que se le podía llamar así.
Llegamos al pueblo y pasamos allí la noche en una habitación con Lau, entonces llegó mi ''pesadilla'' Jesús...
-Hola-nos saludó.
-¿Y tú quién eres?-preguntó Clara poniendo voz de niña chica.
-El primo de Laura y la pesadilla de Isa-dijo el tan feliz.
-Venga, por una noche no seré mala y te perdonaré... Pero solo por hoy-dije yo.
-¿Qué te ha hecho? Parece un buen chico-dijo Clara.
Le conté todo lo que había pasado y ella y Lau se empezaron a reír a más no poder.
Pasamos la noche entre risas y por la mañana nos fuimos a Madrid en mi súper cochazo rojo, no es que me guste presumir, pero es la pura verdad... Es un cochazo.
Nos montamos, yo conducía, nos pusimos las gafas de sol.




Nos pusimos en marcha, a mitad de camino, paramos a comer en un restaurante de carretera, ya llevábamos la mitad del trayecto.
Comimos bastante bien, después de comer, seguí conduciendo yo, por supuesto, mi precioso coche es algo que me encanta conducir y que a muy pocas personas dejo tocar.
Nos pusimos en marcha, a mitad de camino, paramos a comer en un restaurante de carretera, ya llevábamos la mitad del trayecto.
Comimos bastante bien, después de comer, seguí conduciendo yo, por supuesto, mi precioso coche es algo que me encanta conducir y que a muy pocas personas dejo tocar.
-Lau-le dije.
-¿Si?-dijo medio dormida porque llevábamos un buen rato en silencio.
-Manda un WhatsApp a tu novio y pregúntale donde están... Sé  que están en Madrid, pero no sé en qué parte y como él es el único que sabe que nos mudamos allí...
-Lo he entendido a la primera-cogió el móvil y se puso a mandarle mensajitos. Puso cara de tonta enamorada, como siempre que hablaba con él... Me pregunto si a mí me pasaría lo mismo cada vez que hablo con él...
-¿Con quién te quedas al final Isa?-me preguntó Clara.
-¿Eing?-dije disimulando no haber entendido.
-Que con qué Auryn te quedas-rió.
-Pues...-me quedé cortada, no se lo había contado a nadie... Me daba cosa.
-Es verdad... Aún no lo has dicho-dijo Lau levantando la vista de su móvil.
-Anda, eso es Madrid ya ¿no?-dije mirando al frente.
-NO nos cambies de tema-dijo Clara.
-No cambio de tema, solo digo que ya hemos llegado-sonreí.
-Ya se lo sacaremos-dijo Lau volviendo a mirar su móvil-están en casa de Blas, que resulta estar peligrosamente cerca de la vuestra-sonrió de forma pícara.
-¿Cómo de cerca?-preguntó Clara.
-Es el edificio de al lado-sonreí al saberlo.
-Mira que bien se lo sabe-rió Lau.
Llegamos, abrí el garaje del edificio, no quería que mi estupendo coche se estropease, entramos en casa y dejamos las cosas sobre el sofá.
-Vamos a casa de Blas-dije saliendo por la puerta ya.
-Esta está más animada que en las rebajas de verano-rió Clara.
Fuimos corriendo y le mandamos un WhatsApp a Dani para que abriese la puerta de abajo por el telefonillo o como se llame... Nunca me aprenderé el nombre.
Subimos por el ascensor y llegamos a la puerta... Se escuchaban risas y voces dentro.
Pegamos en la puerta...
-Ya va-reconocí esa voz al instante. Era Dani.
Nos abrió y nos dijo que nos estuviésemos en silencio, que había tenido una idea buena, besó a Lau que se quedó colorada.
-¿Quién es Dani?-preguntó Carlos desde el salón.
-Ahora os digo-dijo Dani.
Nos contó el plan y asentimos, entramos por la puerta de emergencias, que daba en la cocina.
-Venid-dijo Dani que ya estaba allí.
Le seguimos hasta una habitación y nos dio unos papeles y unos bolígrafos.
Apuntamos lo que nos dijo y se marchó, nos dijo que nos escondiésemos por la habitación, que no era pequeña...
Me escondí en el armario, Lau se escondió detrás de las inmensas cortinas y Clara debajo de la cama.
-Vale chicos, en esta habitación hay una sorpresa-dijo Dani entrando con los chicos.
-¿Qué sorpresa? ¿Qué nos vas a hacer?-escuché a Carlos.
-YO NADA-dijo Dani-tenéis que buscar las sorpresas.... Ya habéis visto las pistas, son tres.
-Como sea una de las tuyas-dijo David.
-Te enteras-dijo Blas.
-Y bien enterado-dijo Álvaro.
Entonces, se escuchó a Clara pegar un gritito.
-¡CLARA!-se escuchó a Carlos.
-Eso significa que las rubias están aquí también-dijo Blas.
Creo que se pusieron a buscar con más entusiasmo que antes, porque se escuchaba más jaleo.
Escuché a Lau pegar un grito.
-¡TÚ NO VALES!-dijo Lau.
-Claro que sí-dijo Dani.
-¡LAURA!-escuché a Blas.
-¡CUÁNTO TIEMPO!-escuché a David.
-Nos queda la enana-dijo Carlos.
-La rubia enana-dijo Blas.
Entonces alguien entró por el otro lado del armario. Le vi, mi corazón fue a mil, le hice una seña para que cerrase y se acercase.
-Hola-dijo acercándose mucho a mí.
-Hola-dije ruborizada.
-Te he echado de menos-me abrazó por la cintura.
-Y yo a ti, quería decirte algo-me quedé embobada mirándole.
-Aquí estoy.
-Estaba buscando el mejor momento para decirte que...-respiré profundo-te quiero. Siempre fuiste tú, siento haberlo dudado.
-Te amo.
Empezamos a acercarnos para besarnos y nos abrieron, nos separamos de golpe.

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