viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 14: Llegará

*Raquel*
El viaje con David me sirvió para dejar de pensar en lo que se me venía encima, para intentar despejarme un poco, relajarme y poder pensar bien en qué diría y cómo lo diría. Aunque no fuera nada seguro, me estaba haciendo a la idea de que así era y no había forma de que fuera un error. Al volver a Madrid, ayudamos a mi hermanita y a Clara a mudarse a sus nuevas casas... Esas eran como las casas de mis sueños, siempre soñé con poder mudarme a un sitio como aquel y formar mi familia con mis seres queridos cerca y la realidad era que...
-Lo siento, Raquel, pero estos nuevos análisis y las pruebas vuelven a decir lo mismo-dijo mi ginecóloga entregándome unos papeles-, eres estéril.
Asentí y cogí los papeles entre mis manos y los miré sin verlos realmente, no quería leer lo que la doctora me estaba diciendo.
-Afortunadamente estamos en el siglo XXI y siempre podéis optar por la adopción...
Aunque estuviera en la consulta, no escuchaba apenas lo que me decía y, cuando empecé a ser consciente, ya estaba fuera del hospital... ¿Por qué yo? ¿Por qué justamente yo que quería tener una gran familia y no alguna de esas personas que tenía hijos para después tirarlos o abandonarlos en las esquinas? La vida era muy injusta.
Caminé sin rumbo hasta llegar a casa, David no estaba, por lo que podría intentar tranquilizarme un poco antes de darle la noticia a mi chico. Dejé el bolso encima del sofá y saqué los papeles para guardarlos en uno de mis cajones del mueble del salón, allí se quedarían hasta que reuniera las fuerzas y las palabras justas para decirle a David que no podría ser padre conmigo sin que decidiera dejarme e irse con otra que sí pudiera darle los hijos que yo no podría.
Mi móvil sonó, vacié mi gran bolso hasta encontrarlo y me encontré con una llamada de Isa.
-Dime hermanita-traté de sonar serena y creo que lo conseguí.
-Hola, hola-dijo alegre-.¿Lista para ir a mirar tu vestido de novia?
-¿Era hoy?-abrí los ojos como platos.
Justo el peor día para buscar un vestido para el que podría ser el día más importante de mi vida si mi futuro marido no decidía mandarme a volar al saber que no podría ser madre.
-No sé en qué mundo vivirás, pero anoche quedamos en que en media hora nos veríamos todas en el piso de Lau-rió.
-Lo siento, es que estoy nerviosa-mentí-.Me arreglo y nos vemos allí.
-Vale, hermanita, hasta luego-se despidió alegre.
-Hasta dentro de un rato-reí levemente y colgué.
Dejé el móvil con un suspiro sobre el sofá y volví a meter todo en el bolso, fui al baño, me retoqué el maquillaje, me arreglé el pelo y salí de casa con el móvil y las llaves del coche en la mano y el bolso colgado al hombro. En la puerta casi me choqué con David.
-Hola, amor-me sonrió después de darme un beso.
-¿Qué tal tu día?-metí mis manos en los bolsillos traseros de mis vaqueros.
-Agotador, solo tengo ganas de echarme un ratito contigo-me puso cara de perrito.
-Creo que eso va a tener que esperar-puse un puchero-, he quedado con las chicas.
-No es justo, ¿ahora qué quieren?-protestó como un niño.
-Creen que ya es hora de que busque mi vestido de novia-respondí encogiéndome de hombros.
-Entonces te dejo ir, pero con la condición de que vuelvas-me advirtió acercándose todo lo posible a mí.
-¿Me echarás de menos?-pregunté mirándole a los ojos.
-Te echo de menos incluso cuando te levantas al baño-susurró en mis labios.
-Eres un meloso, pero te quiero-le abracé por el cuello.
-Te amo-me besó.
Al separarnos, le sonreí, me subí en el coche y me puse camino a casa de Lau, donde ya estaban las chicas esperándome en la puerta.
-¡Tardona!-gritaron a la vez.
-Hey, llevo toda la mañana sin ver a David y me lo he cruzado en la puerta justo cuando salía-me defendí mientras salía del coche.
-Aw, cuánto quiere a su pastelito-rió Ainhoa abrazándome de medio lado.
-Muchísimo-murmuré pensativa.
-He organizado las tiendas a las que iremos, así que... ¡Andando!-exclamó Clara.
-¿Cómo andan esos bebés?-preguntó Isa.
-Genial, es de lo más tranquilo y, aunque se mueve, no me da apenas guerra-sonrió Ainhoa.
-Qué envidia, mi hijo creo que será futbolista como mínimo, da unas patadas que hasta Dani las nota solo pasando la mano por la barriga-suspiró Laura-, pero tengo unas ganas inmensas de que nazca.
-Seguro que será igual a su padre-rió Clara.
-No me importa, solo quiero que nazca sano-sonrió.
-Eso ni lo dudes-Isa entrelazó su brazo con el de ella.
-Primera tienda-Clara hizo que nos paráramos y entramos las cinco.
-Buenos días-se nos acercó una dependienta de unos cuarenta años, alta, morena y con gafas.
-Buenas-saludó Clara-, veníamos buscando un vestido para mi amiga que se casa este verano.
-Tengo unos que me han llegado hace poco y son preciosos además de perfectos, vengan conmigo-nos hizo un ademán.
La seguimos hasta un pasillo y nos mostró todos los vestidos. Mis amigas fueron las encargadas de escoger los que más les gustaron mientras yo me quedé un poco perdida mirando uno.
-Pruébatelos-me apremiaron.
Me los probé todos y cada uno de los que escogieron, pero ninguno llegó a convencerme del todo, mientras les mostraba cómo me quedaba el último, mi vista volvió a irse hacia el mismo vestido que había visto hacía un rato. Bajé la mirada y Laura me sonrió cómplice, se acercó al vestido, lo cogió y me lo tendió. La miré interrogante mientras lo cogía con cuidado.
-Te vi antes mirarlo, pero no lo cogí para hacerte de rabiar un poco-rió.
Reí con ella y entré al probador. Me quité el vestido con cuidado y me puse el nuevo fijándome en cómo me quedaba cada detalle.
Era un blanco vivo, sin tirantes y escote en forma de corazón, se ataba mediante un cordones a la espalda y la falda de gasa caía hasta el suelo sencilla, sin mucho vuelo, pero perfecta. Me encantaba.
Salí despacio y tímida del probador, las chicas hablaban entre ellas y, cuando Isa me vio, se llevó las manos al a boca.
-Oh, Dios mío-dijo emocionada.
-Estás preciosa-me sonrió Laura.
-¡Es perfecto!-exclamó Clara.
-Si no te lo llevas pienso llevármelo yo para que la envida te coma aunque me quede fatal-me advirtió Ainhoa.
-No creo que haga falta, este es justo como el que había soñado-bajé la mirada.
-Te queda perfecto, como si lo hubieran hecho a medida solo para ti-me sonrió la empleada-.Muchas mujeres han venido y se lo han probado, pero a ninguna le quedaba como a ti, creo que por eso no se lo han llevado aún.
-Yo sí que me lo llevaré-afirmé segura.
-Me pregunto por qué el resto de vosotras cuatro no fuisteis como es ella-las acusó Ainhoa-.Menos mal que has encontrado el tuyo, estoy agotada.
-Eh... Ainhoa-se le acercó Clara-, solo estamos en la primera tienda.
-Pero me pesan los siete meses-puso un puchero.
Reímos y fui a cambiarme, una vez pagué el vestido, me lo guardaron para que, un poco más adelante, fuera a buscarlo, no quise llevarlo a casa porque sabía que David terminaría viéndolo.
-Chicas, ¿os importa si vamos al piso?-nos preguntó Lau.
-¿Qué piso?-preguntó Clara.
-Al nuestro-respondió-, me acaba de mandar un mensaje un interesado y quiere verlo hoy mismo.
-Vamos, así entre todas le podremos criticar luego-dijo Clara maliciosa y todas soltamos una carcajada.
-No sabía que quisierais vender el piso-les comenté.
-No lo vamos a vender, sino alquilar, no queremos deshacernos de él, pero necesitamos una fuente de ingresos para ayudar a los chicos-explicó Isa.
-Hay qué ver que las niñas nos abandonan-dijo Ainhoa aparentando estar triste.
-Es verdad, ya se nos han hecho mayores-la imitó Laura.
-Tú también eres de las niñas-Clara le entrecerró los ojos.
-Pero soy mayor que vosotras-les sacó la lengua.
Entre más risas, llegamos al piso de Lau, nos montamos en mi coche. Ainhoa, quien se había sentado de copiloto, encendió la radio y sonó Llegará de Antonio Orozco.
-¡Adoro esta canción!-exclamó mi amiga.
-¡Dale voz!-gritó Laura desde la parte de atrás.
-El sol vuelve a salir, sin preguntar.
Verás, como al final empezará-cantó Ainhoa.
-Siempre te refugias cuando piensas que no hay más,
Dónde se reencuentran lo que fue y lo que será  
De aquel lugar de paz, debes saber...-continuó Laura.
-Los abrazos que hacen
Momentos que marcan
La vida, la calma y yo estaré
Muy cerca de tus pasos
Para que no te caigas,
Muy cerca y muy callado
Y así me vas contando.
Llegará.
Llegará-cantaron las cuatro a la vez.
-Siempre me sorprendes y parece que no estás,
Vas llegando adentro, no hace falta imaginar-se animó Isa.
-Son aquellas cosas que nos cuentan de qué va
Esta historia nuestra,
Que es tan nuestra que verás-siguió Clara.
-Que juntos es posible,
Que juntos llegará-me cantó Ainhoa mirándome con una sonrisa.
-Los abrazos que hacen
Momentos que marcan
La vida, la calma y yo estaré
Con las manos al aire
No hay penas que bailen
La vida, la calma y yo estaré
Muy cerca de tus pasos
Para que no te caigas,
Muy cerca y muy callado
Y así me vas contando.
Llegará.
Llegará-terminé animándome a cantar con ellas.
-Sea lo que sea y pase lo que pase, siempre estaremos unidas para ayudarnos en todo-dijo Ainhoa.
-Gracias, chicas-les sonreí.
-¿Por qué?-preguntó Isa con el ceño fruncido.
-No es un buen día para mí y me habéis ayudado a levantarme-traté de aguantar las lágrimas-, he estado esta mañana temprano en el médico y, bueno, no tengo buenas noticias.
-Raquel, cuéntanoslo después cuando estemos a solas, ¿vale?-me dijo Clara cuando hube aparcado frente al piso.
-Claro-asentí y nos bajamos.
En el portal había una pareja besándose que, al escucharnos, se separaron y se giraron a mirarnos.
-¡Gordita bella!-exclamó el chico.
-¿Tú?-Laura lo miró totalmente extrañada.
-Esperaba que me recibieras más efusiva, jo que soy tu primo-puso un puchero.
-Perdona es que me has pillado desprevenida-le abrazó.
-Menuda barriga, ¿qué va a ser mi sobrino?-se separó un poco de ella y le acarició la tripa.
-Quintillizos-respondió.
-Es broma, ¿verdad?-la miró con los ojos casi salidos de las órbitas.
-Sí, tranquilízate-rió-.Es solo uno, aunque se mueva como dos.
-No me asustes de esta manera-la miró mal.
-¿Qué hacéis aquí?-preguntó Ainhoa medio abrazada a su hermana.
-Venimos a ver el piso-le acarició la barriga.
-¿Vosotros sois los interesados?-preguntó Isa sorprendida.
-Sí, el otro piso se nos ha venido un poco grande y me acordé de vosotras, así que decidimos alquilar este-explicó Jesús.
-El lado bueno es que te tendré cerca-sonrió Lau.
-Y el malo es que después no podremos criticaros-puse un puchero.
-De eso nada, ellos serán a los que más critique-afirmó Clara y soltamos una carcajada.
Las chicas iban a subir al piso, pero yo decidí que me iba a casa ya, así que me despedí de todos, me monté en el coche y conduje hasta casa. Al entrar, un olor a lasaña me llegó desde la cocina y fui rápidamente para ver a David terminando de sacarla del horno.
-Creo que me voy a quedar con el nuevo cocinero, es muy sexy-sonreí pícara.
Sonrió, dejó la lasaña en la mesa y me hizo una seña para que me acercara a él, lo hice, me apretó contra él por la cintura y me besó apasionadamente.
-Si cocina como besa, sin duda alguna me fugo con él-le di un pequeño beso y me senté en una de las sillas.
-Si no te fugas conmigo, te rapto-se sentó a mi lado y me echó un trozo de lasaña en el plato-.Es casera, para que lo sepas.
-Jo, hace mil años que no como lasaña casera-se me iluminó la cara y comencé a comer-.Está buenísima.
-¿Entonces te fugas conmigo?-me sonrió.
-Hasta el fin del mundo iría contigo-le acaricié la mejilla y él me besó la mano.
Estuvimos comiendo unos minutos en silencio hasta que David volvió a hablar.
-Raquel...-le miré curiosa-¿Cómo estás?
-¿A qué te refieres?-fruncí el ceño.
-He visto los papeles de la ginecóloga-confesó.
-¿Cómo...?-solté el tenedor y me tensé un poco, la hora había llegado.
-Los has puesto en mi cajón, supongo que sin querer-respondió.
-No quería que te enterases así, prefería decírtelo yo-inspiré hondo-.Yo... Lo siento.
-No sientas nada, solo nos ha tocado a nosotros y ya está-cogió una de mis manos y la apretó.
-Me ha tocado y tú no debes sacrificarte por mí-le miré.
-Ven-se levantó e hizo que me levantara, me pegó a él y puso ambas manos en mis mejillas para que lo mirara a los ojos-.Mírame bien y escucha ¿sí?-asentí como pude-Estoy enamorado de ti como un loco, te amo más que a mi vida y no pienso que un contratiempo nos separe, NOS ha tocado pasar por esto, lo pasamos y listo, no te vas a deprimir y no me voy a ir de tu vida. ¿Piensas que te voy a dejar? Estás muy equivocada Raquel Rodríguez, porque estás obligada a casarte conmigo y a pasar el resto de tu vida conmigo-unió su frente con la mía.
-Te amo-logré decir mientras las lágrimas caían por mis mejillas.
-Yo más, mi vida-me limpió la cara-.Nuestro momento llegará, lo vas a ver y ¿sabes qué?-se le iluminó la cara-Adoptemos, sí, adoptemos a un bebé para empezar de cero con él o a un niño un poco más grande para darle el cariño que le falta-se agachó un poco para ponerse a mi altura-.Nos casamos y, después de nuestra Luna de Miel, adoptamos.
Y le abracé sin poder seguir hablando, mi vida entera, no me iba a dejar y seguía con planes para nuestro futuro juntos... Sí, yo también creía que nuestro momento de ser padres llegaría.

4 comentarios:

  1. Chicas hermosoo capítulo..! Espero el siguiente .
    Besotes...!
    Marti ( Martina)

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    1. Muchísimas gracias, intentaremos tenerlo pronto :) Besazos!!

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  2. Hola chicas!! Impresionante capítulo. Eso sí me ha dejado un poco triste, pero estoy segura de que David y Raquel saldran adelante juntos. Un besazo para las dos!!

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    1. Holaa! Muchísimas gracias, nos alegra que te haya gustado :) Besoos

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