sábado, 14 de diciembre de 2013

Capítulo 2: Miedos

*Laura*
Dos meses habían pasado desde que volvimos de nuestro viaje de novios, tiempo que los chicos habían aprovechado para terminar con la gira de verano, ahora tendrían un descanso para después volver manos a la obra con la gira. Durante ese tiempo, pasé más por la casa de Isa para estar con la peque que ya era todo un bichito. Lo gateaba todo e Isa tenía que quitar las cosas del medio para que Sara no tirara o cogiera nada y a Chiqui lo tenía malo, siempre se iba hacia él y se tiraba sobre el pobre perro que nunca le hacía nada y andaba detrás de ella por si le pasaba algo. Los chicos decían que era como su segundo padre ya que, Blas, también la sobreprotegía mucho. Pero era normal, su primera y única hija. Pienso que a mi hijo también lo cuidaría así y los chicos también, pero aun no lo saben...

Aquel día, me levanté con dolor de cabeza debido a un mal sueño, llevaba teniéndolos desde hacía unos días y solo se lo conté a Isa, no quería preocupar a nadie, cada una tenía bastante con lo suyo y mi amiga me descubrió por sí misma, así que me tocó contárselo. Desayuné, me di una ducha para apartar los fantasmas de mi mente, me vestí, cogí mi bolso y fui a hacer las compras, que falta hacía. Ese día por la tarde llegaría Dani y quería hacerle algo especial.
Una vez en casa y con toda la compra guardada, me preparé la comida, recogí la cocina después de comer y ordené la habitación. A eso de las cinco, me arreglé un poco, cogí mi bolso y fui a casa de Isa.
-Buenas-dije en cuanto me abrió.
-Hola-me dijo alegre.
-¡Anina!-exclamó la pequeña echándome los brazos.
-Hola princesa-le di un beso en la mejilla después de haberla cogido.
-Me la tienes malcriada-dijo mi amiga divertida.
-Es mi deber como madrina-reí.
Nos sentamos en el sofá, puse a Sara entre nosotras y comencé a jugar con ella.
-¿Qué tal?-preguntó Isa.
-Bien-le sonreí.
-Me refiero a tus sueños-dijo.
-Bien-mentí.
-Has vuelto a soñarlo-afirmó.
-Esta vez no era lo mismo-confesé cabizbaja.
-¿Qué era?-preguntó preocupada.
-No lo recuerdo bien, pero estaba relacionado con los anteriores-suspiré.
-Deberías hablarlo con Dani-me dijo.
-Me da miedo, no sé, no me atrevo a contárselo...
-Lau, si yo me he dado cuenta, él también lo hará. Tarde o temprano, pero se terminará enterando y pienso que es mejor que lo haga por ti-cogió mis manos entre las suyas.
-Te prometo que voy a intentarlo-medio sonreí.
-Menos es nada-suspiró.
Mi móvil empezó a sonar, lo saqué del bolso y vi que era Dani.
Dani: Ya hemos salido de la reunión, en nada estoy en casa :)
Busqué su número en la agenda y le llamé, quise escuchar su voz.
-Hola amor-dije contenta.
-Hola mi pequeña-sonó igual de alegre-Acabamos de salir del estudio, en quince minutos estoy en casa.
-Yo estoy en casa de Isa con la peque-dije.
-Vale, entonces nos vemos allí, te quiero.
-Yo también-sonreí-.Hasta luego.
-Hasta luego-repitió y colgamos.
-¿Ya vienen?-preguntó Isa dándole un juguete a su hija.
-Sí, acaban de salir del estudio-respondí.
-¿Hablarás con Dani?-me miró inquisitivamente.
-Voy a intentarlo-miré a Sara.
-Laura-me obligó a mirarla-, es tu marido y la persona que más te quiere en este mundo, no debes ocultarle algo como eso, puede darse cuenta y sentirse mal porque no se lo hayas contado.
-Lo sé-suspiré-, pero... No sé, no me atrevo.
-Eres mi mejor amiga, mi hermana, pero como no se lo digas tú, lo haré yo-me advirtió.
-Está bien, se lo voy a contar-asentí cabizbaja.
La puerta se abrió y la pequeña se puso de pie en el sofá, sorprendiéndonos, mientras miraba cómo entraban su padre y su padrino.
-¡Papi!-exclamó y levantó los brazos, por lo que cayó sentada en los cojines.
-¡Princesa!-le dio un beso a Isa y después cogió en brazos a su hija.
-Hola pequeña-dijo Dani.
-Hola-le sonreí y me levanté para abrazarle.
-Anino-lo llamó Sara.
-Hola princesa-se acercó a ella y la cogió, le dio un beso y la levantó en el aire.
-Rectifico-dijo Isa y, antes de suspirar, añadió:-, me la estáis malcriando.
-¿Por qué lo dices?-preguntó Blas.
-Antes se lo dije a Laura, Dani y ella la complacen en todo lo que quiere-respondió mi amiga.
-Es nuestro deber como padrinos-Dani se encogió de hombros.
-Lo mismo me respondió tu mujer-le miró mal.
-Comprende que los padrinos malcrían y le dan todos los caprichos a los ahijados, nosotros no tenemos hijos, por lo que vamos a malcriar a esta pequeñaja que es mi adoración-dijo Dani y se puso a hacerle carantoñas y muecas a la pequeña que comenzó a reír.
-Ups, creo que eso ha sido una indirecta...-dijo Blas divertido.
-Me está dejando de querer por su princesa, qué le vamos a hacer-me encogí de hombros y reímos.
-Anina-me llamó la pequeña.
-Dime amor-la miré.
-Tero un pimo-soltó.
Abrí los ojos mucho, ¿qué acababa de decir?
-Pronto tendrás un primo de Clara y Carlos-le dijo Blas.
-No-negó muy seria con la cabeza-, tero un pimo de anina y anino.
-Más adelante, pequeña-le acaricié la mejilla.
-Vale-asintió y le gritó a Chiqui.
-¿De dónde ha podido sacar eso esta enana?-preguntó Dani.
-Ni idea, pero no la vuelvas a llamar enana-le señaló Blas.
-Vale, no me muerdas-se burló-.Pero que conste que es mi ahijada que haré lo que me plazca.
-Y de vuelta la mula al trigo... ¡Me la malcriáis!-se quejó Isa-Después la vais a aguantar vosotros como se ponga repipi y caprichosa.
-No, mami, anino no me malcría, no lo regañes más-dijo con un puchero.
Sonreímos e Isa suspiró. Un rato después, decidimos irnos porque se hacía tarde, así que eso hicimos. Al llegar a la casa, inspiré y decidí que era el momento de contarle a Dani lo que me pasaba, aunque no sabía cómo hacerlo. Me quedé un momento seria y pensativa cuando...
-¿Qué te pasa, pequeña?-me abrazó desde atrás.
-Yo...-me giré para mirarle cuando me besó cortando lo que iba a decirle.
-Perdona, es que no he podido evitarlo, hace días que no te daba uno-sonrió inocentemente.
Le sonreí, pero al recordar lo que tenía que contarle, la sonrisa despareció. Dani volvió a besarme justo cuando iba a hablar.
-Dani, adoro que estés tierno, pero yo...-intenté decir, pero no dejaba de darme pequeños besos.
-Te quiero muchísimo-unió su frente con la mía.
-Y yo a ti, cariño-le sonreí-.Ahora quisiera decirte algo...
-Tenemos toda la vida para hablar-sonrió haciéndose el graciosillo-, eres mía.
-Dani...-suspiré-No tienes remedio-terminé sonriéndole y él volvió a besarme.
-Te amo, pequeña-dijo entre besos.
-Yo también.
Solo me separé un poco de él cuando noté que nos movíamos del salón.
-Dani... ¿no quieres cenar?-pregunté antes de que él volviera a besarme.
-Sí-me miró a los ojos-.De primer plato te quiero a ti-me dio un beso en la mejilla-, de segundo te quiero a ti-me dio un beso en el cuello-y de postre te quiero a ti-me susurró en el oído y volvió a besarme.
Sonreí abiertamente, rodeé su cuello con mis brazos y me puse de puntilla, acto que aprovechó para auparme, así me llevó hasta la habitación.
Me desperté algo sobresaltada y mi primera visión fue el armario, moví la cabeza y con la mano me aparté el pelo que me tapaba la cara. Suspiré y al poco noté la cama moverse y un peso apoyarse un poco sobre mí.
-Hola pequeña-me susurró y me dio un beso en el hombro.
-Hola-le sonreí y giré un poco la cara para mirarle.
-Has estado un poco inquieta, ¿te encuentras mal?-preguntó preocupado.
-No, solo que... Creo que ha sido por el hecho de echarte de menos pero...-suspiré-He estado teniendo pesadillas, no sé es como si algo me dijera que no todo va a estar bien-se me aguaron los ojos.
-Hey-hizo que me girara para mirarme de frente-.Todo está bien, mi niña, no te preocupes ¿sí?-me sonrió y me abrazó.
Asentí, me acurruqué en sus brazos y volví a quedarme dormida hasta la mañana siguiente.

*Dani*
Me desperté a media noche porque mi móvil sonó, menos mal que Laura no se había movido siquiera. Con cuidado, me moví hacia mi mesita de noche y alcancé a coger mi IPhone, lo miré y vi un mensaje de Silvia, ¿ahora qué quería?
Silvia: Esta tarde te fuiste rápidamente y casi sin despedirte, ¿te pasa algo conmigo?
Dani: Nada, solo que no eres nadie especial para mí como para estar despidiéndome de ti con dos besos o efusivamente
Silvia: Solo era una pregunta, no hace falta que te pongas a la defensiva
Dani: No me pongo a la defensiva, simplemente no quiero que vuelvas a meterte en mi vida, me parece bien que los chicos te brinden su amistad, pero la mía no la esperes
Silvia: He cambiado
Dani: Los cambios no se demuestran con palabras, sino con hechos
Noté a Laura moverse, la miré y vi que estaba un poco agitada, ¿le pasaría algo?
Silvia: Podrías darme una oportunidad, ¿no?
Dani: Ya te la di y la mal aprovechaste. Buenas noches
Puse el móvil en silencio y me acerqué a Laura que se había despertado. Me comentó que tenía miedo y la verdad es que yo también sentía algo extraño desde hacía unos días, pero no quise decirle nada para no preocuparla. Tampoco le había dicho que ahora estábamos más "apegados" a Silvia, no estaba bien ocultarle eso, pero no quería verla mal, así que esperaría un momento en el que estuviéramos los dos bien para contárselo.
Se acurrucó en mi pecho y volvió a quedarse dormida. Por la mañana, me desperté boca abajo abrazado a la almohada, levanté la cabeza y descubrí que Laura no estaba en la habitación.
-¿Laura?-la llamé, pero no contestó.
Cogí mi móvil para mirar la hora y vi que tenía mensajes de Silvia, los borré sin leerlo, no me interesaba, y la bloqueé, así me aseguraría de que no me molestaría más.
Escuché la puerta de la habitación, miré hacia allí aun boca abajo y vi a Lau entrar con una bandeja.
-Buenos días-dijo alegre.
-Buenos días-le sonreí.
Dejó la bandeja sobre la cómoda y se subió a la cama encima de mí.
-¿Cómo ha dormido mi príncipe azul?-me dio un beso en la mejilla.
-Tu príncipe no sé, pero yo bastante bien-respondí girándome para quedar boca arriba-.Habrá que buscar a tu príncipe para preguntarle, ¿no?
-No quiero buscar ningún príncipe, solo te quiero a ti-se inclinó y unió su frente con la mía.
-Entonces estamos iguales, porque yo solo te quiero a ti, mi pequeña-rocé mi nariz con la suya.
Sonrió y me besó. Nos separamos y Laura se levantó, cogió la bandeja, la puso en la cama y se sentó a mi lado.
-¿Y esto?-la miré curioso.
-Nada, quiero consentirte-me sonrió.
Le devolví la sonrisa y me tiré sobre ella sonriéndole.
-Hey, vas a tirarlo todo, bruto-rió.
-Tendré que agradecerle a mi pequeña que quiera consentirme, ¿no?-sonreí pícaro.
-No me fio mucho de tu agradecimiento-alzó una ceja.
-Haces bien-reí.
Con mis manos llevé sus brazos encima de su cabeza y la besé mientras dejaba sujetas sus muñecas con mi mano derecha y con la izquierda comencé a hacerle cosquillas.
-¡DANI!-gritó y yo solté una carcajada-No me hace gracia, como no pares juro que te la cargas.
-Ups, te has picado-reí levemente y la solté.
-Mucho-nos sentamos en la cama y la miré como un cachorrito mojado-.Es broma-terminó sonriéndome y acariciándome la nuca.
Sonreí, la besé y comenzamos a desayunar, ya que teníamos hambre.
-¿Las chicas y yo estamos organizándole una fiesta sorpresa a Blas por sus veintidós, ¿os molestará que no esté Silvia?-me miró precavida.
-A mí no, por el contrario, me alegrará no verla y estoy seguro de que a Blas igual, estamos un poco cansados de verla cada vez que salimos del estudio-suspiré, lo había soltado casi sin darme cuenta.
-Sigue al acecho, ¿no?-me miró con una mueca y yo suspiré-Es una pesada, pero mejor es no echarle cuenta hasta que se aburra y os deje tranquilos.
-Sería lo mejor-asentí.
-Lo malo creo que será cuando Ainhoa y Álvaro se vean...
-Pues sí-dije pensativo-.Álvaro no nos ha dicho nada, pero no está como antes, se pierde en su mundo casi siempre.
-Ainhoa no está mucho mejor, aunque trata de demostrarnos que está bien y Álvaro ya no le importa, pero todas sabemos que aun le duele y le quiere-me contó.
-Ojalá lleguen a reconciliarse algún día o, al menos, logren dejar lo malo de lado y llevarse bien-dije.
-Hay miedo de por medio, eso es lo que no los hace poder hablarse ni nada-me miró mientras cruzaba las piernas como los indios-.El miedo te lleva a hacer cosas de las que luego te arrepientes.
-Nosotros vamos a superar todos los miedos, dudas o inconvenientes que se interpongan en nuestro camino-cogí sus manos con las mías.
Sonrió y me abrazó. Eso había sido una promesa, algo que me pondría como meta y lo cumpliría, porque no iba a dejar que nadie nos separase ahora que habíamos logrado llegar tan lejos en nuestra relación.

2 comentarios:

  1. Hola!!! De verdad, ¿cómo hacéis estos capítulos sumamente tan geniales? Este está impresionante. Aunque tengo una pequeña duda, ¿qué pasa con Álvaro y Ainhoa? Ya que esa parte creo que me la he perdido. Un beso enorme!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Holaa!! Nos alegra mucho que te guste :) La duda... Bueno, más adelante lo explicarán ellos mismos. Gracias por permanecer aquí. Besos

      Eliminar