*Raquel*
Daba gusto ver que Ainhoa y Álvaro volvían a ser los de siempre, ya echaba de menos a mi amiga. David y yo llegamos a casa de mis padres, habíamos aprovechado que el hotel era en Málaga, para que cuando acabase el fin de semana, ir a cenar con mis padres, los de David, mi hermana, mi cuñado y mi sobrina, para hablar de una vez todos juntos sobre la boda. Todos parecíamos tener la fiebre de ''las bodas'' desde que Isa y Lau se casaron con Dani y Blas. Carlos y Clara se casarían en unos meses y David y yo igual. Y la fiebre de las ''mamis'' igual desde que mi hermana había tenido a Sara. ¿Era yo rara por no querer tener hijos aún?. A veces me lo parecía.
Daba gusto ver que Ainhoa y Álvaro volvían a ser los de siempre, ya echaba de menos a mi amiga. David y yo llegamos a casa de mis padres, habíamos aprovechado que el hotel era en Málaga, para que cuando acabase el fin de semana, ir a cenar con mis padres, los de David, mi hermana, mi cuñado y mi sobrina, para hablar de una vez todos juntos sobre la boda. Todos parecíamos tener la fiebre de ''las bodas'' desde que Isa y Lau se casaron con Dani y Blas. Carlos y Clara se casarían en unos meses y David y yo igual. Y la fiebre de las ''mamis'' igual desde que mi hermana había tenido a Sara. ¿Era yo rara por no querer tener hijos aún?. A veces me lo parecía.
-¿Preparado?- le pregunté a David dándole la mano en el coche antes de bajarnos.
-Contigo a mi lado, desde luego que sí.
Nos dimos un beso y nos bajamos del coche, mi hermana y compañía aún no habían llegado, pero los padres de David sí, mis padres y ellos estaban de charla en el salón cuando entramos.
-¡Hola!- me saludó mi madre mientras se acercaba corriendo a darme un abrazo.
-Hola, mamá.
Mi madre le dio un abrazo a David, igual que su madre, y mi padre la mano, todos nos sentamos a hablar. Mi madre preparó café mientras esperábamos a mi cuñado, hermana y sobri.
-Ya verás como está Sara, ha crecido un montón, y ya habla un poco.- Le dije a mi madre.
-Uf, estoy deseando verla, no la veo ni a ella ni a sus padres desde que se casaron- dijo con un poco de pesar.
-Han tenido bastante lío- dije- la peque se resfrió y los chicos han estado de gira y también hemos estado ayudando a Clara y Carlos con su boda.
-Bueno, pero una visita no habría hecho daño- dijo mi madre poniendo una mueca.
-Cuando se ha podido es cuando hemos venido- dije un poco exasperada.
-La cosa es que estáis aquí y que tu hermana llegará en un rato- se metió mi padre para que no comenzásemos una discusión.
-Sí.- Asentí yo.
Los padres de David no sabían que decir, se llevaron una impresión pésima la primera vez que se vieron, así que no estaban seguros de si era conveniente mencionar nada de los que se les pasaba por la cabeza. Pero el silencio incómodo fue interrumpido por un gritito de niña pequeña, mi sobrina.
-Oh, Sara ya está aquí.- Dije y mi madre me corrigió diciéndome que no solo era Sara la que había llegado.
Isa abrió con su llave de casa y pasó con Sara en brazos, la que venía chillándole algo a Blas.
-¡Hola!- gritó mi hermana al entrar y yo me levanté deprisa a abrazarla a ella, la peque y a Blas.
-¡Ita Raquel!- esta vez fue a mí a quién gritó la peque.
La cogí en brazos y me la llevé al salón mientras Blas e Isa se echaban un café, se sentaban y saludaban al resto.
-Oh, mira que eres bonita.- Le dijo mi madre, aunque a Isa aún no parecía hacerle mucha gracia que mi madre se acercara a la princesa, no le parecía bien que después de lo que dijo en la primera cena sobre el aborto, ahora le pareciese una niña preciosa, aunque ya prácticamente no le prestaba atención, al igual que yo, ambas lo habíamos pasado muy mal y había tenido que tragarme muchas cosas que pensaba, pero las cosas comenzaban a ir mejor.
-¡Alela!
-¿Por qué te estaba chillando?- le preguntó David a Blas.
-Una larga historia- dijo mi cuñado.
-Tenemos toda la noche.- Dije.
Mi cuñado nos contó como la pequeña había comenzado a insistir en ir a casa a por Chiqui y que ellos habían tenido que sacarle otro tema de conversación, como lo era el primito que iba a nacer de Clara y Carlos, y como no, mi sobri había comenzado a decir que quería, no sólo que ese bebé naciese ya, sino que todos tuviésemos un bebé. incluidos sus padres, a esto Blas le había dicho que se la iba a comer y la peque le había dicho que no, y él le había ''mordido'' en el brazo, y por eso había chillado.
-Bueno peque, tus titos Álvaro y Ainhoa van a darte otro primito pronto y tus padrinos seguro que también.
-¿Zi?
-¿Laura está embarazada tan pronto?- preguntó mi padre, ya que Laura había formado parte de esta familia desde siempre, para todos menos para mi madre, ella la veía como una amiga y solo eso.
-No, pero está buscando tener un bebé.- Dijo mi hermana.
-Es demasiado joven, pero que os voy a decir a vosotros.- Les dijo mi madre a Blas e Isa.
-Ellos se sienten preparados, tienen todo nuestro apoyo y seguro que serán unos padres excelentes, no veo por qué no pueden tener hijos a la edad que quieran, son ya mayorcitos para tomar sus decisiones.- Dijo mi hermana.
-Además que ya discutimos hace bastante el tema del bebé y quedamos de acuerdo en que no más discusión- dijo Blas dejándonos un poco sorprendidos a todos menos a mis padres y a Isa. ¿Cuando ha pasado esto?.
-Cierto, vallamos a cenar.- Dijo mi padre.
David me dio la mano y me dio un beso en la mejilla.
-Tengo miedo- me susurró.
-Yo estoy aterrada.
Los dos nos sonreímos y nos sentamos en la mesa mientras mi madre nos sacaba los platos y nos servía la comida, todo estaba muy bueno, eso era algo que se le daba realmente bien a mi madre, cocinar.
Al cabo de un rato, Sara empezó a llorar, pocas veces la había visto llorar, pero decía que se moría de hambre y mi hermana tuvo que darle de comer y cogerla en brazos.
-Sara, se me cansan los brazos, ¿y si te acuesto en el sofá?
-¡No!
-Anda dame a la peque.- Dijo Blas que estaba a mi lado.
La niña le pasó una de las manos por el cuello, mientras con la otra agarraba a Isa y cerró los ojos, esa peque adoraba a sus padres.
-Tita Raquel.- Me llamó con los ojos cerrados.
-Dime princesa.
-¿As a asarte?
-¿Asarme?- sonreí ante el intento de mi sobri de decir casarte.
-No.... Jo...
-Sí, con tito David.
-Ya ra hora.
Y sin decir más la peque se durmió, Blas intentó levantarse para llevarla a otro sitio pero cada vez que lo hacía, Sara hacía un pucherito y se quejaba.
-Cuando te canses puedo cogerla yo- le dijo David.
-Tranquilo, puedo con ella.- Dijo Blas.
-Bueno, pero un bebé cansa.- Le dije.
Y sin dejarle contestar cogí a la peque, que se agarró a mi cuello con fuerza y hundió su cabeza en mi pelo.
-David, la baba.- Le dijo Isa.
-¿Eh?
Los padres de David comenzaron a reír mientras yo intentaba no hacerlo por la pequeña.
David fue a cogerla y la pequeña hizo un gesto amargo, no quería soltarse.
-No, no le gustas- le dije y él me puso un puchero.
-Jo, Blas la coge y no llora, la coges tu y tampoco, pero claro, el tito David es el tito David.
Todos reímos de la cara de mosqueo que puso mi prometido.
-Me alegra saber que no has cambiado, cielo- dijo su madre.
-No te piques anda- le dijo mi padre.
-No se va contigo por el olor- dijo el padre de David y todos le miramos interrogantes.- A esa edad somos un poco inconscientes al resto de los sentidos, por ello el olfato aún nos sirve para reconocer a la familia, Sara no ha llorado con ellos porque son sus padres y con Raquel porque, bueno, dicen que las hermanas huelen igual.
Isa y yo nos miramos y nos sonreímos.
-Jo, eso me pasa por no tener hermanos- Dijo David.
-Pero que dices, tienes cuatro hermanos.- Le dijo Blas.- Y te queremos.
Después de un buen rato, Isa recuperó a su bebé y yo mis brazos, ya era el momento de decir lo que estábamos planeando David y yo.
-De acuerdo... Veréis- dije.
-Primero decir que, su hija es lo mejor, que me ha pasado, desde que la conocí, desde ese preciso instante en que la vi por primera vez, supe que iba a ser importante en mi vida, que todo iba a cambiar a partir de ese preciso momento, creo que hemos tomado la decisión correcta cuando, bueno, hace unas semanas le pedí que se casase conmigo, y ella me dijo que sí haciéndome así el hombre más feliz sobre la Tierra, y esa es la decisión que para nosotros es la correcta, casarnos para poder pasar el resto de nuestra vida juntos.- Mis ojos se llenaron de lágrimas.
Mi padre sonreía, al igual que los padres de David, mi madre tenía una mirada extraña, no era enfado, era más bien nostalgia, pero acabó sonriendo.
-Al menos una de mis hijas lo hará bien.
Isa suspiró y después me miró sonriente.
-Enhorabuena.- Me dijo sonriente.
-Lo haréis genial.
Todos nos fueron abrazando, hasta el final de la noche, en la que fue la hora de marcharnos al hotel, desde lo sucedido Isa no quería quedarse en casa a dormir, puede que algún día perdonase a mamá, pero no era hoy, y por ello, yo tampoco lo haría, Isa es mi hermana y como tal, debo protegerla.
Los padres de David se marcharon en su coche y yo me acerqué al coche de Isa y Blas que estaban metiendo a Sara en el porta-bebés.
-¿Cuando ha pasado eso?
-¿El qué?- preguntó mi hermana.
-Pues lo de la charla del bebé.
-Ah, pues hace unos meses, mamá vino a casa, vino a refregarme lo perfecta que había sido su vida y las buenas decisiones que había tomado y lo mala que era yo.
-¡Como la odio!- solté de golpe y David me miró extrañado, ya que acababa de alcanzarnos.
-La verdad es que no se como papá pudo casarse con ella.
-Pues, creo que algo la cambió, porque de peques no era así, bueno sigue contando.
-Bueno, había venido sola, papá se había quedado en Málaga y eso, ella había puesto la escusa de ver a su nieta, después de decirme todo eso, Blas no aguantó más y le soltó unas cuatro cosas.
-¿Qué le dijiste?- le preguntó David.
-Lo que se merecía.- Dijo mi hermana encogiéndose de hombros.
-Pero dinos.- Insistí.
-Que si tan perfecta era su vida por qué ponía tanto entusiasmo en intentar amargarnos la nuestra, que si tanto quería a su nieta por qué había deseado, bueno, lo que sabéis- a mi hermana y Blas se les hacía difícil hablar de no haber tenido a Sara- también le dije que si de verdad quería tanto a su hija como decía, como se atrevía a ir a su casa y hacerla sentirse así de mal siempre que se le antojaba, y algunas cosas más.
-¡Bien dicho!- le dije.
-Bueno y le dijo que si quería volver a ver a Sara que más le valía tener un poco de respeto por nosotros y por ella.- Dijo Isa.
-¡Wow!,. se quedaría pasmada, eso no se lo esperaría de ti- dijo David.
-Bueno, a ver lo que dura.
Los cuatro nos despedimos y nos marchamos al hotel.
Después de regresar a Madrid, Clara fue al ginecólogo, ya tenía las pruebas del embarazo, ya sabía lo que sería su bebé, ahora nos faltaba saberlo a nosotros, habíamos quedado por la tarde en casa de ellos para que nos lo dijesen.
-Bueno, pase lo que pase, que sepas que te quiero.- Me dijo David.
-Sabes que vas a perder ¿verdad?
-Para nada, es que como voy a ganar, es para que no te piques.
-Oh, por favor, la voz de Clara lo decía todo, he ganado, es una niña.
-Yo no estaría tan segura aún.- Dijo mientras se acercaba a mí y me besaba.
-Oye, que nos tenemos que ir.
-¿Y que más da que lleguemos un poco tarde?- dijo sonriente.
-Tu eres muy pillo.
David me abrazó por la cintura y comenzó a besarme el cuello.
-Y además es que te amo.
-Yo también te amo.
-No creo que tanto como yo a ti.- Dijo entre beso y beso.
-David, cariño, ¿acaso crees que me amas más que yo a ti?
-No lo creo, lo se.
Solté una pequeña carcajada burlona y le besé, pero el teléfono nos interrumpió. Era Ainhoa, decía que ya deberíamos estar en el piso y que Clara está insoportable.
A David y a mi no nos quedó más remedio que ir y dejar nuestra competición para más adelante.
Al llegar nos encontramos a una agitada Clara que discutía con Dani sobre lo fuerte que podía llegar a pegarle a Carlos, a Chiqui dando saltos, a Álvaro con Ainhoa dándose mimos en el sofá (cómo había echado de menos verles juntos), a Isa poniéndole un pañuelo húmedo a Carlos en la cara y a Blas y Lau jugando con Sara.
-Vale, esto es un caos sin nosotros.- Dije y todos nos miraron.
Nos sentamos y nos sacamos una coca-cola y un zumo de piña.
Todos comenzamos a hablar y entonces Clara levantó la mano.
-¡Antes de decir nada!, quiero preguntaros algo, esto me gusta, las apuestan molan, y la verdad es que se están convirtiendo en costumbre, ¿y si las seguimos haciendo?
-Me parece una idea genial- dijo Lau.
-Cada vez que una de vosotras se quede embarazada, hacemos la apuesta- dijo Isa.
-¿No vais a tener más hijos?- le preguntó David y Blas se giró hacia Isa con los ojos muy abiertos.
-No creo, con Sara ya hemos tenido suficiente- dijo y mi cuñado puso una mueca.
-Ya veremos.- Dijo él.
-Bueno, a nosotros nos gusta la idea.- Dijo Ainhoa.
-Es una muy buena idea.
-Bien, pues como Ainhoa está embarazada, comencemos- dijo Carlos sacando otro papel y un boli.- La costumbre es que empiecen los padres, así que vosotros diréis.
-Yo creo que será niña- dijo Ainhoa.
-Yo creo que será niña también.- Dijo Álvaro.
-¡Oh!, una pareja que se pone de acuerdo.- Exclamó Isa y ellos se sonrojaron.
-¿David?
-Yo creo que será niña, pero por el bien de la humanidad espero, y confío que sea como su madre entera.- Álvaro le dio un golpe en el brazo.
-¿Raquel?
-Yo creo que será un niño, y que tendrá los ojos verdes y que será muy guapo y que su madre le pondrá las canciones de Pablo Alborán- dijo diciendo muy alto lo de Pablo.
-¿Lau?
-Yo digo que será niño, y estoy de acuerdo con lo de las canciones de Pablo.
-¿Dani?
-Que sea niña, pero, por supuesto que se parezca completamente a su madre.
-¿Isa?
-Niño, y que Ainhoa le cante y le ponga las canciones de Pablo.
-¿Qué os pasa con Pablo?- preguntó Blas mientras le pasaba los brazos por la cintura a su mujer.
-Nada, cariño.
-¿Blas?
-Yo digo que será niño, esta vez estaré de acuerdo con Isa.- Esta se giró hacia él y le besó.
-Ese es mi chico- y le chocó la mano.
-¿Clara?
-Um, creo que chico, y ponle a Pablo que me gusta.
-¿Sara? ¿Tú que dices?
-¡iño!
-Pues como sólo quedo yo, pues, una niña.
-Chicos, y si nos empezamos a apostar otras cosas, como que los perdedores nos tienen que limpiar la casa un mes o nos inviten a los ganadores al cine o algo así.- Dijo David.
-¡Me gusta esa idea!- soltó Clara.
-¿Qué os parece si, por ejemplo los que pierdan esta apuesta deben invitar a los que ganen al cine?- dije.
- ¡Acepto.- Dijeron todos a unisono.
Carlos lo apuntó para el embarazo de Ainhoa y miró a Lau.
-Cuando te quedes embarazada avisa.
Lau se puso muy roja y Dani le dio un pellizco en la mejilla, cosa que la picó y comenzaron a picarse mutuamente.
-Clara, ¿quién ha ganado?- pregunté.
-Pues... Para mi desgracia... Él...
-¡Sí!- gritaron David, Dani, Isa Y Álvaro.
Era un niño.
-Bueno, pero una visita no habría hecho daño- dijo mi madre poniendo una mueca.
-Cuando se ha podido es cuando hemos venido- dije un poco exasperada.
-La cosa es que estáis aquí y que tu hermana llegará en un rato- se metió mi padre para que no comenzásemos una discusión.
-Sí.- Asentí yo.
Los padres de David no sabían que decir, se llevaron una impresión pésima la primera vez que se vieron, así que no estaban seguros de si era conveniente mencionar nada de los que se les pasaba por la cabeza. Pero el silencio incómodo fue interrumpido por un gritito de niña pequeña, mi sobrina.
-Oh, Sara ya está aquí.- Dije y mi madre me corrigió diciéndome que no solo era Sara la que había llegado.
Isa abrió con su llave de casa y pasó con Sara en brazos, la que venía chillándole algo a Blas.
-¡Hola!- gritó mi hermana al entrar y yo me levanté deprisa a abrazarla a ella, la peque y a Blas.
-¡Ita Raquel!- esta vez fue a mí a quién gritó la peque.
La cogí en brazos y me la llevé al salón mientras Blas e Isa se echaban un café, se sentaban y saludaban al resto.
-Oh, mira que eres bonita.- Le dijo mi madre, aunque a Isa aún no parecía hacerle mucha gracia que mi madre se acercara a la princesa, no le parecía bien que después de lo que dijo en la primera cena sobre el aborto, ahora le pareciese una niña preciosa, aunque ya prácticamente no le prestaba atención, al igual que yo, ambas lo habíamos pasado muy mal y había tenido que tragarme muchas cosas que pensaba, pero las cosas comenzaban a ir mejor.
-¡Alela!
-¿Por qué te estaba chillando?- le preguntó David a Blas.
-Una larga historia- dijo mi cuñado.
-Tenemos toda la noche.- Dije.
Mi cuñado nos contó como la pequeña había comenzado a insistir en ir a casa a por Chiqui y que ellos habían tenido que sacarle otro tema de conversación, como lo era el primito que iba a nacer de Clara y Carlos, y como no, mi sobri había comenzado a decir que quería, no sólo que ese bebé naciese ya, sino que todos tuviésemos un bebé. incluidos sus padres, a esto Blas le había dicho que se la iba a comer y la peque le había dicho que no, y él le había ''mordido'' en el brazo, y por eso había chillado.
-Bueno peque, tus titos Álvaro y Ainhoa van a darte otro primito pronto y tus padrinos seguro que también.
-¿Zi?
-¿Laura está embarazada tan pronto?- preguntó mi padre, ya que Laura había formado parte de esta familia desde siempre, para todos menos para mi madre, ella la veía como una amiga y solo eso.
-No, pero está buscando tener un bebé.- Dijo mi hermana.
-Es demasiado joven, pero que os voy a decir a vosotros.- Les dijo mi madre a Blas e Isa.
-Ellos se sienten preparados, tienen todo nuestro apoyo y seguro que serán unos padres excelentes, no veo por qué no pueden tener hijos a la edad que quieran, son ya mayorcitos para tomar sus decisiones.- Dijo mi hermana.
-Además que ya discutimos hace bastante el tema del bebé y quedamos de acuerdo en que no más discusión- dijo Blas dejándonos un poco sorprendidos a todos menos a mis padres y a Isa. ¿Cuando ha pasado esto?.
-Cierto, vallamos a cenar.- Dijo mi padre.
David me dio la mano y me dio un beso en la mejilla.
-Tengo miedo- me susurró.
-Yo estoy aterrada.
Los dos nos sonreímos y nos sentamos en la mesa mientras mi madre nos sacaba los platos y nos servía la comida, todo estaba muy bueno, eso era algo que se le daba realmente bien a mi madre, cocinar.
Al cabo de un rato, Sara empezó a llorar, pocas veces la había visto llorar, pero decía que se moría de hambre y mi hermana tuvo que darle de comer y cogerla en brazos.
-Sara, se me cansan los brazos, ¿y si te acuesto en el sofá?
-¡No!
-Anda dame a la peque.- Dijo Blas que estaba a mi lado.
La niña le pasó una de las manos por el cuello, mientras con la otra agarraba a Isa y cerró los ojos, esa peque adoraba a sus padres.
-Tita Raquel.- Me llamó con los ojos cerrados.
-Dime princesa.
-¿As a asarte?
-¿Asarme?- sonreí ante el intento de mi sobri de decir casarte.
-No.... Jo...
-Sí, con tito David.
-Ya ra hora.
Y sin decir más la peque se durmió, Blas intentó levantarse para llevarla a otro sitio pero cada vez que lo hacía, Sara hacía un pucherito y se quejaba.
-Cuando te canses puedo cogerla yo- le dijo David.
-Tranquilo, puedo con ella.- Dijo Blas.
-Bueno, pero un bebé cansa.- Le dije.
Y sin dejarle contestar cogí a la peque, que se agarró a mi cuello con fuerza y hundió su cabeza en mi pelo.
-David, la baba.- Le dijo Isa.
-¿Eh?
Los padres de David comenzaron a reír mientras yo intentaba no hacerlo por la pequeña.
David fue a cogerla y la pequeña hizo un gesto amargo, no quería soltarse.
-No, no le gustas- le dije y él me puso un puchero.
-Jo, Blas la coge y no llora, la coges tu y tampoco, pero claro, el tito David es el tito David.
Todos reímos de la cara de mosqueo que puso mi prometido.
-Me alegra saber que no has cambiado, cielo- dijo su madre.
-No te piques anda- le dijo mi padre.
-No se va contigo por el olor- dijo el padre de David y todos le miramos interrogantes.- A esa edad somos un poco inconscientes al resto de los sentidos, por ello el olfato aún nos sirve para reconocer a la familia, Sara no ha llorado con ellos porque son sus padres y con Raquel porque, bueno, dicen que las hermanas huelen igual.
Isa y yo nos miramos y nos sonreímos.
-Jo, eso me pasa por no tener hermanos- Dijo David.
-Pero que dices, tienes cuatro hermanos.- Le dijo Blas.- Y te queremos.
Después de un buen rato, Isa recuperó a su bebé y yo mis brazos, ya era el momento de decir lo que estábamos planeando David y yo.
-De acuerdo... Veréis- dije.
-Primero decir que, su hija es lo mejor, que me ha pasado, desde que la conocí, desde ese preciso instante en que la vi por primera vez, supe que iba a ser importante en mi vida, que todo iba a cambiar a partir de ese preciso momento, creo que hemos tomado la decisión correcta cuando, bueno, hace unas semanas le pedí que se casase conmigo, y ella me dijo que sí haciéndome así el hombre más feliz sobre la Tierra, y esa es la decisión que para nosotros es la correcta, casarnos para poder pasar el resto de nuestra vida juntos.- Mis ojos se llenaron de lágrimas.
Mi padre sonreía, al igual que los padres de David, mi madre tenía una mirada extraña, no era enfado, era más bien nostalgia, pero acabó sonriendo.
-Al menos una de mis hijas lo hará bien.
Isa suspiró y después me miró sonriente.
-Enhorabuena.- Me dijo sonriente.
-Lo haréis genial.
Todos nos fueron abrazando, hasta el final de la noche, en la que fue la hora de marcharnos al hotel, desde lo sucedido Isa no quería quedarse en casa a dormir, puede que algún día perdonase a mamá, pero no era hoy, y por ello, yo tampoco lo haría, Isa es mi hermana y como tal, debo protegerla.
Los padres de David se marcharon en su coche y yo me acerqué al coche de Isa y Blas que estaban metiendo a Sara en el porta-bebés.
-¿Cuando ha pasado eso?
-¿El qué?- preguntó mi hermana.
-Pues lo de la charla del bebé.
-Ah, pues hace unos meses, mamá vino a casa, vino a refregarme lo perfecta que había sido su vida y las buenas decisiones que había tomado y lo mala que era yo.
-¡Como la odio!- solté de golpe y David me miró extrañado, ya que acababa de alcanzarnos.
-La verdad es que no se como papá pudo casarse con ella.
-Pues, creo que algo la cambió, porque de peques no era así, bueno sigue contando.
-Bueno, había venido sola, papá se había quedado en Málaga y eso, ella había puesto la escusa de ver a su nieta, después de decirme todo eso, Blas no aguantó más y le soltó unas cuatro cosas.
-¿Qué le dijiste?- le preguntó David.
-Lo que se merecía.- Dijo mi hermana encogiéndose de hombros.
-Pero dinos.- Insistí.
-Que si tan perfecta era su vida por qué ponía tanto entusiasmo en intentar amargarnos la nuestra, que si tanto quería a su nieta por qué había deseado, bueno, lo que sabéis- a mi hermana y Blas se les hacía difícil hablar de no haber tenido a Sara- también le dije que si de verdad quería tanto a su hija como decía, como se atrevía a ir a su casa y hacerla sentirse así de mal siempre que se le antojaba, y algunas cosas más.
-¡Bien dicho!- le dije.
-Bueno y le dijo que si quería volver a ver a Sara que más le valía tener un poco de respeto por nosotros y por ella.- Dijo Isa.
-¡Wow!,. se quedaría pasmada, eso no se lo esperaría de ti- dijo David.
-Bueno, a ver lo que dura.
Los cuatro nos despedimos y nos marchamos al hotel.
Después de regresar a Madrid, Clara fue al ginecólogo, ya tenía las pruebas del embarazo, ya sabía lo que sería su bebé, ahora nos faltaba saberlo a nosotros, habíamos quedado por la tarde en casa de ellos para que nos lo dijesen.
-Bueno, pase lo que pase, que sepas que te quiero.- Me dijo David.
-Sabes que vas a perder ¿verdad?
-Para nada, es que como voy a ganar, es para que no te piques.
-Oh, por favor, la voz de Clara lo decía todo, he ganado, es una niña.
-Yo no estaría tan segura aún.- Dijo mientras se acercaba a mí y me besaba.
-Oye, que nos tenemos que ir.
-¿Y que más da que lleguemos un poco tarde?- dijo sonriente.
-Tu eres muy pillo.
David me abrazó por la cintura y comenzó a besarme el cuello.
-Y además es que te amo.
-Yo también te amo.
-No creo que tanto como yo a ti.- Dijo entre beso y beso.
-David, cariño, ¿acaso crees que me amas más que yo a ti?
-No lo creo, lo se.
Solté una pequeña carcajada burlona y le besé, pero el teléfono nos interrumpió. Era Ainhoa, decía que ya deberíamos estar en el piso y que Clara está insoportable.
A David y a mi no nos quedó más remedio que ir y dejar nuestra competición para más adelante.
Al llegar nos encontramos a una agitada Clara que discutía con Dani sobre lo fuerte que podía llegar a pegarle a Carlos, a Chiqui dando saltos, a Álvaro con Ainhoa dándose mimos en el sofá (cómo había echado de menos verles juntos), a Isa poniéndole un pañuelo húmedo a Carlos en la cara y a Blas y Lau jugando con Sara.
-Vale, esto es un caos sin nosotros.- Dije y todos nos miraron.
Nos sentamos y nos sacamos una coca-cola y un zumo de piña.
Todos comenzamos a hablar y entonces Clara levantó la mano.
-¡Antes de decir nada!, quiero preguntaros algo, esto me gusta, las apuestan molan, y la verdad es que se están convirtiendo en costumbre, ¿y si las seguimos haciendo?
-Me parece una idea genial- dijo Lau.
-Cada vez que una de vosotras se quede embarazada, hacemos la apuesta- dijo Isa.
-¿No vais a tener más hijos?- le preguntó David y Blas se giró hacia Isa con los ojos muy abiertos.
-No creo, con Sara ya hemos tenido suficiente- dijo y mi cuñado puso una mueca.
-Ya veremos.- Dijo él.
-Bueno, a nosotros nos gusta la idea.- Dijo Ainhoa.
-Es una muy buena idea.
-Bien, pues como Ainhoa está embarazada, comencemos- dijo Carlos sacando otro papel y un boli.- La costumbre es que empiecen los padres, así que vosotros diréis.
-Yo creo que será niña- dijo Ainhoa.
-Yo creo que será niña también.- Dijo Álvaro.
-¡Oh!, una pareja que se pone de acuerdo.- Exclamó Isa y ellos se sonrojaron.
-¿David?
-Yo creo que será niña, pero por el bien de la humanidad espero, y confío que sea como su madre entera.- Álvaro le dio un golpe en el brazo.
-¿Raquel?
-Yo creo que será un niño, y que tendrá los ojos verdes y que será muy guapo y que su madre le pondrá las canciones de Pablo Alborán- dijo diciendo muy alto lo de Pablo.
-¿Lau?
-Yo digo que será niño, y estoy de acuerdo con lo de las canciones de Pablo.
-¿Dani?
-Que sea niña, pero, por supuesto que se parezca completamente a su madre.
-¿Isa?
-Niño, y que Ainhoa le cante y le ponga las canciones de Pablo.
-¿Qué os pasa con Pablo?- preguntó Blas mientras le pasaba los brazos por la cintura a su mujer.
-Nada, cariño.
-¿Blas?
-Yo digo que será niño, esta vez estaré de acuerdo con Isa.- Esta se giró hacia él y le besó.
-Ese es mi chico- y le chocó la mano.
-¿Clara?
-Um, creo que chico, y ponle a Pablo que me gusta.
-¿Sara? ¿Tú que dices?
-¡iño!
-Pues como sólo quedo yo, pues, una niña.
-Chicos, y si nos empezamos a apostar otras cosas, como que los perdedores nos tienen que limpiar la casa un mes o nos inviten a los ganadores al cine o algo así.- Dijo David.
-¡Me gusta esa idea!- soltó Clara.
-¿Qué os parece si, por ejemplo los que pierdan esta apuesta deben invitar a los que ganen al cine?- dije.
- ¡Acepto.- Dijeron todos a unisono.
Carlos lo apuntó para el embarazo de Ainhoa y miró a Lau.
-Cuando te quedes embarazada avisa.
Lau se puso muy roja y Dani le dio un pellizco en la mejilla, cosa que la picó y comenzaron a picarse mutuamente.
-Clara, ¿quién ha ganado?- pregunté.
-Pues... Para mi desgracia... Él...
-¡Sí!- gritaron David, Dani, Isa Y Álvaro.
Era un niño.
Hola chicas!! Es un capítulo fantástico y muy bueno. Además que ya era hora de que las cosas se fueran arreglando. Espero ansiosa el siguiente. Muchos ánimos y seguid escribiendo así de bien. Besazos!!
ResponderEliminarHolaa! Muchísimas gracias, nos alegra un montón que te siga gustando y, sí, ya era hora de algo de buenos momentos jejeje
EliminarIntentaremos tener el siguiente capítulo pronto. Un beso.