*Clara*
Carlos entendía a mi amiga Ainhoa a la perfección, aunque al igual que todos nosotros, no compartía la idea de ocultárselo a Álvaro. Hoy, después de haber quedado con las chicas llegué a casa algo exausta, el embarazo era agotador, este bebé iba a ser grande.
-¡Ya he vuelto!- grité al entrar por la puerta, pero no obtuve respuesta, en su lugar oí la voz de mi novio de fondo, estaba cantando en la cocina.
Me acerqué sigilosa a la puerta y le miré con atención, no solo cantaba, también estaba bailando animadamente mientras cocinaba.
-¿Qué cocinas?- pregunté haciendo que él se sobresaltase, no me esperaba tan cerca, yo comencé a reír.
-Pues estaba haciendo un plato de espaguetis, mi especialidad...
-Y más bien lo único que no se te quema.- Dije irónica.
-Bueno, también es verdad, pero es que hoy es un día especial porque tenemos que hablar de algo muy importante.
-¿Algo muy importante?- enarqué las cejas y le miré interrogante.
Carlos asintió, pero no me dijo nada más, me mandó a la ducha y yo le hice caso, me duché tranquilamente, me puse ropa cómoda y fui al comedor donde ya me estaba esperando todo listo.
Tras comer Carlos se arrodilló frente a mí y extrajo de un bolsillo de su chaqueta un anillo.
-Vamos a hacerlo en condiciones ¿No?
-A mi ya me servía de la otra- dije sin poder parar de sonreír ante el recuerdo de cuando me propuso matrimonio en la boda de las chicas con su pulsera, que siempre llevo.
-Bueno, pero lo tradicional es un anillo, aunque para nosotros siempre será la pulsera ¿no?- me sonrió de nuevo y me colocó el anillo- Clara, te amo, ¿quieres casarte conmigo?
-Sí, quiero.
Me arrodillé a su altura y le abracé mientras nos besábamos. La barriga se interponía un poco entre nosotros pero lográbamos llegar a nuestros labios.
Nuestros padres ya estaban enterados de todo, tras la boda habíamos hecho una pequeña comida en nuestra casa de Madrid y aunque no les había sentado del todo bien eso de ser abuelos ya, lo habían aceptado, y lo de que nos casásemos... Bueno eso sí les gustó más. Ahora nos quedaban meses de preparativos, habíamos decidido casarnos después de que naciese el bebé para que el vestido no tuviese que ser especial pre-mamá.
Carlos entendía a mi amiga Ainhoa a la perfección, aunque al igual que todos nosotros, no compartía la idea de ocultárselo a Álvaro. Hoy, después de haber quedado con las chicas llegué a casa algo exausta, el embarazo era agotador, este bebé iba a ser grande.
-¡Ya he vuelto!- grité al entrar por la puerta, pero no obtuve respuesta, en su lugar oí la voz de mi novio de fondo, estaba cantando en la cocina.
Me acerqué sigilosa a la puerta y le miré con atención, no solo cantaba, también estaba bailando animadamente mientras cocinaba.
-¿Qué cocinas?- pregunté haciendo que él se sobresaltase, no me esperaba tan cerca, yo comencé a reír.
-Pues estaba haciendo un plato de espaguetis, mi especialidad...
-Y más bien lo único que no se te quema.- Dije irónica.
-Bueno, también es verdad, pero es que hoy es un día especial porque tenemos que hablar de algo muy importante.
-¿Algo muy importante?- enarqué las cejas y le miré interrogante.
Carlos asintió, pero no me dijo nada más, me mandó a la ducha y yo le hice caso, me duché tranquilamente, me puse ropa cómoda y fui al comedor donde ya me estaba esperando todo listo.
Tras comer Carlos se arrodilló frente a mí y extrajo de un bolsillo de su chaqueta un anillo.
-Vamos a hacerlo en condiciones ¿No?
-A mi ya me servía de la otra- dije sin poder parar de sonreír ante el recuerdo de cuando me propuso matrimonio en la boda de las chicas con su pulsera, que siempre llevo.
-Bueno, pero lo tradicional es un anillo, aunque para nosotros siempre será la pulsera ¿no?- me sonrió de nuevo y me colocó el anillo- Clara, te amo, ¿quieres casarte conmigo?
-Sí, quiero.
Me arrodillé a su altura y le abracé mientras nos besábamos. La barriga se interponía un poco entre nosotros pero lográbamos llegar a nuestros labios.
Nuestros padres ya estaban enterados de todo, tras la boda habíamos hecho una pequeña comida en nuestra casa de Madrid y aunque no les había sentado del todo bien eso de ser abuelos ya, lo habían aceptado, y lo de que nos casásemos... Bueno eso sí les gustó más. Ahora nos quedaban meses de preparativos, habíamos decidido casarnos después de que naciese el bebé para que el vestido no tuviese que ser especial pre-mamá.
Al cabo de unos días Carlos y yo estábamos bastante alterados, no nos poníamos de acuerdo en que lugar haríamos la boda, la verdad es que nos costaba decidirnos, era complicado ponernos de acuerdo, así que decidimos llevarnos a los chicos y a las chicas con nosotros a los dos lugares que más nos gustaron, uno de ellos tenía un enorme campo a su alrededor lleno de plantas hermosas, se veía todo desde los salones que estaban acristalados, el otro lugar era a pie de mar, ese era precioso y se podía pasear por él, también tenía paredes acristaladas que daban unas vistas exquisitas de la playa.
Al primero que fuimos fue al del campo porque se encontraba más cerca, estaba en alicante, el de la playa era en málaga, e iríamos al día siguiente, habíamos decidido pasar una noche todos en cada hotel para así ver también que tal se pasaba.
Llegamos todos juntos como la gran familia que éramos, habíamos venido en coches separados, ya que los chicos decían que así era más fácil por si alguno decidía volver antes a Madrid.
-¡Hola tita Clara!- chilló la pequeña desde los brazos de su madre.- ¡que apa tas!
-¡Oh! ¡Tú si que eres guapa, preciosa!.- Dije antes de acercarme deprisa a ellas y darle un achuchón.
-Claris, cariño cuidado, que tu peque no creo que tenga tantas ganas de achuchones como tú- dijo Isa apartándome a Sara.
-Mami, ¿y papi?
-Aquí, cielo.- Dijo mientras aparecía detrás con un carrito para bebés.
-Jo mami, no ero.
-Venga, que nosotros no podemos llevarte todo el tiempo en brazos.- Dijo Blas mientras la cogía él y le besaba el moflete.
-¿Quién dice que no?.- Dijo Carlos mientras se acercaba a nosotros y cogía a Sara en brazos y la alzaba.
-¡Tito Carlos!- dijo la pequeña riendo mientras mi prometido la aupaba en el aire.
Después de que los chicos se la pasasen unos a otros, y yo me muriese una y otra vez por cogerla en brazos, la peque dijo que quería dormir y la dejaron en el carrito, sus padres tenían razón, deberían haberla dejado ahí desde el principio.
Pasamos al recibidor y una chica nos atendió al momento, entonces me percaté de que Ainhoa no dirigía la mirada hacia la parte en la que estaba Álvaro, y Dani les miraba con decepción, parecía a punto de estallar.
-Buenos días, ¿tienen reserva?
-Sí,- Carlos les pidió las llaves y se las fue dando a los chicos, y la recepcionista nos dijo que a las seis nos prepararían todo para la prueba de comidas y cartas para la boda. Nosotros asentimos y nos fuimos a nuestras habitaciones.
-Lau.- Escuchamos a Dani de golpe.- ¿Me perdonas o no?
-Um, no, aún no- dijo esta y nosotros sonreímos, siempre estaban igual, no cambiarían nunca y eso es algo que a todos nos daba seguridad, si ellos seguían así eso significaba que el tiempo no nos cambiaría.
-Jo, pues yo quiero que me perdones.- Insistía Dani mientras sus manos se iban acercando discretamente a la cintura de su mujer, pero esta le vio las intenciones, agarró el carrito de Sara y a Isa del brazo y se fueron caminando.
-¡Eh! ¡esa es mi mujer!- se quejó Blas, Dani le puso la mano en el hombro y ambos se miraron con cierta comprensión, todos reímos.
Nuestras habitaciones estaban en el piso más alto del hotel, bueno, casi, el más alto era la parte de los recién casados y eso no se lo daban a cualquiera. Al rato de subir al ascensor oímos un golpe seco y a un chillido de chico... David.
-¡Raquel eres una bruta!- dijo mientras se llevaba la mano al brazo y ponía morritos.
-¡Shhh!- exclamó Lau- la niña.
David pidió perdón con la mirada y después miró mal a Raquel que se acercó a Ainhoa y la cogió del brazo.
Carlos me cogió de la cintura y me besó el cuello.
-¿Qué te va pareciendo este?
-Bueno, me gusta, tiene unas vistas preciosas.- Dije y noté como sonreía.
Entonces vimos como Blas se acercaba a Isa y Lau y besaba a Isa y Dani le llamaba traidor o algo así, nuestros amigos no cambiarían nunca. Sin embargo, Álvaro, no parecía el mismo, estaba distante, estaba como ido y ensimismado.
Llegamos a nuestras habitaciones y decidimos que nos veríamos a las dos en la piscina, después nos cambiaríamos y nos iríamos a la prueba.
Carlos y yo entramos en la habitación 641 y miramos todo con detenimiento, era preciosa y las vistas... Puaf, inimaginables. El baño era enorme y tenía una bañera.
deshicimos las maletas y buscamos los bañadores, me puse el pre-mamá y me miré en el espejo, aún no tenía tanta barriga, pero se empezaba a notar. Unas manos rodearon mi barriga y unos labios besaron mi cuello despacio haciéndome volar.
-Te quiero, morena- me dijo mientras me daba la vuelta y me besaba los labios delicadamente.
-Yo también te quiero, rubio.- Dije sincera.
El embarazo me tenía realmente melosa y cambiada, no parecía yo misma, a veces me miraba al espejo y me sorprendía de ver que seguía siendo Clara.
Carlos y yo cogimos las toallas y bajamos a la piscina, nos tumbamos en las tumbonas y vimos a lo lejos un torbellino de pelo castaño con la princesita, y a David detrás diciéndole que tuviese cuidado.
-¡tita!- me llamó.
-¡Sara!- me hice un poco a un lado y Raquel se sentó a mi lado mientras David acercaba una tumbona y colocaba las toallas.
-Los papis querían intimidad ¿eh?- dijo Carlos arqueando las cejas por encima de unas gafas de sol que acababa de ponerse.
-Seguramente, pero la idea de dejarles a solas ha sido de Raquel.- Dijo David mientras cogía a Sara en brazos y la mecía con cuidado.
-Bueno, mi hermana y mi cuñado no tienen mucho tiempo para estar solos, y menos desde que la princesa se puso malita, así que un poco de intimidad, no les vendrá mal.
-Bueno, solo esperemos que no vallan en busca de un hermanito.- Dije.
-Nos hemos encargado de eso.- Dijo David mientras sonreía de forma divertida y pícara.
-¿Qué has hecho pastelito?- le pregunté.
-Ha sido ella.
Carlos y yo la miramos interrogantes.
-Sólo les di lo necesario.
En ese momento Ainhoa se unió a nosotros, lucía un bonito biquini color verde, había perdido mucho peso, algo que no debería.
-¡Tita Ainhoa!- chilló Sara. Entonces la callé antes de que soltase su frase, sabía que diría algo como ''dónde está tito Álvaro''.
-Ainhoa, cariño, no deberías perder peso en tu estado.- Dije cortando a la peque.
-Lo se, pero no depende de mí, no puedo comer.
-Bueno, hay una canción, o varias de Pablo Alborán.- Dijo diciendo Pablo en voz muy alta.
Entonces decidí entrar en la piscina con Carlos, le agarré de la mano y me lo llevé conmigo. Los demás no tardaron en seguirnos, menos Ainhoa que se quedó con la princesa en las toallas por petición propia. A las dos, Lau y Dani bajaron, Lau venía riendo y Dani picado.
-Algo me dice que hicisteis las paces, pero que esta vez él es el que va a tener que perdonarte a ti.- Dijo Carlos.
Lau cogió a Sara en brazos y esta la abrazó con fuerza.
-Madrina.- Dijo casi en un susurro, Lau se sorprendió de que la peque lo dijese bien, pero Sara no volvió a decir madrina...
Dani se sentó al lado de Lau y cogió a Sara, a los pocos segundos Álvaro bajó con nosotros y se sentó al lado de Carlos, Dani le pasó a Sara y a Ainhoa se le empañaron los ojos, yo la abracé y le dije en el oído que se tranquilizase, que respirase hondo.
Entonces aparecieron los que faltaban, Blas llevaba a Isa a caballito mientras esta reía.
-Os ha venido bien la soledad ¿eh?- dijo Dani mientras arqueaba una ceja.
-No lo sabes tu bien.- Dijo Isa.
-Papi.- Dijo Sara mientras le hacía carantoñas y le sacaba la lengua, Blas fue a cogerla y esta se abrazó a Álvaro.- No, agora toy con tito Álvaro.
Todos nos reímos y comimos entre risas mientras Álvaro jugaba con la princesa.
Al acabar nos fuimos a cambiarnos y a arreglarnos para las pruebas de la comida, no tardamos mucho en ponernos guapos, y en meternos unos con otros en los feos que eramos o dejáramos de ser.
La comida estaba buenísima, todo hay que decirlo, y comimos como nunca.
-¡Definitivamente, quieres hincharnos!.- Soltó Raquel mientras se echaba atrás en la silla del comedor.
Solté una carcajada y brindamos, yo con zumo, al igual que Ainhoa, los demás con vino tinto.
-Brindemos porque pasemos muchos años juntos.- Dije.
-Y para que nuestros hijos algún día, se lleven tan bien como nosotros.- Dijo Blas.
Todos brindábamos y entonces volví a levantar mi copa.
-Y para que los problemas puedan solucionarse, que pase lo que pase permanezcamos unidos y que sepamos que somos una familia.
Bebimos y nos miramos unos a otros con sonrisas. Carlos me dio un beso y supe que estaba donde quería estar y con quienes quería.
*Isa*
Llegamos al segundo hotel, era en primera linea de playa, y lo mejor es que podías salir a dar un paseo.
Llegamos al segundo hotel, era en primera linea de playa, y lo mejor es que podías salir a dar un paseo.
-Mami, ¿or que amos de aseo en el oche?- me preguntó la princesa desde el asiento mientras le quitaba el cinturón.
-Porque tita Clara y tito Carlos se van a casar y van a elegir donde.- Le expliqué.
-Ah, ¿papi y tú ambién lo esidisteis asi?
-Sí, más o menos, pero sólo íbamos tu madrina, tu padrino, tu padre y yo.
-Ah...
Pareció conformarse por ahora con esas respuestas pero mi hija no se conformaba con ese tipo de respuestas, ella siempre quería toda la explicación. Blas se reía de todo casi siempre, menos cuando las preguntas iban dirigidas a él, entonces se quedaba blanco y respondía con tartamudeos.
Nos acercamos a los chicos, que estaban dentro del hotel esperando a que entrásemos. Carlos ya había sacado las llaves y nos la entregó, el recibidor de este hotel era mucho más grande y elegante que el del otro.
Después de que todos le hicieran carantoñas a mi pequeña, nos indicaron que a las dos nos harían la degustación de comida, era una hora razonable. Este hotel tenía una piscina, como la otra, pero también una salida a la playa, y eso no nos lo perderíamos por nada. Después de comer quedaríamos para dar una vuelta por la orilla. Aunque seguramente Blas y yo tendríamos quedarnos en la habitación con Sara, ya que era la hora de la siesta.
Entramos a la habitación, era una enorme habitación con cama de matrimonio, un par de sillones, un escritorio con televisor y un baño enrome con bañera, nos habían puesto una segunda cama, un tanto pequeña, al lado de la de matrimonio y pegada a la pared, así podríamos acostar a Sara aunque fuese con cojines a los lados para que no se cayese.
-Que bonita, ¿eh?- le dije a mi peque.
-Sí, ¿amos a ormir aquí?
-Sí, mira, tú en la cama pequeñita porque es la cama de la princesita.- Dijo Blas y Sara le extendió los brazos- vamos a mirar la playa.
Los dos salieron a mirar la playa por el balcón mientras yo deshacía la maleta. Entonces llamaron a la puerta de la habitación, era Lau.
-Isa, ¿sabes en qué habitación están Clara y Carlos?
-Pues... No...- Ese par se había guardado para ellos el número de su habitación.- Vamos a ver si Raquel lo sabe- giré la cabeza hacia la ventana- Blas, voy a buscar a Clara con Lau, ahora vengo, cariño.
-Vale, ten cuidado no te vallas a perder, recuerda que estamos en la planta 8, habitación 823.
-Qué gracioso es mi marido.- Dije con cierta ironía y Lau se rió para sí.
Ambas salimos al pasillo, era un pasillo inmenso con una alfombra de color rojo en el suelo. Las paredes estaban impecables.
-¿Cómo que vas a buscar a Claris?- pregunté.
-Nos hemos equivocado de maleta, ella tiene la mía, y yo la suya.
Entonces me fijé que llevaba la maleta del brazo, soy realmente despistada.
-Tú estás en la 822 ¿no?
-Sí, Raquel en la 821 ¿verdad?
-Sí, me alegro de no tener a esa escandalosa al lado.- Las dos hicimos el mismo gesto y nos echamos a reír, Ainhoa estaba en la 824, y Álvaro en la 825. Estaban pegados, aunque no les hacía realmente gracia, pero así es la vida.
Raquel dijo que a Clara y Carlos les habían dejado en este hotel la suit, así ganarían más puntos a la hora de elegir, pero, ¿donde estaban esas habitaciones?
Lau y yo entramos a la habitación de Raquel, y pillamos a un David semidesnudo saliendo del baño, nos echamos a reír, eramos de lo más oportunas. Lau marcó en el teléfono de Raquel el número de recepción y pronto nos dijeron que, al ser la última planta, las suit estaban al principio, la habitación de Clara era la 813. Lau y yo dejamos a David y a Raquel solos y nos marchamos a la 813.
-¿Crees que es pronto para tener hijos?- me soltó de golpe.
Me pilló de improviso, fue una pregunta que me dejó patidifusa durante unos segundos que parecieron años.
-La verdad, voy a serte sincera, eres joven, pero, tener un hijo es lo más bonito que puede pasar en la vida, cuando me enteré de que estaba embarazada, ya puedes acordarte de mi reacción.- Lau sonrió al recordar la escenita que monté en el baño- sientes un gran flujo de emociones, no sabes si lo harás bien, si estás preparada, si sabrás que hacer cuando llegue el momento, es una decisión que va a cambiarte la vida, tú puedes decidir, yo no lo hice, pero te digo que jamás me arrepentiré de haber tenido a Sara, y si quieres y estás decidida a tener un hijo, tenlo, estás lista para ser madre y serás una madre de primera, te lo digo como tu hermana y como tu mejor amiga.
-Gracias- me abrazó- pero yo no....
No dio tiempo a hablar de nada porque nos interrumpió Álvaro.
-Chicas, ¿a donde vais?
-Podríamos preguntarte lo mismo, guapo- le dije y él esbozó una sonrisa.
-Touche.- Dijo y se marchó mientras Lau y yo llamábamos a la puerta de la habitación de Clara.
Oímos unas risas dentro, un ruido y nos abrió Carlos.
-Oh, Bella, Lau, las rubias, ¿qué hacéis aquí?
-Tu novia se confundió de maleta, ¿qué estabais haciendo para no daros ni cuenta?- le dijo Lau.
-Llamamos al servicio de habitaciones y pedimos helado.
Aparté a Carlos que no hizo mucha fuerza por retenernos y miré en la habitación, era inmensa y preciosa, una autentica suit, se parecía a las que nos dieron a Blas y a mi y a Lau y Dani en nuestra noche de bodas.
-¿Qué hacéis aquí?-preguntó Clara después de sacarse la cuchara vacía de la boca.
-Traerte la maleta.- Dijo Lau- y recuperar la mía.
-Ups... Es que se parecen tanto.
Lau le echó una mala mirada y ambas nos marchamos para dejar sola a la pareja, no sin antes hacerles un comentario sobre como les iba a salir el niño de despistado o despistada.
Laura y yo llegamos a su habitación y nos encontramos a Dani, Blas y la princesita jugando en la cama.
-Tardabas mucho, y Dani se aburría.- Dijo Blas mientras se encogía de hombros.
-Además que mi ahijada me echaba de menos, a que sí, preciosa.- Dijo Dani mientras Sara le daba un beso en la mejilla y asentía.
-Te ero ucho anino.
-¡Ohhh!- exclamamos Lau y yo a la vez.
-Es que eres un caramelo, sabor princesita.- Dijo Blas mientras cogía de nuevo en brazos a nuestra hija y esta reía.
Pasamos juntos un rato más, hasta que vimos que eran las doce, y Sara empezó a sentir sueño. Nos marchamos de la habitación de Dani y Lau y Sara se espabiló, nos encontramos a Ainhoa en el pasillo.
-Hola.- Nos saludó con una sonrisa.
-Hola tita.- Dijo Sara mientras le extendía los brazos.- ¡Te echo e menos!
-Oh, y yo a ti preciosa, anda ven, vámonos a jugar un ratito abajo, que he visto que hay un parque, y así tus papis pueden organizar las cosas.- Nos guiñó un ojo pícaramente.
-¡Sí!- exclamó Sara mientras nos ponía ojitos a Blas y a mí para que diésemos nuestra aprobación.
-De acuerdo, muchas gracias.- Le dije a Ainhoa.
-¿Qué se dice Sara?
-Asias tita Ainhoa.
-De nada.- Dijo riendo mientras se la llevaba por el pasillo.
Blas y yo no tardamos ni diez segundos en entrar en nuestra habitación y reír.
-Esto es increíble, ¿por qué no salimos de viaje más a menudo?- le pregunté riendo mientras él me abrazaba contra su cuerpo y comenzaba a besarme efusivamente.
-Creo que a partir de ahora esto va a pasar más que nunca.
Comenzamos a desnudarnos y a besarnos con más intensidad mientras nuestros cuerpos piden más el uno del otro. Poco a poco llegamos a ser uno de nuevo. Pero no podemos quedarnos dormidos, no cuando Sara está con Ainhoa. Blas me acaricia la espalda delicadamente y entonces me dice que me quiere le correspondo sincera, sabiendo que no querría esto con nadie más. Pero va siendo hora de ir a por la princesa. Nos levantamos y nos vestimos, aprovechamos y nos ponemos ya los bañadores, vamos al parque del piso de abajo, y nos encontramos a Ainhoa saliendo de allí con Sara acostada en el carrito, estaba dormida.
-Estaba agotada del viaje.- Dije y le volví a dar las gracias a Ainhoa.
Blas y yo miramos la hora, las dos, era la hora de ir a probar la comida al gran comedor. Cuando llegamos ya estaban todos ahí, nos sentamos, Sara dormía plácidamente mientras nosotros comíamos y reíamos. Se despertó en el postre, le tocaba comer, le hice el biberón, pidiéndole a la camarera que nos calentase la leche, le dimos de comer y se volvió a dormir. Ahora todos se iban a ir a la playa, pero Sara estaba dormida.
-Creo que no vamos a poder ir- dije.
-La princesita ¿no?- preguntó Carlos.
-Sí, que se le va a hacer- dijo Blas.
Sara se despertó y pudimos ir, nos la llevaríamos, sería la primera vez que iba a la playa.
-Yo no voy- Dijo Ainhoa cabizbaja- no me encuentro demasiado bien.
-Oh, cariño, ¿quieres que me quede contigo?- le preguntó Raquel.
-No, tranquila, estaré bien sola.
-¿Segura?- preguntó David.
-Sí, tranquilos.
Sin decir más, se marchó a su habitación y nosotros nos fuimos a la playa.
-¡Ohhh!- chilló Sara- ¿e uli! ¡e es eso mami?
-Es la playa.
-Mira, princesa.- Dijo Blas al encontrar una caracola enorme.
-¡WOW!- Chilló Sara de nuevo.- ¡E onita!
Todos nos reíamos cada vez que se encontraba algo nuevo.
Extendimos las toallas y me tendí con Sara, le puse la crema para el sol y se quejó, decía que ella no quería ser un muñeco de nieve, después de un rato, Sara no paraba de jugar con la arena y las caracolas que le iban trayendo todos. Después entramos un poco al agua, y se quedó un rato con su padre en las toallas, volvió al agua y salimos los tres de ella para tendernos en las toallas, estaba cansada y quería dormir. Le puse más crema y Blas le cantó porque ella se lo pidió.
-¡esera!- exclamó cuando casi había cerrado los ojos.
-¿Qué pasa cariño?- preguntó Blas.
-Ero que me ante ambién mi anino y los titos.
Los chicos sonrieron y se agruparon a nuestro alrededor. Dani abrazó a Lau por detrás y se tendieron cerca de Sara, Clara se tendió en las piernas de Carlos, Raquel abrazó por la espalda a David y le besó el cuello y Álvaro se tendió a nuestro lado.
-Claro que cantaremos.- Le dijo este último.
Ellos comenzaron a cantar sentado en un banco, por petición de las chicas y mía.
Sara sonrió mientras cerraba los ojos poco a poco y nos cogía de la manos a Blas y a mí. Al dormirse Álvaro nos dijo que él ya se iba a las habitaciones, que si queríamos que se la podía llevar a su habitación un rato hasta que nos hubiésemos duchado. La verdad es que nos parecía una enorme idea, además, así iría practicando para cuando le tocase a él.
No tardamos en irnos los demás, Blas y yo nos metimos juntos en la bañera, mi marido la había decorado a lo romántico, lo había llenado todo de velas aromáticas y la bañera estaba hasta arriba de espuma. Pero Álvaro estaría harto de nuestra peque y esta debería darse un baño.
Fuimos a su habitación y nos encontramos a Ainhoa sentada con uno de los sillones con Sara en brazos y a Álvaro secándose el pelo en la cama.
-Muchas gracias por cuidar de la peque- dijo Blas mientras la cogía en brazos.
-Ni las des, me quedaré con ella siempre que lo necesitéis.- Dijo él.
Nosotros nos marchamos dejándolos solos y bañamos a nuestra princesa, después bajamos a cenar y nos percatamos de que Álvaro y Ainhoa no bajaban.
-Chicos, Ainhoa creo que está intentando hablar con Álvaro.- Dije- cuando hemos ido a por Sara estaba ella allí.
-Ojalá lo solucionen, ¿sabéis? no veo a este par con un hijo sin amor.- Dijo David.
-Además que ellos aún se aman.- Dijo Dani.
-No puedes dejar de amar a alguien por una pelea, y menos después de haber vivido tanto- dijo Blas.
-Totalmente de acuerdo.- Dijo Dani.
-Deberían decirse la verdad- dijo Carlos.
-Aclarar las cosas.- Continuó David.
-Tenéis toda la razón y lo sabemos- dijo Lau.
-Pero esto es algo que deben solucionar ellos.- Finalicé por Lau.
-No siempre es fácil chicos- dijo Raquel.
-Además que decir que estás embarazada tampoco- dijo Clara.
Blas me agarró de la mano y se acercó a mí.
-Pues yo no dudaría en ir a buscarte y decirte que te amo y te necesito a mi lado.
-Te quiero.- Le dije.
Entonces me besó levemente y vimos como se acercaban Álvaro y Ainhoa.
Nos acercamos a los chicos, que estaban dentro del hotel esperando a que entrásemos. Carlos ya había sacado las llaves y nos la entregó, el recibidor de este hotel era mucho más grande y elegante que el del otro.
Después de que todos le hicieran carantoñas a mi pequeña, nos indicaron que a las dos nos harían la degustación de comida, era una hora razonable. Este hotel tenía una piscina, como la otra, pero también una salida a la playa, y eso no nos lo perderíamos por nada. Después de comer quedaríamos para dar una vuelta por la orilla. Aunque seguramente Blas y yo tendríamos quedarnos en la habitación con Sara, ya que era la hora de la siesta.
Entramos a la habitación, era una enorme habitación con cama de matrimonio, un par de sillones, un escritorio con televisor y un baño enrome con bañera, nos habían puesto una segunda cama, un tanto pequeña, al lado de la de matrimonio y pegada a la pared, así podríamos acostar a Sara aunque fuese con cojines a los lados para que no se cayese.
-Que bonita, ¿eh?- le dije a mi peque.
-Sí, ¿amos a ormir aquí?
-Sí, mira, tú en la cama pequeñita porque es la cama de la princesita.- Dijo Blas y Sara le extendió los brazos- vamos a mirar la playa.
Los dos salieron a mirar la playa por el balcón mientras yo deshacía la maleta. Entonces llamaron a la puerta de la habitación, era Lau.
-Isa, ¿sabes en qué habitación están Clara y Carlos?
-Pues... No...- Ese par se había guardado para ellos el número de su habitación.- Vamos a ver si Raquel lo sabe- giré la cabeza hacia la ventana- Blas, voy a buscar a Clara con Lau, ahora vengo, cariño.
-Vale, ten cuidado no te vallas a perder, recuerda que estamos en la planta 8, habitación 823.
-Qué gracioso es mi marido.- Dije con cierta ironía y Lau se rió para sí.
Ambas salimos al pasillo, era un pasillo inmenso con una alfombra de color rojo en el suelo. Las paredes estaban impecables.
-¿Cómo que vas a buscar a Claris?- pregunté.
-Nos hemos equivocado de maleta, ella tiene la mía, y yo la suya.
Entonces me fijé que llevaba la maleta del brazo, soy realmente despistada.
-Tú estás en la 822 ¿no?
-Sí, Raquel en la 821 ¿verdad?
-Sí, me alegro de no tener a esa escandalosa al lado.- Las dos hicimos el mismo gesto y nos echamos a reír, Ainhoa estaba en la 824, y Álvaro en la 825. Estaban pegados, aunque no les hacía realmente gracia, pero así es la vida.
Raquel dijo que a Clara y Carlos les habían dejado en este hotel la suit, así ganarían más puntos a la hora de elegir, pero, ¿donde estaban esas habitaciones?
Lau y yo entramos a la habitación de Raquel, y pillamos a un David semidesnudo saliendo del baño, nos echamos a reír, eramos de lo más oportunas. Lau marcó en el teléfono de Raquel el número de recepción y pronto nos dijeron que, al ser la última planta, las suit estaban al principio, la habitación de Clara era la 813. Lau y yo dejamos a David y a Raquel solos y nos marchamos a la 813.
-¿Crees que es pronto para tener hijos?- me soltó de golpe.
Me pilló de improviso, fue una pregunta que me dejó patidifusa durante unos segundos que parecieron años.
-La verdad, voy a serte sincera, eres joven, pero, tener un hijo es lo más bonito que puede pasar en la vida, cuando me enteré de que estaba embarazada, ya puedes acordarte de mi reacción.- Lau sonrió al recordar la escenita que monté en el baño- sientes un gran flujo de emociones, no sabes si lo harás bien, si estás preparada, si sabrás que hacer cuando llegue el momento, es una decisión que va a cambiarte la vida, tú puedes decidir, yo no lo hice, pero te digo que jamás me arrepentiré de haber tenido a Sara, y si quieres y estás decidida a tener un hijo, tenlo, estás lista para ser madre y serás una madre de primera, te lo digo como tu hermana y como tu mejor amiga.
-Gracias- me abrazó- pero yo no....
No dio tiempo a hablar de nada porque nos interrumpió Álvaro.
-Chicas, ¿a donde vais?
-Podríamos preguntarte lo mismo, guapo- le dije y él esbozó una sonrisa.
-Touche.- Dijo y se marchó mientras Lau y yo llamábamos a la puerta de la habitación de Clara.
Oímos unas risas dentro, un ruido y nos abrió Carlos.
-Oh, Bella, Lau, las rubias, ¿qué hacéis aquí?
-Tu novia se confundió de maleta, ¿qué estabais haciendo para no daros ni cuenta?- le dijo Lau.
-Llamamos al servicio de habitaciones y pedimos helado.
Aparté a Carlos que no hizo mucha fuerza por retenernos y miré en la habitación, era inmensa y preciosa, una autentica suit, se parecía a las que nos dieron a Blas y a mi y a Lau y Dani en nuestra noche de bodas.
-¿Qué hacéis aquí?-preguntó Clara después de sacarse la cuchara vacía de la boca.
-Traerte la maleta.- Dijo Lau- y recuperar la mía.
-Ups... Es que se parecen tanto.
Lau le echó una mala mirada y ambas nos marchamos para dejar sola a la pareja, no sin antes hacerles un comentario sobre como les iba a salir el niño de despistado o despistada.
Laura y yo llegamos a su habitación y nos encontramos a Dani, Blas y la princesita jugando en la cama.
-Tardabas mucho, y Dani se aburría.- Dijo Blas mientras se encogía de hombros.
-Además que mi ahijada me echaba de menos, a que sí, preciosa.- Dijo Dani mientras Sara le daba un beso en la mejilla y asentía.
-Te ero ucho anino.
-¡Ohhh!- exclamamos Lau y yo a la vez.
-Es que eres un caramelo, sabor princesita.- Dijo Blas mientras cogía de nuevo en brazos a nuestra hija y esta reía.
Pasamos juntos un rato más, hasta que vimos que eran las doce, y Sara empezó a sentir sueño. Nos marchamos de la habitación de Dani y Lau y Sara se espabiló, nos encontramos a Ainhoa en el pasillo.
-Hola.- Nos saludó con una sonrisa.
-Hola tita.- Dijo Sara mientras le extendía los brazos.- ¡Te echo e menos!
-Oh, y yo a ti preciosa, anda ven, vámonos a jugar un ratito abajo, que he visto que hay un parque, y así tus papis pueden organizar las cosas.- Nos guiñó un ojo pícaramente.
-¡Sí!- exclamó Sara mientras nos ponía ojitos a Blas y a mí para que diésemos nuestra aprobación.
-De acuerdo, muchas gracias.- Le dije a Ainhoa.
-¿Qué se dice Sara?
-Asias tita Ainhoa.
-De nada.- Dijo riendo mientras se la llevaba por el pasillo.
Blas y yo no tardamos ni diez segundos en entrar en nuestra habitación y reír.
-Esto es increíble, ¿por qué no salimos de viaje más a menudo?- le pregunté riendo mientras él me abrazaba contra su cuerpo y comenzaba a besarme efusivamente.
-Creo que a partir de ahora esto va a pasar más que nunca.
Comenzamos a desnudarnos y a besarnos con más intensidad mientras nuestros cuerpos piden más el uno del otro. Poco a poco llegamos a ser uno de nuevo. Pero no podemos quedarnos dormidos, no cuando Sara está con Ainhoa. Blas me acaricia la espalda delicadamente y entonces me dice que me quiere le correspondo sincera, sabiendo que no querría esto con nadie más. Pero va siendo hora de ir a por la princesa. Nos levantamos y nos vestimos, aprovechamos y nos ponemos ya los bañadores, vamos al parque del piso de abajo, y nos encontramos a Ainhoa saliendo de allí con Sara acostada en el carrito, estaba dormida.
-Estaba agotada del viaje.- Dije y le volví a dar las gracias a Ainhoa.
Blas y yo miramos la hora, las dos, era la hora de ir a probar la comida al gran comedor. Cuando llegamos ya estaban todos ahí, nos sentamos, Sara dormía plácidamente mientras nosotros comíamos y reíamos. Se despertó en el postre, le tocaba comer, le hice el biberón, pidiéndole a la camarera que nos calentase la leche, le dimos de comer y se volvió a dormir. Ahora todos se iban a ir a la playa, pero Sara estaba dormida.
-Creo que no vamos a poder ir- dije.
-La princesita ¿no?- preguntó Carlos.
-Sí, que se le va a hacer- dijo Blas.
Sara se despertó y pudimos ir, nos la llevaríamos, sería la primera vez que iba a la playa.
-Yo no voy- Dijo Ainhoa cabizbaja- no me encuentro demasiado bien.
-Oh, cariño, ¿quieres que me quede contigo?- le preguntó Raquel.
-No, tranquila, estaré bien sola.
-¿Segura?- preguntó David.
-Sí, tranquilos.
Sin decir más, se marchó a su habitación y nosotros nos fuimos a la playa.
-¡Ohhh!- chilló Sara- ¿e uli! ¡e es eso mami?
-Es la playa.
-Mira, princesa.- Dijo Blas al encontrar una caracola enorme.
-¡WOW!- Chilló Sara de nuevo.- ¡E onita!
Todos nos reíamos cada vez que se encontraba algo nuevo.
Extendimos las toallas y me tendí con Sara, le puse la crema para el sol y se quejó, decía que ella no quería ser un muñeco de nieve, después de un rato, Sara no paraba de jugar con la arena y las caracolas que le iban trayendo todos. Después entramos un poco al agua, y se quedó un rato con su padre en las toallas, volvió al agua y salimos los tres de ella para tendernos en las toallas, estaba cansada y quería dormir. Le puse más crema y Blas le cantó porque ella se lo pidió.
-¡esera!- exclamó cuando casi había cerrado los ojos.
-¿Qué pasa cariño?- preguntó Blas.
-Ero que me ante ambién mi anino y los titos.
Los chicos sonrieron y se agruparon a nuestro alrededor. Dani abrazó a Lau por detrás y se tendieron cerca de Sara, Clara se tendió en las piernas de Carlos, Raquel abrazó por la espalda a David y le besó el cuello y Álvaro se tendió a nuestro lado.
-Claro que cantaremos.- Le dijo este último.
Ellos comenzaron a cantar sentado en un banco, por petición de las chicas y mía.
Sara sonrió mientras cerraba los ojos poco a poco y nos cogía de la manos a Blas y a mí. Al dormirse Álvaro nos dijo que él ya se iba a las habitaciones, que si queríamos que se la podía llevar a su habitación un rato hasta que nos hubiésemos duchado. La verdad es que nos parecía una enorme idea, además, así iría practicando para cuando le tocase a él.
No tardamos en irnos los demás, Blas y yo nos metimos juntos en la bañera, mi marido la había decorado a lo romántico, lo había llenado todo de velas aromáticas y la bañera estaba hasta arriba de espuma. Pero Álvaro estaría harto de nuestra peque y esta debería darse un baño.
Fuimos a su habitación y nos encontramos a Ainhoa sentada con uno de los sillones con Sara en brazos y a Álvaro secándose el pelo en la cama.
-Muchas gracias por cuidar de la peque- dijo Blas mientras la cogía en brazos.
-Ni las des, me quedaré con ella siempre que lo necesitéis.- Dijo él.
Nosotros nos marchamos dejándolos solos y bañamos a nuestra princesa, después bajamos a cenar y nos percatamos de que Álvaro y Ainhoa no bajaban.
-Chicos, Ainhoa creo que está intentando hablar con Álvaro.- Dije- cuando hemos ido a por Sara estaba ella allí.
-Ojalá lo solucionen, ¿sabéis? no veo a este par con un hijo sin amor.- Dijo David.
-Además que ellos aún se aman.- Dijo Dani.
-No puedes dejar de amar a alguien por una pelea, y menos después de haber vivido tanto- dijo Blas.
-Totalmente de acuerdo.- Dijo Dani.
-Deberían decirse la verdad- dijo Carlos.
-Aclarar las cosas.- Continuó David.
-Tenéis toda la razón y lo sabemos- dijo Lau.
-Pero esto es algo que deben solucionar ellos.- Finalicé por Lau.
-No siempre es fácil chicos- dijo Raquel.
-Además que decir que estás embarazada tampoco- dijo Clara.
Blas me agarró de la mano y se acercó a mí.
-Pues yo no dudaría en ir a buscarte y decirte que te amo y te necesito a mi lado.
-Te quiero.- Le dije.
Entonces me besó levemente y vimos como se acercaban Álvaro y Ainhoa.

Holaa!! Que pasada de capítulo!! Es genial y estupendo. Me encanta muchísimoo!! Y tengoo enormes ganas de leer ya el siguiente!! Besazos!!
ResponderEliminarHelloo! Gracias jeje :) El siguiente ya está en camino, probablemente hoy sea publicado y esperamos que guste :) Un besazo!
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