domingo, 15 de diciembre de 2013

Capítulo 3: El restaurante mágico.

*Isa*
Laura estaba bastante mal, llevaba semanas con pesadillas y no era la única, incluso mi princesa las estaba teniendo, algo estaba a punto de pasar y todos lo notábamos, no quise decirle nada para no asustarla.

Sara estaba más revoltosa que nunca desde que Blas y yo volvimos del viaje de novios, mis amigos la habían malcriado mucho, decían que se comportaba así porque nos había echado mucho de menos pero está más que claro que le concedían todos los caprichos que pedía.
Era temprano, como las seis de la mañana, estaba en la cama de mi habitación abrazada a Blas que dormía a pierna suelta, cuando escuché un llanto.
Abrí los ojos y miré a mi marido, dormía, me levanté sigilosamente y me dirigí a la habitación de Sara, estaba llorando sin consuelo.
-Princesita, ¿qué pasa, cariño?
La cogí en brazos y la acuné, la pequeña me pasó sus manitas por la nuca y se calmó un poco.
-Mami, no quero que ella les haga pupa.
-Nadie va a hacerle daño a nadie, cielo.
-Ella chi, es mala.
Puso un puchero y yo la abracé.
-Papá y yo vamos a protegerte para que no te haga nada ¿vale?
Sara asintió y dejó de llorar, entonces, después de un rato acunándola se quedó dormida. La solté en su cunita y me volví a mi habitación.
Blas me oyó y abrió los ojos.
-¿Otra vez tiene pesadillas?
-Sí, pero tranquilo, ya se ha dormido.
Blas me abrazó, me tiró sobre él y me besó.
-Pareces agotada.
-No tanto.- Dije acariciando su mejilla con una mano y con la otra apoyándome bien en el colchó para no caerme.
-Oh, no deberías haber dicho eso.- Blas sonrió pícaramente y me volvió a besar, nos giramos y se colocó sobre mí, comenzó a besarme más lentamente y entonces se separó un momento.- Te quiero.
-Y yo a ti.
Le abracé contra mí y le besé.
Eran las nueve cuando volví a despertarme. Blas estaba debajo de mí, con una de sus manos me acariciaba la espalda y me miraba sonriente.
-Buenos días.- Me dio un beso.
-Buenos son si estás conmigo.
Blas sonrió y después oímos a Sara llamarnos. Mi marido se levantó a por nuestra peque y en un momento aparecieron los dos en la habitación.
-Hola mami.- Me saludó mi princesa.
-Buenos días preciosa, ¿qué tal has dormido?
-Así así, abes que he tenio una esadilla.
-Mi pobre princesita.- Blas le dio un beso en la mejilla y nos tendimos los tres en la cama.
 Chiqui apareció en nuestra habitación y saltó en la cama, nos estaba avisando de que él también quería mimitos.
-Oh, mi Chiqui también quiere ¿verdad?.- Le dije al perro y este me contestó.
-Iqui, en.- Sara llamó al perro y a este le faltó tiempo para acudir.
-Chiqui, baja.- Dijo Blas.
-No papi, Iqui arriba.- Se queja la pequeña.
-Princesa, Chiqui es un perro grande, es mejor que se quede abajo-le dije viendo que Blas no podía llevarle la contraria a nuestra peque
-Ero yo quero con él-puso un puchero.
-Hay, ¿Qué vamos a hacer contigo?- la abracé y le di un beso en la mejilla, era tan mona y tan dulce que no podía enfadarme con ella por más que quisiera.
-¡ienn!.- Dijo muy contenta mientras Chiqui le daba un lametón en la mejilla y Blas le apartaba deprisa.
-Chicas, no es que no esté disfrutando como un enano de esto,- me miró y le dediqué una mala mirada- no me mires mal cariño, sabes que te adoro, pero es la hora de desayunar y tengo hambre.- Se llevó las manos al estómago- Y además tengo que pasear a Chiqui y todo me tiene que dar tiempo antes de irme al ensayo.
-Tú tranquilo, ve a pasear al perro y yo hago el desayuno.- Le dije en tono tranquilizador y le di un beso.
Blas se levantó y se puso un chándal para salir a correr con el perro, desde hacía una semana le había dado por hacerlo, decía que así aprovechaba y no salía sólo.
Nos dejó a Sara y a mi solas en la cama.
-Mami... ¿amos a esayunar?- Me abrió mucho los ojitos.
-Claro, cariño, pero después sabes que toca baño, ¿verdad?
Eso parece que no le gustó tanto, se llevó las manos a la cabeza.
-No mami, hoy no... ya me añé ayer....
-Pero hay que bañarse todos los días tesoro.
-¿or que?
-Porque hay que estar limpita y guapa.
-Yo ya oy apa.
-Ya lo se, pero hay que oler bien.
-Ah...Jo.
Solté una pequeña carcajada y la cogí en brazos, después bajamos a la cocina y la senté en la sillita porta-bebés.
-Mami.
-Dime.
-¿Or qué anina y anino no enen un bebé?
-Pues no lo sé, aún son jóvenes.
-Ah.. ¿y tú y papi no?
-Sí, pero nosotros...- Me quedé un poco cortada, era verdad que había sido un error, pero era el mejor error de mi vida.- Nosotros no podíamos esperar, queríamos tenerte ya.
-¿Chi? 
-Sí.- Me acerqué a ella y le di un beso en la frente.- Eres la niña más bonita del mundo.
-Asias mami.
Sonreí y volví a la encimera a seguir cocinando el desayuno.
-Mami.- Me giré para mirarla mejor.- ¿Omo me pediseis papi y tu?
Abrí mucho los ojos, ¿me acaba de preguntar eso?
-Em... Verás... Pues nosotros fuimos un día a...
Entonces escuchamos como Blas entraba en la casa y Chiqui irrumpía en la cocina. Salvada por mi marido Uff.
-No me has ontestado mami.
Blas me dio un beso y después besó la mejilla de la peque.
-¿Contestar a qué?- preguntó extrañado.
-A omo llegué a la arriguita de mami.
Blas me miró con los ojos como platos y yo suspiré divertida.
-Que conteste papá, yo estoy preparando el desayuno.- Me giré solté una pequeña carcajada.
-Em.. pues.. Verás cariño...- Blas no sabía que decir.- Con la semillita de la cigüeña.
-No papi, no, eso es entira, tito David me ijo que los bebes egaban a la arriguitas de las mamis de otra orma y que me lo eníais que ecir tú y mami.
-Tu tío David es muy listo me parece a mí...
No aguanté más y me puse a reír sin parar.
-Vamos a desayunar y deja que tu padre piense como explicártelo.
Los tres nos sentamos a desayunar, al acabar Blas se fue deprisa a la ducha para esquivar la pregunta de nuestra pequeña. Sara y yo nos miramos y sonreímos.

*Blas*
Salí de la ducha y mi mujer y mi pequeña entraron a ducharse ellas, mi móvil comenzó a sonar.
-¿Diga?.
-Se cancela el ensayo de hoy.- Dijo Carlos al otro lado del teléfono.
-¿Y eso?
-Ah, pues nada, ya sabes, resfriados por aquí, resfriados por allá y que Magí tiene un compromiso.
-Valla, día libre.- Sonreí inconscientemente.
-Bueno, luego te veo, que voy a acompañar a Clara a tu casa, las chicas tienen reunión.
-Ah, es verdad.... ¿Por qué no quedamos nosotros también?
-No se tío, ya sabes que va a estar Ainhoa y Álvaro no ha superado para nada lo que pasó.
-Lo se, pero tienen que aguantarse, nosotros somos sus amigos y ellas sus amigas, así que que se acostumbren a la idea de verse.
Los dos colgamos y abrí el grupo de whatsApp con los chicos.
Blas: Eiii! os apetece veniros a mi casa luego? 
David: Por mi bien, ya tocaba descanso, estamos que no paramos ultimamente... Vv
Carlos: Pues a descansar se ha dicho! ^^
Dani: A que hora?
Blas: Pues... Venid un rato antes de comer y hacemos almuerzo.
Álvaro: Por mi bien.
Blas: Bueno, adiós!
Dejé el grupo de whatsApp y fui a la cocina, las chicas se iban a quedar a comer con Isa, de vez en cuando lo hacían cuando no tenían universidad, se turnaban las casas. En la nevera no había suficiente para diez personas y media... Tenía que salir a comprar y mejor sería avisar a Isa.
Oí a mis chicas salir de la ducha entre risas.
-¡Peque!- la llamé.
-¿Qué pasa?
Subí las escaleras deprisa y me las encontré ya arregladas.
-Los chicos vienen a comer, el ensayo se ha cancelado.
-¿En serio?.- Sonrió abiertamente.- ¿Cómo es que ellos también vienen?
-Pues los Dani, David y Carlos seguramente porque no se quieran separar de sus chicas, créeme, yo tampoco querría, y Álvaro creo que ignora que Ainhoa va a venir.
-Cuidado con esos dos, ¿quieres? no tuvieron un buen final y no me gustaría que ahora se armara.
-Tranquila.
Mis chicas y yo fuimos a comprar, Sara siguió preguntándonos y nosotros dándole rodeos para hacer otro tipo de respuestas, ojalá olvidase esa pregunta, pero había salido a su madre, era muy curiosa y no se cansaba.
Al llegar a casa pidió que la dejásemos en el suelo y salió disparada gateando hacia una esquina del salón.
Chiqui se fue con ella.
-Bueno, a cocinar.
-¿Y Sara?
-No va a pasarle nada, y si le pasa algo llorará.
Mi mujer estaba muy tranquila, pero no me fiaba ni un pelo de dejarla sola en el salón, y si se le caía algo encima... o y si le daba por subir las escaleras y se caía... Teníamos que comprar algo para la escalera.
Isa y yo acabamos de cocinar y preparamos la mesa del comedor, entonces Isa me miró y señaló con el dedo al fondo del salón.
-Mira.
Los dos nos acercamos, habían pequeñas manchas azules por el suelo, era pintura.
Entonces Isa y yo seguimos las manchas de pintura y vimos a nuestro pobre perro pintado de rosa y verde... Miramos hacia la pared y vimos unas pequeñas huellecitas de niña. Sara estaba pintando en la pared.
-Ha ido él.- Señaló al perro.- No pude evitarlo y me medio reí, Isa me pegó un codazo.
-Sara, sabes que eso está mal.- Dijo Isa severa.
-Chi mami, o sento...- Agachó la cabeza.
¿De donde habría sacado la pintura?
Isa cogió a la niña y me mandó a mí limpiar la pared y el suelo mientras ella lavaba las manos de la pequeña y al pobre perro.
La puerta sonó y yo abrí, eran Dani y Lau, al ver la que había montada se echaron a reír y preguntaron, al ver a Chiqui Dani soltó una carcajada y chocó la mano de Sara.
-Así se hace.- Le dijo.
-No la malcríes.- Isa le dio un golpe en el brazo a Dani.
Al cabo de un rato todos estaban ya en casa, Álvaro y Ainhoa se habían sentado en extremos opuestos de la mesa y ni se miraban.
Entonces Sara alzó la voz.
-¡Ero yo quero aberlo!
-¿Qué quiere saber?.- Preguntó David.
-Lo que tú le has metido en la cabeza.- Le dije.
-¿Qué quieres saber?.- Le preguntó Carlos.
-Omo egan los bebes a las arriguitas de las mamis.
Los chicos se quedaron con los ojos muy abiertos y nosotros nos echamos a reír.
-Que te respondan tus tíos y tu padrino, ya que tienen tanto interés y que Carlos va a ser papá.- Dijo Isa y yo le choqué los cinco.
-Eres mala.- Dijo David.
-Se llama venganza.- Dije yo.
-Engaaa- insistió la peque.
-Eso, venga.- Dijo Clara y el resto les prestamos mucha atención a los cuatro.
-Pues....- Carlos se rascó la cabeza nervioso-. Mami y papi le escriben una carta a la cigüeña...
Sara comienza a negar con la cabeza con los ojos llorosos.
-¡Mentira!.- grita mi peque
-Sara no cree en la cigüeña, gracias al tito David.- Dije yo.
Todos se giran a David acusadoramente.
-Pues los papis se van a Francia y compran una pastillita, se la toma la mamá y el bebé va creciendo y creciendo.- Dijo Dani y Sara se quedó pensativa.
-Umm.. ¿Y omo sale el bebé de la arriguita?
-Pues por el ombligo.- Dijo Álvaro.
-No no, tito David dice que no.
Todos le miran acusadoramente de nuevo y las chicas y yo no paramos de reír.
-Pues ahora se lo vas a explicar tú por listo.- Le dijo Carlos.
-Tito David... esplica.
-Pues... ¿Y si te lo explican tus titas?
-A nosotras nos dejas tranquilas, que no estamos aquí para solucionarte nada.- Le dijo Raquel y el resto se echó a reír.
-¡Tito!
-A ver... Pues primero, cuando una mamá y un papá se quieren mucho, van a comer a un restaurante muy especial, en ese restaurante los papá miran en una carta y eligen que quieren tener hijos porque se quieren mucho mucho.
-¿Omo mis papis?.- Le di la mamo a Isa por debajo de la mesa y le susurré te quiero. Ella sonrió y apoyó su cabeza en mi hombro.
-Sí, y como Clara y Carlos, o comotu tita y yo o como Lau y Dani... O como...
-Ah... onces... ¿la astillita es mentira?
-Sí.
Dani le da una patada por debajo de la mesa y David ahoga un grito.
-Cuéntame tito.
-Verás, en ese restaurante es muy importante que los papás estén seguros y no cometan errores.- Nos dirigió una mirada acusadora.- Pero si se cometen no pasa nada, y cuando les dan la comida especial los papás tienen que darse un beso. Cuando pasan nueve meses el bebé ya es grande y no te voy a mentir, a la mamá le duele mucho tener los bebés, tienen que ir al médico y ellos les dan una medicina y entonces nadie sabe cómo porque con esa medicina las mamás se duermen.
-Quero er médico.
-Pues a estudiar.
-Odavía no tito.- La peque comenzó a reír.
-Pero los bebés solo se pueden tener cuando sus papás se quieren.
Todos estábamos conmovidos.
-¿Por qué no se lo explicaste así desde el principio?.-Dijo Isa y después le pegó una colleja.
-Mami, ¿uando vais a ir al estaurante agico otra es?
Isa y yo nos miramos y entonces los demás nos miraron interrogantes.
-Todavía queda mucho para eso.- Dije yo.
-¿Y osotros mamina?
-Pues no se.- Dijo ella sonriente.
-Tita Ainhoa.- La llamó.- Tito Álvaro y tú ¿ais a ir?
Ainhoa y Álvaro se miraron, le habíamos explicado a la peque muchas veces que no estaban juntos ya, pero no lo entendía, o no quería entenderlo, entonces Ainhoa se levantó y se fue corriendo a la cocina, estaba llorando, las chicas se fueron con ella.
Álvaro nos miraba interrogantes, pero no sabíamos que decirle.




2 comentarios:

  1. Hola hola!!! De verdad que muero de amor con la pequeña Sara, es encantadora esa niña. Y la historia que le cuenta David, muy original. Chicas, tengo ganas ya del siguiente. Un besito

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    1. Holaa! Sí, Sara es adorable y yo no conocía esa faceta de David, creo que nos ha sorprendido a todos un poco jeje Intentaremos tener el siguiente lo antes posible. Besos!

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