*Ainhoa*
Me desperté algo desorientada,
miré hacia los lados y me di cuenta de que estaba en una habitación
de un hotel en Alicante, los chicos y yo habíamos ido con Clara y
Carlos a que vieran dos opciones de hoteles donde quedarse tras la
boda. Lo andaban preparando todo desde ya y estaban muy nerviosos,
por lo que nadie les negó ayuda.
Me llevé la mano a mi barriga
al sentir un pequeño pinchazo, llevaba días sin comer bien aunque
sabía que eso no era bueno, pero es que simplemente no me entraba
nada. Un nuevo pinchazo me hizo levantarme de la cama corriendo para
ir al baño. Los primeros meses del embarazo son los más difíciles
y yo no tenía apoyo ninguno por parte de una pareja. Las chicas,
sobre todo Isa, me lo habían dicho, pero sentía miedo de hablar con
Álvaro, Silvia seguía ahí y la aparición sorpresiva de Diana me
daba mala espina, no había razón, pero algo en mí me decía que mi
bebé podía llegar a correr peligro si yo hablaba, aunque eso no me
justificaba, Álvaro iba a ser padre y debía saberlo.
Salí del baño después de
haberme lavado los dientes y la cara, me recogí el pelo en una
coleta alta y despeinada y me senté en la cama. Necesitaba un
momento en el que hablar con Álvaro, uno en el que estuviésemos
solos y sin interrupciones. No miento cuando digo que llegué a
pensar en aprovechar el viaje, pero ya llevábamos dos días en
Alicante y aún no me había atrevido, era idiota y me avergonzaba
por ello.
Durante el viaje a Málaga, fui
en el coche con Raquel y David, y mi amiga me estuvo dando ideas de
cómo poder decirle a Álvaro que estaba embarazada y el moreno me
pidió que intentara contárselo lo antes posible, no era algo que
debiera ser ocultado por mucho más tiempo. Es verdad, estaba casi de
mes y medio y lo más probable era que pronto se me empezaría a
notar la tripa y ahí sí que sería más difícil.
El hotel malagueño era
increíble y las vistas impresionantes, de ensueño y yo me sentí
más nostálgica que nunca, necesitaba a Álvaro junto a mí.
Bajé a la piscina, pero no
quise ir a la playa después del almuerzo, no me sentía bien y no
quise hacerles pasar un mal rato, por eso me fui a mi habitación y
me quedé encerrada. Cogí una hoja de papel y un bolígrafo y
comencé a apuntar ideas sobre cómo decirle a Álvaro que iba a ser
papá, pero nada me convencía ni resultaba ser lo bastante bueno,
así que la hoja terminó en la basura. Me eché en la cama de
espaldas y terminé por quedarme dormida.
-Mamá-me llamó un niño
pequeño moreno y de ojos verdes.
-Dime, cariño-me acuclillé
para quedar a su altura.
-¿Por qué yo no tengo un
papá?-preguntó cabizbajo-Todos mis amigos tienen uno con ellos y yo
no, ¿por qué?
-Sí tienes un papá,
cielo-respondí dulcemente acariciándole la mejilla.
-¿Y por qué no está
conmigo?-en sus ojos apareció un brillo de curiosidad y de tristeza.
-Porque yo... Yo nunca me
atreví a decirle que te iba a tener-le confesé con dolor.
-No eres buena...-se apartó
de mí con los ojos acuosos-No me quieres.
-No digas eso, yo te adoro...
-¡Mentira!-me
interrumpió-Por tu culpa no tengo papá, por tu culpa y por tu
culpa...-empezó a llorar-¡TE ODIO!
-¡NO!-me
desperté de golpe llevándome las manos a la tripa-Bebé, yo te
quiero más que a mi vida desde ya sin siquiera haberte visto y no
voy a permitir que llegues a odiarme un día por no haber sido lo
suficientemente valiente para contarle a tu padre que estoy
embarazada y voy a hablar con él cuanto antes-dije segura y
firme-.Aunque él después no quiera saber nada de ti o incluso
conviviendo con que se quede cerca de mí solo por ti. Te lo prometo.
Me
levanté, entré al baño, me lavé la cara, me peiné y salí de la
habitación dispuesta a hablar con Álvaro. No me hizo falta
buscarlo, me lo encontré en el pasillo, llevaba a Sara dormida en
sus brazos. Esa escena me enterneció e hizo que un cosquilleo se
instalara en mi estómago.
-Hola-dije
tímida.
-Hola-me
dedicó una pequeña sonrisa-.¿Vas para la playa? Los chicos aún
están allí.
-La
verdad es que iba a buscarte para que habláramos-conseguí
responderle.
-Vente
a mi habitación y así dejo a la peque dormir y me doy una
ducha-parecía animado.
Asentí
y fuimos hasta su habitación. Mientras se duchaba, yo me quedé a la
peque en brazos, no quisimos dejarla en la cama por si se caía o
algo. No dejé de pensar en Álvaro con Sara en brazos y la cara que
se le quedaba a él cada vez que la miraba... Todos estábamos locos
con la peque, era nuestra adoración y, ahora que iba a ser mamá,
ver a Álvaro con ella, me daban ganas de imaginármelo a él con
nuestro bebé, también me daban ganas de llorar... Las hormonas me
estaban revolucionando, ahora entendía a Clara y su cambio de humor.
Interrumpí
mis pensamientos al escuchar la voz de Álvaro mezclada con el agua
de la ducha, estaba cantando...
-And
I still, and I still,
Miss you like deserts miss
water.
And I still, yeah, and I
still
Feel you around every corner.
I bruise and I break
But there's nowhere to take
That I still miss you,
Can't erase,
Take back,
Once been stolen.
If I try,
Can't rewind
Every moments
It's gone...
And I still need you...
Me
limpié las lágrimas rápidamente para que no me viera llorar. Al
poco rato, salió del baño con unas bermudas negras, sin camiseta y
con una toalla colgada en el cuello con la que se secaba el pelo.
-Ya
he terminado-sonrió.
Le
devolví la sonrisa y noté que la pequeña ser removía en mis
brazos, se estaba despertando.
-¿Sabes?-se
sentó a mi lado-Se te ve bien con la peque.
-A ti
también, parece que te gustan los niños-lo miré mientras acomodaba
a Sara en mi regazo y ella se acurrucaba en mi pecho.
-Sí,
me encantan los niños y adoro a Sara-le acarició la mejilla-.Esta
princesa me ha robado el corazón.
Iba a
preguntarle algo, pero la puerta me interrumpió. Álvaro abrió y
dejó pasar a Isa y Blas que llegaron para recoger a su hija.
-Muchas
gracias por cuidar de la peque-dijo Blas mientras la cogía en
brazos.
-Ni
las des, me quedaré con ella siempre que lo necesitéis-respondió.
Yo
les dediqué una sonrisa a ambos y le dije adiós a Sara con la mano
y los tres se fueron dejándonos solos, por lo que aproveché para
tratar de hablar con él y contarle lo que me pasaba.
-¿Te
gustan más los niños porque son ajenos o también te gustarían si
fueran tuyos?-pregunté levantándome y yendo hacia la ventana.
-Si
son propios mejor-lo escuché acercarse-.El problema está en que
solo me interesa una madre para mis hijos.
Cerré
los ojos al notar sus manos en mi cintura, mi corazón comenzó una
carrera y sentí cosquillas en el estómago, tanto tiempo sin él...
Le echaba de menos.
-Álvaro,
yo...-su móvil me interrumpió.
-Un
minuto-me dijo tras suspirar.
Me
giré a mirar cómo cogía su móvil, pude ver cómo colgaba sin
contestar y después lo apagaba.
-Podría
haber sido importante-le miré extrañada mientras volvía a
acercarse a mí.
-Ahora
mismo lo más importante eres tú, todo lo demás puede esperar-cogió
mi mano izquierda con su mano derecha.
-¿Incluso
Silvia?-no pude evitar preguntarlo, aquel tema seguía doliéndome.
-Ella
más que nadie, es solo una amiga y no puede ocuparme más que mi
novia-respondió mirándome a los ojos.
-Nosotros
rompimos-le señalé.
-No-me
sonrió-.Tú te has tomado un tiempo, pero seguimos siendo novios.
-La
carta... Yo...-no me salían frases completas.
-Ainhoa,
te amo, no pienso dejarte y mucho menos aceptar que hemos terminado
por una carta, para que eso pase, tendremos que hablarlo cara a
cara-me retó.
-¿Lo
haremos ahora?-pregunté tragando saliva nerviosa.
-Como
quieras-se encogió de hombros y fue a sentarse en la cama.
-Te
seguí una de las veces que quedaste con Silvia, darle dos besos...
El día que me fui, lo hice después de leer una conversación tuya
con ella por WhatsApp y después de que me mandaran una foto vuestra
abrazándoos-le expliqué-.Mi corazón no dio para más, por eso
decidí que sería mejor quitarme del medio e irme.
-Silvia
está embarazada y el padre no quiere saber nada de ella ni de su
hijo, por eso la está obligando a abortar-dijo-.Un día llegó al
estudio y nos lo contó, es verdad que todos le dimos algo de apoyo,
pero también es verdad que soy el único que queda con ella y le
ayuda con la situación que está viviendo, pero... Aunque sienta
lástima por ella, no quiere decir que te haya olvidado, que haya
dejado de quererte a ti-se levantó y se puso frente a mí-.No quiero
seguir con esto si significa perderte a ti, me he dado cuenta tarde,
pero lo ultimo que quiero es volver a estar separado de ti por culpa
de un problema ajeno.
-Yo...
-Ainhoa-me
interrumpió-, necesito que volvamos a estar juntos.
-¿No
piensas que sería mejor que rompiéramos?-lo miré a los ojos.
-No y
tampoco me interesa hacerlo-se encogió de hombros.
-Yo...-sentí
un mareo y me llevé las manos a la cabeza.
-¿Qué
te pasa?-me sujetó por la cintura-Estás pálida.
-No
he comido bien hoy-mentí.
-Anda,
vamos a comer algo y después seguimos hablando-me dedicó una
pequeña sonrisa y me acarició la mejilla-.¿Vale?
Asentí
sin fuerzas para hablar, se puso una camiseta y salimos de la
habitación. Al llegar al comedor, nos sentamos con los chicos.
-¿Se
lo has dicho?-me susurró Isa ya que me había sentado a su lado.
-No,
pero lo haré esta noche-respondí.
Me
sonrió y me dio un apretón en la mano por debajo de la mesa, le
devolví la sonrisa y abrí la carta. No se me antojaba nada de lo
que había y me sentía mal.
-¿Has
decidido lo que vas a pedir?-me preguntó Álvaro pegado a mí.
-No
me apetece nada-cerré la carta y la dejé sobre la mesa.
-Algo
debes comer, sigues un poco pálida-me echó el pelo por detrás del
hombro.
-Dime
quién es Rubén-escuché decir a Dani, así que le miré ya que
estaba sentado frente a mí mirando fijamente a Laura.
-Ya
te he dicho que nadie en especial, solo un nombre que me
gusta-respondió.
-No
me lo creo-la miró entrecerrando los ojos.
-Te
lo diré cuando me digas quién es Alba-se cruzó de brazos echándose
en el respaldo de la silla.
El
rubio se rascó la cabeza pensativo, nos miró a todos y finalmente
contestó:
-Es
Álvaro en femenino.
Todos
soltamos una carcajada por su respuestas excepto el aludido.
-¿Yo
qué tengo que ver en eso?-preguntó indignado.
-Eres
el tío de mis futuros hijos, debes sentirte orgulloso de que piense
ponerle tu nombre a mi bebé si es niña-le respondió con obviedad.
-Laura,
¿estás embarazada?-le preguntó Clara con los ojos muy abiertos.
-No,
pero hoy nos ha dado por pensar en nombres para el día que los
tengamos y, bueno, Dani se piensa que Rubén es alguien y yo pienso
que Alba también ha sido alguien para Dani-le respondió ella
tranquilamente.
-A mí
no me metáis en eso que estoy muy tranquilo-dijo Álvaro alzando las
manos.
-¿No
te gustaría tener un hijo?-le preguntó Dani tras dedicarme una
mirada.
-No-respondió
serio-, me encantaría.
Fulminé
a Dani con la mirada y él se encogió de hombros para luego mirara a
su mujer.
-Sigo
pensando que hubo un Rubén en tu vida-le dijo.
-Eres
idiota-le dijo Lau claramente.
-Yo
si quiero ser padre-dijo David con un puchero-, pero Raquel no.
-Pobre
pastelito-dijo Isa con un puchero-.Si sigues insistiendo, quizás mi
hermana acepte.
-Gracias,
hermanita-Raquel le sonrió falsamente.
-Yo
me voy a mi habitación-me limpié la boca con la servilleta y me
levanté-.Buenas noches, chicos.
-Ainhoa...-me
llamó Clara.
-Dime-me
giré y la miré.
-¿Te
sientes mal?-me preguntó Álvaro levantándose.
-Un
poco, no hay por qué hundir el dedo en la llaga-miré a nuestros
amigos-.No me ha sentado mal, pero sí que me ha dolido.
-Lo
siento...-dijo Dani.
-Tranquilo,
te entiendo, os entiendo a todos-volví a mirarlos a todos-, pero hay
maneras y maneras, os pedí tiempo y creo que aún no se me ha
acabado.
-No
era mi intención hacerte sentir mal-dijo David.
-Lo
he dicho, no me ha sentado mal, no estoy mal, pero... Nada, os
entiendo y os prometo que ya de hoy no pasa-inspiré hondo, estaba
sintiendo nauseas y debía correr al baño más próximo-.Buenas
noches, mañana nos vemos.
Anduve
rápidamente hacia los baños y me encerré en un cubículo. Sabía
que los chicos no lo habían hecho aposta, era verdad que todos
tenían planes para formar sus propias familias con hijos, pero en mi
estado y con lo que me estaba pasando, no era buena idea hablar de
eso delante de mí, siempre acababa llorando por los rincones y
odiaba sentirme así porque los chicos pensaban que era culpa suya.
Al acabar, me enjuagué la boca, me lavé la cara y salí del baño
para ir a mi habitación. Mientras subía en el ascensor, abrí
WhatsApp en mi móvil y les mandé un mensaje al grupo en el que
estábamos todos:
Ainhoa:
Chicos, siento cómo me he puesto, no debía haberos dicho eso
Isa:
Tranquila, te entendemos y ahora más
Dani:
Te vuelvo a pedir perdón, prometí no meterme y la he vuelto a liar
Ainhoa:
Tranquilo, te entiendo, debí haberlo hecho antes
Blas:
Sabemos que estás pasando por un momento bajo y no hemos hecho nada
por ayudarte a subir
Lau:
Perdónanos
Ainhoa:
Sois vosotros los que debéis perdonadme a mí. Me voy a dormir,
buenas noches :)
Raquel:
Que descanses y avisa por cualquier cosa que necesites
Carlos:
Que descanses
Salí
del ascensor y entré a mi habitación, me lavé los dientes, me puse
el pijama y, cuando iba a acostarme, escuché que tocaban la puerta
de mi habitación.
-¿Sí?-pregunté
tras la puerta algo extrañada.
-Soy
Álvaro-respondió.
Un
revoloteo se despertó en mi estómago, pero abrí la puerta y le
dejé entrar.
-¿Puedes
explicarme a qué ha venido todo lo del comedor y lo del grupo de
WhatsApp?-me miró fijamente.
Asentí
y me senté en la cama como un indio y él se sentó frente a mí,
pero con las piernas colgando de la cama.
-No
sé por dónde empezar, he intentado escribirlo incluso, pero nada me
parece lo bastante bueno...-bajé la mirada a mis manos-Álvaro, es
verdad que te quiero, que no he dejado de hacerlo, que me fui por lo
que pasó con Silvia, que la foto me lo mandó un anónimo, que...
-¿Me
puedes dar el número que te mandó la foto?-me interrumpió.
Asentí,
cogí el móvil y le dejé el mensaje. Álvaro sacó su móvil del
bolsillo de su pantalón y marcó el número en su móvil.
-¿Qué
haces?-pregunté mirándole entre curiosa y extrañada.
-Viendo
si ese anónimo es alguien que nos conoce o no-sonrió satisfecho-.No
me puedo creer que haya vuelto a la carga y ahora con nosotros.
-¿Qué
pasa?-fruncí el ceño.
-Diana
fue quien te mandó el mensaje-me respondió mirándome y tendiéndome
su móvil.
-¿Qué
ganaba ella con eso?-pregunté sorprendida.
-No
lo sé, pero pienso averiguarlo en cuanto volvamos a Madrid-me
señaló-.Ahora quiero que me cuentes qué te pasa, no te vas a
librar y, como le has dicho a los chicos, de hoy no pasa-me advirtió.
-Espero
que te quede claro que no pienso ser una carga para ti, así que si
no quieres hacerte cargo, lo entenderé-inspiré hondo-.Yo...
-Estás
enferma, ¿verdad?-me miró y parecía preocupado.
-¿Por
qué lo dices?-le miré extrañada.
-Cuando
conocimos a Isa, ella tenía mareos, no podía comer mucho y la
tuvieron que ingresar en un hospital, antes te mareaste en mi
habitación y no comes mucho-respondió.
-No
es eso... No es una enfermedad lo que tengo-bajé la mirada-.Es
verdad que me mareo, no como mucho porque no tengo ganas, tengo
náuseas y vomito, pero no es porque esté enferma.
-¿Entonces?-preguntó
curioso.
Cogí
aire despacio y lo solté rápidamente, no podía darle más vueltas,
iba a soltarlo y después me atendría a las consecuencias.
-Álvaro,
estoy embarazada.
Le
miré al tiempo que abría los ojos más de la cuenta y comenzaba a
balbucear.
-¿C-cómo
embarazada?-tragó saliva con dificultad.
-Voy
a ser madre, estoy esperando un bebé-respondí.
-¿C-cómo?-tartamudeó
de nuevo.
-No
pienso explicarte cómo se hacen los bebés, tienes una edad y ya
debes saberlo-le señalé.
-¿Cuándo?-creo
que fue en ese momento en el que cayó en la realidad.
-Estoy
de mes y medio, así que...
-Cuando
llegamos de la gira-acabó por mí.
-Sí,
aunque más exactamente el día siguiente-le aclaré.
-Estás
embarazada-se levantó de la cama con las manos en la cabeza y
comenzó a dar vueltas por la habitación-.Embarazada... Bebé...
Ella...
-Ya
no te parece tan atractiva la idea de ser padre, ¿verdad?-sonreí
con tristeza aunque él no me mirara.
De
repente, se paró, dejó caer las manos a ambos lados de su cuerpo y
se quedó estático. Me asusté, me levanté de la cama rápidamente
y me puse delante de él.
-Álvaro-le
llamé poniendo mis manos en sus mejillas-.Hey, ¿qué te pasa?
-Yo...
Tú... -me miró a los ojos con un brillo extraño-.Ainhoa vas a ser
mamá-abrió los ojos un poco más de lo normal-, mamá de mi bebé.
-Sí,
vamos a ser padres-dije tranquila y dulcemente, estaba asustada por
la reacción que había tenido.
Cayó
de rodillas a mis pies quedando su cara frente a mi barriga aun
plana, me subió un poco la camiseta con una mano y la otra la puso
sobre mi tripa, una lágrima cayó de sus ojos verdes y a mí se me
cayó el mundo encima, esperaba cualquier reacción menos verle
llorar.
-Bebé-susurró
acariciando mi barriga-, soy papá... Tu papá-sonrió y sorbió por
la nariz mientras las lágrimas caían por sus mejillas y a mí se me
acuaban los ojos-.Mi bebé, te prometo, bueno, mejor te juro que no
me voy a separar de tu lado nunca, ni del de mamá, os juro a los dos
que ahora más que nunca os voy a proteger, que no me voy a dejar
guiar ni engañar por nadie... Te amo.
-Álvaro...-sorbí
por la nariz y me aclaré la garganta un poco.
Él
dejó un beso en mi tripa y se levantó mientras se secaba las
lágrimas, me miró y unió su frente con la mía.
-Te
amo-me susurró.
-Yo...
-Shh...-puso
un dedo sobre mis labios-No digas nada.
-Pero
quiero que sepas que...
-Ainhoa,
me has hecho el hombre más feliz del mundo, adoro a los niños, me
encantaría ser padre y, que tú seas la madre, es lo que más
deseo-me secó las mejillas con sus manos-.Te amo y ahora menos que
nunca vamos a romper.
-Pero...
-Nada
de peros, me negaba a dejarte ir porque te quiero ahora menos te voy
a dejar ir, quien debe desaparecer de mi vida es Silvia-volvió a
interrumpirme.
-¿Estás
seguro de que quieres tener al bebé conmigo?-le miré a los ojos.
-Tan
seguro como de que te amo-clavó su mirada en la mía.
-¿Qué
pasa si Silvia no quiere dejarnos en paz?-fui realista-No quiero que
le haga daño a mi hijo.
-Nadie
le hará daño a nuestro hijo-remarcó las dos últimas palabras-y
ella menos.
-¿Cómo
estás tan seguro?-sentía miedo por él, por mí y por el pequeño
que crecía dentro de mí.
-¿Me
quieres?-me enfrentó.
-Te
amo-respondí sin dudar un segundo.
-Entonces
confía en mí-suplicó-.¿Lo harás?
Lo
miré a los ojos y me quedó claro que no quería pasar más tiempo
sin él, quería estar con Álvaro pasara lo que tuviera que pasar.
-Lo
haré, te lo prometo-asentí.
Una
sonrisa se instaló en sus labios y se sentó en la cama, con su mano
tiró de la mía y me dejó frente a él, con su cara pegada a mi
vientre.
-Bebé,
gracias-dio un beso-.Prometo no separarme de tu mami y ser el padre
que te mereces, también te prometo que no os pasará nada a ninguno
y que os cuidaré con mi vida si hace falta-me acarició la tripa-.Te
quiero mucho.
-Bebé,
dile a papá que le ha dicho a mamá que no la va a dejar y que la
ama, que ella se lo ha tomado como una reconciliación...
-Ha
sido una reconciliación-me corrigió.
-Que
quiere estar con papá por encima de todo lo que tenga que venir y de
quienes quieran interponerse y que le parece genial que te dedique
todos los mimos que quiera y más, que te acaricie, que te mande
besos... Pero que, como no le de aunque sea un pequeño beso a ella,
va a terminar por ponerse celosa e irse a dormir-terminé y me crucé
de brazos.
Álvaro
rió, tiró de mi mano echándose hacia atrás y llevándome con él
para después darse la vuelta y quedar él encima de mí. Me miró a
los ojos y, poco a poco, fue acercándose a mí, acabando con la
distancia que separaban nuestros labios para regalarme el mejor beso
que me podía haber dado. Fue en ese momento cuando me di cuenta de
todo lo que lo había extrañado y no fue por el beso, sino porque
con ese, para algunas personas, simple gesto, me dijo cuánto me
amaba. No se necesitan palabras en el amor, eso me queda más que
claro.
Álvaro
se separó de mí en cuanto comenzó a escasearnos el aire y me
sonrió antes de bajar a mi tripa y volver a destaparla.
-Bebé,
cierra los ojos porque mamá y papá van a hacer cosas de mayores-me
guiñó un ojo pícaro y yo me sonrojé sin motivos-.Buenas noches,
te quiero.
Dejó
un beso y volvió a subir hacia mi cara.
-Te
amo, smiler-le acaricié la mejilla.
-Yo
también te amo, Ainhoa, más que a mi vida-unió su frente a la
mía-.Quiero que vuelvas a ser mía, tanto esta como todas las noches
de mi vida.
-Y lo
voy a ser, te lo prometo-le miré a los ojos.
Me
sonrió y volvió a besarme. Esa noche nos demostramos que nos
habíamos necesitado y me juré no volver a salir corriendo si algo
sucedía, ahora menos que nunca por nosotros y por nuestro bebé.
Hola!! Que sepáis que estoy temblando de la emoción y que casi lloro con este capítulo. De verdad me habéis dejado sin palabras. Me parece un capítulo de lo más bonito y emotivo. Os felicito chicas!! Un besazo!!
ResponderEliminarHolaaa! Nos alegra que te haya gustado y, bueno, emocionado jeje :) Muchísimas gracias por todo, un besazo para ti también. Besoos
EliminarDioos que bonitoo!! He llorado y todo vaya pedazo de capitulo lo Vuestro es talento y lo demás son tonterías de verdad increiblee quiero el siguiientee
ResponderEliminarMuchísimas gracias, nos has emocionado con tu comentario y nos alegra un montón que te esté gustando. El capítulo 9 ya está publicado y esperamos no tardar mucho en subir el siguiente. Un beso.
EliminarHolis !!! Me he devorado la novela en 3 días , enserio no paraba y no paraba de leer..! Me he quedado hasta las 5 de la mañana leyendo jaja ..! Pero lo valió .! Me encntan los capítulos y la novela también ..! Os agradezco por escribir !Bueno , voy a estar por aquí esperando el siguiente capítulo chicas .... ! De verdad que genial la novela ! Saludos ! Martina.
ResponderEliminarHolaa! Nos alegra muchísimo tenerte por aquí y que te esté gustando la novela. Wow, de verdad que gracias y esperamos que te siga gustando lo que viene. Un besazo enorme y muchísimas gracias de nuevo :)
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