*Ainhoa*
-¡Álvaro, te están llamando!-grité desde la habitación.
-¡Voy!-llegó corriendo y cogió su móvil-Dime-se rascó la barba y salió de la habitación.
Un nudo se instaló en mi pecho, llevaba varios días en los que le llamaban muy a menudo y siempre se iba hacia otro lado para poder hablar.
Volvió a entrar en la habitación, se puso los zapatos y, antes de irse, se giró hacia mí.
-Vuelvo luego.
-¿No se te olvida nada?-pregunté viendo cómo salía sin darme un beso siquiera.
-Es verdad-se llevó las manos a los bolsillos y cogió las llaves de la cómoda-.Gracias.
Me dedicó una pequeña sonrisa y se fue. ¿Qué estaba pasando con él? Llevaba días así.
Me cambié los zapatos rápidamente, cogí mi móvil y las llaves y salí del apartamento dispuesta a seguirle.
Llegó a una cafetería y fue hasta el final, donde le esperaba una mujer, estuve atenta y descubrí que la mujer era ni más ni menos que Silvia. Negué con la cabeza dolida viendo como se daban dos besos y ella le abrazaba efusivamente. Mis ojos se fueron aguando al ver cómo hablaban tranquilamente y muy sonrientes. Suspiré y decidí irme, no hacía nada allí parada viéndoles desde la ventana. Mi móvil había estado sonando, lo cogí y vi que era del grupo de las chicas. Sin leer lo que habían dicho, les puse:
Ainhoa: Álvaro está con Silvia
Isa: ¿Qué?
Ainhoa: Está con ella en una cafetería
Raquel: ¿Dónde estás?
Ainhoa: En la calle, no sé ni adónde ir
Clara: Vente a mi casa, seguro que Sara te alegra
Ainhoa: No tengo ganas
Lau: Ainhoa haz caso, ve con la peque
Ainhoa: Bueno
Raquel: Yo también voy para allá
Isa: Ojalá estuviéramos nosotras allí también
Ainhoa: Chicas, no os preocupéis por mí, disfrutad de vuestra luna de miel
Dejé el móvil y fui a casa de Clara. Me recibió Carlos.
-Hola-me sonrió y me dio dos besos.
-Hola-le dediqué una pequeña sonrisa.
Entré y vi en el salón a Clara con la peque, quien me sonrió y extendió los brazos para que la cogiera.
-Hola bonita-le di un beso en la mejilla y me senté dejándola de pie sobre mis piernas.
El timbre volvió a sonar y Clara miró a su chico.
-¿Otra vez me toca abrir a mí?-preguntó enfurruñado.
-No pretenderás que yo me levante-hizo un ademán con los brazos-.Además, es más fácil que se levante uno a que se levanten dos-señaló su tripa.
-Eres una cara dura-se levantó, le dio un beso a Clara y fue hacia la puerta, donde habían tocado el timbre por segunda vez-.¡Voy!
-Buenas-dijo Raquel y entró.
Clara me dio un codazo y me señaló a Sara, la miré y vi que la pequeña tenía los ojos tapados con las manos. No pude evitarlo, así que solté una carcajada.
-¿Qué pasa?-preguntó Raquel.
-Nada, es que tu sobrina te quiere tanto que se esconde de ti-se burló Clara.
Raquel la miró mal y se cruzó de brazos mirando a la pequeña que le sonreía.
-Chicas, os dejo hablar tranquilas, pero cuidado con lo que hacéis ¿eh?-nos señaló Carlos.
Se despidió de nosotras, le dio un beso a su novia y se fue.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Raquel mirándome atenta.
-Álvaro lleva días raro, le llaman por teléfono, se va para que no oiga, me dice que se va y que nos vemos luego, se despide de mí con una sonrisa porque ni siquiera me da un beso, sale por la puerta y hasta que vuelve no sé nada de él-cogí aire para poder seguir sin derrumbarme-.No me cuenta nada sobre adónde ha ido ni de con quién y me trata como si fuera una amiga o compañera de piso que duermen juntos en la misma habitación porque ni durmiendo me abraza.
-Vaya...-dijeron asombradas.
-Y eso no es nada, lo peor es vivirlo-bajé la cabeza hacia Sara que estaba jugando con un muñeco.
-¿Qué vas a hacer?-se atrevió a preguntar Clara después de un rato en silencio.
-No tengo ni idea, quiero a Álvaro como a nada, pero...-suspiré mientras se me aguaban los ojos-No puedo más. Se me hace muy cuesta arriba continuar hacia adelante, cargar con esto yo sola. Es un carro de dos y uno solo... Es difícil.
-Entonces...
-Lo voy a pensar, no quiero adelantarme a nada, pero le doy de plazo hasta que mi corazón aguante, cuando explote, me iré-dije segura aunque con todo el dolor del mundo.
-¿Lo dejarás?-me miró Raquel y yo asentí.
-Nosotras vamos a apoyarte con lo que decidas, aquí nos vas a tener para lo que sea y necesites-dijo Clara mientras me acariciaba el brazo.
-Gracias-les dediqué una pequeña sonrisa.
Estuve toda la tarde con las chicas y me fui a eso de las nueve. Decidí ir andando, así que rechacé totalmente la propuesta que Raquel me hizo de llevarme hasta casa.
Casa... Hogar se le llama al sitio que sientes como tuyo y que, normalmente, compartes con tu pareja o tus seres queridos. Yo ya no me sentía así.
Llegué en media hora ya que escogí el camino largo. Abrí con mi llave y escuché la tele puesta. Bueno, Álvaro ya estaba en casa al parecer.
-Hola-me sonrió en cuanto me vio.
-Hola-lo saludé mientras iba hacia la habitación.
Me quité los zapatos, me puse mis pantuflas, cogí mi pijama y una muda limpia y fui a la ducha. Al acabar, fui a la cocina, cogí un yogur de la nevera y me senté en el sofá a comérmelo.
-¿Solo vas a cenar eso?-yo asentí mirando hacia la tele-¿Por qué?
-No tengo hambre-me encogí de hombros.
Permanecimos en silencio viendo una película cada uno en un extremo del sofá, yo encogida sobre mí misma y él medio tumbado. No sé en qué momento fue, pero me quedé dormida en el sofá. Me desperté porque noté otra superficie más blanda que el sofá, miré a mi alrededor aturdida y vi la cara de Álvaro muy cerca de la mía.
-Sigue durmiendo, te he traído porque al final te has quedado dormida-me sonrió.
-Ah...
-Ahora vuelvo-me dio un beso en los labios.
¿Aquello había sido real? Me hice un ovillo y me puse de lado para seguir durmiendo, seguramente estaría soñando. Casi volvía a quedarme dormida cuando noté que el colchón se hundía a mi lado.
-Ainhoa-me llamó, pero preferí hacerme la dormida-.¿Estás dormida?-seguí sin contestar-Buenas noches, te quiero-me dio un beso en la mejilla y me abrazó.
Estaba segura de que aquello no era real, lo estaba soñando y, al despertar, Álvaro seguiría como días anteriores.
Me notaba pesada, agobiada y quise destaparme, pero recordé que no me tapaba porque era verano. Abrí los ojos y me topé con la oscuridad, el reloj dijital marcaba las cuatro de la mañana y a mí me pesaban tanto los párpados por el sueño como el cuerpo por quien se encontraba encima de mí: Álvaro. Intenté moverme, pero fue en vano, me tenía atrapada contra el colchón.
Volví la cara hacia él y le hablé:
-Álvaro-comencé susurrando, pero como no contestaba, alcé un poco la voz-.Álvaro, cariño, me aplastas.
Añadí un movimiento de brazos y piernas y conseguí que se moviera, aunque soltó un gruñido y algo más que no logré entender. Suspiré poniéndome boca arriba y, antes de poder volver a cerrar los ojos, ya tenía a Álvaro sobre mí de nuevo. Aunque esa vez fue más delicado y solo apoyó su cabeza en mi pecho y su mano sobre mi tripa. Sonreí sin poder evitarlo y deseé que fuera una señal de que todo se iba a arreglar entre nosotros. Le acaricié el pelo, le di un beso y me quedé dormida.
-Vamos, dormilona-escuché que me susurraban, pero no me apetecía despertar-.Ainhoa-canturrearon en mi oído-.Vamos, cariño, despierta.
Me hice un ovillo abrazándome a un cuerpo, a su cuerpo, y lo sentí reírse levemente.
-Perezosa, arriba-me acarició la mejilla.
Comenzó a darme besos en la frente, las mejillas, la nariz, la barbilla y por último los labios. Al separarse de mí, abrí los ojos y me topé con los suyos, que sonreían al igual que sus labios.
-Ya era hora-rió acariciándome de nuevo la mejilla-.Buenos días, perezosa.
-Buenos días, marmota-le devolví la sonrisa-.Anoche casi me muero aplastada.
-¿Y eso?-me miró extrañado.
-Mi novio, que no tuvo nada más que hacer que quedarse dormido sobre mí echando todo su peso-expliqué tranquilamente.
-Es que hasta en sueños te busco-sonrió-, porque no quiero perderte-me susurró sobre los labios.
-No vas a perderme siempre y cuando quieras estar conmigo y no me dejes-le acaricié la mejilla.
-Eso no pasará, te quiero-puso su frente sobre la mía.
-Yo también te quiero-le sonreí y me besó.
Comenzamos con besos suaves, pero poco a poco fueron aumentando de nivel. Álvaro se colocó encima de mí y yo comencé a acariciarle la espalda cuando... Sonó su móvil.
-¿Es importante?-pregunté entre besos.
-No sé-contestó de la misma forma.
-Entonces no lo cojas-lo abracé más contra mí.
-No pensaba hacerlo-sonrió pícaro y me mordió el cuello.
-¡Álvaro!-grité con los ojos abiertos.
Mi chico rió y volvió a besarme, pero su móvil parecía sin ganas de parar de sonar. Suspirando, nos separamos y Álvaro cogió el móvil.
-¿Sí?-se pasó la mano libre por la cara-Voy, en quince minutos estoy allí-colgó.
-¿Te vas?-pregunté viendo cómo se vestía.
-Sí, llegaré dentro de una hora o así-salió corriendo hacia el baño-.Adiós.
Portazo. Bien, había sido como si fuera por el desierto y encontrara un oasis, pero que terminó siendo un espejismo, porque el agua me sabía a tierra. Álvaro estaba anteponiendo esas llamadas a mí.
Un móvil sonó, pero no era el mío, sino el de Álvaro, que se lo había dejado sobre la mesita de noche. Sin titubear lo desbloqueé y vi que era un mensaje de los chicos, pero debajo había una conversación con Silvia... La abrí sin pensármelo dos veces y subí para ver completa la conversación del día anterior:
Silvia: ¡Buenos días! :D
Álvaro: Holaa
Silvia: ¿Qué tal?
Álvaro: Bien ¿y tú?
Silvia: Extrañándote
Álvaro: Silvia, pensaba que te había quedado claro que estoy con Ainhoa
Silvia: Puedes estar tranquilo, te quiero para bien y no voy a meterme entre vosotros, solo quería que supieras lo que siento
Álvaro: ¿Lo que sientes?
Silvia: Te quiero
Álvaro: No es verdad
Silvia: Claro que sí, te quiero, me di cuenta cuando te perdí. Es verdad eso de que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes
Álvaro: En este momento solo puedo ofrecerte mi amistad
Silvia: Algo es algo y menos es nada :)
Álvaro: :)
Silvia: ¿Podemos quedar esta tarde?
Álvaro: Sí, claro
Silvia: Bien, yo te llamo
Los siguientes mensajes eran de más tarde, un rato antes de que yo llegara a casa.
Álvaro: Ya he llegado, ¿contenta? Jajaja
Silvia: Mucho, me preocupo por ti, es algo que no puedo evitar
Álvaro: Gracias
Silvia: Gracias a ti por ayudarme, eres un sol. Te quiero
Álvaro: No se dan
Silvia: ¿Te lo has pasado bien?
Álvaro: Bastante jeje
Silvia: Me alegro
Álvaro: Te dejo, Ainhoa acaba de llegar y quiero pasar tiempo con ella
Silvia: ¿Cómo vais?
Álvaro: Bueno, lleva días rara, quizás le pase algo
Silvia: Lo más seguro es que esté en sus días, déjale espacio, es lo que más necesita
Álvaro: ¿Tú crees?
Silvia: Estoy segurísima
Álvaro: Gracias
Silvia: Por nada
Álvaro: Te voy a dejar, mañana hablamos
Silvia: Sí, hasta mañana guapo. Te quiero.
Álvaro: Adiós
Hasta ahí llegaba la conversación. Mi móvil sonó, lo desbloqueé y descubrí un SMS de un número desconocido, lo abrí, contenía una foto de Álvaro y Silvia abrazados mientras él le daba un beso en la mejilla y ella sonreía abiertamente. Bueno, hasta ahí llegó mi corazón.
No me lo pensé, cogí mi maleta del altillo del armario y metí mi ropa y mis cosas, todo lo que veía alrededor y supiera que era mío. Me vestí, peiné y volví a la habitación para coger mi bolso, mi móvil y pensar. Solté la maleta un momento, cogí una hoja y un boli y le escribí una carta a Álvaro, la dejé sobre la cama junto a su móvil, las llaves y el anillo que me había regalado. Volví a coger mi maleta y salí de la casa. Mientras bajaba en el ascensor, me mandé un mensaje a Raquel.
Ainhoa: ¿Podemos vernos en tu piso de soltera?
Raquel: ¿Qué ha pasado?
Ainhoa: No aguanto un minuto más en esta farsa, luego te cuento
Guardé el móvil, me sequé las lágrimas con rabia y salí del edificio. Me monté en mi coche y conduje hasta casi la otra punta de la ciudad, donde se encontraba el piso de Raquel en el que había vivido hasta que cierta persona me pidió irme a vivir con él. Raquel me esperaba junto al portal en la calle. Aparqué, saqué mi maleta, cerré el coche y me acerqué a mi amiga. No dijo nada hasta que estuvimos en el apartamento.
-¿Quieres hablarlo?-preguntó cautelosa.
-Se acabó todo, Raquel, hasta aquí ha llegado mi corazón-respondí y comencé a sollozar.
-Ven, cuéntamelo todo-nos sentamos en el sofá.
Estuvimos hablando hasta que se tuvo que ir, entonces fue cuando me quedé sola. El piso se me hacía demasiado grande y vacío, pero más vacío estaba el hueco en el que iba mi corazón, ya que se había hecho pedazos irreparablemente.
Decidí darme una ducha y ponerme películas hasta que no diera más. Pasé el día completo en el sofá, en la misma posición, pero sin recibir un solo mensaje de él.
*Álvaro*
Volví a casa antes de lo que le había dicho a Ainhoa, ya que se me había olvidado el móvil. Silvia me había asustado, estaba pasando por un mal momento y yo le estaba dando todo mi apoyo como amigo. Era difícil su situación, estaba embarazada y el padre la estaba amenazando para que abortara porque no quería saber nada sobre el bebé. Nos lo había contado a los chicos y a mí, pero era yo quien más la apoyaba. El resto no se fiaba aun demasiado de ella, pero necesitaba apoyo y no vi nada de malo el dárselo.
-¡Ainhoa!-la llamé, pero no contestó.
Fui a la cocina, el baño y, por último a la habitación, pero no la encontré. Mi móvil estaba sobre la cama aun deshecha junto a unas llaves, me acerqué y descubrí un anillo que me sonaba bastante y una hoja doblada por la mitad. La desdoblé y comencé a leerla:
Te dejo las llaves y el anillo que me regalaste junto a tu móvil, me he llevado lo que he podido, quizás vuelva a recoger lo que me falta.
Para que entiendas un poco lo que pasa, te diré que he leído una conversación tuya con Silvia de ayer, sí, desde tu móvil. Llámame cotilla, controladora, celosa... Lo que quieras, pero necesitaba hacerlo.
Prometí permanecer a tu lado hasta que mi corazón explotara y, con esa conversación y una foto que me han mandado, mi corazón se ha desintegrado. Espero que te vaya todo muy bien. Adiós.
Ainhoa
Me caí sentado en la cama. Se había ido, Ainhoa se había ido...
Me llegó un mensaje de Dani y Blas diciendo que ya habían llegado, no contesté y tampoco fui, no me apetecía. Solo quería desaparecer.
Dos meses después, no la había visto, nos evitábamos y yo le pedí a los chicos que no quedaran conmigo si ella iba a ir. Eran dos meses sin vernos ni hablarnos, pero dolía bastante. Silvia decía que se le pasaría, después que si era para mí, volvería por sí sola y yo pensaba que derrumbaba día a día.
Los chicos quedaron en casa de Blas para comer un día que suspendieron el ensayo, así que decidí ir. Al llegar, ya estaban todos allí, chicas incluidas, pensaba que sería quedada de chicos. Evité decir nada y me senté la mesa cuando nos avisaron. Ainhoa se sentó en el otro extremo y no me miró para nada, así que traté de hacer lo mismo, pero no pude, me dolía su indiferencia. ¿Acaso ella ya no sentía nada por mí?
Hicieron que David le explicara cómo se hacían y nacían los bebés, las chicas se conmovieron y yo aluciné, David se lo había currado con la explicación. La peque empezó a decir que quería primitos y, cuando nos nombró a Ainhoa y a mí, ella se levantó corriendo y entró a la cocina seguida de las chicas. ¿No le habían dicho a Sara que ya no estábamos juntos? Miré a mis cuatro amigos, pero ninguno fue capaz de decirme nada.
Suspiré y miré a la cocina, una vez, antes de la boda de los chicos, Ainhoa y yo habíamos hablado sobre la posibilidad de tener hijos. Ambos estábamos de acuerdo en formar una familia y ser felices, pero, al parecer, no iba a ser posible a menos que se me ocurriera algo para hacer que Ainhoa volviera conmigo... Tenía que consultarlo y tenía a la persona ideal, bueno, a las personas ideales. Saqué mi móvil y abrí WhatsApp.
Álvaro: Os voy a pedir algo, pero como salga de aquí, os mato
Blas me miró interrogante al leer el mensaje y, antes de que pudiera responderme, las chicas aparecieron. Dani me sonrió disimuladamente, David me dio un apretón en el brazo bajo la mesa, Blas me miró y Carlos asintió. Bien, ya tenía a mis cómplices, ahora me hacía falta el plan ideal.
Hola chicas!!! Gracias por este capítulo!! Lo necesitaba mucho, porque ya estaba hecha un lío. Un capítulo sinceramente impresionante, me he encantado. Seguid pronto porque la intriga me mata. jajaja Un beso!!
ResponderEliminarHolaa! Nos alegra un montón :D Besoos!
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